¿Era Nietzsche afín al nazismo? El concepto del ‘superhombre’

Friedrich Wilhelm Nietzsche nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken y murió el 25 de agosto de 1900 en Weimar. Está considerado uno de los filósofos más importantes de la filosofía occidental. Según el conocido filósofo Paul Ricoeur, junto con Karl Marx y Sigmund Freud conforman los denominados maestros de la sospecha. Este término hace referencia a cómo estos tres pensadores visualizaron la realidad filosófica y social de su época como una realidad oculta detrás de una falsa apariencia.

Así pues, para Marx la realidad se escondía detrás de la explotación económica, según Freud tras la represión del inconsciente y según Nietzsche a través del rencor del débil. Es por esto que la filosofía de Nietzsche pretendía una reconfiguración de la figura del hombre superando las losas que simbolizaban el resentimiento y la compasión respectivamente.

De esta manera, Nietzsche es un filósofo que se pelea todo el tiempo con el orden, el sistema, el método y la comprensión del pensamiento y el conocimiento de su época. Siendo un autor que da pie a interpretaciones muy diversas, se pueden encontrar corrientes nietzscheanas socialistas, anarquistas, fascistas, democráticas, antidemocráticas

Es quizá esta dimensión de su pensamiento, esta capacidad de adaptarse a diferentes visiones del mundo y dar pie a una continua reinterpretación uno de los motivos que acabó generando un vínculo tan estrecho sobre este autor y la ideología nacionalsocialista.

La obra propia más importante de Nietzsche, Así habló Zaratustra, advierte en su subtítulo: un libro para todos y para nadie, la intención que esconde el pensamiento del filósofo alemán. En este caso, Así habló Zaratustra es un libro para todos ya que interpela a la sociedad occidental de la época en su totalidad y es un libro para nadie porque el lector ya no será el mismo una vez haya comprendido el libro.

La apropiación del nazismo sobre los conceptos de Nietzsche

Retrato de Friedrich Nietzsche en 1875
Retrato de Friedrich Nietzsche en 1875

El nazismo elaboró su cosmovisión totalitaria del mundo a través de una reinterpretación de múltiples teorías filosóficas (y de otros campos). Martin Heidegger, uno de los principales filósofos del siglo XX se unió al partido nazi desde 1933 hasta su disolución en 1945 e influyó notablemente en el pensamiento filosófico del nazismo.

Además, se pueden encontrar referencias a Kant, Schopenhauer o reinterpretaciones alemanas de las teorías de Charles Darwin en el libro Mein Kampf escrito por Adolf Hitler en su estancia en la cárcel tras el intento fallido de golpe de estado por parte del partido nazi en 1923, el llamado putsch de Munich o putsch de la cervecería.

No obstante, existen dos conceptos propios de la filosofía de Nietzsche que fueron reapropiados y que formaron uno de los pilares conceptuales del relato nacionalsocialista. En concreto, el concepto de voluntad de poder y el término de superhombre.

En primer lugar, el concepto de voluntad de poder, el cual está sometido a constantes controversias y debates, se puede definir como una fuerza ligada a los instintos humanos que va más allá del simple impulso de sobrevivir en el sentido estricto de protección- reproducción. Para el filósofo alemán, si la vida animal se rigiera únicamente por estos dos principios, se estancaría, por lo que el ser humano va mucho más allá de eso, lo que nos diferencia de los animales.

De esta manera, el instinto de supervivencia se encuentra dentro de un deseo mayor intrínseco a los seres vivos. Este deseo conduce a la necesidad de ir más allá de todos y de todo, de expandirse. Por tanto, la voluntad de poder sería una especie de instinto primigenio que caracteriza a todo lo que está vivo y que lo lleva a exteriorizar su poder.

Así pues, se puede manifestar de múltiples maneras: el instinto de crueldad, el instinto de dominar, de superarse, la ambición… Además, la voluntad de poder es clave en el origen de las creaciones culturales humanas: arte, religión, normas, valores, etc. E influye de manera determinante en la configuración de las pasiones y la propia razón. Al menos esto es lo que se puede interpretar del pensamiento de Nietzsche.

Fotografía de Röcken, pueblo natal de Nietzsche. Autor: PaulT, 15/04/2019.  Fuente: Wikimedia Commons. (CC BY-SA 4.0)
Fotografía de Röcken, pueblo natal de Nietzsche. Autor: PaulT, 15/04/2019. Fuente: Wikimedia Commons. (CC BY-SA 4.0)

Para el nazismo, la voluntad de poder se basa en el deseo de poder desde un sentido encasillado en la simple dominación del otro. Conjuntamente, distintos ideólogos nazis como Alfred Baumler realizaron una reformulación del concepto desde el punto de vista biológico, justificándolo en una especie de darwinismo social donde la dominación de unos pueblos sobre otros quedaba justificada por una supuesta superioridad biológica: igual que los seres vivos más aptos son los que prevalecen, las sociedades “superiores” deben prevalecer, haciendo desaparecer al resto.

Lo contrario sería antinatural. Por supuesto, el darwinismo social, que se aplicaba incluso a individuos de un mismo grupo social para justificar la competencia y el libre mercado, se demostró ser una pseudociencia.

Otro de los conceptos reapropiados por el nazismo fue el de “Übermensch”, superhombre en castellano. En muy resumidas cuentas, para Nietzsche el superhombre es un individuo que tiene un grado de madurez espiritual y moral que ha sobrepasado a los del humano de su época. Sería quizá más adecuado emplear el término suprahumano, traducción directa del alemán.

De esta forma, el superhombre o suprahumano es un estado posible donde se disuelven todas las categorías por las cuales los humanos se piensan a sí mismos. Este acto de deconstrucción permite la creación de valores propios y la oportunidad de un autodescubrimiento. Es un concepto, pues, repleto de simbolismo y significación filosófica, cultural, social, metafísica…

No obstante, el concepto de “Übermensch” fue utilizado en muchas ocasiones por el régimen nazi, sobre todo en sus teorías sobre la superioridad de la raza aria” como una versión biológicamente superior de humanos y que representaría el ideal de pureza.

Esta noción de raza que parte en cierta medida de la tergiversación del concepto de “Übermensch”, amén de las teorías lingüistas acerca de la existencia de una hipotética lengua y cultura común a todas las asiáticas y europeas, el protoindoeuropeo, acabó convirtiéndose en uno de los pilares del pensamiento filosófico nacionalsocialista.

Un pensamiento que sigue siendo utilizado hoy en día por la ideología neonazi. Además, esta reinterpretación racista generó un nuevo término como el de “Untermenschen”, humanos inferiores, para referirse a todas las demás etnias que no entraban en su clasificación de arios.

Sin embargo, cabe añadir que la palabra “ario” es utilizada por Nietzsche. El origen de este vocablo proviene del sánscrito y hace referencia a honorable, noble o aristocrático. A día de hoy y fuera de la representación racista del nazismo, el término “ario” en sentido étnico se refiere a los pueblos indo-iraníes arcaicos. Posteriormente, a partir del siglo XIX esta palabra empezó a usarse para remitir a todos los pueblos indoeuropeos antiguos.

No obstante, Nietzsche usa la palabra en el sentido a un “origen noble o aristocrático, queriendo hacer referencia a los pueblos nobles, con poder y cuyos valores son la afirmación de la vida y la fuerza vital. En ninguna ocasión usa el vocablo con la intención de justificar un pensamiento basado en el racismo biológico como hizo el nacionalsocialismo.

La manipulación de la obra de Nietzsche por parte del nazismo

Portada en español de Así habló Zaratustra, publicado en Madrid, 1932. Autor: Ketamino 22/11/2011. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
Portada en español de Así habló Zaratustra, publicado en Madrid, 1932. Autor: Ketamino 22/11/2011. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

La interpretación de Nietzsche como antecesor ideológico del nazismo siempre ha perseguido a este filósofo. Sin embargo, existen claros indicios para probar como no solo el nacionalsocialismo reinterpretó como quiso los postulados del filósofo, sino que también manipuló material de manera deliberada para mostrar un falso Nietzsche protonazi.

Para entender este acto hay que desplazarse hacia el interior de su familia. Concretamente, se debe poner el foco en la figura de su hermana Elisabeth y su marido Bernhard Förster, el cual fue un conocido nacionalista y antisemita alemán fundador junto a Max Liebermann von Sonnenberg de la organización antisemita “Deutscher Volksvereinen 1881.

La hermana de Nietzsche realizó un gran esfuerzo de manipulación sobre la obra de su hermano para que se interpretara en clave antisemita. Una vez fallecido el filósofo, modificó, cambió textos y prohibió la publicación de los que ella consideraba. La propia Elisabeth llegó a recibir al mismo Hitler en 1934 en la casa donde había vivido Nietzsche en Weimar.

Pese a esto, la influencia póstuma de la filosofía nietzscheana en el nazismo es innegable. Los mismos soldados del ejército nazi llevaban frases del filósofo alemán. Sin embargo, también los partisanos que lucharon contra el fascismo portaban frases de las obras de Nietzsche en el campo de batalla o los propios estudiantes del mayo de 1968 en las revueltas estudiantiles que se dieron lugar en Francia. Indicios de como el pensamiento de Nietzsche era un tanto camaleónico y fue adoptado por ideologías contrapuestas, o bien era tan complejo que podría admitir más de una interpretación.

Sin embargo, no se puede pasar por alto que el filósofo alemán no era un demócrata liberal. El propio Nietzsche negaba la democracia y la definía como la negación de los hombres superiores. Para Nietzsche, las instituciones liberales tornan débiles, amansan y aborregan a los individuos.

Sin duda, su pensamiento puede calificarse como políticamente muy incorrecto y transgresor. De ahí que al nazismo le fuera fácil reinterpretar y adaptar este discurso a su favor, aunque fuera con grandes dosis de manipulación.

Asimismo, existen dos claras evidencias sobre el pensamiento de Nietzsche que permiten articular a este filósofo fuera del nacionalsocialismo. En un primer lugar, era un ferviente crítico del patriotismo y del estado fuerte y totalitario. Dos elementos indispensables del nazismo. En palabras del propio Nietzsche:

“Allí donde el Estado acaba comienza el hombre que no es superfluo.” Nietzsche, Así habló Zaratustra

En segundo lugar, también se encuentran múltiples textos los cuales dejan bastante clara su postura contraria al antisemitismo, prácticamente antagónica a este:

Pequeños ataques de estupidizamiento: por ejemplo, entre los alemanes de hoy, unas veces la estupidez antifrancesa, otras la antijudía, otras la antipolaca.

Nietzsche, Más allá del bien y del mal, 1886.

Pero sus críticas fueron aún más claras, como se puede leer en lo que escribió sobre una de las cartas que el editor antisemita Theodor Fritsch le había enviado y la impresión que esto le había causado al propio Nietzsche:

Últimamente me ha escrito un cierto señor Theodor Fritsch, de Leipzig. No hay en Alemania una banda más desvergonzada y estúpida que estos antisemitas. En agradecimiento le he enviado por carta un conveniente puntapié. ¡Esa chusma se atreve a llevar a la boca el nombre de Zaratustra! ¡Náusea! ¡Nausea! ¡Nausea!

Nietzsche, Fragmentos póstumos, IV, p.67

Incluso en el mismo texto denominado Fragmentos póstumos, se puede encontrar una reflexión bastante acertada de las intenciones del antisemitismo de su época:

No saben darle sentido a su vida y acaban cayendo en las manos de un partido que tiene un sentido, los antisemitas por ejemplo, cuya meta es palmaria hasta la indecencia: el dinero judío.

Fragmentos póstumos, IV, p.7

En este texto, Nietzsche habla sobre lo que se esconde detrás del odio a los judíos y el peligro de caer en el discurso antisemita, algo que para el filósofo no es más que una estrategia económica para apropiarse del poder económico de la comunidad judía.

Por otro lado, las críticas a la democracia liberal eran comunes en la época tanto desde la izquierda como desde la derecha. Anarquistas, socialistas y comunistas basaban sus postulados teóricos respecto a su posición al liberalismo de la época y no por ello simpatizaban con el nazismo, más bien todo lo contrario.

Un Nietzsche libre de nazismo: ¿qué simboliza el suprahumano?

Parodia de Nietzsche y su concepto de “superhombre”. Autor: Mitch Hell, 01/11/2011. Fuente: Flickr. (CC BY-ND 2.0)
Parodia de Nietzsche y su concepto de “superhombre”. Autor: Mitch Hell, 01/11/2011. Fuente: Flickr. (CC BY-ND 2.0)

Una de las principales obras de Nietzsche es el libro denominado Así habló Zaratustra (1883-1885). En este libro, el filósofo alemán, a través de la figura retórica de la metáfora, pone en jaque la idea de lo que es un ser humano, invitando al lector a deconstruirse a sí mismo.

En primer lugar, es preciso apuntar que uno de los aspectos que dota de particularidad a la filosofía de Nietzsche es su capacidad de generar debates profundos en las diferentes disciplinas humanas aún más de 100 años después de ser escrita.

Por otro lado, el pensamiento de Nietzsche también destaca por generar una especie de exaltación. Cuando una persona logra interpretar el modelo de conocimiento que el alemán propone adquiere una especie de visión nietzscheana de la realidad. Esta filosofía no solo ofrece una serie de categorías o conocimientos para pensar, sino que en definitiva enseña un paradigma para entender o interpretar el mundo.

No obstante, quizá la característica más importante del pensamiento nietzscheano es que muestra una herramienta para pensar la realidad occidental desde un punto totalmente diferente hasta su época (finales del siglo XIX).

De esta forma, el libro Así habló Zaratustra es un texto que se sale completamente de los cánones filosóficos. Es un libro que se podría categorizar incluso en el género de la poesía.

Esta característica hace que el libro de Nietzsche, como se ha comentado antes, pueda ser interpretado desde infinitos puntos de vista (izquierda, derecha, ultraderecha…). Sin embargo, esto no es casual y este formato de redacción fue elegido por el propio autor para conseguir precisamente esto, provocando interpretaciones diversas dependiendo del lector y su punto de partida.

En resumidas cuentas, el libro habla de un profeta llamado Zaratustra que, después de muchos años de meditación en un asilamiento autoinfligido, vuelve a la sociedad para predicar. En realidad, Nietzsche está parodiando al nuevo testamento y el Zaratustra sería una especie de nuevo mesías portador del pensamiento nietzscheano.

Zaratustra, de hecho, en realidad existió: fue un profeta persa también conocido como Zoroastro. En este caso, al parecer Nietzsche adoptó este personaje para crear su nuevo mesías, pues este persa representa de manera conceptual la extranjería. Es decir, un pensamiento diferente que tiene como intención traer ideas extrañas y contrarias a la filosofía hegemónica occidental del siglo XIX.

De este modo, en el inicio de la obra, Zaratustra baja a la ciudad después de estar varías décadas aislado y se va al mercado a predicar. Esto no es casualidad, pues la filosofía tiene su origen en el mercado de la polis griega de Mileto.

El mensaje que viene a contar Nietzsche a través del profeta en pleno mercado es el anuncio inminente de la llegada del suprahumano. Pero, además, esto inevitablemente conduce a que el tiempo en el que Nietzsche está viviendo es el tiempo del último hombre. Es decir, es el final de la noción de hombre como la cultura occidental había ido labrando hasta la fecha.

Así pues, Nietzsche comienza a enarbolar una profunda crítica sobre la imagen actual de humanidad. La idea del ser humano en esa época es descrita por Nietzsche como una idea estática y definitiva. Para el filósofo esto es un error: el ser humano es devenir, es tránsito, es dinámico y se asemeja más bien a un proceso que a una fotografía estática.

De esta manera, basándose en la crítica del pensamiento occidental y la manera de autodefinirnos como seres humanos, el libro de Así hablo Zaratustra deconstruye a través de 80 discursos los principales postulados de la filosofía de la época.

Uno de los textos más famosos dentro de esta obra se titula Las tres transformaciones. Este relato habla de un proceso de tres estadios por los cuales las personas pueden o deben pasar para llegar al suprahumano.

En primer lugar, habla del camello. Dicho animal es el primer estadio, y Nietzsche con esta metáfora pretende representar aquellas personas que forman parte del rebaño. Aquellas personas que soportan en su joroba el peso de las normas sociales de su época, unas reglas y unos deberes impuestos por otros. El camello simboliza un ser humano domesticado y dócil que se deja llevar por la corriente.

En segundo lugar, se encuentra el león. Este felino representa el despertar interior. Es decir, el proceso por el cual una persona después de dejar de lado su personalidad de camello, se transforma en león, despertando.

Retrato de Friedrich Nietzsche por Hans Olde en 1899.
Retrato de Friedrich Nietzsche por Hans Olde en 1899.

Es de esta manera que se empodera, obteniendo poder y voluntad: ya no arrastra todas aquellas imposiciones sociales que estaban en la joroba del camello. No obstante, este estadio no garantiza una libertad real, pues la transformación en león surge a causa de un pasado de domesticación. Por tanto, nos vincula directamente con el estadio anterior. Es decir, existe voluntad de aplicar nuevas normas, nuevas reglas, pero todavía se está condicionado por los aprendizajes anteriores.

En último lugar, está la figura del niño. El león ha permitido liberar al individuo de la cárcel a la que le sometían las normas y los valores sociales. Sin embargo, es el niño el estadio que permite llegar al suprahumano. Para Nietzsche, el niño simboliza creación. Es por eso que ese estado permitiría el desarrollo de nuevos valores, nuevas ideas y, en definitiva, la creación de algo inéditamente nuevo. Para Nietzsche, el niño es el símbolo que conduce a poder crear una nueva manera de entender la identidad del ser humano.

Por tanto, el concepto de suprahumano que muestra Nietzsche no es una versión mejorada del humano, no es un “Superman” ni alguien biológicamente superior como argumentaban los postulados nazis, ni tiene nada que ver con una cuestión racial, ni siquiera tampoco con el dominio étnico, social, económico o cultural.

Paradójicamente, es algo muy diferente. El superhombre o suprahumano es alguien que es consciente de su carácter casual y contingente. Es por tanto una persona que desenmascara todas las categorías del saber, todas aquellas cosas que se dan por sentado y que se entienden por tanto como naturales.

El suprahumano es entender que las personas son esclavas de sus dogmas y que, además, no son capaces de llegar a una verdad absoluta de la realidad. Es una invitación a reconciliarse con la vida terrenal, la muerte, el sufrimiento y las pasiones. En conclusión, es una manera de reconciliar al ser humano con su dimensión animal, con su fugacidad y con el devenir, dejándolo Al Descubierto.

Enlaces, fuentes y bibliografía:

– Foto de portada: Friedrich Wilhem Nietzsche. Autor: Gustav-Adolf Schultze, 1882. Fuente: Nietzsche by Walter Kaufmann / Adolf Hitler. Autor: Desconocido, 1938. Fuente: Bundesarchiv, Bild 183-H1216-0500-002 (CC BY-SA 4.0)

Álvaro Soler

Articulista. Sociólogo y gestor medioambiental, con suerte de poder compartir vocación y formación. Las Ciencias Sociales son una parte muy importante de mi vida. Considero la divulgación a través de la sociología como una gran herramienta para destapar las injusticias sociales y arrojar luz sobre la actualidad diaria contribuyendo así a ser un poco más libres y justos.

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