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Rusia envía a 400 mercenarios del Grupo Wagner para asesinar a Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania

El conflicto bélico entre Ucrania y Rusia continúa activo días después de que se materializase la invasión rusa al país del este europeo. Tras ello, los reportes que señalan la presencia de milicias, grupos y organizaciones de carácter ultraderechista en el terreno no han parado de aumentar, tanto de un lado como del otro.

En suelo ucraniano operan desde hace varios años algunas de las milicias de extrema derecha más letales del mundo, como por ejemplo, el Batallón Azov, Sector Derecho o el Cuerpo de Voluntarios Ucranianos, muchas de ellas institucionalizadas en las fuerzas armadas y servicios secretos del país, y desde hace varias semanas reforzadas por voluntarios de extrema derecha procedentes de otros países europeos, como Alemania.

Por otro lado, la extrema derecha rusa también tiene un gran protagonismo, y es que a los ya conocidos vínculos de Vladimir Putin con la extrema derecha global hay que añadir la actividad de grupúsculos y milicias de extrema derecha vinculados al Kremlin en las zonas de conflicto.

Algunas de estos grupos son las Juventudes Euroasiáticas de Duguin, el Movimiento Imperial Ruso, Sputnik y Progrom, Centuria Negra, Unidad Nacional Rusa o las Milicias de Minin y Pozharski, que han estado participando hasta ahora (según sus propios portavoces, a través de voluntarios) en la guerra del Donbass, defendiendo a las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y de Lugansk, reconocidas por la Duma Estatal de Rusia poco antes del inicio de la invasión.

De entre todos ellos sobresale uno especialmente letal: el Grupo Wagner, una organización de seguridad privada que opera en conflictos bélicos. Una de otras tantas compañías que operan en una especie de limbo legal y que de facto constituyen empresas de mercenarios, en mayor o menor medida.

Según las informaciones obtenidas hasta la fecha por el diario The Times, el grupo de mercenarios, catalogados además como de extrema derecha, y por estar al servicio del Kremlin, habría aterrizado en la capital ucraniana procedentes de África, hace unas cinco semanas atrás aproximadamente, con órdenes de asesinar al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky.

Serían en torno a unos 400 miembros del grupo los que estarían operando en la zona de conflicto con el objetivo final de asesinar a los miembros del Gobierno ucraniano para agilizar su caída y la victoria rusa.

El Grupo Wagner, una compañía privada al servicio de la política de Estado rusa

La figura de las Compañías Militares Privadas (CMPs) son una realidad de nuestra época, organizaciones conformadas por mercenarios que operan en escenarios complejos a sueldo de Gobierno, multinacionales y organizaciones internacionales incapacitadas de operar directamente en dichas situaciones.

Su surgimiento data del final de la Guerra Fría y de la implantación global del modelo neoliberal, momento en el que el sector privado comenzó a introducirse en sectores que históricamente habían sido competencia exclusiva del Estado. Uno de estos ámbitos es el de la seguridad y la defensa.

Estas organizaciones, compuestas por profesionales del mundo militar o de la seguridad privada, entrañan estrechos vínculos con la industria militar y operan en las sombras y en el anonimato, cambiando comúnmente de nombre y escapando de la justicia internacional.

Una de las CMPs más conocidas del mundo es el Wagner Group (Grupo Wagner, en castellano), organización que se encuentra a medio camino de ser una Compañía Militar Privada y una milicia ultraderechista a sueldo del Ministerio de Defensa ruso.

Su líder es, o al menos lo era según la información disponible, Dimitry Utkin, ucraniano nacido en la década de los años 70, formado por los servicios de inteligencia rusos y veterano de las dos guerras chechenas. Sus vínculos con el Kremlin son tales que fue condecorado y fotografiado con el presidente Vladimir Putin en el año 2016.

El grupo nace en torno a los años 2013 y 2014 en mitad del contexto de la Guerra de Siria, siendo conocidos por entonces como Slavonic Corps, realizando labores de protección de los campos petrolíferos y oleoconductos bajo control ruso en la zona y realizando operaciones especiales para Al Assad, presidente del país.

Posteriormente comenzó a operar en Crimea, apoyando a las milicias pro-rusas y realizando oposición al Gobierno ucraniano a lo largo del conflicto que se inició con la anexión rusa de la región.

Su financiación está vinculada a una de las figuras fuertes del Kremlin, Yevgueny Prigózhin, conocido como el “cocinero de Putin”, víctima de múltiples sanciones internacionales por interferencia en procesos electorales y buscado por el FBI por fraude financiero

Con el paso de loa años su actividad se mantuvo vinculada a la política exterior del Kremlin, operando en regiones africanas como República Centroamericana, Libia, Mali o Mozambique, ofreciendo entrenamiento a grupos paramilitares vinculados al Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela o combatiendo en conflictos como el del Alto Karabaj.

El grupo es también famoso por su letalidad y las denuncias humanitarias internacionales

El carácter ultraderechista del grupo es evidente simplemente atendiendo a su nombre: Dimitry Utkin lo nombró de esa forma en honor a Richard Wagner, tanto por su amor por la música como por su admiración por el Tercer Reich. Varios medios rusos, investigadores y analistas han descrito a los miembros vinculados al grupo como ultranacionalistas de extrema derecha en su gran mayoría.

Algunos videos filtrados demuestran el aura de crueldad y frialdad que rodea al grupo, ya que pueden verse casos de personas torturadas por horas y de decapitaciones de rehenes. Además, cometen violaciones y actos de violencia sexual contra las mujeres, hombres y niñas de los países donde actúan, así como detenciones arbitrarias, desapariciones y ejecuciones, según reportan diferentes organizaciones de derechos humanos internacionales.

Ante esto, el pasado mes de diciembre los ministros de Exteriores de la Unión Europea aprobaron un paquete de sanciones para la compañía y para 8 personas y 3 entidades vinculadas a ella. El motivo fue castigar las violaciones graves de los derechos humanos perpetradas por los mercenarios.

A estas denuncias internacionales se sumó la propia ONU, quién a través de un grupo de expertos y de su relator contra la tortura, Nils Melzer, afirmaron que tenían constancia de diversas denuncias de violaciones y agresiones sexuales y físicas perpetradas por los mercenarios a lo largo de los años.

Enlaces y fuentes:

– Foto de portada: Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania, dirigiéndose a las redes sociales. Autor: Volodimir Zelenski, 27/02/2022. Fuente: Twitter

Valentín Pozo

Articulista. Estudiante de cuarto de Ciencias Políticas y apasionado de la investigación. Experiencia en movimientos estudiantiles y sociales. En mis artículos intento ofrecer un enfoque analítico más orientado a las ideologías y teoría política.

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