Las «Fake News» y la extrema derecha (II)

Este artículo sobre «fake news» es una continuación de otro. Si no lo has leído, hazlo ahora a través de este enlace: http://aldescubierto.org/2020/04/19/las-fake-news-y-la-extrema-derecha-i/

El desprestigio de los medios tradicionales

La generalización de Internet supuesto un punto de ruptura. Fue el gran instrumento que permitió establecer estrategias encaminadas a la crítica y la contra-información a raíz de la crisis de 2008. Pero, a pesar de esto, el poder mediático siguió concentrándose cada vez más en menos manos. Mientras, fue adoptando estrategias para hacer de Internet otro medio de masas más, como sucedió con la imprenta, la radio o la televisión. Así, cuando antes con pocos recursos podías conseguir más alcance que un medio tradicional, ahora quien tiene más recursos puede eclipsarte también en Internet.

Un ejemplo lo tenemos en la adquisición de cadenas por parte de los grupos mediáticos. Por ejemplo, en el caso español, Mediaset compró Cuatro en 2010 y adquirió grandes derechos en otras compañías. Solo un año después, Atresmedia haría lo mismo con LaSexta. Otro ejemplo lo vemos en México: entre 2013 y 2016, 11 familias acapararon más de la mitad de las cuotas de publicidad y audiencias. Otro ejemplo, esta vez en Estados Unidos: en 2008 los grandes medios aprueban su estrategia para ganar presencia en Internet. El caso estadounidense es importante porque sus conglomerados mediáticos influyen notablemente en América Latina. En este estudio puedes ver quién controla los principales medios en diferentes países del continente.

Portadas iguales de varios medios
Varios periódicos en España con las portadas iguales. Imagen: Gumersindo Lafuente, eldiario.es, 2015, bajo licencia CC BY-SA.

Porque quien se puede premitir reclutar a un ejército de personas, cuando no, de bots, para desterrar lo irrelevante; o cuando puedes comprar a influencers para que te hagan la campaña, sucede una nueva regresión de la calidad informativa.

La crisis produjo un descontento hacia el sistema que, gracias en parte a Internet, se ha traducido en la aparición de numerosas opciones políticas alternativas. Estas, con mayor o menor acierto, plantean un cambio de paradigma. Unidas Podemos en España; Francia Insumisa en Francia; Partido Pirata en Alemania; SYRIZA en Grecia; Movimiento de Regeneración Nacional en México; Movimiento 5 Estrellas en Italia; en Estados Unidos, las candidaturas de Bernie Sanders y Jill Stein; o el Frente Amplio en Chile. Además de multitud de colectivos y movimientos activistas: #YoSoy132 (México), 15-M (España), Occupy Wall Street (Estados Unidos) o los movimientos estudiantiles de Chile.

Fotografías del Movimiento 15M en Valencia, Asamblea popular del día 22 de mayo de 2011
Fotografía de una Asamblea del Movimiento 15-M en Valencia. Imagen: Adolfo Senabrefito.com.es, 22/05/2011, para Wikimedia Commons, 2011 bajo licencia CC Attribution-ShareAlike 2.0 General

Cabe destacar que las ideas y propuestas de la mayoría de este descontento es variada. En ciertos casos, incluso aprovechadas y/o impulsadas también por lobbies o grupos de presión. No es el objetivo de este artículo analizar esto. Lo relevante es el cambio de paradigma político que supuso la irrupción de nuevas opciones o el ascenso de otras hasta entonces poco o nada relevantes. Y que esto no hubiera podido ser posible sin la pluralidad de opciones informativas que supuso Internet, amén de otras variables.

Los medios de comunicación y partidos tradicionales han intentado desprestigiar, criminalizar, atacar o ignorar de muchas maneras a los grupos anteriormente mencionados. Si bien analizar su grado de fracaso o de éxito no es el objetivo de este artículo, el acceso a las instituciones o al poder en varios de estos casos se traduce en un éxito agrio de estas campañas de desprestigio. Esto se debe, como se ha indicado anteriormente, a la falta de estrategias comunicativas a través de Internet. Pero también a otras variables, como ciertas líneas rojas que medios y/o partidos se han negado a traspasar para no poner en peligro su prestigio.

Y es que en la década de los 2000 ya se habían experimentado estrepitosos fracasos a la hora de fabricar noticias falsas. Tenemos el célebre ejemplo de las armas de destrucción masiva de Irak, o en España la gestión de los atentados del 11M.


Trozos de portadas de El Mundo difundiendo bulos sobre los atentados del metro del 11M en 2004 Imagen: Maldita.es, 2020, bajo licencia CC BY-SA ES

Los bulos y las «fake news» en el mundo moderno

La extrema derecha, al contrario que los medios y partidos tradicionales, no tiene ningún prestigio que perder y, por lo tanto, ninguna línea roja. Y es que, dentro de la estrategia consolidada de ciertos lobbies económicos y políticos para frenar movimientos políticos que puedan quitarles cuota de poder, no basta sólo con tirarlos por tierra, sino que es necesario ensalzar alternativas. Famosa es la cita de Josep Oliu, presidente del Banco de Santander, cuando declaró en 2014 que “necesitamos un Podemos de derechas”.

Y es en este preciso instante cuando la extrema derecha vuelve a resurgir. Relegada en muchos casos a posiciones políticas minoritarias y marginales, continúa contando con muchos recursos. Y sigue estando apoyada, en unos casos por lobbies económicos, personalidades importantes y, en otros casos, por el aparato del estado, total o parcialmente. Y cuando no, países o gobiernos extranjeros. Esos recursos le otorgan una ventaja táctica clara. Porque el objetivo siempre ha sido y es el mismo: frenar aquellos movimientos e ideas que no casan con sus intereses.

Se reactiva entonces la estrategia de desinformación y aparecen las palabras “fake news”, aprovechando un nuevo punto de inflexión: la generalización del uso de smartphones y de las aplicaciones de mensajería instantánea, como Whatsapp o Telegram.

Crecimiento uso Whatsapp
Evolución de personas en millones que usan Whatsapp (2013 – 2017). Imagen: captura de pantalla el 19/04/2020. Fuente: Statista, 2018, estudio realizado por Facebook, 2018.

Pese a que la ciencia ha desmentido muchísimas creencias falsas (y demostrado que las vacunas salvan vidas, que no existen las razas dentro de la especie humana o que llegamos a la Luna), existe un evidente repunte de creencias sin evidencia científica que se han propagado como bulos imperdonables en los años recientes. Esto se debe a que las estrategias de desinformación han sido paulatinamente copiadas y refinadas al tiempo que la interconexión ha pegado un salto con la generalización de estas tecnologías, con lo que la cantidad de información se ha visto difícilmente manejable para la mayoría, convirtiendo la opinión personal en un baluarte inexpugnable al que la evidencia no siempre tiene acceso. Como ya sucedió con la explosión informativa de finales del siglo XIX: además de multiplicar la pluralidad de ideas, también multiplicó la cantidad de charlatanes, el amarillismo y el sensacionalismo.

Porque si los bulos pseudocientíficos pueden distribuirse tan fácilmente aprovechándose de la falta de conocimiento, cultura y manejo de la información de la sociedad, ¿por qué no podría la extrema derecha volver a sus orígenes y socavar nuestras libertades a golpe de falacia?

Evolución anual de ventas de Boiron
Aumento de cifra de ventas de Boiron, principal distribuidor de productos homeopáticos, entre 2010 y 2017. Imagen: Elaboración propia. Datos: Boiron.

La aparición de la alt-right

Así entra en escena la “derecha alternativa” o alt-right. Este término hunde sus raíces en un libro de 1982 llamado La Nueva Derecha que surgió como una crítica al llamado “neoliberalismo”, un conjunto de teorías económicas que marcaron la política de finales de los 70 y principios de los 80 tras la baja popularidad del keynesianismo producida en parte por la crisis del petróleo de 1973, pero no es hasta que el supremacista blanco Richard B. Spencer, presidente de una de las fundaciones supremacistas más grandes de Estados Unidos, el Instituto de Política Nacional, se apropiaría de él dándole el significado actual.

Quienes se identifican con la alt-right desarrollan su principal actividad en Internet y a través de redes sociales. Entre sus ideales destacan su oposición a cualquier tipo de ideología progresista, promoviendo el antifeminismo, anticomunismo, antiinmigración, racismo, antisemitismo y nacionalismo, pero también haciendo énfasis en el proteccionismo económico y, de forma vaga, contra el liberalismo y los movimientos conservadores actuales, a los que consideran vendidos al establishment, por ser demasiado liberales y progresistas.

Así pues, la alt-right no deja de ser un compendio de ideales políticos de extrema derecha que han surgido como protesta ante la popularidad de ciertos ideales progresistas (como el feminismo), que se organiza de manera descentralizada a través de Internet y que desconfía en general de los medios tradicionales y de los gobiernos actuales. Aparece lo que decía Josep Oliu: un Podemos de derechas.

Bandera de Kekistan
Bandera de Kekistan, junto a Pepe the frog, uno de los símbolos de la alt-right

El crecimiento de los populismos de derechas

Con todo este polvorín, Donald Trump irrumpe con su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos en 2016. Sus posturas e ideas ampliamente conocidas y divulgadas, así como los grupos y personalidades de los cuales se rodea, lo sitúan claramente en el espectro de la extrema derecha, y muy cercano a la alt-right.

Estos hechos son importantes porque Donald Trump retomó la estrategia de la propaganda masiva mediante bulos y “fake news” como base principal, pero utilizando las redes sociales o Whatsapp, un terreno el cual no sólo estaba el mundo más adaptado, sino que las personas afines a la “alt-right” conocían muy bien. Mediante procedimientos de minería de datos, se enviaron de manera masiva mensajes específicos que contenían falsedades sobre inmigración, cambio climático, armas, economía, etc. en función de los gustos personalizados de las personas usuarias. Se estima que llegaron aproximadamente al 36% de la población. En cambio, su principal rival, Hillary Clinton, se centró en lanzar sus mensajes de campaña a través de los medios tradicionales. Medios tradicionales a los que, por cierto, tanto Trump como afines a la alt-right acusan de tendenciosos, falsos y vendidos al establishment.

Se puede observar claramente cómo la extrema derecha utiliza las estrategias empleadas por otras ideologías para captar a su público. El ejemplo lo tenemos en el hecho de presentarse como contrario al establishment o en el uso de las redes sociales.

Sin embargo, Donald Trump se quedaría corto ante el que sea, probablemente, uno de los políticos que más ha utilizado las “fake news”: Jair Messias Bolsonaro, actual presidente de Brasil desde 2018 por Alianza por Brasil. Las declaraciones de Bolsonaro, entre las cuales se encuentran ensalzar las torturas a comunistas o la dictadura militar de 1964, así como sus políticas, lo ubican claramente en la extrema derecha. Durante su campaña se apoyó en el servicio de mensajería de Whatsapp para difundir hasta 1.000 mensajes al día con datos y noticias inventadas. Se divulgó un ataque reiterado, masivo y denigrante a los medios tradicionales, además de bulos sobre temas diversos.

Evolución de los partidos de extrema derecha
Evolución de diferentes fuerzas políticas de extrema derecha de España, Suecia, Dinamarca, Alemania, Francia, Italia, Rusia, La India y Colombia (2007 – 2019). Imagen: Elaboración propia a partir de capturas tomadas el 20/04/2020 de artículos de Wikipedia. Fuente: Wikipedia y datos oficiales de organismos públicos de cada país.

En España, sucedió el conocido caso como “las cloacas del Interior” y que implica al ex-ministro del Interior Jorge Fernández Díaz quien, durante el gobierno de Mariano Rajoy del Partido Popular, se presuntamente rodeó de una serie de personalidades dentro de los mandos policiales (entre ellos el ex-comisario José Manuel Villarejo, en prisión por diferentes casos de corrupción), la llamada “brigada patriótica”, a los que presuntamente se les encargó fabricar pruebas e información falsa para atacar a rivales políticos, que después serían filtradas a diferentes medios de comunicación afines, entre ellos, Okdiario y ElConfidencial, y que han sido fuentes de “fake news” y bulos que aún hoy en día circulan.

De esta forma, se emitieron “fake news” contra Podemos y contra partidos políticos independentistas catalanes entre 2016 y 2018 que cobraron fuerza durante la celebración del referéndum de autodeterminación de Catalunya del 1 de octubre de 2017. Durante ese periodo se difundieron masivamente bulos y noticias pre-fabricadas inteligentemente aprovechadas por un partido político de extrema derecha hasta ese momento con amplia irrelevancia política: Vox

Diversos análisis y estudios, entre ellos, uno realizado por la Unión de Seguridad de la Unión Europea, ha concluido que Vox ha utilizado amplios recursos para manipular las redes sociales con bots y cuentas falsas para la difusión de información falsa, y también en mensajes a través de Whatsapp. Mensajes y «fake news» centrados especialmente en datos falsos sobre políticos y partidos políticos rivales, sobre inmigración y sobre el feminismo, y sobre hechos concretos. Interesante destacar que, a diferencia de otros partidos y personalidades de extrema derecha de otros países, Vox ha recibido un trato por parte de los medios tradicionales mucho más benévolo. Por ello, han sido acusados en reiteradas ocasiones de “blanquear” su discurso y en ofrecerle un altavoz también en los medios tradicionales para la difusión de sus bulos.

Bulo sobre MENAs
Bulo difundido por Vox sobre supuestas pagas recibidas por los Menores Extranjeros No Acompañados. Imagen: Maldita.es, 2019, bajo licencia CC BY-SA 3.0 ES

Algunos ejemplos más los tenemos en la campaña por el Referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea de 2016, donde el Partido de la Independencia de Reino Unido de Nigel Farage, conocido también por sus posiciones ultraderechistas, contribuyó a la difusión de bulos; también en el plebiscito de los Acuerdos de Paz de Colombia de ese mismo año por parte de Centro Democrático; o también en Polonia, por parte del Partido Ley y Justicia.

Destacar que, especialmente en América, existen organizaciones de extrema derecha pero cuyos discursos, ideas y votantes a menudo son asumidos por partidos de amplio espectro de derecha conservadora y neoliberal. De la misma forma, asumen también el uso de «fake news». Es el caso del Movimiento Demócrata Social de Bolivia o Chile Vamos en Chile.

En total, se estima que más de 30 países han sufrido esta plaga en los últimos años. Mayoritariamente por parte de partidos y movimientos de extrema derecha.

La extrema derecha y la posverdad

A esta estrategia se le ha llamado “posverdad”, y describe el hecho de fabricar noticias de manera sistemática y organizada en base a la distorsión de la realidad o a la creación de datos falsos para apelar a las emociones y bajos instintos de la gente y así desarrollar un imaginario o incluso una “subcultura” o “corriente” que favorezca la manipulación de las personas hacia un determinado objetivo político, económico y/o social.

En esta posverdad hay un patrón: culpabilizar a los sectores más débiles de la sociedad. Y así poder vender la mentira de que los grupos privilegiados de la misma son, en realidad, las víctimas. Para ello, suele culparse especialmente a sectores cuyas demandas estaban empezando a ser escuchadas y a los movimientos que los apoyan. Como por ejemplo: personas inmigrantes, trabajadores, colectivo LGTB o las mujeres. Y, de esta forma, que luchen por conservar sus inexistentes privilegios y así dividir a la sociedad. Lo que el nazismo comenzó con la población judía en los años 20.

Una estrategia que, aprovechando la desconfianza, los miedos y la falta de cultura general, ahondan en el antiintelectualismo, el desprecio al diferente y en la pérdida de derechos. Desconfianza y miedo alimentado por los medios.

Imagen de campaña de Vox
Imagen de la campaña electoral de Vox del año 2019. Vox se representa a sí mismo enfrentándose a diferentes colectivos activistas, sindicales y medios. Fuente: Twitter

En resumen, aunque evidentemente organizaciones de toda ideología han utilizado en algún momento las “fake news”, son los partidos y movimientos de extrema derecha los que mayoritariamente han despositado sus triunfos en este tipo de estrategias y en aquellos grupos que han permitido o han alentado de alguna forma que las pudieran usar, ya sea mediante recursos, apoyos explícitos o simplemente sin hacer nada al respecto, algo que ha sucedido históricamente, pero también actualmente, para frenar otro tipo de ideologías que no interesan.

Desde los años 20 hasta la actualidad, diferentes contextos y herramientas, pero mismos objetivos: perpetuar los privilegios de unos pocos en detrimento de la mayoría, dejando un reguero de sangre por el camino si hace falta.

Un comentario en “Las «Fake News» y la extrema derecha (II)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *