Abusos policiales en manifestaciones de Colombia provocan al menos 10 muertes en los últimos 3 días

El asesinato del abogado Javier Ordoñez ha desencadenado protestas contra los abusos policiales en Colombia desde el pasado miércoles. Bogotá, Soacha, Medellín, Cali y Barranquilla son las principales ciudades en que han tenido lugar los disturbios violentos.

En Bogotá, la policía ha reprimido las quejas con disparos y la alcaldesa de la ciudad, Claudia López, ha reprochado el uso de las armas de fuego en medio de las quejas y ha pedido a los ciudadanos que regresen a sus casas antes de las siete de la tarde para “evitar tensiones, provocaciones y posibles problemas de movilidad”. Por el momento, las protestas ya se han cobrado la vida de otras 7 personas en Bogotá y 3 en Soacha, han dejado al menos 170 civiles y 140 policías heridos y 22 instalaciones policiales han quedado destruidas tras ser incendiadas. 

Todo comenzó con la detención, por saltarse la cuarentena, del abogado de 42 años que, como muestra el vídeo de un testigo, pidió auxilio al ser golpeado, presionado contra el suelo y, finalmente, recibir varias descargas eléctricas con una pistola táser.

El hombre murió poco después.  En palabras de Alejandro Lanz, abogado que estudia los actos de abusos policiales, “siempre que hay un homicidio como este, se justifica con que la víctima estaba consumiendo droga o robando o haciendo algo indebido, no importa si el ente de control es la policía o grupos armados al margen de la ley, y con eso justifican el abuso de fuerza”.

El ministro de Defensa condenó dicha actuación policial y ha anunciado la apertura de una investigación a los dos agentes implicados, quienes ya han sido apartados de sus cargos y puestos a disposición de la justicia militar.

Por su parte, el Fiscal general, Francisco Barbosa, anunció el jueves, tras condenar el suceso, que el caso del abogado ha sido encargado a un fiscal de la Dirección Especializada contra las violaciones de derechos humanos.

Según Lanz, el asesinato de Ordóñez se debe a “una cultura policial y un sistema corrupto que premia los actos de abuso de la autoridad”. De hecho, la ONG Temblores ha documentado 162 casos de abuso policial en el último año, de los cuales 11 al menos han terminado en homicidio. Por otro lado, según un informe de la propia policía que fue filtrado los medios, los mecanismos de control para evitar la propagación de la COVID-19 ha provocado 400 casos de abuso policial en los últimos meses.

Manifestación en Colombia donde se producen abusos policiales. Autor: Leon Hernandez. Fuente: Flickr. (CC BY-NC-ND 2.0)
Manifestación en Colombia. Autor: Leon Hernandez. Fuente: Flickr. (CC BY-NC-ND 2.0)

El país vive una ola de masacres: ha habido detenciones por sacar a pasear a los perros, peleas entre policías y civiles, un hombre al que desnudaron y dispararon con chorros de agua, asesinatos cometidos por los grupos armados ilegales que se disputan territorios del país con el pretexto de hacer cumplir las normas de aislamiento, etcétera. 

La noticia de que más de 70 personas, entre ellas al menos 7 fallecidas, ingresaron en los hospitales de Bogotá con heridas provocadas por armas de fuego ha llevado a la alcaldesa López a pedir inmediatamente al presidente del gobierno, Iván Duque, prohibir el uso de armamento durante las manifestaciones y que cesen los abusos policiales. “Lo que ocurrió ayer fue un ataque indiscriminado, desproporcionado, absolutamente injustificado por parte de algunos miembros de la policía contra los ciudadanos de Bogotá, en particular contra jóvenes de nuestra ciudad”, remarcó.

Además, ya en el año 2019 la muerte del joven Dilan Cruz, en el marco de las protestas estudiantiles promovió un debate sobre las armas de “baja letalidad” que utiliza la policía. En el foco se ponía la necesidad de reformar las fuerzas de seguridad tras el proceso de paz con la guerrilla, que tuvo lugar en el año 2016.

Enlaces y fuentes:

– Foto de portada: Fuerzas Especiales con atuendo militar. Autor y fuente: Pxfuel. CC BY-SA.

Silvia Moreno

Noticias de actualidad y articulista. Graduada en Periodismo, máster en Teoría Política y doctorando en Ciencias Políticas y de la Administración. Con especial interés por cuestiones relacionadas con la memoria histórica y por la investigación geopolítica en torno a movimientos políticos y sociales en Internet.

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