Giacomo Matteotti, el hombre que se enfrentó al fascismo

Giacomo Matteotti, de acuerdo con los documentos y textos que se conocen sobre él fue una persona implicada y complicada con la sociedad en la que le tocó desarrollarse y crecer, todo un icono y un símbolo del valor.

Su sacrifico, tortura y asesinato son, tal vez, prueba de que, por muy negativo que se vislumbre el horizonte, la sociedad dispone de las herramientas suficientes para luchar por la inalienable dignidad de los seres humanos y sus derechos como personas trabajadoras, migrantes, mujeres o de cualquier otra condición.

Los inicios de Giacomo Matteotti

Carnet del Partido Socialista Italiano en 1905.
Carnet del Partido Socialista Italiano en 1905.

Matteotti había nacido en Fratta Polisene, en la región del Véneto, Italia, el 22 de mayo de 1885. Estudió derecho en la Universidad de Bolonia y allí mismo entró en contacto con el creciente y fulgurante movimiento socialista, que empezaba a gozar de cierta popularidad en Europa.

En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial y, desde un inicio, Matteotti defendió la imperiosa necesidad de que Italia se mantuviera al margen de la contienda, sosteniendo su neutralidad a toda costa y a riesgo de enfrentamiento diplomático con cualquiera de los dos bandos contendientes.

“ Llegan hasta una de las casas y se oye la orden: «Rodead la casa». Son de veinte a cien hombres armados con fusiles y revólveres. Llaman al jefe de la Liga y le ordenan que baje. Si este no obedece se le dice: «Si no bajas, quemaremos la casa, con tu mujer y tus hijos». Entonces el jefe de la Liga baja. Se abre la puerta, lo cogen, lo atan, lo suben al camión, donde le someten a las torturas más inverosímiles, simulando que lo van a ahogar o a matar, y después lo abandonan en pleno campo atado a un árbol, desnudo. Si, por el contrario, este es un hombre con agallas, que no abre la puerta y utiliza algún arma para defenderse, entonces el resultado es el asesinato inmediato del ciento por uno.” – Giacomo Matteotti. Discurso de marzo de 1921.

Esta postura en pro de la neutralidad italiana le costó probar las humedades y el aislamiento de una cárcel siciliana durante algún tiempo. En 1919, aproximadamente un año tras el fin de la guerra, entró a formar parte del Parlamento italiano como diputado socialista.

Pero, en esos precisos momentos, tanto el Partido Socialista como el resto de la sociedad italiana, se veían inmersos y aquejados de una gran crisis estructural, económica, de principios y de valores que los efectos colaterales de la guerra mundial les habría legado, tal y como le pasó a Alemania.

Es por ello que, en el año 1921, el Partido Socialista se fracturó por la división entre los sectores más revolucionarios (cercanos a la Revolución bolchevique de Rusia de 1917) y los más reformistas, siendo expulsados estos últimos y, con ellos, Filipo Turati.

Se fundó así el Partido Socialista Unitario, con Matteotti como secretario, responsabilidad a la que accedió al ser consciente de la necesidad de unidad de la izquierda y de dejar a un lado las rencillas internas que habitualmente se venían produciendo en su seno, partiendo en mil pedazos la unidad de acción tan imprescindible en política, más aún en tiempos de crisis como los que se vivían en aquel momento.

Durante todo el periodo de posguerra, con la misma certidumbre, Matteotti se mostró como un firme opositor del clima de violencia política instaurado paulatinamente por los «escuadristas» y los «camisas negras«, los grupos paramilitares del Partido Fascista Italiano creado por Benito Mussolini, anterior miembro del Partido Socialista, también expulsado por sus ideas, esta vez por estar demasiado alejadas del socialismo en sí, los cuales usaban la violencia para imponer sus ideas y atacar a rivales políticos, especialmente de izquierdas (sindicalistas, comunistas, socialistas…).


José Miguel Gándara

Articulista. Nacido en Valladolid, pero cántabro de espíritu, soy colaborador habitual en los medios lapiedradesisifo.com y Lapajareramagazine.com. Autor del poemario "Transido de un abismo" y de títulos de próxima aparición como "La poliantea de los sentidos" y "Crónicas claudinas".

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