¿Qué pasaría si Vox ganara las elecciones?

Es el año 2023. Son elecciones generales en España y en casi todas las comunidades autónomas a excepción de Cataluña, Andalucía y Galicia. Tras un periodo de crisis económica provocada por la pandemia, Vox ha conseguido superar al conservador Partido Popular (PP) en escaños y, junto con Ciudadanos, ganan a la coalición de gobierno. Santiago Abascal es investido presidente y, además, ganan en la mayoría de las regiones. ¿Cómo sería esa legislatura?

Este tipo de especulaciones reciben el nombre de “política ficción” y suelen fomentar el análisis y la reflexión para poder anticipar posibles resultados y acciones presentes. Aunque es evidente que nadie tiene una bola de cristal para poder ver el futuro, se puede partir de una hipótesis más o menos factible a partir de las declaraciones del partido, su programa electoral y sus acciones de gobierno allí donde tienen puestos de poder.

Además, se puede establecer analogías con otros partidos y gobiernos de extrema derecha con los cuales comparten base ideológica, como en el caso de Donald Trump en Estados Unidos, Jair Bolsonaro en Brasil o Alternativa para Alemania (AfD).

Pese a todo, las hipotésis reflejadas deben tomarse como lo que son, meras hipótesis.

Vox gana las elecciones de 2023

Elecciones 2023
Resultados ficticios de unas hipotéticas elecciones en 2023. Autor: Trabajo propio.

Teniendo en cuenta los resultados de las encuestas actuales en las que Vox pierde apoyos en detrimento del PP y los partidos del gobierno, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos (UP), parecen salir reforzados, no parece probable que el llamado “bloque de derechas” vaya a tener la victoria ni que Vox vaya a superar al PP.

Además, suponiendo que, para 2023, la crisis sanitaria y económica ya habrá sido superada, parece todavía más improbable que suceda.

No obstante, se plantea el supuesto contrario: la crisis económica se agudiza, el gobierno de coalición se ve desbordado, el PP se ve salpicado por nuevos casos de corrupción que lastran su popularidad y la cercanía de Ciudadanos con el PSOE no le hace capitalizar demasiado voto.

En 2011, el PSOE llegó a perder el 38% del electorado víctima del desgaste político provocado por la crisis económica. El PP, en 2015, al menos el 33%, también debido a esto y a innumerables casos de corrupción. Podemos suponer que parte de ese electorado sería absorbido por Vox, Unidas Podemos y una mayor abstención, típica de cuando el voto progresista se desmoviliza.

Se plantea pues, que se celebran elecciones el 19 de noviembre de 2023. Muchos voto del PSOE se pasa a UP, a partidos regionales y a PP, pero la alta abstención (alrededor de un 65%) y la victoria de Vox en las provincias del interior hace que muchos de esos votos acaben en escaños para la fuerza más votada: Vox. Ciudadanos es eclipsado.

Así, PSOE pasa de 120 a 90 escaños; PP de 89 a 78 asientos; Podemos y sus confluencias avanzan de 35 a 42 escaños; Ciudadanos retrocede de los 9 a los 6 escaños; y, finalmente, Vox pasa de 52 a 97, siendo la fuerza más votada. Los números no dan: ni siquiera un pacto entre PP, PSOE y Ciudadanos conseguiría mayoría suficiente. A esto podría sumarse Unidas Podemos o los partidos regionales, pero PP y UP no casan, igual que tampoco Ciudadanos y las fuerzas periféricas.

Finalmente, tras un debate prolongado, Vox consigue un pacto de gobierno con PP, Vox, Ciudadanos, Navarra Suma y el Foro de Asturias, consiguiendo una holgada mayoría de 185 diputados. El 8 de enero, tras una polémica sesión de investidura, Santiago Abascal es investido presidente del gobierno.

Además, pactos similares se firman en Asturias, Aragón, La Rioja, Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia, Comunidad Valenciana, Andalucía, Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla. Solo Cataluña, País Vasco, Cantabria y Navarra han resistido al avance de la ultraderecha.

Los primeros días

Imagen de las elecciones y concentración del 25 de septiembre frente al Congreso de los Diputados en Madrid, España.
Imagen de la concentración frente al Congreso de los Diputados en Madrid, España. Autor: Daniel del Sol, 25/09/2012.
Fuente: Daniel del Sol. (CC BY-SA 3.0.).

Prácticamente desde el mismo día de la investidura, los principales agentes sociales y partidos progresistas del país convocan manifestaciones de protesta. La crisis ha reavivado el activismo a pie de calle y éste se organiza para oponerse al nuevo gobierno. El discurso antifascista de Pablo Iglesias, líder de Podemos, inunda las principales televisiones.

En Cataluña y País Vasco la situación se recrudece, con sentadas y cargas policiales numerosas, con heridos y detenciones indiscriminadas.

Con la excusa de controlar la situación, Vox aprueba una nueva Ley Mordaza todavía más severa que la actual, aumenta los recursos económicos dedicados a las fuerzas policiales y equipara a nivel salarial a todo el personal público de seguridad. Estas cuestiones se pueden deducir de sus actuales declaraciones y de su propio programa electoral. Esta ley podría ser similar a la Patriot Act, una ley estadounidense que, bajo la excusa de la amenaza de la seguridad, prácticamente pueden suspenderse garantías constitucionales.

Por supuesto, la oposición llevaría al Tribunal Constitucional esta ley, pero hay que recordar que, en España, los jueces son nombrados por el Congreso. Por lo tanto, la nueva plana del Tribunal y del Consejo General del Poder Judicial, así como los juzgados autonómicos, tendrían una gran mayoría de afines a Vox y a PP, lo que dificultaría recurrir estas leyes.

En este clima de descontento y de disturbios, es de esperar que aprobasen más pronto que tarde una aplicación del famoso artículo 155 de la Constitución Española a Cataluña, resultando en la suspensión de la autonomía y animando al proceso de los cargos públicos de los partidos independentistas quienes, con toda seguridad, estarían animando a las protestas y manifestaciones.

Previamente o, quizá después, Vox reformaría las leyes antiterroristas y de partidos para hacerlas más duras, extendiendo la apología al terrorismo y tratando de criminalizar a los partidos independentistas. No obstante, expertos en derecho constitucional afirman que no sería viable prohibir partidos independentistas o regionales. Sin embargo, es de esperar que aprobarían una legislación que les permitiera, al menos, intentarlo, poniendo todo tipo de trabas legales y administrativas a partidos como EH Bildu, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) o las Candidaturas d’Unitat Popular (CUP).

Tampoco está muy claro que pudieran ilegalizar asociaciones u ONGs bajo estos supuestos, pero sí retirarles toda la financiación posible y ponerles innumerables problemas administrativos.

Por otro lado, una de las primeras medidas que suelen adoptar todos los gobiernos además de la renovación del poder judicial, es la constitución de los consejos de administración de los medios de comunicación y de las empresas públicas. Bajo el gobierno de José María Aznar, entre 1994 y 2000, las televisiones y radios públicas sufrieron el descrédito por su evidente manipulación mediática, al igual que la ya desaparecida Canal 9 valenciana o Telemadrid.

Así, con la excusa de romper con el gobierno anterior, las cadenas públicas serían copadas por Vox y PP, criminalizando las protestas y justificando las acciones de gobierno, como seguramente haría la prensa más conservadora.

Poco a poco, con la excusa de retomar el orden y la paz social, el gobierno de Abascal se haría con el control de los poderes del estado.

Medidas de política interior

Fermín Grodira Despliegue de la UIP para impedir el paso del pasacampus por el Rectorado de la UCM
Despliegue de la UIP para impedir el paso del pasacampus por el Rectorado de la UCM. Autor: Fermín Grodira, 29/03/2014.
Fuente: Flickr. (CC BY 2.0.).

A partir de aquí, es difícil pronosticar una línea cronológica, aunque sí tratar de elaborar una hipótesis sobre las medidas que aprobarían en la legislatura.

Tras las elecciones, en cuanto a política interior, es de presuponer que derogarían las leyes de memoria histórica y de apología al franquismo (que seguramente para 2023 ya estaría aprobada), bajo la excusa de la libertad de expresión y de mirar hacia el futuro y no al pasado.

Es de esperar que, como ya han declarado en más de una ocasión, aprobasen una nueva legislación que regulase el derecho a la libertad de expresión y a la libertad de prensa. Esto incluiría la derogación de los llamados delitos de odio, permitiendo (o no castigando) la LGTBfobia o el racismo, el castigo a la quema de banderas o las pitadas al himno de España o la aplicación de normas más rígidas a los medios de comunicación en cuanto a la expresión de determinadas ideologías bajo la excusa de “impedir el adoctrinamiento”. Sin embargo, en esto último es posible que tuvieran poco éxito debido al amparo constitucional.

En este sentido, o bien obligarían, o bien permitirían, publicar los datos de nacionalidad y nombre de las personas que cometan delitos, algo que han dicho en más de una ocasión y que está en su programa electoral. Esto conduciría seguramente, como ya ha pasado en Estados Unidos, en Rusia o en Polonia, a un aumento de los delitos contra estos colectivos vulnerables.

Muy probablemente iniciarían también una guerra abierta contra los diferentes estatutos de autonomía, especialmente el andaluz, el vasco, el catalán, el navarro, el gallego y el valenciano, tratando de eliminar el reconocimiento como nacionalidades históricas, centralizando todas las competencias posibles, retirando la financiación de las mismas, eliminando el llamado “concierto vasco” y tratando de disolver las policías autonómicas.

Es de esperar que esto alentara todavía más las protestas en estas regiones y que los movimientos independentistas crecieran. Se verían espectáculos en el Congreso muy tensos, el abandono del hemiciclo de estos partidos a modo de protesta y, seguramente, violencia en las calles.

Seguramente, se aprobaría también una ley más dura sobre la prisión permanente revisable, de forma que fuese una cadena perpetua encubierta, lo que llevaría a una reprobación de la Unión Europea. Se elevarían las penas en caso de terrorismo y apología al terrorismo (bajo las nuevas definiciones de estos delitos aprobadas), en caso de agresiones sexuales y en caso de daños a la propiedad privada.

Otra medida de Vox, en línea con el que sería su homólogo Donald Trump, es facilitar la adquisición de armas por la población, pero esta propuesta no es popular en España por lo que se quedaría en una simple facilitación de trámites administrativos, especialmente en caso de caza y uso deportivo.

Por último, se daría un aumento progresivo de los recursos económicos destinados a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de aprobación de leyes que busquen prescindir de la aprobación judicial para la intervención policial, como las leyes antipiratería.

Política economía, laboral y financiera

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Huelga general en Valencia. Autor: Kikirikikis, 11/08/2013. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0.).

Las propuestas económicas de Vox siguen la ya fracasada doctrina neoliberal. Por lo tanto, es de esperar que, en este sentido, siguieran una política no muy diferente de la del Partido Popular, ni diferente de la ya aplicada en Andalucía, Murcia o Madrid, basada en privatizaciones, desregulaciones económicas y bajadas de impuestos a las clases altas y a las empresas. Una economía en favor de las élites.

Seguramente no bajarían el Salario Mínimo Interprofesional, pero no lo subirían en toda la legislatura, como mucho más allá del IPC.

Aprobarían una nueva reforma laboral, deshaciendo todas las reformas del gobierno anterior, facilitando el despido, dando más poder al tejido empresarial y disminuyendo el poder de los convenios colectivos. Muy probablemente redujeran la financiación y la capacidad de los sindicatos para ejercer presión, lo que conduciría a una inevitable huelga general, como ya ha pasado cada vez que un gobierno conservador aprueba estas medidas.

Se liberaría de nuevo el sector del suelo, como ya aprobó Aznar y que llevó a la burbuja inmobilaria, reduciendo la protección de las zonas no urbanizables, como también sucedió con la Ley de Costas. En este sentido, el Impuesto de Sucesiones, de Plusvalías y de Patrimonio se eliminarían o se reducirían. No parece realista pensar que se eliminarían completamente, especialmente el de Plusvalías. Todo esto relanzaría de nuevo la especulación, como ya ha pasado anteriormente.

Vox ha hablado en multitud de ocasiones de facilitar la constitución de nuevos negocios y la reducción de costes a personas autónomas. No obstante, esto no ha sucedido con ningún gobierno conservador en España, más favorables a premiar a las grandes empresas.

Por último, es difícil prever qué harían en cuanto al comercio exterior. Vox se ha mostrado proteccionista en varias ocasiones y partidario de potenciar la industrialización y el producto estatal. Pero, por contra, en su propio programa es favorable a facilitar la llegada de empresas y de inversión extranjera. Además, la membresía en la Unión Europea hace difícil que el gobierno de España se pronuncie sobre esta materia.

Por lo tanto, la hipótesis más probable es que si Vox ganara las elecciones, azuzara la bandera del proteccionismo en la eurocámara y en la prensa, quizá votando en contra o abstención de disposiciones que atenten contra tratados de libre comercio pero sin ninguna medida concreta. Así, además, reforzarían su euroescepticismo, en la línea con el resto de países ultraderechistas.

Reformas en política social, sanidad, igualdad y pensiones

	 Carlos Capote Pobreza cero: Manifestación contra la pobreza, 2006
Pobreza cero: Manifestación contra la pobreza, 2006. Autor: Carlos Capote, 21/10/2006. Fuente: Flickr (CC BY 2.0.).

En este sentido, un gobierno presidido por Santiago Abascal ahondaría en la progresiva privatización de la sanidad y de los servicios sociales en general, además de una política de recortes similar a la ya sufrida con los gobiernos conservadores (y no tan conservadores).

Vox se ha pronunciado duramente contra las políticas de integración y de asistencia a las clases más bajas, por ejemplo, llamando “paguita” al Ingreso Mínimo Vital, así que es probable que se aprobara una reducción progresiva de las ayudas sociales.

No parece probable que las bonificaciones por familia numerosa, las ayudas a la natalidad o la cuestión de la dependencia se eliminaran, ya que va en consonancia con la política pro-familia de Vox, pero sí desaparecerían las ayudas a proyectos sociales y asociaciones sin ánimo de lucro que tuviesen que ver con la igualdad, la solidaridad, la cooperación al desarrollo, la atención a personas migrantes, LGTB o a las familias monoparentales y a otros colectivos vulnerables.

Es seguro también que se trataría de derogar todas las leyes que protegen a las mujeres, si bien el PP probablemente opondría cierta resistencia, pues sería una cuestión de Estado desde casi dos décadas. Lo más probable es que, si no se deroga o no se introducen enmiendas a la Ley Integral Contra la Violencia de Género, se le retirarían todos los recursos económicos y materiales posibles, incluyendo en las autonomías. Lo mismo para las leyes del aborto y de la muerte digna.

Es probable que se aprobase que, por defecto, la custodia fuese compartida en caso de separación o divorcio, lo que conduciría a mayores problemas jurídicos.

Por supuesto, eliminarían la sanidad universal, dejando fuera del sistema a las personas migrantes, especialmente en situación irregular. También dejarían fuera del sistema las interrupciones del embarazo y las terapias de reafirmación de género, así como otros tratamientos que se considerarían auxiliares. Derogarían, asimismo, todas las leyes que protegen a las personas LGTBI+.

Además, la centralización de las prestaciones y el cese de financiación pública a comunidades autónomas pondría en peligro la capacidad de los ayuntamientos y otros organismos de orden territorial inferior a hacer frente a los problemas de la gente.

En cuanto a las pensiones, quizá sería demasiado pronto para un nuevo aumento de la edad de jubilación, pero sí aprobarían una reforma para que el cálculo fuera diferente (por ejemplo, abarcando toda la vida laboral) y para introducir progresivamente los planes de pensiones privados. Esto ya se menciona como una posibilidad y es real en muchos países europeos. Es probable que, en un intento por evitar el descontento de la población envejecida, no desligasen las pensiones del IPC o incluso aprobasen un incremento de las pensiones mínimas.

Educación y cultura

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Pancartas por una educación pública en un centro escolar. Autor: Ana Belén Cantero Paz, 17/09/2011. Fuente: Flickr. (CC BY 2.0.)

Antes de que acabara el primer o segundo año de legislatura tras las elecciones, se aprobaría una nueva ley educativa, como es casi tradición en la democracia española.

Esta nueva legislación, que seguramente se aprobaría después de haber centralizado todo lo posible las competencias educativas, daría más poder al gobierno central para decidir la política educativa de las comunidades autónomas.

En consonancia con la financiación, que repartiría dividendos a los centros privados y/o concertados, la nueva reforma ahondaría en el ataque a la educación pública en favor de la concertada, que tendría mayor libertad para, por ejemplo, llevar a cabo enseñanzas religiosas o la separación por sexos. Esto iría acompañado de una subida de las tasas universitarias y de una subida en las exigencias para obtener becas, reintroduciendo el criterio de calificación académica para su obtención.

Se aprobaría en todo el territorio el “Pin parental y se limitarían las enseñanzas complementarias, especialmente las basadas en la igualdad, bajo la excusa de “adoctrinamiento ideológico”. Por contra, se favorecerían enseñanzas basadas en héroes españoles, en el ensalzamiento de los símbolos de “la nación” y en los valores basados en el patriotismo. Todo esto se encuentra en el programa de Vox.

Conjuntamente, se derogarían todas las leyes de inmersión lingüística y que favorecen el uso de las lenguas autóctonas diferentes del castellano, quitándoles todo su valor y reduciendo la enseñanza en otros idiomas. Donald Trump, por ejemplo, quitó toda referencia a lenguas que no fueran el inglés en los sitios web de organismos públicos, aunque la Constitución Española no permitiría algo así.

Probablemente, los contenidos curriculares, especialmente los dedicados a Historia, se modificarían para hacer más énfasis a la Historia de España y no a las cuestiones de índole regional.

Se aprobaría una inspección educativa dedicada a asegurar todo lo anterior y que condicionaría especialmente la educación en País Vasco o Cataluña, limitando al máximo la libertad de cátedra y rozando el adoctrinamiento.

Muy probablemente, asociaciones como CitizenGo o Hazte Oír, recibirían amplio amparo por parte del gobierno. En las televisiones públicas se volverían a ver corridas de toros, programas sobre caza, misas y una programación en general más propia de los años 70 u 80.

A nivel cultural, seguramente habría una reducción presupuestaria y de ayudas para proyectos culturales. Por otro lado, se subvencionaría de nuevo la tauromaquia y la caza, que sería también habitual en las televisiones públicas.

Se paralizaría en seco el cambio de nombres del callejero y de edificios públicos de nombres asociados al franquismo y seguramente se retirarían nombres de activistas o personas relacionadas con fuerzas izquierdistas.

Ciencia, medio ambiente y religión

Abascal y HazteOír.org
Santiago Abascal, líder de Vox, en la Ceremonia de entrega de los Premios HazteOir.org.
Autor: Contando Estelas, 15/12/2012. Fuente: Flickr (CC BY-SA 2.0.)

Unas elecciones donde Vox resurja como fuerza gobernante, tendría la mano laxa con los privilegios de la religión católica. No se perseguirían las inmatriculaciones de los bienes por la Iglesia llevadas a cabo en el gobierno de Aznar, ni se incidiría en la separación Iglesia – Estado, e incluso es posible que se reviertan algunas de las reformas en este sentido.

España tendría cuatro años más de la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta y de privilegios eclesiásticos, como el impago del Impuesto de Bienes Inmuebles por edificios no dedicados al culto, la presencia de símbolos religiosos en edificios públicos y un largo etcétera.

No obstante, no parece que sea un tema en el que Vox incida demasiado, más allá de las tradiciones de cada región, por lo que simplemente pasaría desapercibido mientras, por detrás, estos privilegios aumentan o se mantienen.

Por lo demás, aunque Vox habla en su programa de invertir en I+D+i y en que España se convierta en una potencia en desarrollo sostenible y en energías renovables, sus declaraciones sobre el peligro del 5G y su negacionismo del cambio climático ponen en seria duda que esto se tenga que tomar en serio. De hecho, los partidos de extrema derecha han dado la espalda a la ciencia y a la ecología.

Además, la red clientelar alrededor del oligopolio de las hidroeléctricas en España es demasiado tentadora como para darle la espalda, algo que no ha hecho ningún gobierno, fuera del PP o del PSOE.

Lo más probable es que favorezcan que las empresas, tanto estatales como extranjeras, sigan explotando los recursos naturales de España por beneficio propio y que las inversiones en investigación sigan siendo precarias.

Política exterior e inmigración

Elcciones Melilla
Valla entre la frontera de Ceuta y Marruecos. Autor: Youtryandyoutry, 28/03/2017.
Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0.).

Los cuatro años tras las elecciones que darían la victoria a Santiago Abascal se caracterizarían por un desafío constante a los organismos internacionales, especialmente a la Unión Europea y a los intentos por establecer acuerdos globales en materia de medio ambiente, igualdad o asistencia social.

Al igual que Donald Trump o Bolsonaro han desafiado a la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) y Estados Unidos se ha retirado de los acuerdos contra el cambio climático, un gobierno con Vox a la cabeza cuestionaría constantemente estos organismos bajo la excusa de la amenaza a la soberanía nacional y la existencia de una “agenda oculta progre” para socavar España. Vox en el Congreso ha llegado a pedir al gobierno la retirada de España de la OMS.

Y es que, el discurso de la ultraderecha es igual en todas partes, una especie de “anti-globalismo” pero llevado únicamente a las cuestiones sociales.

Muy probablemente, el rechazo a la política internacional por parte del gobierno liderado por Vox iría creciendo, junto a un progresivo aumento del euroescepticismo. Y la mala respuesta del resto de potencias sería utilizada como excusa para incidir en este rechazo. Se oirían mantras como “respetarán a España por las buenas o por las malas” y afirmaciones similares.

Habría quizá una excepción: la cooperación para enfrentarse al terrorismo islámico. Seguramente, se aprobaría el envío de fuerzas militares a Oriente Medio y la participación de España en operaciones extranjeras y en pactos antiterroristas.

Por otro lado, las fronteras se verían reforzadas, especialmente las vallas de Ceuta y Melilla. El endurecimiento hacia la inmigración sería palpable, con deportaciones masivas, rechazando el rescate de barcos varados en el mar, abuso de derechos humanos en centros tipo CIEs y la negativa a la cobertura social básica. Surgirían conflictos con Marruecos y con Italia por estas cuestiones. Probablemente también con Reino Unido al reavivar el conflicto sobre la posesión de Gibraltar.

Aunque la Constitución impide negar ayudas sociales por procedencia o nacionalidad, seguramente aprobarían alguna normativa para que las personas nativas pudieran acceder más fácilmente a la asistencia social que las personas foráneas, aumentando las capas de pobreza en este sector y la economía sumergida.

Reformas electorales y territoriales

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Manifestación de la Díada de Cataluña. Autor: Xavier Dengra, 11/09/2016. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0.)

Sin modificar la Constitución, la mayoría de las propuestas de Vox en materia electoral no podrían llevarse a término. No podrían hacer una distribución diferente de los diputados (que van según provincia y población), ni modificar el Senado, ni disolver los parlamentos regionales.

Sobre la reducción de diputados, asesores, escaños regionales y subvenciones públicas, o la eliminación de las Diputaciones Provinciales, ningún partido que ha conseguido el poder lo ha hecho. Además, en un gobierno en coalición, ni PP ni Ciudadanos apostarían por ello.

Lo único factible es que sí redujeran la cantidad de asientos de algún parlamento regional, como ya hizo María Dolores de Cospedal (PP) en Castilla La Mancha.

En aquellos parlamentos donde gobernasen, es posible que también subiesen la barrera electoral, esto es, el porcentaje mínimo de votos necesario para obtener representación, que varía entre el 3 y el 5%.

Además, podrían aprobar una Ley Electoral que pusiera más dificultades a los partidos minoritarios y regionales, por ejemplo, elevando el número de firmas necesarias para concurrir a las elecciones; o un sistema de reparto de escaños que favoreciese a la fuerza política ganadora.

Es posible que pusieran más obstáculos a todas las herramientas de participación, como la presentación de Iniciativas Legislativas Populares, los órganos de participación autonómicos y municipales, etc., como ha hecho el PP siempre que ha gobernado.

En cuanto a la famosa propuesta de Vox, y que se ha hecho por ejemplo en Italia, de fusionar municipios y reducir ayuntamientos, chocaría frontalmente con las tradiciones propias de la llamada “España vaciada”, así que no parece probable que esto fuera a suceder.

Por último, es factible pensar que eliminarían la obligación de paridad de género en las listas electorales.

El final de la legislatura y nuevas elecciones

Elecciones policía parlamento
Protestas frente al Parlamento de Cataluña. Autor: Guillaume DArribau, 15/06/2011. Fuente: El Diagonal (CC BY-SA 3.0.).

La primavera de 2027 se ha saldado con numerosas protestas, detenciones y disturbios.

Las encuestas sitúan un aumento del movimiento independentista catalán en un 63% y del 38% del vasco, territorios en continuo conflicto. Los diputados de ERC, las CUP y de Junts per Catalunya no acuden ya a las sesiones del Congreso. EH Bildu ha sido ilegalizado, a la espera de resolución judicial. Permanecen Compromís y el Partido Nacionalista Vasco (PNV), con Joan Baldoví y Aitor Esteban protagonizando acaloradas intervenciones.

Ciudadanos ha abandonado el pacto de gobierno ante la deriva autoritaria del mismo, perdiendo su única cartera ministerial, pero el apoyo del resto de fuerzas es más que suficiente.

Aunque la Unión Europea aplaude las medidas económicas de España y la adopción de acciones “poco populares pero necesarias”, afea su abuso de las medidas policiales, la aprobación de leyes estrictas y la espalda a los colectivos más vulnerables. Además, el país no cumple con los objetivos de reducción de emisiones y se aleja de los compromisos asumidos por gobiernos anteriores.

Los delitos de odio han aumentado considerablemente, entre un 15 y un 20% a personas negras y lationamericanas y a personas LGTB. Los índices de igualdad se han estancado también por primera vez en veinte años. España, que lideraba casi todos los puestos en materia de tolerancia, en solo cuatro años ha caído varios puestos.

El consenso territorial se ha resquebrajado a pesar de que Vox forma gobierno en casi todas las autonomías. Aunque la inmensa mayoría calla, Galicia, Andalucía, Asturias y La Rioja se distancian progresivamente del gobierno central. Surgen barones de Vox (Ignacio Blanco Urizar) y de PP (Alberto Núñez Feijóo) críticos con el gobierno y que le disputarán el liderazgo a Abascal y a Pablo Casado respectivamente en comicios internos de dichos partidos.

Si bien parece que poco a poco se da una lenta recuperación económica, la desigualdad continúa acrecentándose a niveles de 2010, por lo que Vox cede parcialmente: aprueba diferentes programas sociales y retoma el diálogo social de cara a la campaña para las elecciones de ese año en un intento por recuperar parte del descrédito social. Durante todo 2027, las televisiones se llenan de imágenes de Abascal visitando hospitales, centros sociales y organizaciones solidarias.

Su discurso esta vez es claro: aunque van en la senda correcta, el tener que depender de la “derechita cobarde” y de los “traidores” de Ciudadanos, junto a las injerencias europeas, han lastrado buena parte de las medidas de su gobierno, por lo que necesita un fuerte apoyo en las próximas elecciones para resucitar la “España viva”. Para ello, apela al sentido común, a la necesidad de poner orden en una España rota por culpa de “una conspiración progre” y de los “separatistas” y a la “mayoría silenciosa” que no se manifiesta.

Conclusiones y reflexión

En definitiva, una legislatura como esta no sería excesivamente diferente de una liderada por el Partido Popular, pero sí rompería con buena parte de los consensos sociales y políticos establecidos, ahondaría en los problemas económicos y territoriales de España y sentaría las bases para un gobierno cada vez más conservador y reaccionario. Es decir, impondría un régimen económico muy similar, pero con una agenda social más conservadora y una acción más autoritaria.

Vox como ganador de unas elecciones, no respondería ante los problemas y conflictos con diálogo, sino imponiendo su voluntad por la fuerza, ya fuera mediante acciones judiciales (aprovechando su mayoría en el poder judicial), utilizando a las fuerzas de seguridad o mediante presiones utilizando su propia red clientelar y organizaciones afines. Todo ello provocaría una continua brecha social y polarización política, muy especialmente en regiones como Cataluña.

No obstante, la estrategia habitual de los gobiernos ultraderechistas cuando ganan las elecciones es dejar las medidas más reaccionarias para cuando disponen de una base electoral lo suficientemente amplia como para poder aprobar reformas constitucionales y cuando han extendido lo suficiente sus redes clientelares y su influencia.

Aunque, afortunadamente, la pertenencia de España a la Unión Europea y la propia Constitución limitan considerablemente las medidas más retrógadas de Vox, no hay que descuidarse. Esto es política ficción, pero podría ser real en cualquier momento.

Lo siguiente que cabe preguntarse es, ¿qué pasaría si tuvieran mayoría absoluta en unas elecciones?¿O apoyo suficiente para modificar la Constitución?

Enlaces, fuentes y bibliografía:

– Foto destacada: Montaje parodia con fotografía de los líderes de Vox en un acto en Colón, Madrid, en 2019. Autor: Vox España, 26/10/2019. Fuente: Flickr.

17 comentarios en «¿Qué pasaría si Vox ganara las elecciones?»

  • el 15 agosto 2020 a las 19 h 30 min
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    Una historia así solo se le ocurre a alguien muy obtuso, con bastante grado de incultura y muy bien pagado por la progresia.
    A ver si se leen ustedes la Constitución y los programas electorales y dejan de escribir estupideces.

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    • el 15 agosto 2020 a las 21 h 06 min
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      Muy buenas.

      Nuestra incultura al menos nos permite escribir y expresarnos con una calidad bastante superior a la tuya, sin acritud. Además, tenemos la suficiente educación como para no ir a sitios web, portales de Internet o cualquier otro lugar que no comparta nuestra línea editorial a insultar y a faltar el respeto a la gente.

      Por otro lado, ojalá “la progresía” te oiga, estaría muy bien percibir algún tipo de retribución económica por un trabajo que hacemos de manera totalmente voluntaria.

      Por último, no nos hemos inventado ni una sola línea a la hora de confeccionar el artículo. Todas las medidas que creemos que Vox implantaría en España durante una legislatura así están sacadas de sus propias declaraciones, sus acciones allá donde gobiernan y de sus programas electorales.

      Un saludo y gracias por comentar.

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  • el 18 agosto 2020 a las 0 h 50 min
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    Pues tal y como lo pintáis… ¡ojalá gane Vox! Bajada de impuestos, férreo control de las fronteras, deportaciones de ilegales, libertad individual, persecución real del delito, defensa de la cultura española… Qué maravilla. De verdad que no lo tenía claro. Ahora los votaré seguro.

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    • el 18 agosto 2020 a las 9 h 49 min
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      Muy buenas, Armando.

      Aunque no sabemos exactamente en qué punto de nuestro texto has deducido parte de esas decisiones (concretamente las referencias a la libertad individual, las bajadas de impuestos o la persecución real de los delitos), efectivamente, si eres de extrema derecha o incluso fascista, este es tu partido.

      Y, por desgracia, cada día el de más gente.

      Un saludo y gracias por comentar.

      Respuesta
  • el 20 agosto 2020 a las 11 h 10 min
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    TREMENDO, hace años y sin haber salido vox, cuando la Ley de Mordaza ya dije nos quieren llevar a los años 50 y no me equivoque mucho.
    Con vox sería el fin de las libertades.

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    • el 20 agosto 2020 a las 11 h 19 min
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      Efectivamente, compañera.

      ¡Gracias por comentar!

      Respuesta
  • el 22 agosto 2020 a las 16 h 28 min
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    Buen relato. Votaré a VOX deseando que se haga realidad.

    Respuesta
    • el 22 agosto 2020 a las 23 h 37 min
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      Muy bien.

      Nos alegra ver que la gente de extrema derecha al menos reconozca que lo es.

      Un saludo y gracias por comentar.

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  • el 24 agosto 2020 a las 10 h 03 min
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    Corto y pego de vuestro propio texto. En cuanto a la baja de impuestos: “En este sentido, el Impuesto de Sucesiones, de Plusvalías y de Patrimonio se eliminarían o se reducirían“.
    Sobre la persecución real del delito: “Sw daría un aumento progresivo de los recursos económicos destinados a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”. “ Se elevarían las penas en caso de terrorismo y apología al terrorismo (bajo las nuevas definiciones de estos delitos aprobadas), en caso de agresiones sexuales y en caso de daños a la propiedad privada.”.

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    • el 24 agosto 2020 a las 11 h 24 min
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      Muy buenas.

      Esas bajadas de impuestos afectan muy especialmente a las rentas altas en la actualidad. Es decir, la inmensa mayoría de la gente no se ve afectada por dichos impuestos. Las modificaciones impositivas que propone Vox no son muy diferentes de las del PP, que han terminado siempre perjudicando al ciudadano de a pie.

      El problema de las “apologías al terrorismo” o de “elevar las penas al terrorismo” (que podría tener sentido hasta cierto punto) son dos: además del violar el principio de proporcionalidad de la pena (si por un atentado me pones la pena máxima, pues haré 20 atentados porque total me sale por el mismo precio) hoy en día el terrorismo no es un problema en España.

      Vox propone el aumento de penas en este delito y en los de agresión sexual (que, de nuevo, viola el principio de proporcionalidad de la pena) para convencerte no solo de que endureciendo el código penal se solucionan los problemas, sino para terminar utilizándolo en su beneficio (les basta, por ejemplo, con modificar el significado del terrorismo, de hecho, ya se han encausado a personas por nimiedades, como los chistes a Carrero Blanco).

      Pero bueno, la extrema derecha funciona así, apelando a los bajos instintos, los miedos y las emociones para hacerse con el poder y luego hacer y deshacer a su antojo.

      Un saludo.

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  • el 24 agosto 2020 a las 11 h 56 min
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    Dime, ¿en qué punto no es verdad que una rebaja o incluso supresión en el impuesto de Sucesiones y Donaciones es una rebaja de impuestos? ¿El “ciudadano de a pie”, como tú dices, no hereda cuando mueren sus padres? ¿Hasta qué punto no es verdad que aumentando la dotación a las FCSE se persigue el delito con más eficiencia? ¿Es mejor que haya pocos policías y mal pagados, en vuestra opinión, para perseguir el delito? Y por último, naturalmente que el endurecimiento de las penas es un recurso muy útil a la hora de luchar contra el delito. Lo sorprendente es que la gente de extrema izquierda penséis que no.
    Para acabar, ¿por qué tanta oposición a que se publique el origen y nacionalidad de los delincuentes? Se trataría de información objetiva y veraz, ¿no existe precisamente ese derecho a una información objetiva y veraz? Parece que hay un cierto miedo a que se haga público lo que hay, tanto si los delincuente resulta que son de un sitio como de otro. Es un dato: ¿por aué ocultarlo? A esto me refería, entre otras cosas, con lo de la libertad.

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    • el 29 septiembre 2020 a las 18 h 09 min
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      Muy buenas.

      Es una bajada de impuestos, pero el Impuesto de Sucesiones apenas afecta a las personas que menos tienen, mientras que afecta principalmente a las rentas altas.

      El problema no es una mayor dotación a las FCSE y asegurar sus derechos laborales, sino la prioridad que se le da a según qué medidas para luchar contra la criminalidad y en interés de para qué, por qué y para quién. Lo sorprendente es que la extrema derecha haga énfasis desde los años 20 en aumentar penas y en castigar, mientras que apenas hable de educación y reinserción, cuando los datos son abrumadores en el segundo caso y apenas en el primero.

      La oposición a que se publiquen datos personales es precisamente para evitar el sesgo racista tan típico de ese tipo de noticias. Si de verdad te interesan los datos sobre criminalidad y nacionalidad, los tienes disponibles en organismos oficiales.

      Eso no es libertad.

      Un saludo.

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  • el 28 septiembre 2020 a las 21 h 14 min
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    ojala haga esto VOX, entonces si que lo votaria, es más ya lo votamos toda mi familia.
    porque estamos harto de que nos roben el dinero los chiringuitos socialistas y comunistas.
    seguro que con el dinero que nos chorizan los politicos, habria en españa trabajo para todos, menos emigración, estamos ya hasta las narices de que marruecos nos invada mientras este pajaro de presidente que tenemos viaja en falcon.
    gracias por el articulo, me reafirma en mis ideas, aunque se te ve el plumero…

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    • el 29 septiembre 2020 a las 18 h 11 min
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      Muy buenas.

      Evidentemente, si eres afín a la ultraderecha, Vox es tu partido. Nadie ha dicho lo contrario. Al menos tú y la gente que pensáis así vais de frente. Es de agradecer, la verdad.

      Por otro lado, te ponemos un resumen de todas las causas legales de Vox y de cargos públicos y afines, más que nada para que sepas un poco que, además de votar a un partido antidemocrático, también votas a un partido corrupto: https://aldescubierto.org/2020/09/07/vox-todas-las-causas-legales-de-la-formacion-ultraderechista/

      Un saludo y gracias por comentar.

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  • el 9 octubre 2020 a las 12 h 28 min
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    Con las desigualdades que han creado las autonomías, y el inmenso gasto fiscal y faltas de libertades como ocurre en Cataluña y en el País Vasco, solo deja el camino a un partido como Vox, que podría arreglarlo. Y lo digo yo que he estado todo mi juventud militando en la izquierda antifranquista. (Ahora pienso que si hubiera ganado la guerra el frente popular, el comunismo sovietico hubiera estado gobernando España hasta los años 90!!, seríamos el tercer mundo, tipo Bulgaria, o Cuba, Sin libertades y con millones encarcelados y fusilados)
    Pero las desigualdades y falta de libertad que está promoviendo la extrema izquierda, que está ahora mismo en el gobierno, me da miedo.
    Esto de los ignorantes en los ministerios socialistas y comunistas me da pavor. La excelencia se ve como algo “facha”.
    Jamás votaría a un partido de extrema derecha, creo que Vox no lo es.
    Extremo quiere decir que se acaban las libertades, que es lo que está pasando ahora con la ley de memoria histórica, y otras leyes que viene camino de prohibir la libre expresión por parte de los dos partidos en el gobierno.

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    • el 9 octubre 2020 a las 18 h 11 min
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      Muy buenas.

      En primer lugar, gracias por comentar.

      En segundo lugar, tu comentario empieza con una falacia argumental, exponiendo que tan solo existe una decisión dicotómica: o autonomías o Vox. En realidad, hay tantos modelos de estado como países hay en el mundo y cada uno funciona de una manera muy diferente. Exponer que el modelo expuesto por la extrema derecha es el único viable es una falsedad fácilmente constatable.

      En tercer lugar, entendemos que tengas miedo. Si de verdad has militado en la izquierda antifranquista en tu juventud, deberías saber que de eso se aprovecha el fascismo: de tu miedo. Y ese miedo está siendo fabricado.

      Y si crees que no es así, te invitamos a que expongas qué libertad está quitando el gobierno y cómo se quiere prohibir la libertad de expresión. Es más, te invitamos a que nos expliques por qué Podemos es extrema izquierda y por qué Vox no es extrema derecha.

      En cuarto lugar “extremo” no quiere decir que “se acaban las libertades”. La democracia era una idea extrema en la edad media. Extremo sólo define tu posición respecto a otros. El anarquismo es extrema izquierda y solo habla de libertad.

      En quinto lugar, si la II República (que no el Frente Popular) hubiera ganado la guerra, nadie sabe lo que habría pasado. Los expertos en historiografía, politología y sociología han configurado varias hipótesis pero nadie tiene la verdad absoluta sobre ello. Y si ellos no la tienen, te aseguramos que seguramente tú la tengas aún menos.

      Te invitamos a que revises tus definiciones y tus argumentos porque no parece que lo tengas muy claro.

      También te invitamos a que revises este artículo: https://aldescubierto.org/2020/04/23/10-razones-por-las-cuales-vox-es-de-extrema-derecha/

      Y este: https://aldescubierto.org/2020/09/03/vox-y-las-redes-de-la-extrema-derecha-espanola/

      Si después de eso sigues pensando que Vox son moderados, entonces el que eres de ultraderecha eres tú.

      Un saludo.

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  • el 20 octubre 2020 a las 1 h 15 min
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    Creo que el actual gobierno Sánchez _Iglesias nos esta llevando a brazos de Vox, ni siquiera a un Pp ,y referente a los políticos, desgraciadamente la calidad de los nuestros es pésima,mires por donde mires, y Vox desgraciadamente o agraciadamente cumple con lo que dice, el resto han perdido credibilidad,asi se lo ponen a huevo a Vox

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