Coaching y la dictadura del positivismo

Todo el mundo probablemente haya escuchado hablar del coaching. Se trata de un proceso impartido por personas que se encargan de entrenar la dimensión moral y mental a partir de ciertas acciones y de aprendizajes, si se las quiere ver así, cuyo principal objetivo es conseguir el máximo desarrollo personal posible en la persona que recibe el entrenamiento.

Aunque el coaching es una disciplina que tiene su origen en los años 70, se ha puesto de moda en los últimos años, impartiéndose en charlas, seminarios, talleres e incluso a nivel personal, a modo de terapia, dando lugar a que el término haya sido popularizado, convirtiéndose casi en un movimiento. Al mismo tiempo, está rodeado de polémicas, incluyendo acusaciones de fraude y de intrusismo laboral, mientras que otras personas lo califican de muy positivo para el crecimiento personal.

Los inicios del coaching

Imagen de John Withmore   Fuente: Wikipedia  Autor: David Brown   Licencia: Creative Commons   Fecha: 22 de Mayo de 2007  21:44
John Withmore, precursor del coaching. Autor: David Brown, 22/05/2007.
Fuente: Wikimedia Commons. (CC BY-SA 4.0.)

Antes de continuar, es necesario conocer cuándo y dónde empezó todo esto.

Si hay un hecho que iniciara lo que podría considerarse prácticamente una nueva corriente espiritual, este fue sin lugar a dudas el encuentro de Timothy Gallwey, quien había sido capitán de tenis en Harvard, con la secta Misión de Luz Divina, que, según él, le había otorgado claves que le ayudaron a mejorar su rendimiento personal.

Así pues, a partir de un primer encuentro producido presumiblemente a inicios de la década de los 70s y su posterior adhesión a su pensamiento en los siguientes años, Gallwey publicó distintos libros como El juego interior del tennis (1974) o El juego interior del golf (1981) en los cuales transmite las enseñanzas aprendidas aplicadas a un ámbito concreto, basadas siempre en la búsqueda de la paz interior y el control de lo mental para cumplir cualquier objetivo. De esta manera, afirmaba que “siempre hay un juego interior en tu mente, no importa lo que esté sucediendo en el juego exterior. Cuán consciente seas de este juego podrá marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en el juego exterior.”

Estas obras tuvieron un éxito bastante relevante, pasando rápidamente del ámbito más sectario del que venían las ideas de origen a convertirse en lecturas hechas para el gran público, propiciándose una enorme difusión a través de otros autores que se sumaron a este ideario y a diversos foros y focos mediáticos que sirvieron de altavoz para estos pensamientos hasta el día de hoy.

De esta manera, se fueron creando distintas ramificaciones, de las que han adquirido especial relevancia el coaching de negocios y el personal por su enorme implantación en el mundo de hoy, extendiéndose inicialmente por los países anglosajones de la mano de John Whitmore, a quien se le puede considerar su precursor y que introdujo con gran éxito estas ideas en el mundo empresarial.

Cabe destacar, además, que esto se produjo en un contexto socio-político de vencimiento de la socialdemocracia posterior a la Segunda Guerra Mundial y en pleno auge de lo que se llamaría el pensamiento neoliberal, además de la traslación del mismo al ámbito práctico a partir de las numerosas experiencia de gobierno en las que consiguió incidir de una u otra manera.

Las crisis económicas a raíz de la subida del precio del petróleo en los años 70 sirvió para que los partidos neoconservadores atacasen el intervencionismo económico que había imperado las décadas anteriores de la mano de economistas como John Maynard Keynes (keynesianismo) y pasaron a dominar la política económica las directrices de la Escuela de Austria (Hayek) y la Escuela de Chicago (Friedman). Estas políticas tuvieron su apogeo con los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Tatcher en Reino Unido, marcando las líneas de la economía del futuro y del pensamiento individualista y consumista de la sociedad capitalista occidental.

Características del coaching

Imagen del libro El alquimista.   Fuente: Pxhere   Autor: Yutaka Seki  Fecha: 1 de Junio de 2017
Imagen del libro El alquimista, de Paulo Coehlo. Autor: Yutaka Sek, 01/06/20017. Fuente: Pxhere.

Una vez ya se ha tratado el fenómeno del coaching a partir de sus inicios y en un contexto histórico determinado, es hora de presentar sus características principales con el fin de poder trazar un digno retrato de este aún joven movimiento.

En primer lugar, cabe destacar el optimismo como sentimiento motor que debe regir en todo momento en los pensamientos y las acciones de aquel o aquella que está recibiendo “el entrenamiento”. Esta idea de optimismo está frecuentemente supeditada a la idea de felicidad, entendida siempre como un estado continuado en el tiempo y no como una condición que se adquiere en momentos específicos, una idea también alimentada desde la llamada Psicología Positiva y reflejada en múltiples libros de “autoayuda”.

Así pues, como última consecuencia de esto, se evita cualquier perturbación externa que pueda quebrantar o perturbar su estado de ánimo, llegándose incluso a recomendar que no se observen las noticias ya que pueden provocar alarmas negativas innecesarias.

A esto, se le une el pensamiento individualista, que viene a reforzar esta particular forma de entender el optimismo. Así pues, “tú y solo tú eres responsable” de tus penas y de tus desgracias. De esta manera, se plantean todos los problemas desde el plano personal y se buscan las soluciones del mismo modo, sin prestar atención ni tener una visión colectiva de los conflictos y desavenencias que puedan existir en cualquier ámbito de la vida. Si tienes éxito es porque has hecho lo que tenías que hacer y, si no lo tienes, es porque no te has esforzado lo suficiente.

Por otra parte, el coaching también tiene comúnmente como premisa la llamada “ley de atracción”, la cual se hizo popular gracias al libro El Secreto de Ronda Byrne. En resumidas cuentas, esta ley explica que el pensamiento atrae a la acción y que, en consecuencia, si se piensa negativamente se atraerán cosas malas mientras que si se hace positivamente, se atraerán cosas buenas.

Así pues, según esta autora, “somos torres de transmisión y nuestros pensamientos crean ondas que se comunican con el universo y éste es el responsable de concedernos lo que pedimos o no según su interpretación de nuestras ondas”. Este pensamiento se ha ido consolidando en el tiempo a través de distintos autores y obras, entre ellos el escritor Paulo Coelho, quien afirmó que “cuando deseas algo con mucha fuerza, el universo entero conspira para que lo cumplas” en su bestseller El Alquimista. En esta misma línea se llega a plantear la redifinición del lenguaje para no emplear expresiones negativas.

Probablemente, otro rasgo definitorio del coaching sea el culto al cambio y la resignificación de la realidad. Más allá de su concepción de los cambios en la conducta, resulta más interesante su asimilación de los cambios venidos del exterior. Así pues, para la gente del mundo del coaching, el cambio, independiente de cuál sea éste, siempre aporta elementos positivos, los cuales se deben de tratar de maximizar, a la vez que minimizar aquello perjudicial.

De esta manera, no es extraño escuchar afirmaciones como que la crisis es una oportunidad o que un despido es positivo si se está abierto al cambio. Como se puede apreciar, constantemente se tratan de resignificar los hechos con el fin de no perturbar el positivismo militante que se debe tener por encima de cualquier otra realidad objetiva.

Una última característica, finalizando ya esta enumeración, sería la concepción que se tiene del ser humano. Se trata de una visión según la cual la que la persona es plenamente autónoma, dueña exclusiva y excluyente de sus pensamientos y acciones y libre-actora y, por extensión, todo-poderosa, dueña de su destino y con capacidad de controlar todo lo que sucede.

Críticas al coaching y controversias

Psicóloga homologada en su sala de terapia.  Fuente: Pixabay    Licencia:  Pixabay License
Psicóloga homologada en su sala de terapia. Fuente: Pixabay. (Pixabay Licencia)

Una vez explicadas las principales características, es momento de realizar una consideración crítica del coaching.

Como ya se ha explicado, el coaching está impregnado de optimismo y buenas voluntades. No obstante, con esto no basta. Cabe considerar los múltiples casos en los que este optimismo desenfrenado, junto a la pretensión de “resignificar la realidad” han dado el efecto contrario, en tanto que después de una primera frase optimista, la tozuda realidad se impone a la persona que recibe el tratamiento, quedando en un estado emocional similar e incluso en algunos casos peor que al principio del proceso.

Además, se debe tener en cuenta que la falta de regulación en el sector propicia de mayor manera la falta de efectividad y eficiencia, tratándose en muchos casos no de profesionales sino de miembros de una red de estafa piramidal. Esto se potencia al no existir títulos oficiales, ni siquiera una disciplina medianamente formada. Sin embargo, si existen múltiples pseudocertificadores avalados por organismos –algunos de ellos se hacen llamar internacionales- que hacen negocio del suministro de títulos de coach.

Por otra parte, el intrusismo del coaching en muchas otras disciplinas, como la psicología, además de sus generalidades en la actuación, dificulta el poder ayudar a personas que necesiten un tratamiento o sesión especializada, bien sea de asesoría, consultoría o terapia, entre otros. No hace falta decir que es totalmente contraproducente que personas con problemas de ansiedad, de depresión o cualquier otro cuadro clínico deben acudir a un psicoterapeuta y no a un coach, que terminará responsabilizando en estas personas patologías que no se solucionan con optimismo.

Así pues, la oferta de soluciones engañosas, o que no se adaptan a lo que necesita la persona, pueden conducir a los clientes o pacientes a una especie de peregrinación, en la que se cambie de tipo de sesión cada poco tiempo debido a su insatisfacción con los resultados, como bien explica Josep Darnés en La Burbuja Terapéutica.

No obstante, probablemente el mayor problema que presenta el coaching es la concepción del ser humano y de la sociedad que ofrece, en tanto que plantea solucionar todos los problemas de las personas desde una perspectiva individualista, aún cuando existen problemas estructurales que, como tal, se deben tratar colectivamente.

De esta manera, no es extraño escuchar frases como “todo el mundo puede ahorrar si se esfuerza lo suficiente”, lo que contribuye a construir el pensamiento de que la pobreza es una elección, además de transportar un problema de tal envergadura del plano político-social al individual, es decir de la lucha colectiva a la personal.

A esto se le suma el concebir al ser humano como una especie de semi-dios, capaz de resolver sus problemas de manera autónoma y que es dueño exclusivo de sus pensamientos y acciones.

Esta concepción errónea, apoyada por el coaching, contribuye a pasar de la búsqueda de la ayuda colectiva al aumento de la “autoayuda”. Esta tendencia va prácticamente a la par del aumento de personas de España que han sufrido algún tipo de patología mental, tasa que ha subido en hasta un 20% en la última década. Así pues, según los datos del Consejo General de la Psicología de España, el año pasado más de 12 millones de españoles y españolas sufrieron un episodio relacionado con una enfermedad mental.

Conclusiones

coaching-2738522_960_720
Típico esquema de una sesión de coaching. Fuente: Pixabay (Pixabay Licencia)

Para finalizar, se puede concluir afirmando que, probablemente, el coaching tenga más aspectos negativos que positivos. La falta de regulación en el sector, así como el gran eclecticismo y variedad disciplinar por la que aboga, provoca que en muchos casos no se obtengan los resultados esperados.

Además, su saber teórico está construido a partir de elementos de distintas disciplinas como pueden ser la psicología o el mundo empresarial, por lo que a una persona que vaya a un coach por un problema específico y concreto se le ofrecerán respuestas vagas y generales. Si se quiere ir a terapia siempre será mejor ir a un profesional especializado que a un coach, de la misma manera que siempre será mejor asistir a una consultoría empresarial si se quiere iniciar un proyecto emprendedor. Cabría señalar también que los pocos elementos que no se emplean en ninguna otra disciplina, como puede ser la Programación Neurolingüística o la terapia Gestalt, no han sido avalados por la comunidad científica ni hay pruebas empíricas que los avalen, por lo que a día de hoy se considera que están, según la Organización Mundial de la Salud, “en evaluación”.

De esta manera, no parecen haber muchas evidencias que apoyen al coaching, por lo que habría que replantearse su eficacia respecto a las disciplinas tradicionales y su utilidad para el conjunto de la ciudadanía, puesto que estamos hablando de un fenómeno de gran trascendencia, que mueve ya alrededor de 12 billones de dólares sólo en Estados Unidos.

En resumen, el coaching no es más que una amalgama de retazos de otras áreas del conocimiento atadas entre sí por un hilo conductor y una corriente de pensamiento que hunde sus raíces y potencia la sociedad individualista y consumista, que se alimenta de la profunda insatisfacción y de las contradicciones del sistema en el que vivimos para responsabilizar a la persona de los males del mundo y ofrecer una receta pobre e ineficaz pero concebida para convencer de su idoneidad. Tal y como se refleja en obras como Happycracia, el coaching es otra herramienta más que pone a las personas de a pie en la diana de los problemas sociales e impide la organización social y la lucha colectiva.

Es el “habéis vivido por encima de vuestras posibilidades” llevado al terreno de lo emocional y de lo psicológico, reminiscencias de pseudociencias que, como el darwinismo social, venden la idea de que lo natural es competir con la persona de al lado y que las desgracias personales son fruto de no tener las destrezas necesarias para “cumplir tus sueños”, obviando el hecho de que es completamente imposible que todo el mundo sea Steve Jobs.

Es, como siempre, vender la idea de que nuestro sistema es idóneo, de que todo está bien, de que es la persona la que no se adapta y la que no hace lo suficiente. De que lo estructural, contextual o social, no existe. Ideas insertadas y aprovechadas desde la derecha y la ultraderecha para que su enfermizo modelo de sociedad sea aceptado sin resistencia en contra.

Enlaces, fuentes y bibliografia:

– Foto destacada: Foto de programa para la creación de los Modelos Mentales de la Competitividad con periodistas y empresarios con base en la metodología transdisciplinaria basada en el libro: El Codigo Secreto de los Dioses. Autor: Wikiotro, 18/02/2017. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0.).
La Burbuja Terapéutica (Arpa, 2018), Josep Darnés.
– El triunfo de Mr. Wonderful y la dictadura del positivismo: https://www.trendencias.com/psicologia-1/el-triunfo-de-mr-wonderful-y-la-dictadura-del-positivismo-no-tienes-que-ser-feliz-siempre

Tomás Alfonso

Articulista. Políticas y Filosofía en Valencia. Miembro de la Plataforma en Defensa de los Servicios Públicos. Construyendo poder popular. Escritor

2 comentarios en «Coaching y la dictadura del positivismo»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *