El multimillonario y sombrío negocio de las Compañías Militares Privadas

Artículo original de Oier Zebeiro para Eulixe: El multimillonario y sombrío negocio de las Compañías Militares Privadas

Las Compañías Militares Privadas (CMPs) están presentes con cada vez más frecuencia es escenarios complejos, ya que ofrecen numerosos servicios a cambio de dinero. Son contratadas principalmente por gobiernos, corporaciones, multinacionales y organizaciones internacionales humanitarias con fines militares y de seguridad. No obstante, a veces, también son contratadas por aquellos actores que se mueven en los límites de la legalidad o que, simple y llanamente, tienen un proceder ilegal.

Sin embargo, existen numerosos puntos oscuros en torno a las CMPs: falta de transparencia, inexistencia de reglas claras a cerca de quien puede contratar sus servicios y quien puede trabajar para las mismas, una falta de control de las actividades que llevan a cabo y las carencias que existen en materia de responsabilidad legal, entre otras cuestiones.

Desde el final de la Guerra Fría y la consolidación del neoliberalismo a lo largo y ancho del mundo, las estructuras básicas de gestión del Estado están cambiando. Así, hace ya varias décadas que el sector privado está penetrando en funciones que históricamente habían pertenecido al Estado, como es el caso de las CMPs.

En las dos últimas décadas han surgido decenas de compañías de seguridad en todo el mundo, afianzando una tendencia que venía consolidándose en los últimos años de la Guerra Fría, proporcionando personal procedente de las fuerzas militares y de seguridad. Algunas de estas CMPs se hicieron famosas por su papel en las guerras de Afganistán o Irak, mientras que otras han sido o son contratadas para intervenir en países donde la seguridad brilla por su ausencia.

Sus defensores afirman que son esenciales para actuar en escenarios de conflicto o donde la seguridad escasea y los ejércitos nacionales no acuden. Sin embargo, expertos en la materia subrayan que existe una falta de transparencia y de control de las actividades que llevan a cabo y afirman que hay carencias en materia de responsabilidad legal. Estos hechos dificultan enormemente el análisis sobre las CMPs y las operaciones que realizan.

Nociones básicas sobre las Compañías Militares Privadas

Helicóptero y tropas de Academi, una de las Compañías Militares Privadas más solicitadas. Autor: jamesdale10, 03/01/2008. Fuente: Flickr (CC BY 2.0)
Helicóptero y tropas de Academi, una de las Compañías Militares Privadas más solicitadas. Autor: jamesdale10, 03/01/2008. Fuente: Flickr (CC BY 2.0)

Las CMPs son un negocio empresarial del sector bélico y de la seguridad que están en auge desde hace ya más de dos décadas. Los servicios que ofertan las CMPs han ido adaptándose al «aumento exponencial de la demanda», extendiéndose ahora, según el Coronel del Ejército de Tierra Mario A. Laborie Iglesias, «por todas las funciones relacionadas con el combate o el apoyo al combate que los ejércitos desarrollan al ejecutar operaciones militares».

El funcionamiento, naturaleza y simple existencia de estas corporaciones militares es un negocio mantenido en una incómoda discreción, tanto por las propias empresas, como por los contratistas de las mismas, contratistas que por su parte son variados, pasando por los más esperables: los estados, hasta corporaciones o individuos millonarios.

Ander Moraza para El Salto

Según Laborie, aunque se haya registrado un incremento de estas compañías en el mundo, «cifrar con precisión las CMPs que operan en el mercado militar privado es complicado, ya que en función de las fuentes consultadas las estimaciones varían desde unas 100 hasta varios cientos». Estos datos corresponden a 2008. En cuanto a la magnitud del volumen de negocio de estas compañías Laborie afirmaba lo siguiente también en 2008:

En función de las fuentes consultadas, ciertas estimaciones establecen que mientras que en el año 2003 el mercado de los servicios militares era de unos 900 millones de dólares norteamericanos, en el año 2005 había pasado a los 2.500 millones de dólares. Avant por su parte cifraba que, en el año 2003, ya solamente las ganancias totales de esta industria estuvieron por encima de los 1.000 millones de dólares. En esta tendencia de crecimiento imparable, en la actualidad, el mercado global de servicios militares podría estar comprendido entre los 20.000 y los 100.000 millones de dólares.

Mario A. Laborie Iglesias

Sin embargo, según Laborie existen tres factores que impiden determinar con precisión las «dimensiones de la industria militar privada tanto en lo que se refiere al número total existente de CMPs en el mundo, como las cifras de capital del negocio en términos monetarios: la ausencia de transparencia del sector, la inexistencia de una categorización adecuada del mismo y en ocasiones el hecho de que pequeñas empresas surjan y desaparezcan en breve espacio de tiempo».

Aunque existan empresas rusas, francesas, o de otras nacionalidades, Laborie afirma que es «notorio» que las CMPs de origen anglosajón, estadounidenses o británicas, dominen este sector en el mundo.

La lista de las principales CMPs operativas varía en función de las fuentes escogidas y la fecha de las publicaciones. Ocurre también lo mismo en algunas ocasiones en cuanto a los servicios que prestan. Por otro lado, en el caso de algunas CMPs existen dudas razonables de si lo son realmente o son ejércitos mercenarios de gobiernos nacionales para llevar a cabo aquellas operaciones militares donde la presencia oficial del Estado en cuestión crearía numerosos quebraderos de cabeza.

Hay que mencionar que la información sobre las CMPs cambia según las fuentes seleccionada, y que las mismas CMPs cambian ocasionalmente de nombre y son adquiridas por otras compañías o llevan a cabo procesos de fusión con otras empresas. Según algunas fuentes, estas serían las principales:

Constellis Holdings Inc

Constellis es una empresa privada estadounidense de defensa y seguridad, constituida como sociedad, que no es una entidad que pague impuestos a efectos fiscales en Estados Unidos. La empresa opera en 40 países y presta servicios de asesoramiento, seguridad, gestión de riesgos y apoyo a misiones a gobiernos, empresas multinacionales y organizaciones internacionales de todo el mundo.

Los servicios incluyen investigaciones de antecedentes, herramientas de inteligencia social, formación avanzada, apoyo logístico y vital, servicios de vehículos aéreos no tripulados y K9, y mitigación de en la respuesta a las crisis.

Constellis obtiene la mayor parte de sus ingresos del Gobierno Federal de Estados Unidos, directamente como contratista principal o indirectamente como subcontratista, incluidos varios contratos importantes con el Departamento de Defensa y el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Según afirman desde la misma compañía, «la familia de empresas de Constellis ha crecido hasta incluir un equipo global de líderes del sector, como Triple Canopy, Olive Group y The Development Initiative, así como las empresas heredadas Centerra, Academi, AMK9, Omniplex, Strategic Social y Edinburgh International. En la actualidad, Constellis es la mayor y más diversa empresa de gestión de riesgos no financieros de Estados Unidos, que ofrece soluciones llave en mano para abordar los retos más complejos de nuestros clientes allí donde se nos necesite en todo el mundo».

Al respecto unas de las CMPs más controvertidas controladas por Constellis es Academi. Creada originalmente en 1996 como Blackwater, ha cambiado de nombre y de estructura en numerosas ocasiones debido a las controversias generadas por sus acciones y la muerte de civiles. Tuvo un papel relevante en las guerras de Irak y Afganistán, y trabajó al servicio de la CIA en detenciones extrajudiciales.

Sin embargo, según algunas fuentes, esta CMP ha estado presente en números emplazamientos geográficos a lo largo y ancho del planeta.  En los últimos años, ha transcendido que uno de sus fundadores, ya fuera de la compañía, había planeado formar un ejército de mercenarios para actuar en Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro.

Wagner Group

Fundada en 2014, algunas fuentes la han descrito como una CMP mientras que otras afirman que es una organización paramilitar que trabaja bajo el paraguas del Ministerio de Defensa de Rusia.

Algunas publicaciones defienden que esta organización ha participado en las guerras de Ucrania (en apoyo a las milicias populares del Donbass para camuflar el apoyo militar del gobierno ruso a las repúblicas de Donetsk y Lugansk) y Siria, y ha operado también en decenas de países incluidos Sudán, República Centroafricana, Madagascar, Libia, Venezuela, Mozambique y Mali. Sin embargo, existe debate sobre el alcance real de las operaciones de la Wagner Group, ya que, como ocurre en el caso de la antigua Blackwater, la falta de transparencia y las informaciones interesadas dificultan el análisis.

Defion Internacional

Esta CMP tiene su cuartel general en Lima. Recluta y entrena personal de seguridad, personal de logística y de servicios profesionales para proporcionar servicios a nivel global para diferentes empresas. Dispone de sedes en Dubai, Filipinas, Sri Lanka e Irak.

Sus principales contratos han sido con la CMP Triple Canopy Inc. (ahora Constellis) y con el Departamento de Estado de Estados Unidos en relación con la guerra de Irak. Emplea fuerzas de guardia estáticas, profesionales logísticos y administrativos junto con profesores de inglés para sus contratos estadounidenses.

GardaWorld

GardaWorld Corporation es una empresa canadiense de seguridad privada con sede en Montreal que contaba con 102.000 empleados en enero de 2020 y 200 oficinas a lo largo del mundo. GardaWorld está presente en varios campos de negocio: servicios de protección (agentes de seguridad, patrullas móviles etc. en todo Canadá), servicios de aviación (control previo al embarque en 28 aeropuertos canadienses con la Autoridad Canadiense de Seguridad en el Transporte Aéreo), servicios de protección internacional (protección diplomática, gestión de crisis en Asia, América Latina, África y Oriente Medio) y servicios monetarios (efectivo en tránsito y soluciones de bóvedas en América del Norte).

Según La Razón, en 2013, Garda estableció operaciones en Nigeria para proporcionar “apoyo logístico” a las empresas petroleras internacionales. También participó en el conflicto de Libia. Según Bloomberg, seis semanas antes de que Gaddafi fuera asesinado en Sirte el 20 de octubre de 2011, los rebeldes solicitaron la ayuda de Garda para “asediar el bastión pro Gadafi de Sirte”.

En 2015, Garda World anunció la adquisición de la CMP Aegis Defense Services para ampliar su expansión estratégica en África y Oriente Medio. La adquisición se completó el 12 de octubre de 2015 por un valor de 130.725.000 dólares más un importe de ganancia. 

Servicios que prestan

Según Laborie, los servicios que las Compañías Militares Privadas ofertan «varían enormemente» de una compañía a otra de acuerdo a su especialización. Los servicios más comunes que proporcionan son los siguientes:

  • Asesoramiento militar y adiestramiento: en el primer caso se trata de diversas actividades que se extienden desde la consultoría sobre reforma y restructuración de las Fuerzas Armadas, asesoramiento en política de defensa, así como planeamiento a nivel político, estratégico, operacional o táctico. El adiestramiento, normalmente relacionado con el combate o con la prevención del crimen, incluye la instrucción de fuerzas locales o bien militares o policiales.
  • Apoyo operativo ligado a acciones de combate directo: es necesario indicar que el número de empresas que ofertan la posibilidad de llevar a cabo tareas de combate directo es muy reducido, por las implicaciones que ello sobrelleva, al ser señaladas por algunos como actividades propias de los mercenarios y, por consiguiente, alejadas de la legitimidad que las CMPs, como corporaciones legales que son, tratan de mantener.
  • Apoyo logístico: sector al que se dedican la mayor parte de las CMPs en la actualidad. Incluye una amplia variedad de servicios tales como mantenimiento de sistemas de armas, utilización (operadores) y mantenimiento de sistemas de mando, control, comunicaciones e información, algunos aspectos de servicios sanitarios, transporte terrestre, abastecimiento de agua, víveres y otros suministros, contratación de mano de obra local, construcción y mantenimiento de bases y acuartelamientos de fuerzas, almacenamiento y distribución de combustible, así como ingeniería civil para la construcción de infraestructuras.
  • Seguridad de personas, bases e infraestructuras: incluye la instalación y operación de servicios de seguridad en puntos sensibles como bases militares, aeropuertos, oleoductos, etc. También es importante el sector de la industria dedicado a proporcionar fuerzas de seguridad y escolta privada para personalidades.
  • Inteligencia, vigilancia y reconocimiento: estas actividades se encuentran relacionadas con la fotointerpretación, reconocimiento por satélite o aéreo, así como el análisis de señales e imágenes electrónicas.
  • Desminado: normalmente desarrollado en el marco de las operaciones humanitarias, desempeñándose labores de limpieza de áreas minadas y almacenaje y destrucción de artefactos explosivos.

Las empresas privadas multinacionales presentan en la actualidad un papel de importancia en el campo de la seguridad internacional, convirtiendo el campo de seguridad, y bélico, en un servicio sujeto al lucro. Esta lógica supone la aparición de un modelo de seguridad paralelo a los ejércitos y cuerpos de seguridad nacionales: el ejército privado. Esta es una estructura que, si bien no se reconoce estatalmente, mantiene características efectivamente militares, y que opera en base a contratos para los campos gubernamentales (Estados y departamentos de defensa) y privados (multinacionales y corporaciones)

Ander Moraza para El Salto

Clientes habituales de las Compañías Militares Privadas

Según Laborie, aunque los gobiernos y los ejércitos nacionales son los principales patrones de las CMPs, «la clientela es mucho más extensa«. Al respecto, entre estos clientes podemos encontrar corporaciones multinacionales, Organizaciones No Gubernamentales, y también «otros actores privados no tan lícitos como los anteriores».

Gobiernos

El coronel subraya que en los países occidentales es «una práctica generalizada» recurrir a los servicios de las CMPs. Esto se debe a que se considera que el sector privado «está mejor preparado que el público para responder, en ciertas ocasiones, a los requerimientos urgentes que la seguridad nacional requiere».

Laborie afirma que «las ventajas» que la contratación de las CMPs tiene para los gobiernos son «variadas», y enumera los siguientes:

  • Especialización de los contratistas civiles. Las bases de datos de las CMPs contienen un número elevado de personas con un perfil laboral y experiencia que las hace idóneas para tareas específicas. Es mucho más complejo para los ejércitos nacionales regulares encontrar este personal y desplegarlo en un escenario de operaciones determinado en un corto espacio de tiempo.
  • El despliegue del sector privado es más rápido que el de los ejércitos regulares nacionales. Mientras que los ejércitos nacionales regulares normalmente están sujetos a plazos de entre dos y seis meses, las CMPs casi siempre actúan en un periodo de tiempo de entre dos a seis semanas. Así, el despliegue de contratistas como elemento avanzado de la fuerza participante en una operación puede hacerse en los momentos iniciales de la crisis cuando su presencia es crítica. Por otro lado, si la crisis se considera finalizada, el contrato entre gobiernos y CMPs queda terminado con carácter inmediato sin necesidad de planificar posteriores acciones.
  • Evita usar fuerzas militares regulares. En ciertos casos, los gobiernos no pueden o no quieren emplear fuerzas militares regulares, ya que, en algunos momentos, la opinión pública no está dispuesta a aceptar una intervención militar. Asimismo, algunos gobiernos tienen un compromiso legal de lograr la aprobación de los respectivos Parlamentos como trámite previo a la autorización del despliegue de fuerzas en el exterior. La ventaja de utilizar CMPs es que estas pueden cumplimentar en estos casos la tarea sin las repercusiones asociadas a un despliegue de las fuerzas militares regulares.
  • Menores costes. El potencial ahorro de utilizar CMPs en lugar de las fuerzas militares nacionales regulares es otro de los beneficios esgrimidos a la hora de avalar la utilización de las primeras. Como un cálculo aproximado, los costes para la ONU de la contratación de servicios militares del sector privado son entre un 10 y 40% más reducidos de lo que costaría compensar esos mismos servicios si fuesen proporcionados por un Estado miembro de Naciones Unidas.
  • Utilizar solo las unidades estrictamente necesarias: Un gran número de fuerzas militares desplegadas sobre un determinado país tiene un efecto rompedor sobre el mismo y sobrelleva numerosos efectos negativos. La utilización de CMPs tiene la ventaja de permitir que el número de efectivos militares desplegados pueda ser reducido al estrictamente necesario para llevar a cabo el mandato asignado reduciendo al mismo tiempo los costes que comporta.

Corporaciones multinacionales

En muchas ocasiones, sobre todo cuando el trabajo se desarrolla en espacios geográficos no seguros, las corporaciones multinacionales recurren a los servicios de las CMPs para proteger la seguridad física de sus trabajadores y continuar con su actividad comercial, fundamentalmente asociada a la actividad minera o a la explotación de materias primas en la mayoría de ocasiones. Sin embargo, esta asociación entre las CMPs y las corporaciones ha provocado protestas por parte de analistas y organizaciones independientes según Laborie.

En primer lugar, las CMPs han sido acusadas con cierta frecuencia de «proporcionar la fuerza militar que facilita el control de las corporaciones sobre recursos naturales en el interior de los ‘Estados débiles’ o ‘fallidos’ o de las zonas asoladas por conflictos, favoreciendo que estas empresas multinacionales mantengan una posición de privilegio». Este hecho, unido a la fragilidad de algunos gobiernos, provoca que las condiciones de explotación de los recursos mineros impuestas por las corporaciones extranjeras a los gobiernos sean en ciertos casos, en palabras del coronel, «totalmente desmedidas».

Por otro lado, Laborie afirma que muchos de estos gobiernos frágiles pagan los servicios que las CMPs les prestan con concesiones mineras, y proporciona el siguiente ejemplo: en 1997, la CMP israelí Lev’Dan obtuvo del Gobierno de Congo una importante concesión petrolífera como pago de una deuda contraída en el año 1994. Esto suscita la posibilidad de que «las CMPs puedan estar más interesadas en asegurar los enclaves en los que han conseguido concesiones que la de proporcionar los servicios por los que originalmente fueron contratados».

La asociación entre empresas multinacionales y CMPs se explica por la interrelación existente entre los problemas de falta de gobernabilidad en ciertas zonas ricas en recursos naturales y el incremento de la actividad comercial producida por la globalización. Indudablemente, la seguridad privada es ahora un componente esencial de las compañías extranjeras que trabajan en países en desarrollo que han emergido recientemente de conflictos civiles, pero su actividad levanta rechazos por la propia naturaleza de la actividad que desarrollan, ya que es vista por algunos como una vuelta al imperialismo.

Mario A. Laborie Iglesias

Las organizaciones multinacionales y las ONG

Otro de los clientes habituales de las CMPs son los grupos que desarrollan actividades humanitarias. Al igual que en el caso de las corporaciones multinacionales, organizaciones internacionales como algunas de las Agencias de la ONU, la Comisión Europea o la USAID, y también distintas ONG, actúan en zonas de alto riesgo y utilizan los servicios de las CMPs para garantizar su seguridad.

Según Laborie, detrás del fortalecimiento de la idea de acudir a la contratación de las CMPs para la realización de funciones de gestión de crisis durante o con posterioridad a un conflicto están los siguientes factores: «la renuncia de los países occidentales a proporcionar fuerzas militares para la protección de las operaciones humanitarias y la crisis que afectó a las operaciones de mantenimiento de la ONU a mediados de los años 90, como consecuencia de la desastrosa gestión en los conflictos de Bosnia, Ruanda y Somalia».

Las CMPs han proporcionado importantes servicios a estas organizaciones tales como análisis y planeamiento de riesgos, seguridad de infraestructuras, líneas de comunicaciones y convoyes, así como operaciones en el terreno relacionadas con labores de desminado, apoyo logístico, abastecimiento y construcción de infraestructuras.

Mario A. Laborie Iglesias

El lado oscuro de las Compañías Militares Privadas

A pesar de que cada vez más actores acuden a contratar a las Compañías Militares Privadas, existe una falta de transparencia sobre las mismas y las acciones que realizan. Según Laborie, los incidentes relativos a esta industria son «difíciles de clarificar y supervisar» debido al hecho de que tanto las CMPs como sus clientes «tratan de ocultar» las características de los contratos firmados.

Laborie afirma que «no existen reglas claras» a cerca de quien puede contratar los servicios de las CMPs y quien puede trabajar para las mismas:

Por un lado, aunque la mayoría de las CMPs trabajan para gobiernos democráticos, organizaciones internacionales o humanitarias, «no hay garantía y, lo que es más, tampoco existe forma de evitar, que puedan prestar servicio a dictadores, grupos rebeldes o carteles de la droga».

En marzo de 2004, la CMP Logo Logistics Group, fue acusada de planear un golpe de Estado en la antigua colonia española de Guinea Ecuatorial. Por entonces, 61 personas fueron detenidas en Zimbabue y acusadas de ser mercenarios. También la compañía norteamericana MPRI ha tenido que afrontar diversas acusaciones de adiestrar al antiguo Ejército de Liberación de Kosovo (KLA). Aunque la compañía ha descartado su implicación, sí parece probado que algunos de sus empleados, actuando de modo independiente, proporcionaron asesoramiento a los albaneses del KLA.

Mario A. Laborie Iglesias

Por otro lado, haciendo referencia al personal contratado, tampoco existe un control suficiente acerca de quién puede trabajar para las CMPs según Laborie. El coronel afirma que las crecientes necesidades de personal que la industria militar privada tiene, para no perder los multimillonarios contratos firmados, ha impulsado que los procesos de selección sean «poco rigurosos». Añade que «tampoco existen normas para excluir a personas no recomendables».

Subraya también que existen temores sobre los aspectos operativos, tales como la falta de control de las actividades que llevan a cabo las CPMs y las carencias que existen en materia de responsabilidad legal tanto en lo referente a las mismas corporaciones como a sus empleados por las acciones que estos realizan. Según el coronel, actualmente el principal problema es «la falta de obligación de las CMPs para dar explicaciones sobre las acciones que efectúan y la imposibilidad de exigir las consiguientes responsabilidades legales, en caso necesario por las autoridades judiciales competentes».

Los ejércitos regulares están comprometidos legalmente ante su propia nación de diversos modos. Por ejemplo, cualquier soldado que cometa crímenes de guerra o sus mandos superiores pueden ser perseguidos por la jurisdicción nacional, así como por la Corte Penal Internacional (CPI) en los casos en que esta es competente. Tal y como lo subraya Laborie, «en cualquier caso, es finalmente el propio gobierno de la nación en cuestión quien tiene la responsabilidad final de mantener la disciplina de las fuerzas armadas y que las mismas actúen de acuerdo a las leyes y usos de la guerra».

Sin embargo, los mecanismos de rendición de cuentas no pueden ser aplicados al sector privado, ya que, en palabras de Laborie, «la responsabilidad del gobierno que contrata los servicios se circunscribe al contrato firmado con una determinada firma; a lo que se une que pocos Estados disponen de reglamentación específica a cerca de las CMPs».

De hecho, existen numerosos ejemplos de vulneraciones de derechos humanos por parte de las CMPs. Laborie menciona los siguientes:

-Durante la guerra de Bosnia en la década de los pasados años noventa, varios de los empleados de DynCorp fueron acusados de violación y de la compra y venta de niñas de hasta 12 años de edad. Varios de estos contratistas fueron despedidos, pero nunca perseguidos judicialmente. Sin embargo, pese a sus antecedentes, años después DynCorp consiguió un contrato con el Pentágono, cifrado en decenas de miles de dólares para el adiestramiento de la policía iraquí […].

-[En referencia a los graves sucesos ocurridos en la prisión iraquí de Abu Ghraib], como consecuencia de la investigación realizada y de las causas judiciales abiertas los militares que participaron en los citados hechos fueron encausados y condenados mientras que los contratistas que también participaron en los mismos, pese a encontrarse perfectamente identificados, no fueron perseguidos judicialmente hasta que a finales del año 2007 un juez federal de Estados Unidos dictaminó la aplicación de las leyes civiles contra la tortura norteamericanas a los contratistas implicados.

-[El 16 de septiembre de 2007] el personal de la empresa de seguridad estadounidense Blackwater disparó sobre personas indefensas causando la muerte de al menos 17 civiles iraquíes. Una investigación posterior realizada por agentes federales de Estados Unidos confirmó que en esa ocasión fueron transgredidas las normas que se encontraban entonces en vigor para el uso de la fuerza letal.

Mario A. Laborie Iglesias

Conclusiones finales

Según Laborie, dado que los civiles han proporcionado servicios militares a países occidentales desde mucho antes de la década de los 90, sería incorrecto afirmar que las CMP constituyen «un fenómeno nuevo nacido a partir de ese año». El coronel afirma que lo que realmente es nuevo es «el carácter corporativo adoptado por la industria militar privada«.

Las tendencias que señalan un progresivo incremento del grado de privatización de funciones relacionadas con la seguridad y la defensa de los Estados, se ven confirmadas por el auge sin precedentes de las CMPs. Este auge tiene sus raíces en los cambios producidos en el entorno internacional, consecuencia del fin de la Guerra Fría, la transformación de las Fuerzas Armadas occidentales y la globalización y liberalización del comercio. Sin embargo, ha sido el conflicto de Irak el que puede ser considerado el reactivo causante de su expansión definitiva al crear un mercado multimillonario alrededor de los servicios militares privados.

Mario A. Laborie Iglesias

Presentes en la actualidad en la mayoría de los conflictos y entornos donde la seguridad es un problema (Oriente Medio, África y América Latina) las empresas privadas proveedoras de servicios militares y de seguridad intervienen cada vez con mayor frecuencia en los lugares hasta ahora reservados a los ejércitos regulares nacionales.

Debido a los beneficios que ofrece su uso, las Compañías Militares Privadas se han convertido, en palabras de Laborie, «en un recurso indispensable» para gobiernos, multinacionales, instituciones internacionales y ONGs.

Sin embargo, la falta de transparencia, la inexistencia de reglas claras a cerca de quien puede contratar los servicios de las CMPs y quien puede trabajar para las mismas, la falta de control de las actividades que llevan a cabo y las carencias que existen en muchas ocasiones en materia de responsabilidad legal generan dudas sobre la actividad de las CMPs.

Artículo original de Oier Zebeiro para Eulixe: El multimillonario y sombrío negocio de las Compañías Militares Privadas

Fuentes, enlaces y bibliografía:

– Foto de portada: Soldado en zona de guerra. Autor: Juan Teixeira. Fuente: Eulixe (Imagen cedida)

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