Asia

Tailandia: Jóvenes inspirados en Los Juegos del Hambre y Harry Potter plantan cara al gobierno

Artículo original de Eulixe: Jóvenes inspirados en Los Juegos del Hambre y Harry Potter plantan cara al poder en Tailandia.

Disfrazados de personajes de la conocida saga literaria y fílmica Harry Potter de J. K. Rowling o adoptando la simbología de la también famosa trilogía Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins y versionando canciones de Hamtaro, un manga japonés donde el protagonista es un hámster, miles de estudiantes llevan más de un mes de movilizaciones sin precedentes en Tailandia contra el Gobierno del país, en manos de la coalición presidida por el derechista, autoritario y ultraconservador Partido Palang Pracharath y el militar y primer ministro Prayut Chan-o-cha.

El 2020 está siendo un año convulso a nivel mundial, sin lugar a dudas. La pandemia creada por el nuevo coronavirus y ciertos sucesos políticos como el asesinato del general iraní Qasem Soleimani, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el inicio de un nuevo de ciclo de protestas en Estados Unidos o Bielorrusia, el auge de la extrema derecha y la alt-right o la agudización de la tensión entre Grecia y Turquía dan fe de ello. A fecha de publicación de este artículo, todavía quedan cuatro meses antes de que llegue el 2021, así que el margen para que las cosas se tuerzan todavía más es muy amplio.

Al parecer, esta convulsión planetaria ha impactado de lleno también en uno de los países más prósperos y proclives a sufrir golpes de Estado del sudeste asiático: Tailandia (oficialmente, Reino de Tailandia). Miles de jóvenes, inspirados en simbología de Los Juegos del Hambre (como el gesto de la mano con tres dedos) y de la estética de Harry Potter, que versionan las canciones de un popular manga donde el protagonista es nada más y nada menos que un hámster, han tomado las calles para protestar contra la política del Gobierno.

Durante el mes de agosto de 2020, se han celebrado casi diariamente mítines liderados por estudiantes en todo el país, incluyendo una manifestación en la capital Bangkok el pasado fin de semana a la que asistieron más de 10.000 personas.

Según subraya la periodista de The Guardian Rebecca Ratcliffe, los observadores internacionales están asombrados “por la rapidez con la que se han extendido las protestas, por la forma en que los jóvenes están desafiando las jerarquías tradicionales y por el atrevimiento de sus peticiones”.

“Todo el mundo en la sociedad tailandesa observa con asombro lo que está sucediendo”, señala Kanokrat Lertchoosakul, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Chulalongkorn. Nunca hemos visto un fenómeno como este, subraya. La académica explica que, además de los estudiantes universitarios, adolescentes de tan solo 13 o 14 años han organizado flash mobs, coreografías musicales en plena calle.

Según los observadores, el movimiento de protesta carece de una estructura centralizada. Diferentes grupos han hecho uso de las redes sociales para coordinar manifestaciones en todo el país, impulsados por la indignación hacia un Gobierno respaldado por una Junta Militar procedente de un golpe de Estado en 2014 y acusado de “erosionar la democracia y de impedir el progreso del país”. Protestas que, por su idiosincrasia, recuerdan a las surgidas en 2011, como el Movimiento 15-M en España, el Occupy Wall Street en Estados Unidos o el #YoSoy132 en México.

A la protesta, inicialmente iniciada por sectores universitarios, se sumaron también los institutos a partir del 19 de agosto, principalmente a partir de una asociación de carácter informal a la que llaman Bad Student (Mal Estudiante). Los escolares son los responsables de haber adoptado el saludo con los tres dedos juntos y el lazo blanco procedente de Los Juegos del Hambre como símbolos antigubernamentales

Los manifestantes piden que el primer ministro, Prayuth Chan-ocha, que abrazó el poder por primera vez durante dicho golpe de Estado, disuelva el Parlamento, que se ponga fin al acoso a las organizaciones activistas y sus principales portavoces y que se reforme la Constitución, que fue redactada bajo el régimen militar y que ha consolidado el poder del Ejército y de la Junta Militar, anteriormente presidida por el actual primer ministro. Algunos sectores de la protesta han ido más allá y han reclamado cambios para limitar el poder de la monarquía y “lo han hecho con discursos que hasta hace poco parecían impensables”, señala Ratcliffe.

Por ejemplo, en la manifestación que se realizó el 3 de agosto, Anon Nampa, un abogado de 34 años, acusó al rey Maha Vajiralongkorn y la familia real de “aumentar sus poderes” a costa de la democracia y de “no hacer nada” ante los ataques del Gobierno contra la oposición. De hecho, Maha Vajiralongkorn, quien heredó el trono en 2016 y fue coronado en 2019 como Rama X, goza de poca popularidad en comparación a sus padres por su cercanía con el ejército y su distanciamiento del pueblo.

Es la primera vez en la historia del país que se realizan este tipo de críticas abiertas a la monarquía tailandesa en boca de personas que no pertenecen a la aristocracia y en un sitio público, con la policía presenciándolo todo – Paul Chambers, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Naresuan de Tailandia

Según señalan ciertas voces, en Tailandia “hacer comentarios de este tipo conlleva un enorme riesgo”, ya que en el código penal rige el artículo 112 que castiga el delito de lesa majestad. “Si criticas al perro del rey, puedes tener 15 años de prisión”, afirma el politólogo Ángel Marrades al respecto.

De momento, el rey no ha solicitado ningún procesamiento de acuerdo con las estrictas leyes de lesa majestad. No obstante, al menos diez manifestantes han sido detenidos por otros cargos hasta la fecha.

El grupo Thai Lawyers for Human Rights afirma que ha documentado 103 casos en los que se ha acosado a estudiantes o se les ha impedido expresar sus opiniones políticas, lo que incluye hacer el saludo con tres dedos, llevar cintas blancas o sostener folios en blanco. La semana pasada, UNICEF emitió un comunicado en el que pedía que se respetara «el derecho de los niños y jóvenes a la libertad de expresión» – Rebecca Ratcliffe

Por su parte, el Ministro de Educación de Tailandia, Nataphol Teepsuwan, ha asegurado que los estudiantes «tienen derecho a expresar sus opiniones». Sin embargo, la politóloga Kanokrat Lertchoosakul, que ha entrevistado a docenas de jóvenes manifestantes, afirma que “aunque el derecho de los estudiantes a expresar sus opiniones políticas está protegido por la Constitución, la mayoría de las escuelas están tratando de impedir cualquier forma de protesta”.

El 19 de febrero de 2020, Nataphol fue abucheado por los estudiantes. Fue un gesto “muy alejado del trato respetuoso que se espera que los estudiantes den a sus mayores”, señala Ratcliffe. Al parecer, Nataphol se sentó con los activistas para dialogar sobre sus preocupaciones, declarando más tarde que “el Gobierno está siempre dispuesto y preparado para escuchar a todos sus ciudadanos”.

Manifestantes en Tailandia utilizando simbología de Los Juegos del Hambre y Harry Potter. Autor: Captura de pantalla realizada el 31/08/2020 a las 13:46h. Fuente: Canal de YouTube de South China Morning Post
Manifestantes en Tailandia utilizando simbología de Los Juegos del Hambre y Harry Potter. Autor: Captura de pantalla realizada el 31/08/2020 a las 13:46h. Fuente: Canal de YouTube de South China Morning Post

Según Ratcliffe, un estudiante de 11º curso que estaba entre los que protestaron en la escuela y que ha pedido no ser identificado explicó que los jóvenes querían que se respetara su libertad de expresión. “Queremos una verdadera democracia en la que podamos expresarnos sin miedo a que nos detengan”, afirmó. Siguió las protestas en Twitter y decidió participar con sus amistades. “Al principio, cuando lo pensé, tuve miedo, pero como había mucha más gente, después, la sensación fue que quería luchar”, señaló el joven.

Kanokrat señala que las redes sociales “son uno de los factores que han llevado a los estudiantes a envalentonarse en sus protestas”, ya que estos han encontrado en la red una comunidad de usuarios con opiniones similares que actúan como un refuerzo positivo.

Y es que, según afirma Ratcliffe, los manifestantes están usando todos los medios a su alcance, desde la conocida aplicación de citas Tinder hasta la red social TikTok, para difundir su mensaje. Además, a menudo y como se desprende de los vídeos y de la prensa, usan simbología de la cultura popular y el humor en un intento por atraer simpatías y por evitar el duro código penal tailandés.

En la red y en las manifestaciones, se comparten carteles amarillos de «desaparecidos» que muestran los rostros de activistas desaparecidos. Los estudiantes hacen un uso subversivo de las referencias culturales, desde Harry Potter hasta Hamtaro, un hámster de dibujos animados japonés. En lugares públicos, los jóvenes cantan una versión adaptada de la canción de los dibujos de Hamtaro mientras corren en círculos, como en una rueda de hámster. Mientras corren, cantan: «La comida más deliciosa es el dinero de los contribuyentes» – Rebecca Ratcliffe

Según los expertos, Tailandia tiene una larga tradición de protestas que han utilizado el simbolismo. Al respecto, tal y como afirma el profesor Aim Sinpeng, “los jóvenes tienen referencias y sátiras que son muy compatibles y adecuadas para los medios de comunicación social”.

Así, se está utilizando el imaginario de Harry Potter y de Los Juegos del Hambre como método para evadir el código penal, que plantea diversos castigos en forma de penas de cárcel (entre dos y quince años en función de la crítica y la pena) por criticar al gobierno o al monarca. Por ejemplo, se está empleando la acepción «El Que no Debe Ser Nombrado» para referirse tanto al primer ministro como al rey, un alias empleado en la saga Harry Potter para nombrar al principal villano de la misma, Lord Voldemort, al tiempo que sujetan retratos del dicho villano y visten trajes y capas de hechicero. También se les ha visto imitar «conjuros» de la famosa saga del joven mago para «convertir la dictadura en democracia».

Por otro lado, el saludo de los tres dedos en alto, reapropaido por los estudiantes en Tailandia, es empleado en Los Juegos del Hambre como símbolo de respeto y de tributo al Distrito 12 de dicha saga, el más pobre de todos, que solamente ganó los juegos del hambre una vez, según el transfondo histórico de una trilogía que precisamente constituye una crítica a la sociedad clasista.

Tailandia se caracteriza por su elevada inestabilidad política e institucional. Desde que en 1932 lograse dar el paso durante el reinado de Rama VII de la monarquía absoluta a la constitucional, el país ha sufrido más de una quincena de golpes militares y han contado con hasta 19 Constituciones estatales diferentes, además de continuas vulneraciones de los derechos humanos y de las libertades civiles básicas.

El último golpe se produjo el 22 de mayo de 2014, cuando las Reales Fuerzas Armadas de Tailandia (lideradas por el general y actual primer ministro Prayuth Chan-ocha, comandante del Real Ejército Tailandés) pusieron en marcha la rebelión contra el Gobierno interino del primer ministro Niwatthamrong Boosongpaisan (del socialdemócrata Partido Pheu Thai), después de seis meses de revueltas y crisis política.

El Ejército estableció una junta militar llamada Consejo Nacional para la Paz y el Orden encargada de dirigir el rumbo del país. Las últimas elecciones generales se celebraron el 24 de marzo de 2019, donde Prayuth Chan-ocha, respaldado por el partido derechista y militarista Palang Pracharat, fue el vencedor con el 23.44% de los votos (116 escaños).

El tiempo dirá si las aspiraciones de estos manifestantes se convierten en realidad en un país dividido y que es proclive a sufrir golpes de Estado cada poco tiempo.

Fuentes, enlaces y bibliografía:

– Foto destacada: Montaje realizado con imágenes de las protestas estudiantiles de Tailandia donde se ven motivos de Harry Potter. Autor: Capturas de pantallas realizadas el 31/08/2020 a las 9:30h. Fuente: Soutch China Morning Post

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Adrián Juste

Jefe de Redacción de Al Descubierto. Psicólogo especializado en neuropsicología infantil, recursos humanos, educador social y activista, participando en movimientos sociales y abogando por un mundo igualitario, con justicia social y ambiental. Luchando por utopías.

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