Le Pen y Salvini: la extrema derecha en tiempos del cólera

El coronavirus ha aterrizado con fuerza, golpeando el corazón mismo de la Unión Europea. Y la extrema derecha ha intentado convertir este conflicto en una fuente de votos. Le Pen y Salvini. Dos países, dos historias, dos maneras de actuar.

Francia: la ofensiva de Marine Le Pen

En Francia, Reagrupación Nacional (Rassemblement National), el partido de Marine Le Pen, que es segunda fuerza política, se ha lanzado con dureza contra el presidente Emmanuel Macron desde el principio de la pandemia. Poco antes de que sus efectos comenzasen, Le Pen denunciaba las medidas del ejecutivo y aprovechaba sus intervenciones para arremeter contra el gobierno galo. Esta manera de actuar no cambió cuando la crisis golpeó con fuerza el país. Más bien al contrario.

La estrategia adoptada por Reagrupación Nacional es la misma que ha venido usando la nueva extrema derecha. Aprendida directamente de Steve Bannon, el populista que encumbró a Trump a la presidencia de los Estados Unidos, consiste en señalar al rival político como culpable de todos los males, levantar una fuerte campaña de ataque usando bulos y fake news valiéndose de redes de mensajería masiva como Whatsapp, la agitación constante en redes sociales como Twitter o Facebook y las teorías que intentan señalar a un grupo relacionado con el enemigo político como el interesado en que algo ocurra.

Así ha sido punto por punto, señalando a cada problema a Macron, usando trending topics en los cuales se relacionaba a la víctimas con la gestión del gobierno francés. E intentando convencer a la gente de que había un interés oculto por parte del gobierno y las élites francesas en que todo acabara mal.

Afortunadamente, Le Pen está sola en esta estrategia. El resto de la clase política francesa mira con cierta estupefacción y cierra filas en torno al gobierno socioliberal en un momento tan delicado. En este contexto, Macron ha lanzado un llamamiento a la unidad nacional, olvidando viejas enemistades y abriendo canales de comunicación con todas las formaciones. Por supuesto, Marine Le Pen se ha negado a esto. Ha aumentado el nivel de críticas y confrontación con el ejecutivo con el paso de los meses y ha pedido la dimisión de varios ministros.

Cabalgando sobre sus viejos caballos de batalla, inmigración y anti-europeísmo, Reagrupación Nacional ha señalando la ineficacia de la UE y su carácter mercantilista. Se ha iniciado así todo un debate sobre la soberanía intentando marcar un enemigo con la vieja táctica de “nosotros” (Francia) contra «ellos» (la UE). Un debate que el presidente ha sabido llevar a su terreno, hablando de la necesidad de potenciar Francia, pero también de reforzar el espíritu europeo y aumentar la integración para que unos países no puedan boicotear medidas para ayudar a otros miembros de la UE afectados por desastres. La futura respuesta coordinada de la UE ante la reconstrucción europea dará valor a uno u otro relato.

Y es que es sobre el “relato de lo que hablamos en todo momento. Esto es, la percepción mayoritaria que la opinión pública tiene sobre unos hechos concretos.

Y, en esta batalla, Le Pen va perdiendo. Por ahora. Según los últimos sondeos, la popularidad de Macron ha repuntado en marzo hasta números que no se veían desde 2018. Incluso ahora en abril, con una leve bajada respecto al mes anterior, la encuesta publicada por BVA muestra que el 38% de la población tiene una visión positiva del presidente. Le Pen en cambio solo gana la simpatía del 23%, cayendo tres puntos respecto al mes de marzo.

Italia: Salvini y Meloni

Si viajamos a Italia, podemos ver que la campaña de agitación de la extrema derecha también se mueve, pero a diferentes velocidades fruto de su división interna. Matteo Salvini, líder de La Liga (La Lega) y ex-ministro del Interior, mostró durante los primeros compases de la pandemia y el encierro un perfil mucho más moderado. Aunque atacó al gobierno e hizo entrevistas mostrando su malestar con muchas decisiones, ofreció su apoyo al ejecutivo y redujo el nivel de exabruptos.

Pero Salvini es solo una de las caras de la moneda de la ultraderecha italiana, una que no está en sus mejores momentos, como se pudo ver en su fracaso el pasado verano. La cruz la representa la más radical y tradicionalmente conservadora Hermanos de Italia (Fratelli d’Italia), formación capitaneada por la nueva estrella de la extrema derecha italiana Giorgia Meloni, que ha despuntado estos meses y atraído hacia sí un gran número de focos mediáticos e interés por parte de otras fuerzas conservadores extranjeras.


Conferencia de Hermanos de Italia en la presentación de la fundación del partido, con Giorgia Meloni en el centro, 2012. Imagen: Gennaro Cri, 2013, a partir de OpenStreet MapsGoogle Earth, para Wikimedia Commons, bajo licencia CC-BY-SA 3.0

Esta formación ha realizado un ataque mucho más constante hacia el primer ministro Giuseppe Conte y su gestión de la crisis del coronavirus. Desde el principio de la pandemia, ha usado todos los altavoces para criticar duramente al gobierno, acusándole de ocultar información, mentir y generar un mayor caos. Todo ello acompañado de una agria campaña en redes sociales para desprestigiar al gobierno italiano. Contra Conte el nivel de tensión se ha elevado mucho, llegándole a llamar “criminal”, entre otras lindezas.

Si bien se puede decir que hubo alguna breve tregua durante los momentos más duros de la crisis sanitaria, finalmente saltó por los aires a raíz de las negociaciones con la UE. Y no es para menos. Durante estos meses, la visión de la UE ha caído mucho en un país razonablemente europeísta. Según la encuesta de Europa Elects, el 49% de la sociedad italiana apoyaría un «Italexit”, es decir, 20 puntos por encima del último barómetro. El sondeo del SWG desvela que la confianza en la UE ha pasado del 42% en 2019 al 27% en la actualidad. La extrema derecha ha sabido canalizar el descontento con la unión y defender sus tesis más soberanistas que hablan directamente de ruptura.

El alto fuego se acabó por culpa del MEDE (Mecanismo Europeo De Estabilidad), que todavía evoca recuerdos de “la troika” europea, los hombres de negro y la asfixiante austeridad que castigó especialmente a los países del sur y muy en especial a Italia. Giuseppe Conte aseguró en un primer momento no recurrir a él. Pero, ante unas condiciones flexibles pactadas con Alemania, Italia puede tener una ayuda de gran valor si finalmente los eurobonos, como todo parece indicar, fructifican.

Pese a eso, la extrema derecha no da su brazo a torcer y ha usado el MEDE para volver a la arena de batalla más cruenta, calificando su uso de “traición”. Esto ha provocado encendidos discursos en el debate de la nación italiano, donde el primer ministro acusó a Salvini y Meloni de enfangar el debate y mentir. Pero han seguido en su línea. Mientras Meloni habla de “traición a la patria y de criminalidad”, Salvini dice del actual gobierno que “son unos ladrones de futuro, de la democracia, de la libertad”.

¿Y cuál está siendo el resultado de esta estrategia? Sin duda alguna, dispar, y no parece que muy positivo. Según el último sondeo del “Corriere della sera” la popularidad de Giuseppe Conte no ha parado de crecer y actualmente cuenta con la aprobación de un 61% de la población. Y en la ultraderecha hay buenas y malas noticias, depende de para quién. El imbatible Salvini, que ha encabezado hasta hace poco todos los rankings de popularidad, se ve desplazado por Meloni. La carismática líder sube al 41% de aprobación y aventaja en 2 puntos al líder de La Lega, que se mantiene en un 39%. La peor pesadilla para su populista líder.

Pero eso no es todo. Tanto el Partido Democrático de Italia como su socio, el Movimiento 5 Estrellas, suben respecto a los resultados que les daban las encuestas en enero. La Liga, aunque mantiene su primera posición y una intención de voto del 31,1%, no para de perder apoyos con respecto de sus máximos de agosto de 2019. Hermanos de Italia, en cambio, duplica sus resultados del mismo periodo y se ponen en un 13,3%. Pese a estas buenas cifras, ambas formaciones han visto cómo la pandemia les ha quitado intención de voto y mientras las fuerzas de izquierda han levantado cabeza tímidamente.

Así pues, aunque la estrategia de agitación no está funcionando tan bien como se esperaba, la extrema derecha sabe que aún queda mucho juego. Después de la crisis sanitaria vendrá la crisis económica. Y de cómo Europa actúe, Le Pen y Salvini/Meloni podrían reforzar sus posibilidades de llegar al gobierno.

No está en juego únicamente los gobiernos de ciertos países, que podrían pasar a manos de partidos ultraderechistas, sino también la supervivencia de la UE. Todo dependerá de si se consegue o no calmar los vientos de euroescepticismo que recorren el viejo continente.

Fuentes y enlaces:

Foto destacada: Marine Le Pen en el parlamento de Estrasburgo. Foto recortada en forma rectangular, reduciendo su tamaño a un tercio y enfocando a Marine Le Pen. 1 July 2014, 17:33:31. Foto de Claude TRUONG-NGOC para Wikimedia Commons bajo licencia CC-BY-SA-3.0 // Matteo Salvini en 2019 participa en una ceremonia en la tumba de los soldados desconocidos. 17 Junio 2019, 10:34:22. U.S. Army photo por Elizabeth Fraser / Arlington National Cemetery Public domain.

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