Opinión

Un año de cambios para Al Descubierto


Empezamos un nuevo año y, esta vez sí, podemos decirlo con claridad: 2026 va a ser un año de cambios profundos para Al Descubierto.

No de esos cambios retóricos que se anuncian cada enero, sino de transformaciones reales, materiales, que afectan a cómo trabajamos, cómo comunicamos y cómo nos relacionamos con el mundo que queremos transformar.

El último año ya apuntamos una dirección clara: hacer de Al Descubierto un proyecto mucho más audiovisual. No era un capricho ni una moda. Era una necesidad. Sabíamos —y sabemos— que el texto, por sí solo, no basta para disputar el sentido común en un ecosistema comunicativo dominado por el vídeo, la imagen y los formatos híbridos. Sin embargo, también éramos conscientes de algo igual de importante: no se trata solo de querer hacerlo, sino de poder hacerlo bien.

Ese ha sido uno de los grandes aprendizajes de estos años. Y también una de las razones por las que muchas cosas han tardado más de lo que nos hubiera gustado.

Hoy, por fin, podemos decir que contamos con un sistema de trabajo que nos permite dar ese salto. Un sistema pensado para sostener en el tiempo la producción audiovisual, para planificar, grabar, editar y publicar sin depender únicamente del esfuerzo voluntarista y del desgaste personal. Esto cambia muchas cosas. Y abre una nueva etapa.

2026 va a ser, por tanto, un año de vídeos. De análisis en formato audiovisual. De videoensayos que nos permitan profundizar, contextualizar y explicar con calma lo que otros reducen a consignas o a ruido. De una presencia mucho más sólida y coherente en plataformas como YouTube, sin abandonar el resto de espacios donde ya estamos.

Nuevo año, viejo propósito

No solo será un año de pantallas. También será un año de encuentros en el mundo real. De talleres, charlas, espacios formativos y encuentros con colectivos, profesionales y personas que quieren entender mejor cómo operan los discursos de odio, cómo se organiza la extrema derecha y qué herramientas tenemos para combatirla con eficacia. Al Descubierto nació como un think tank, como un laboratorio de ideas y estrategias, y esa vocación se va a reforzar. Queremos compartir lo aprendido, ponerlo al servicio de otros y salir, cada vez más, del circuito cerrado de las redes.

Todo esto forma parte de un proceso más amplio: la profesionalización del proyecto. No en el sentido de perder independencia o radicalidad, sino justo en el contrario. Profesionalizar para ser más útiles, más rigurosos y más sostenibles. Para poder elegir mejor las batallas, los formatos y los tiempos. Para no depender únicamente de la urgencia constante que impone la actualidad.

Nada de esto sería posible sin las personas que hacen Al Descubierto cada día.

Quiero agradecer de forma especial la labor de nuestro intrépido jefe de redacción, Adrián Juste, cuyo trabajo, criterio y compromiso han sido clave para sostener el proyecto en momentos complejos y para pensar su evolución futura. Y, por supuesto, a nuestras colaboradoras y colaboradores: Tomás, Denis, José Miguel, Chipi, Jenni, Jonathan, Adrián y Víctor, además de todas aquellas personas que, de una u otra forma, siguen haciendo posible Al Descubierto con su tiempo, su conocimiento y su implicación.

Este sigue siendo un proyecto colectivo. Y seguirá siéndolo.

No vamos a dejar de escribir. El texto sigue siendo esencial para el análisis pausado, para la documentación y para construir herramientas de largo recorrido. Pero escribiremos mejor, con más sentido, y sin confundir volumen con impacto. Volver al origen, también en esto, es una forma de avanzar.

Entramos en 2026 con más claridad estratégica que nunca. Con más herramientas. Y con la misma convicción de siempre: frente al odio, la mentira y el autoritarismo, hacen falta conocimiento, pedagogía y organización.

Este año toca dar un paso adelante. Gracias por estar ahí. Seguimos.

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración. Máster en Política Mediática. Analista político. Colaborador de medios. Investigando discursos de odio, tecnopolítica y far-right.

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