La ultraderecha pacta con la oposición de Israel para desalojar del poder a Netanyahu

El partido ultranacionalista Yamina (Nueva Derecha), liderado por Naftali Benet, pieza clave para apuntalar el Gobierno del primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, anunció ayer su apoyo a los partidos políticos de la oposición, liderados por el moderado Yair Lapid y su grupo Yesh Atid (Hay un Futuro, en castellano), lo que pone a Netanyahu contra las cuerdas y al borde de abandonar el poder.

Esto podría poner fin a la crisis política más dura que ha atravesado Israel en los últimos tiempos, con cuatro convocatorias electorales en apenas dos años, con un basto bloqueo político y sin llegar a formar una alianza con todas las fuerzas de la derecha. Tras la negativa de Naftali Benet de apoyar a Netanyahu, la otra salida sería convocar unas quintas elecciones… o una alianza alternativa.

A juzgar por las declaraciones de Benet, las razones de su partido para sumarse a la oposición han sido varias, entre ellas, el desgaste de un primer ministro que lleva unos 12 años en el poder y los varios casos de corrupción a los que se enfrenta. «No nos creímos las promesas que nos ofrecieron», declaró públicamente.

Según medios locales y en función de lo publicado por portales como Euroapress, Lapid y Benet estarían acordando un gobierno en el que se alternen el liderazgo, estando cada uno dos años de la legislatura.

Una cuestión de números

Yair Lapid, líder de la oposición de Israel. Autor: Brookings Institution, 05/12/2015. Fuente: Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)
Yair Lapid, líder de la oposición de Israel. Autor: Brookings Institution, 05/12/2015. Fuente: Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)

Tras las elecciones parlamentarias del 23 de marzo de 2021, Netanyahu tenía el deber de conseguir un pacto que le asegurase el Gobierno de Israel. No obstante, Likud, su partido, obtuvo 30 escaños tras dejarse 6 en el camino, mientras que el centrista Yesh Atid mantuvo sus 17 escaños, manteniéndose como el segundo más votado.

Sin embargo, no consiguió los 61 escaños necesarios para poder ser nombrado primer ministro tras el rechazo de Yamina y Nueva Esperanza (escisión de Likud), así que el 2 de mayo el presidente de Israel, Reuvén Rivlin, le encargó a Yair Lapid esta tarea. Hasta la fecha, tras las declaraciones de Benet, Lapid ha conseguido un total de 58 diputados procedentes de partidos de la oposición que van desde la izquierda hasta la extrema derecha.

De momento, además de Yamina, le apoyan el Partido Laborista de Israel (7 asientos), Meretz (6), Nueva Esperanza (6), Israel Beyteinu (Nuestra Casa es Israel, 7) y Kajol Lavan (Azul y Blanco, 8).

Por lo tanto, y teniendo en cuenta de que todos los diputados de cada grupo político apoyen en bloque este gobierno alternativo, Lapid necesitará el apoyo de una de las dos fuerzas árabes de la cámara: o bien Lista Unida (6 asientos) o bien Ra’am (4). Por otro lado, el apoyo de las fuerzas ultraortodoxas a Netanyahu suma 52 escaños (Shas, Judaísmo Unido de la Torah y el Partido Sionista Religioso), pero parece poco probable que los partidos árabes vayan a apoyar esta correlación de fuerzas.

Así, el bloque contrario a Netanyahu tiene todavía tres días para poder conformar un pacto que asegure un ejecutivo estable para Israel. De no ser así, el país podría verse abocado a unas nuevas elecciones.

Netanyahu acusa a Benet de «traicionar» al electorado

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Autor: Russia Presidential Press and Information Office, 14/05/2013. Fuente: Kremlin.ru (CC BY 3.0)
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Autor: Russia Presidential Press and Information Office, 14/05/2013. Fuente: Kremlin.ru (CC BY 3.0)

Las reacciones de Benjamín Netanyahu no se han hecho de esperar. La crítica ha sido fuerte y pública, alertando del «peligro de un ejecutivo izquierdista» y acusando a Benet de «traicionar» a la sociedad israelí, que en su mayoría ha optado por fuerzas políticas de la derecha, insistiendo así en su estrategia de aunar a todas las fuerzas conservadoras bajo su mando.

Sin embargo, por el momento, Benet se ha mantenido firme a su palabra y a continuado con sus negociaciones. Por su parte, Yair Lapid ha apelado precisamente a la voluntad de la ciudadanía para conformar este pacto. «El público no perdonará a nadie que impida la formación de un nuevo gobierno sólo porque insista en otro ministerio», ha recriminado.

No obstante, diputados como Amichai Chikli, de Yamina, han declarado no estar a favor del pacto, por lo que podrían votar en contra. En el mismo sentido se han manifestado diputados de las dos fuerzas árabes, con quien ahora se apresuran a negociar para conseguir un pacto antes del miércoles.

El primer ministro ultraderechista en Israel

Naftali Benet es un empresario de éxito en Israel nacido de emigrantes estadounidenses en Haifa. En 2006 comenzó en política en el partido de Netanyahu, siendo su jefe de personal hasta 2008 y desempeñando varios cargos hasta 2012, cuando se unió al partido ultraderechista La Casa Judía, asumiendo en poco tiempo el liderazgo de dicho partido.

Desde entonces y hasta ahora, ha pactado con Netanyahu pudiendo acceder a varios cargos ministeriales, como Diáspora, Servicios Religiosos, Educación y Defensa. En 2018 fundó su propio partido como una escisión de La Casa Judía, la coalición Yamina, su proyecto político personal. Esta dependencia del ultranacionalismo y del conservadurismo más reaccionario del país ha avocado a Israel a tomar decisiones políticas y sociales controvertidas, incluyendo sus relaciones con el Estado de Palestina y cuyo conflicto se ha reavivado recientemente.

Pero no solo ha afectado a Palestina. Israel se ha ido convirtiendo progresivamente en un estado más autoritario, con restricciones en libertades, hasta el punto de acercarse, según expertos, a la definición de democracia iliberal o régimen híbrido.

Sus declaraciones y acciones políticas siempre han levantado controversia. Además de ser partidario de la anexión del área de Cisjordania y del uso de la violencia si es necesario (“Nuestra estrategia contra la escalada de violencia en Judea y Samaria y Jerusalén se asienta en dos pilares fundamentales: primero, matar a los palestinos y, segundo, destruir sus viviendas», llegó a decir en una entrevista), levantó numerosas protestas cuando, en 2016, como ministro de Educación, prohibió en las escuelas el libro Una barrera viva, de la escritora Dorit Rabinyan, que cuenta con un protagonista israelí y otro palestino.

Sin embargo, la coalición que aspira a liderar tendría elementos muy contradictorios en sus filas, por lo que su voluntad política se vería seriamente mermada, o bien podría enfrentarse a una inestabilidad permanente.

Por el momento, los sondeos indican que al menos un 47% de la gente se mostraría partidaria a un gobierno alternativo al de Netanyahu.

– Foto de portada: El líder ultraderechista Naftali Benett. Autor: The Israel Project, 08/01/2013. Fuente: Flickr (CC BY-SA 2.0)

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