Documentos filtrados por una exempleada de Facebook revela que la empresa permite la desinformación y el discurso ultraderechista

El gigante de Facebook, que controla las redes sociales de Facebook e Instagram y la aplicación de mensajería instantánea Whatsapp, ha vuelto a saltar a las portadas y no por la caída de sus servicios durante más de seis horas el pasado martes. Un nuevo escándalo ha salpicado a la empresa que recuerda al de Cambridge Analytica: Frances Haugen, exempleada de la empresa, ha filtrado gran cantidad de documentos que ha publicado Wall Street Journal y que demuestran que la multinacional no solo es consciente del impacto negativo de sus redes en la sociedad, sino que además se aprovecha de esto para obtener beneficio económico.

La exempleada, una ingeniera informática de 37 años que formaba parte del equipo de «Integridad Cívica» de Facebook, se dedicaba precisamente a asegurar que la multinacional tuviera «un rol positivo en la sociedad». Sin embargo, tal y como explicó el pasado domingo en 60 minutos, un programa de televisión estadounidense de la CBS, la política de la empresa seguía el camino radicalmente contrario. «Había conflictos de interés entre lo que era bueno para la sociedad y lo que era bueno para Facebook», explicó. «Una y otra vez, optó por optimizar sus propios intereses, cómo ganar más dinero», afirmó con rotundidad.

Permisividad con la desinformación, el odio y la ilegalidad

Las filtraciones no solo afectan a la red social Facebook, sino también a Instagram. No son pocos los estudios y profesionales en psicología que han alertado de que esta red social tiene un impacto negativo en la autoestima de la gente joven, pero los documentos filtrados revelan que la multinacional tiene pleno conocimiento del efecto tóxico del funcionamiento de la red social pero no hace nada por evitarlo.

Por otro lado, también se ha alertado en numerosas ocasiones de la existencia de actividades ilegales al amparo de estas redes sociales, como pedofilia, tráfico de drogas y trata de blancas, especialmente en países en vías de desarrollo. Pues, al parecer, a pesar de las denuncias de Haugen y otros empleados de la existencia de estas actividades, recibieron por parte de la cúpula directiva una «respuesta tibia».

Por supuesto, que Facebook ha permitido durante mucho tiempo (y todavía permite) el discurso de odio de la extrema derecha y la existencia de grupos de Facebook con contenido machista, racista u homófobo ya había sido denunciado en muchas ocasiones. Sin embargo, la respuesta a estas críticas, que fue crear un algoritmo destinado a disminuir el odio y la polarización de estos discursos, provocaron el efecto contrario, pero no se cambiaron porque descubrieron que aumentaban la actividad y las interacciones en la red social, lo que termina redundando en beneficios económicos para la compañía.

Facebook, de hecho, ha tenido un papel relevante en la política. A través de esta red social, se llegaron a crear más de medio millón de bots para influir en la opinión política sobre la gestión de la pandemia. Los propios partidos políticos europeos se quejaron de que necesitaban ser cada vez más agresivos para obtener visibilidad en las redes sociales, o al menos eso asegura Haugen. «Facebook ha creado un sistema que está dividiendo a la gente», aseguró.

No obstante, la extrabajadora asegura que intentó una y otra vez criticar el funcionamiento de la red social. En un documento filtrado, dirigido originalmente a la cúpula directiva de Facebook, concluía que «el actual conjunto de incentivos financieros que generan nuestros algoritmos no parece estar alineado con nuestra misión como empresa», que teóricamente era el tener un impacto positivo en la sociedad.

El objetivo: el beneficio económico

Sin embargo, uno de los puntos de la entrevista y que fueron claves en los escándalos de la filtración tienen precisamente que ver en el impacto de Facebook en los países en vías de desarrollo. Si en los países occidentales implantar sistemas de seguridad y de moderación para vigilar los contenidos que se comparten ya resulta del todo ineficaz, en países como en Myanmar directamente no existe ningún sistema.

«Por cuestiones económicas, para Facebook no tiene sentido que la plataforma sea segura en muchas partes del mundo», aseguró la extrabajadora, que explicó que en los países donde no se habla inglés u otras lenguas mayoritarias, no sea invierte dinero en crear sistemas que comprendan otros idiomas. Así, los inspectores de la ONU que investigaron el genocidio contra los rohingya en Myanmar señalaron que Facebook tuvo un papel clave en los llamamientos de la violencia. La multinacional reconoció que no tenía suficientes moderadores que hablaran birmano como para detectar lo que estaba pasando.

Esto se repite en cada país del mundo donde los bulos, las «fake news», el discurso de odio y la desinformación están jugando un rol importante el desarrollo social y político. Durante la entrevista, la filtradora expuso que en muchos países, especialmente donde no existen equipos de periodistas especializados en hacer verificación de contenidos, la «desinformación en Facebook está directamente relacionada con muertes». «Imagina qué ocurre en un pueblo de África en el que se comparte la foto de una masacre, se dice que ha sido en el pueblo de al lado y que es necesario armarse».

A pesar de que las declaraciones de Frances Haugen han sido demoledoras, no es la primera vez que exempleados de Facebook han desvelado el lado más oscuro de la compañía. Sophie Zhang, encargada de eliminar bots y cuentas falsas, se veía sobrepasada por su trabajo, declarando que tomaba decisiones que afectaban a los gobiernos de muchos países sin ningún tipo de supervisión. La información acerca de los casi 700.000 bots que intentaron manipular la opinión de la sociedad española sobre la pandemia fue filtrada por ella.

No obstante, los documentos filtrados de Haugen han sido enviados también al Congreso de Estados Unidos, donde existe una comisión de investigación alrededor de las redes sociales debido al escándalo de Cambridge Analytica y donde ha sido llamada a comparecer.

Por supuesto, Facebook ha negado la mayor, argumentando que las declaraciones de Haugen son falsas. «Cada día nuestros equipos deben hacer un equilibrio entre proteger el derecho de miles de millones de personas a expresarse abiertamente con la necesidad de mantener la plataforma como un espacio seguro y positivo. Seguimos haciendo mejoras significativas para frenar la distribución de desinformación y contenido dañino. Sugerir que promovemos el contenido malo sin hacer nada no es verdad”, se puede leer en el comunicado.

Enlaces y fuentes:

– Foto de portada: Mark Zuckerberg, creador de Facebook. Autor: Anthony Quintano, 30704/2019. Fuente: Flickr (CC BY 2.0)

Adrián Juste

Jefe de Redacción de Al Descubierto. Psicólogo especializado en neuropsicología infantil, recursos humanos, educador social y activista, participando en movimientos sociales y abogando por un mundo igualitario, con justicia social y ambiental. Luchando por utopías.

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