Normunds Kinzulis, activista LGTB, asesinado y quemado brutalmente en Letonia

El conocido activista en favor de los derechos de las personas LGTBI, Normunds Kinzulis, de tan solo 29 años, fue asesinado tras ser prendido fuego por un grupo de personas el pasado 23 de abril prácticamente en la misma puerta de su casa. Aunque cuando fue trasladado al hospital todavía estaba con vida, presentaba el 85% de su cuerpo totalmente quemado, por lo que no se pudo hacer nada y finalmente falleció cinco días después tras una profunda agonía.

Fue su compañero de cuarto, Artis Jaunklavins, quien, alarmado por los gritos que provenían de la calle, acudió en su auxilio al ver que estaba cubierto en llamas. “Estaba intentando apagar el fuego. Le trasladé a la bañera, pero las heridas eran extremadamente graves. La ropa se derritió con su piel“, dijo.

Homofobia en Letonia

Aunque no suele ocupar portada, Letonia es uno de los países de Europa, y también del mundo, con mayor rechazo a las personas LGTB. Al igual que sucede con Rusia o con Hungría, la Constitución del país prohíbe explícitamente el matrimonio igualitario, con todo lo que ello implica para el imaginario social de estas personas y para sus derechos fundamentales.

Esta prohibición fue incluida en 2006 por parte del Partido Popular de Letonia, un partido conservador de centro derecha que tenía un programa político con un discurso de rechazo a este y otros derechos de las personas LGTB. Aunque en 2011 fue disuelto, coincidió con la entrada en el Gobierno de Letonia de Alianza Nacional, un partido de extrema derecha que desde entonces lleva formando parte del gobierno junto a otros partidos conservadores.

Una encuesta de Pew Research Center sobre la oposición al matrimonio igualitario realizada entre 2015 y 2015, reveló que el 70% de las personas jóvenes entre 18 y 34 años rechazaba este derecho de las personas LGTB.

Además, Letonia, como a otros países que pertenecieron a la Unión Soviética, como Ucrania o Bielorrusia, se debaten entre la influencia de la esfera rusa o de la esfera europea, lo que conlleva un choque de mentalidades que a su vez se ve reflejado en cierta polarización social y política.

Las autoridades locales señalan el suceso como un posible suicidio

Normunds Kinzulis vivía en la capital del país, Riga, pero se había trasladado a Tukums a trabajar de paramédico, una pequeña ciudad a 70 kilómetros, debido al acoso que sufría por su orientación sexual, tal y como él mismo había denunciado a través de sus redes sociales, donde trataba de visibilizar la discriminación de las personas LGTB y reivindicar sus derechos en un país bastante homófobo.

Aunque la policía y la propia Fiscalía ha declarado estar investigando el caso, todavía no hay nuevos datos. Sin embargo, las autoridades y funcionariado local no opinan igual, llegando a decir que el asesinato de Kinzulis ha sido en realidad un suicidio y que, por lo tanto, “no constituye necesariamente un delito”.

Estas declaraciones han escandalizado a parte de la sociedad letona, que han señalado que es extremadamente raro que una persona elija suicidarse de prendiéndose fuego, y además frente a su casa, ya que es un procedimiento muy doloroso y agónico.

El grupo de defensa de los derechos de las personas LGTB, que pidió la intervención de la policía estatal letona, añadió: “Los actuales ataques e incidentes homófobos son un claro resultado de las políticas basadas en el odio de algunos políticos y organizaciones”.

Por otro lado, Egils Levits, el presidente de la República de Letonia, ha condenado los sucesos a través de su cuenta oficial en la red social Twitter:

“No hay lugar para el odio en Letonia. Si se confirma que el criminal de Tukums estaba motivado por el odio a un sector de la sociedad, entonces esto refuerza su culpabilidad. El valor de la sociedad letona es la tolerancia, y tal expresión de odio es al mismo tiempo un crimen contra la sociedad.”

Adrián Juste

Jefe de Redacción de Al Descubierto. Psicólogo especializado en neuropsicología infantil, recursos humanos, educador social y activista, participando en movimientos sociales y abogando por un mundo igualitario, con justicia social y ambiental. Luchando por utopías.

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