La polarización social como estrategia de la ultraderecha

Lo que hoy os presento es el resultado de una investigación que comenzó a principios de este año. Como doctoranda y analista de Redes Sociales, comencé mi investigación con el propósito de conocer el fenómeno de la polarización social en España a través de la red social Twitter. Con este propósito, analicé la conversación mantenida en redes entre usuarios el 29 de abril del 2020 a través de hashtag #mocióndecensura. Para la persona que no esté muy familiarizada con el proceso académico, usaré la introducción para exponer el propósito de este artículo.

Una investigación comienza con una pregunta, en este caso, ¿qué y quién se esconde tras la polariación social en España? Entendiendo la polarización como la progresiva radicalización del tono y el fondo de los discursos y opiniones políticas, aparentemente cada vez más irreconciliables.

Tras meses de lecturas y con una metodología de análisis de redes obtuve unos resultados que fueron expuestos en un artículo científico con el fin de publicarse en alguna revista especializada, lo que comúnmente se denomina paper. Pues bien, tras presentar mi paper con el objetivo de ser evaluado y poder certificar mi valía ante la comunidad científica, la revista en cuestión la aceptó, así que solo quedaba pasar por el filtro de mis colegas de profesión, lo que se conoce como doble ciego, y aquí es donde se encuentra la razón de este artículo.

Tras meses de espera, por fin encuentro un e-mail de un colega, redactor de la revista, que argumenta que mi trabajo no es publicable ¿la razón? Afirmaba rotundamente que lo expuesto en mi trabajo no tenía consistencia, pues Hungría no es un país gobernado por la extrema derecha, con una deriva autoritaria y con riesgo de convertirse en un país de corte iliberal o híbrido. ¿Pero qué tiene que ver Hungría, la extrema derecha, la polarización social y que yo finalmente no haya podido publicar mi artículo? Pues bien, vamos a verlo.

El análisis discursivo de Twitter

Para mi investigación, combiné el análisis discursivo de Twitter con un total de 10.107 tweets y las respuestas específicas de los distintos barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Mi intención no era conocer el papel de Vox, partido de extrema derecha española, en el discurso, sino profundizar en el fenómeno actual de la polarización.

Los resultados de mi análisis, sin embargo, me sorprendieron y tuve que volver a replantearme qué era exactamente lo que estaba analizando. Uno de los resultados que más me llamaron la atención era el cambio de auto-posicionamiento político que encontré:

Percepción de auto-posicionamiento ideológico de la sociedad española comparando los años 2019 y 2020. Autor: Trabajo propio. Fuente de los datos: CIS

Si entendemos el fenómeno de polarización política clásica como “situación en la que los individuos se hallan agrupados en grupos en torno a núcleos bien definidos y diferenciados entre sí” (Giner et al., 1998) no tenía sentido que la distribución en el auto-posicionamiento político no creciera en los extremos, sino en el centro.

Si en abril del 2019 la población española se situaba en el centro izquierda, a partir de abril del 2020, un año después, la población se trasladó hasta un 30,9 % justo en el cinco, en el centro del espectro político, subiendo 10,1 puntos en un año. Sin embargo, las posiciones de extrema izquierda subieron cuatro puntos y las de extrema derecha no alcanzaban los dos puntos.

Un segundo resultado que volvió de nuevo a alertarme fue cuando analicé visualmente el comportamiento en redes de los usuarios de Twitter durante la discusión de la moción de censura:

Gráfico de análisis del comportamiento en redes de los usuarios de Twitter durante la discusión de la moción de censura. Autor: Trabajo propio. Fuente: Twitter.

A través de algoritmo de grado o prestigio, organicé los distintos retweets de las comunidades que estaban activas durante la discusión. Encontré cinco comunidades: la comunidad del PSOE, que en este caso era la que más prestigio acumulaba, es decir, más retweets; la comunidad de Vox, la segunda comunidad con más retweets; Podemos y Partido Popular (PP) ambas en tercera y cuarta posición en cuanto a prestigio; y, por último, una comunidad marginal sin apenas representación que era la de Ciudadanos.

Si bien el arco parlamentario actual se presenta con 120 escaños en el PSOE y 52 de Vox, casi la mitad de los obtenidos por el PP (89), la comunidad de Vox presentaba mucha más actividad y prestigio que su principal competidor por el espectro ideológico de la derecha. Y aún más, estaba rivalizando en cuanto a prestigio con el principal partido de gobierno actual que presentaba un 27,89% de los retweets frente al 19,69% del respaldo de Vox en redes.

Quizás, el resultado más sorprendente me lo encontré cuando quise analizar los resultados obtenidos del análisis de Twitter, pero en esta ocasión a través del Algoritmo Eigen-Vector. Este algoritmo me permite visualizar no quién ha obtenido más retweets, sino quién era central en el discurso.

Para que nos entendamos bien, lo que me permitía era poder examinar las relaciones que tenían los usuarios y si estos estaban bien comunicados. De esta manera, si un usuario está bien conectado en la red, es decir, presenta una gran cantidad de seguidores, es más sencillo que tu mensaje pueda ser transmitido fácilmente, pues será más visto. De esta forma, tu mensaje tiene más posibilidades de convertirse en viral. En esta ocasión, el claro vencedor fue Vox:

Análisis discursivo de cualitativo sobre el uso de las palabras en Twitter. Autor: Trabajo propio. Fuente: Twitter.

¿Y bien, qué os parece? ¿No se atisba en la repetición en frecuencia de palabras un cierto sentimentalismo? ¿Qué palabras se repetían en ambos bloques? Vox, Gobierno, Crisis, España y Oposición. ¿Sabéis lo que se debatía en el congreso aquel día? La renovación del estado de alarma con motivo de la crisis sanitaria. Solo en el bloque de tweets neutrales se expresaba la preocupación por la alerta sanitaria. No existía en los bloques polarizados alusión alguna al pragmatismo, o no, del estado de alarma.

¿Se da el fenómeno de polarización ideológica en España?

Foto de la concentración de Vox el Día de la Constitución, marcando a los identificados como miembros de Vox posando junto a miembros del grupo neonazi FNI-PNSOE. Autor: captura de pantalla hecha el 15/12/2020, 08:45 Fuente: Twitter (@SmAntifeixistes).

De nuevo, volví a cuestionarme, ¿es este fenómeno una polarización social como tal, como siempre se ha entendido? Tuve que dejar apartados mis resultados y volver a recurrir a la lectura para arrojar algo de luz sobre el asunto. Entonces cuando me topé con Martuccelli (2020).

A este autor también le preocupaba la polarización social contemporánea. Argumenta que la polarización, hoy, no se produce por un antagonismo ideológico, sino que estaría producido por una debilidad de la identidad y de la ideología. Es decir, hoy no asistimos a una polarización ideológica, o no del todo, sino a una desafección hacia el sistema político.

En este momento relacioné los resultados que había obtenido con el cambio en el espectro ideológico de la población española. Pensemos: hace un año la población se situaba en el centro izquierda del espectro ideológico, pero un año después la población se situó justo en el centro. Hay quien podría argumentar que ese cambio de distribución podría deberse a una posición más moderada de la población española, pero tras el año 2015 sabemos que esta premisa no es cierta.

España ha estado durante más de un año sin poder formar gobierno, ya que los resultados electorales no regalaban la mayoría a ningún partido y la fragmentación era tan alta que resultaba imposible crear gobiernos sólidos. Fue en 2019 cuando por primera vez en la Historia de la democracia reciente española, un gobierno español presenta una estructura de coalición con diversos partidos nacionalistas y de izquierdas como socios de gobierno, ya que ahora, la población española no regala la mayoría.

Y si se quiere argumentar de nuevo que la población española ha virado hacia posiciones más de centro que de posturas ideológicas de derecha o izquierda, sólo hace falta un repaso a la evolución de aquellos partidos que han intentado presentarse como el centro ideológico en España para entender que no parece demasiado plausible.

Martuccelli, además me brindó nuevas claves con las que relacionar mis resultados. El autor emplea el término “afectividad implicativa” con la que enfatiza que “los individuos ya no se sienten parte de ningún proyecto colectivo”, sino que viven de forma afectiva y afectados por el mundo. Las cuestiones sociales se viven como cuestiones personales, y es por esto que entiende que en el debate ciudadano se pasen de posiciones ideológicas bien definidas a “convicciones subjetivas sentidas”.

¿Recordáis cuando os expuse el carácter emocional del discurso que analicé en redes? En este punto, es necesario aclarar que personalmente no creo que la polarización de posiciones sea una traba para la democracia, todo lo contrario: que se pueda exponer posiciones antagónicas es, en mi opinión, un síntoma de democracia.

El problema radica en lo que Morlino y Russo (2020) definen como “polarización profunda“, es decir, cuando el debate se enfrenta a temas de valencia para la convivencia social y “la lógica amigo/enemigo, reemplaza a la de simples competidores por el voto”, lo que deriva en fracturas sociales.

Los autores advierten que, en Europa, líderes de partidos políticos han alcanzado el poder nutriéndose de fracturas sociales, favoreciendo la radicalización de posturas y deteriorando la democracia, lo que puede conducir a gobiernos autoritarios e híbridos, como es el caso de Hungría, Polonia, Italia o Ucrania. Por lo que no lo afirmo sólo yo, ya existen pensadores y científicos sociales que se atreven a reconocer que en Europa existe una deriva autoritaria y perniciosa para la democracia.

La fractura social como punta de lanza de la polarización

Fotografías del Movimiento 15M en Valencia, Asamblea popular del día 19 de mayo de 2011. Autor: Fito Senabre, 19/05/2011. Fuente: Flickr (CC BY-SA 2.0.)

Las palabras que más se repetían en los bloques polarizados eran: Vox, Gobierno, Crisis, España y Oposición. Para mis contemporáneos, y para mí misma, la palabra crisis nos transporta a 2008. Crisis te transporta a desahucios, a suicidios, a cierres de hospitales y colegios, a “abrocharse el cinturón”, a protestas callejeras, a disturbios, a ley mordaza, a pérdida del valor adquisitivo y de una vida digna. “Crisis” y “2008” están directamente relacionadas con una fractura.

Vox hoy domina el tablero político en redes sociales. Para entender este fenómeno, te invito a que visualices el último programa de Salvados, donde expertos te explicarán mejor que yo cómo funciona todo este entramado. Lo que trato de exponer es que cada vez que escuches sobre polarización social o crispación política te acuerdes de mí y de mi artículo no publicable.

Me gustaría trasladarte una realidad; no estamos asistiendo a un debate de posturas ideológicas, sino a una estrategia dirigida, bien pensada. La polarización política no existe hoy. La extrema derecha se está nutriendo de la fractura social que comenzó en 2008 y que hasta el día de hoy no se ha podido recomponer. Esto mismo explicaría un gobierno como el que se dio en Italia, donde la extrema derecha de Mateo Salvini pactó con el Movimiento 5 Estrellas, con quien en principio no tenía nada que ver.

Lo que me gustaría transmitir es que en periodos de crisis afloran los mensajes mesiánicos y las soluciones mágicas a problemas complejos. Y es por esto mismo que, fomentando la desconfianza, la crispación y el desencanto, incluso el más convencido anarquista, puede verse tentado a creer en un discurso que le alivia:

“El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase, desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Porque en el fondo la derecha es la aspiración a mantener una organización económica aunque sea injusta, y la izquierda es en el fondo el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertirla se arrastren muchas cosas buenas.

Luego, esto se decora en unos y otros con una serie de consideraciones espirituales. Sepan todos los que nos escuchan de buena fe que esas consideraciones espirituales caben todas en nuestro movimiento; pero que nuestro movimiento por nada atará sus destinos al interés de grupo o al interés de clase que anida bajo la división superficial en derechas e izquierdas. La patria es una unidad total en que se integran todos los individuos y todas las clases; la Patria no puede estar en manos de la clase más fuerte ni del partido mejor organizado […]

Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino. Que desaparezcan los partidos políticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; en cambio, nacemos todos miembros de una familia; somos todos vecinos de un Municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo. Pues si esas son nuestras unidades naturales, si la familia y el Municipio y la corporación es en lo que de veras vivimos, ¿para qué necesitamos del instrumento intermediario y pernicioso de los partidos políticos que para unirnos en grupos
artificiales empiezan por desunirnos en nuestras realidades auténticas?

Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre. Porque sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de salvarse y de condenarse […]

Queremos que no se canten derechos individuales de los que no pueden cumplirse nunca en casa de los famélicos, sino que se dé a todo hombre, a todo miembro de la comunidad política, por el hecho de serlo, la manera de ganarse con su trabajo una vida humana, justa y digna. […]

Y queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque ¿quién ha dicho –al hablar de «todo, menos la violencia»– que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables?

Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria. […]” – José Antonio Primo de Rivera (29 de octubre de 1933). “Discurso de José Antonio en el acto fundacional de la Falange”.

Enlaces, fuentes y bibliografía:

– Foto destacada: Agresiones de grupos neofascistas el 9 de octubre en Valencia. Autor: Adolfo Beltrán, 12/10/2017. Fuente: elDiario.es (CC BY-NC 2.0.)
– Giner, S., Lamo de Espinosa, E., y Torres, C. (1998). Diccionario de Sociología, Alianza.
– Martuccelli, D. (2020). Las sociedad y la polarización: de la era de las ideologías a la era de las convicciones. Revista Eurolatinoamericana de Análisis Social y Político (RELASP), 105-120.
– Morlino, L., & Russo, J. (2020). ¿Una nueva ola autoritaria? Radicalización y neopopulismos en Europa y América Latina. Revista Euro Latinoamericana de Análisis Social y Político (RELASP), 17-34.

Tatiana Fernández

Articulista. Socióloga mediocre y Politóloga de mercadillo. Doctoranda en la Universidad de la Calle y azote de la academia universitaria. Como trabajadora precaria he sufrido a tu cuñado, a tu prima la moderna del pueblo y a tu colega que pasaba el tiempo en 4Chan y hoy hace guiños a la ultraderecha.

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