‘Years and Years’: una lección sobre los peligros de la extrema derecha moderna

Los futuros postapocalípticos y las distopías no pasan de moda. Artistas de todo tipo llevan décadas imaginando cómo será el devenir, desde escritores hasta directores de cine o guionistas de series, y habitualmente no imaginan precisamente utopías maravillosas, sino desastres monumentales, en uno u otro sentido. “Years and Years” es un claro ejemplo reciente que se suma a obras de arte como la aclamada “Black Mirror” o “El cuento de la criada”.

Y es que la nueva generación de obras fílmicas ha dejado un tanto de lado tratar de elucubrar cómo será el mundo dentro de décadas para empezar a hablar de las consecuencias directas de problemas que, hoy en día, son reales, palpables y cuantificables.

Por ejemplo, “Black Mirror”, la serie creada por Charlie Brooker en 2011, se centra en el impacto de tecnologías que todavía no existen, pero que tienen un enorme parecido a las que se ven hoy en día, solo que elevadas a la enésima potencia. Un futuro de ciencia ficción que se vive como cotidiano, cercano y real.

“Years and Years”, por su lado, es una miniserie de seis capítulos, de una hora aproximada de duración cada uno, creada y guionizada por Russell T. Davies, que narra la vida de una familia de clase media británica a lo largo de 15 años, desde 2019 hasta 2034.

A través de la evolución cotidiana de sus vidas, la familia vive diferentes cambios políticos, económicos, sociales, tecnológicos y ambientales que pondrán a prueba sus maneras de ver el mundo y les harán reflexionar sobre los aspectos que rodean su vida y sobre su responsabilidad en el mundo que les rodea.

Este artículo tiene detalles sobre la trama y el argumento a partir de aquí, por si deseas no seguir leyendo.

Los protagonistas de ‘Years and Years’

Uno de los puntos fuertes de la serie es la familia protagonista, la familia Lyons, pues en “Years and Years” cada integrante de la misma tiene su propio hilo argumental, su propia historia y su propio desarrollo, recordando vagamente a “A dos metros bajo tierra”, la clásica serie de 2001 también producida por HBO.

Por un lado está el padre de la familia, Stephen Lyons, un asesor financiero con un buen poder adquisitivo aunque a su vez algo inseguro, distante y con cierta inmadurez emocional al que le sobrepasan los cambios que acontecen a su alrededor. Está interpretado por Rory Kinnear, quien saltó a la fama por su papel como el primer ministro Mike Callow en el primer episodio de Black Mirror, “El himno nacional”.

Stephen está casado con Celeste Bisme-Lyons, una mujer negra con carácter que se dedica a la contabilidad trabajando desde casa, por lo que de alguna manera está más presente para el resto de la familia. A lo largo de los capítulos, se irá distanciando de su marido. La interpreta Tania Miller, habitual en varias series británicas con papeles secundarios como “Doctor Who” o “Sex Education”.

Muriel Deacon es la abuela de Stephen y la matriarca de la familia. Si bien no se lleva demasiado bien con Celeste y a menudo tienen conflictos, amén de su carácter firme, aporta una dosis de unidad y de cordura a la familia, especialmente en sus peores momentos. A este gran personaje lo interpreta Anne Reid, actriz de televisión de larga trayectoria, apareciendo en “El show de Benny Hill” en los años 50, así como en la aclamada serie “Shameless”

Por otro lado, Stephen Lyons tiene tres hermanos: Daniel Lyons, un joven funcionario homosexual que trabaja en la oficina de vivienda, interpretado por Russel Tovey (“Casi humanos”, 2009); Edith Lyons, activista política que se recorre el mundo combatiendo injusticias, interpretada por Jessica Hynes (“Spaced”, 2002); y Rosie Lyons, una madre soltera con espina bífida que debe ir en silla de ruedas y que vive con sus dos hijos, interpretada por Ruth Madeley (“The Rook”, 2019), quien también padece espina bífida en la realidad.

Completando el panorama familiar, están las dos hijas de Stephen y Celeste: Bethany, la más mayor, una joven incomprendida obsesionada con el transhumanismo y los implantes tecnológicos, interpretada por Lydia West; y Ruby, una adolescente que simplemente intenta encajar en una sociedad cambiante, interpretada por Jade Alleyne.

Alrededor de la familia, por supuesto, hay más personajes más o menos recurrentes.

Por un lado, está Ralph Cousins, el marido de Daniel, una persona no demasiado inteligente, que cree en varias teorías de la conspiración y que acabará separándose de él. Lo interpreta Dino Fetscher, secundario de varias series británicas.

Más importancia cobrará Viktor Goraya, un refugiado político ucraniano que conocerá a Daniel y del cual surgirá un romance constantemente obstaculizado tanto por la orientación sexual de ambos como por la situación irregular del primero. Está interpretado por Maxim Baldry, también secundario de algunas series británicas. Fue Cesarión en la serie “Roma” de HBO con solo 11 años.

Sin embargo, la que podría decirse que es la estrella de la serie es Vivienne Roock, una empresaria que, después de un polémico debate sobre la situación en Israel, decide meterse en política, siendo un reflejo de la nueva derecha radical. Está interpretada por la genial Emma Thompson.

La inmigración, un tema central

A lo largo de los seis capítulos, “Years and Years” plantea multitud de debates, reflexiones y problemas. Uno de ellos es, sin lugar a dudas, la inmigración.

Este problema se plantea ya desde el primer capítulo. Rusia finalmente termina haciéndose con el control de Ucrania en 2022 cuando su ejército cruza la frontera para, supuestamente, apoyar al nuevo gobierno, que se ha hecho con el control del país, poniendo punto y final a la crisis en Crimea iniciada en 2014.

Esto provoca una persecución a disidentes, rivales políticos, minorías étnicas y a homosexuales, incluyendo a las personas que votaron a favor del anterior gobierno. Esto provoca una nueva crisis de refugiados similar a la de 2015 con la Guerra Civil de Siria que, por supuesto, afecta a Reino Unido.

Daniel Lyons se ocupa de un pequeño campo de refugiados en Manchester gestionado por el ayuntamiento donde han habilitado una serie de casas prefabricadas como parte de su trabajo en la oficina de municipal de vivienda. Daniel se muestra como alguien profundamente convencido en la causa y decidido a ayudar a la gente que llega huyendo de la miseria y de la represión.

Allí conoce a Viktor Goraya, un chico que ha huido de Ucrania después de que sus padres lo denunciaran por su orientación sexual y fuera torturado por el nuevo gobierno. Entre ambos surgirá poco a poco un romance que llevará a Daniel a abandonar a su pareja y empezar una nueva relación.

A partir de ese momento, Daniel vivirá todo un periplo para poder vivir junto a Viktor en Reino Unido. En un primer momento, tratan de solicitar asilo político, pero las condiciones del país tras el Brexit son muy duras: debe demostrar que la persecución política es real y que Goraya sufrió torturas. Sin embargo, el gobierno británico no considera que la orientación sexual sea motivo de asilo ya que “puede vivir con discreción”, y no puede demostrar las torturas porque no dejaron marcas visibles en su piel.

Mientras espera a que se resuelva la solicitud de asilo, la expareja de Daniel fotografía a Viktor trabajando ilegalmente en una gasolinera a modo de venganza, motivo por el cual el gobierno decide retenerlo en un centro de inmigrantes y deportarlo a Ucrania en caliente a pesar de que las alegaciones presentadas para la solicitud todavía no se han resuelto.

Consigue permanecer oculto en Ucrania un tiempo, pero finalmente las autoridades lo encuentran y registran su casa. Sin embargo, consigue escapar y llegar hasta Francia, donde espera presentar una nueva solicitud, pero en ese país gobierna la extrema derecha por lo que las restricciones contra la inmigración son muy altas, así que finalmente decide continuar su viaje hasta España.

Se da a entender que en el país gobierna el PSOE y que las condiciones para la solicitud de asilo son más favorables. Daniel termina yéndose a vivir con él, primero a Barcelona y después a Madrid, donde parece que todo irá mejor.

En mitad de ese proceso, estalla una revuelta en España que eventualmente deviene en una revolución debido a las nefastas consecuencias de una profunda crisis económica. Un partido llamado Nueva Esperanza, calificado por la serie como de extrema izquierda, se hace con el control del país y, en el proceso de afianzarse en el poder, adopta una política de repatriación de las personas extranjeras sin papeles.

Gracias a una amiga de Edith, hermana de Daniel, consiguen huir hasta la frontera con Francia en un autobús. Tras esquivar los controles fronterizos, se esconden en el país, donde tratan de conseguir un pasaporte falso. No obstante, les timan y Daniel pierde miles de euros y su propio pasaporte, lo que prácticamente casi acaba con sus esperanzas.

Finalmente, consiguen pagar otros tantos miles de euros a un tipo que les consigue una lancha hinchable motorizada desde donde cruzar el Canal de la Mancha junto a otras tantas personas, una decisión dramática que tendrá trágicas consecuencias.

Viktor Goraya será internado en un centro de inmigrantes una vez alcanza la costa a la espera de resolver su situación, pues Vivienne Rook, la candidata del The Four Star Party (Partido de las Cuatro Estrellas, o de los Cuatro Asteriscos), ha sido elegida primera ministra de Reino Unido y se ha iniciado un proceso de reorganización y cambio gubernamental.

Edith Lyons, junto a compañeras activistas y con la ayuda de Bethany y el propio Goraya, investigará una serie de misteriosas desapariciones que se han venido dando desde que Rook está en el poder, descubriendo que el nuevo gobierno ha creado varios campos de concentración donde está llevando a las personas inmigrantes y donde es enviado Viktor por orden de Stephen, quien termina trabajando para el gobierno.

Así pues, la inmigración, la xenofobia y el racismo constituyen uno de los principales hilos conductores de “Years and Years”. La serie transmite que la sociedad se volverá progresivamente más conservadora, racista, nacionalista y egoísta a medida que los problemas globales empiecen a afectar a los países occidentales, hasta el punto que, independientemente de la ideología, la agenda más reaccionaria terminará por implantarse socialmente. Por otro lado, también se intenta que el espectador empatice con el drama que supone algo tan sencillo como huir de un país para buscar una vida mejor.

Vivienne Rook, el triunfo de la alt-right

Sin lugar a dudas, el personaje estrella de la serie es Vivienne Rook, una empresaria que forma parte de un think tank conservador que termina por convertirse en primera ministra de Reino Unido.

Vivienne Rook es, de hecho, quien abre el primer capítulo de “Years and Years”, donde aparece como invitada a un programa de televisión en 2019 donde se está celebrando una especie de debate. En un momento dado, una chica del público pregunta qué le parece el conflicto entre Israel y Palestina, pues al parecer las zonas de ocupación israelí solo dejan dos horas de electricidad a la población palestina residente.

Rook responde que “Israel y Palestina me comen el coño” (“I don’t give a fuck”, en inglés, cuya traducción literal podría ser “no me importa una mierda”). Esta respuesta escandaliza a los presentes y la moderadora le dice que no puede decir eso en televisión y que se retracte.

En ese momento, Rook lanza un típico discurso populista donde dice que lo que ella quiere es que le recojan la basura y que a nadie le importa lo que pase en Israel. Así, la empresaria termina cosechando una gran popularidad, especialmente en redes sociales, que hace que la inviten a otros programas de televisión, donde hace gala de un discurso irreverente y políticamente incorrecto.

Esta popularidad le lleva a presentarse a las elecciones como candidata independiente por el distrito electoral del sur de Manchester (se presupone que Withington, tradicionalmente del Partido Laborista), donde fracasa estrepitosamente terminando en último lugar.

Sin embargo, sigue siendo invitada a programas televisivos. Por ejemplo, en 2023 fallece Ángela Merkel, actual presidenta de Alemania, y ella dice que en un programa que, aunque no se alegra por su muerte, “ya era hora”. Daniel señala este hecho: “¿Por qué la invitan? No es nadie”.

Vivienne Rook es tratada por la familia Lyons como poco más que una novedad, un espectáculo, un producto de entretenimiento. Tanto Daniel como Stephen son los que más miran con recelo el meteórico ascenso de la empresaria, mientras que causa entusiasmo en Rosie y cierta simpatía en Celeste.

Tras su derrota electoral, Rook funda su propio partido, el Partido de las Cuatro Estrellas (The Four Star Party, 4S), una referencia a los asteriscos que se colocan cuando se censura una palabra, coincidiendo cada uno con una letra de la palabra “fuck”. Toda una declaración de intenciones al clásico discurso contra la corrección política y al supuesto intento que hacen los medios de censurar su verdad e incluso de su derecho a decir tacos.

Las elecciones generales en 2026 llegan con múltiples problemas: la crisis migratoria, una gran crisis económica y financiera mundial y varios problemas sociales en un mundo convulso, con una guerra casi abierta entre Estados Unidos y China, amén de los efectos cada vez más devastadores del cambio climático.

Rook aprovecha todos estos problemas para relanzar su discurso populista, un discurso antipolítico, carente de propuestas pero carismático que apela a la nación y a los valores tradicionales, en una clara alegoría a los discursos de la nueva derecha radical.

En un debate electoral en el departamento electoral del sur de Manchester, el nuevo candidato del Partido Laborista (centro izquierda) deja en ridículo a Vivianne Rook cuando comete un error acerca de un concepto económico, pero ella contraataca enseñando un vídeo pornográfico que, supuestamente, encontró en el teléfono de su hija de seis años, asegurando que legalizará un aparato que permita a padres y profesores inutilizar temporalmente los teléfonos móviles para controlar el contenido de los mismos, con lo que se gana la ovación del público.

Finalmente, la familia Lyons acude a votar. Stephen, que representa al hombre medio británico, vota al Partido Laborista, probablemente la misma opción de voto que habría tomado siempre; Celeste, tras saber lo que ha votado su marido, opta por votar al Partido Conservador, ya que en ese momento sabe que le está siendo infiel; Muriel y Rosie votan a Rook; y Edith opta por tachar la papeleta y votar nulo.

Hay que recordar que, en Reino Unido, se escoge un escaño por departamento electoral (“constituencies”), por lo que resulta escogido quien queda en primer lugar, un sistema conocido como “first past the post”, que tiende a fomentar el voto útil y, por lo tanto, la concentración del voto en dos grandes partidos.

En este caso, con algo más de 18.000 votos, Rook es elegida diputada de la Cámara de los Comunes, el parlamento británico, y su partido obtiene un total de 15 escaños, asegurando que no pactará con ninguna de las dos principales fuerzas políticas y que condicionará las decisiones que tomen ambos.

Tras quejarse continuamente de que no puede hacer nada debido a su poca representación, en unos nuevos comicios, por fin consigue suficientes votos como para ser nombrada primera ministra de Reino Unido. Para ello, hace campaña de un modo un tanto inusual: crea su propio canal donde transmite todo tipo de programas de telebasura, donde hace entrevistas, atiende testimonios y habla todo el tiempo de cuestiones mundanas y sentimentales.

Muy pronto, “Years and Years” revela lo obvio: Vivienne Rook es una influyente empresaria con redes económicas e influencia en muchos ámbitos de la sociedad británica, y su gobierno se basa en prácticamente una improvisación tras otra con el único objetivo de preservar el poder de la élite que le rodea.

Reino Unido sufre varios problemas, como atentados terroristas, inundaciones debido a intensas lluvias como consecuencia del cambio climático, apagones de luz supuestamente por ataques informáticos rusos y un grave problema de acceso a la vivienda.

Bajo el pretexto del mantenimiento del orden, comienza un programa de deportación de inmigrantes y de internamiento de personas refugiadas en campos de concentración donde se les deja morir, instaura un estado policial de represión donde persigue a rivales políticos y periodistas que critican su gobierno, otorga privilegios a empresarios y sectores que son leales al gobierno, legaliza métodos de control de la población con nuevas tecnologías… de hecho, la persecución del gobierno a opositores es tal que la BBC, la famosa cadena británica, cierra en 2029.

Gracias a Edith, descubren los campos de concentración y el escándalo que surge lleva a su procesamiento judicial y a su dimisión en 2029.

The Fourth Star Party y Vivienne son una ficción con claras alegorías a los nuevos movimientos ultraderechistas europeos, tanto a sus métodos como sus discursos, así como una advertencia de lo que podría pasar si llegaran al poder. Vivienne refleja las características que se ve también en personajes como Donald Trump o Jair Bolsonaro. No es más que un producto de márketing salido de un think tank, una estrategia comunicativa para implantar una agenda reaccionaria.

Nueva crisis financiera mundial e inestabilidad política

“Years and Years” también intenta hacer un esbozo de a dónde llegará el mundo si se continúan aplicando las políticas económicas actuales y a dónde puede llevar los continuos enfrentamientos entre países.

La serie relata un mundo donde Donald Trump es reelegido en 2020 y donde ciertos líderes actuales, como Xi Jinping, se eternizan en el poder.

En 2023, China crea una isla artificial, Hong Sha Dao, y rápidamente Donald Trump, inmerso en una guerra comercial con el país (y que fue una constante durante su mandato en la vida real), comienza una escalada en el conflicto al denunciar que en esa isla se esconde material bélico, como armas de destrucción masiva, bioquímicas, etc., una denuncia que recuerda vagamente a la retórica de George W. Bush contra Irak y que usó como excusa para atacar el país en 2003.

Finalmente, cerca del final de su mandato, Trump arrasa la isla mediante el uso de una bomba nuclear, lo que por poco desencadena un conflicto a escala mundial. Sin embargo, sí que provoca un aumento serio de los recelos entre China y el resto del mundo, que desencadena una oleada de medidas proteccionistas, aumentando las brechas sociales, políticas y económicas, además de multitud de sanciones y bloqueos a Estados Unidos en condena por el suceso.

Eventualmente, en 2025, uno de los grandes conglomerados bancarios, se declara en bancarrota, provocando una reacción encadena en prácticamente todo el sistema bancario británico, y se presume que a escala mundial. “Years and Years” da a entender que es una crisis peor que la de 2008.

Debido a esto, Stephen Lyons, que se dedicaba a ser asesor financiero para un gran banco, pierde más de un millón de libras, conservando solo 85.000, que es lo único que asegura el banco.

Las consecuencias de esta crisis se dejan ver durante prácticamente toda la serie. El acceso a la vivienda se vuelve un grave problema, aumenta el desempleo con fuerza, hay escasez de medicamentos… y Stephen, Celeste y sus hijas se ven obligadas a mudarse a otra casa, acabando finalmente viviendo con Muriel.

Para subsistir, Stephen va tomando trabajos precarios y temporales, a menudo cogiendo varios a la vez, desde mensajero hasta conejillo de indias para una farmacéutica, lo que lo sume en una crisis personal muy grande de la que intenta escapar engañando a Celeste con una compañera de trabajo.

Así, “Years and Years” advierte de que las políticas económicas y sociales de los líderes despóticos que se asomarán durante los próximos años no harán más que ahondar en los problemas globales actuales si no se da un cambio de rumbo.

Revolución tecnológica, fake news y cambio climático

Otro de los pilares de “Years and Years” es el intento de reflejar cómo las redes sociales y las nuevas tecnologías continuarán impactando en la vida de las personas.

Por un lado, se muestran los aspectos positivos: avances médicos, nuevos y más rápidos tratamientos, mayor seguridad, más información… pero, por supuesto, también se muestra la contrapartida negativa: mayor acceso de información por parte de empresas y gobiernos, mayor control y exposición pública, creación de carne artificial, mayor difusión de las noticias falsas y los bulos…

En este sentido, se hace una gran crítica a las teorías de la conspiración, como el terraplanismo o la negación de hechos históricos, así como los problemas que provocarán tecnologías como el “deep fake”, que mediante el uso de redes neuronales permite recrear una cara humana que puede decir lo que se quiere. En esta cuestión, por desgracia, parece que “Years and Years” ha ido acertando.

Otro de los aspectos negativos incluye la reducción de los efectos de los antibióticos, que provoca la muerte del padre de Stephen, Daniel, Rosie y Edith por septicemia después de un accidente aparentemente sin importancia, una realidad de la que la comunidad científica lleva años avisando.

También se aborda el problema del desempleo tecnológico. Tanto Celeste, al ser contable, y Rosie, al ser gerente de catering, se quedan sin empleo porque son sustituidos por tecnologías avanzadas. Por otro lado, es cierto que la serie muestra a toda una generación de jóvenes trabajando en “Big Data” y manejando complejas tecnologías de gestión.

No queda claro hasta qué punto “Years and Years” se posiciona sobre esto, pero sí que parece advertir que la brecha tecnológica se acrecentará y que provocará cambios profundos en el tipo de empleo, dejando obsoletas a personas con amplia experiencia y profesionalidad como Stephen, Celeste o Rosie, pero también abriendo nuevas e interesantes oportunidades.

En cuanto al plano tecnológico, a través de Bethany, la serie explora el transhumanismo: cómo los seres humanos tendrán la posibilidad de incorporar gadgets tecnológicos implantados en el propio cuerpo y qué ventajas e inconvenientes podrá tener esto.

Por supuesto, en esta visión un tanto distópica, no podía faltar el cambio climático. En el año 2028, el deshielo de los polos es prácticamente total, así como unos repentinos efectos devastadores que incluyen temperaturas y eventos climáticos extremos. Por ejemplo, llega a llover durante 80 días seguidos en Reino Unido, algo inusual incluso para un país tan lluvioso como este, provocando inundaciones y una gran cantidad de población desplazada de sus hogares. También se afirma que el 20% de los insectos desaparecerán, con devastadores efectos en los ecosistemas, en la regulación de los biomas y en la agricultura.

Edith Lyons, que se presenta como una activista entregada, se muestra derrotada ante los sucesos que que sacuden el mundo, inmerso en una gran cantidad de problemas que, tras años de lucha no ha conseguido resolver. “Acabaremos viviendo en mesetas del interior para huir de las inundaciones y luchando por sobrevivir. Eso sí, con un ordenador en cada casa”, llega a decir.

2029 amanece con una pandemia mundial de “gripe del mono”, en referencia a otras pandemias y epidemias como la gripe aviar o la gripe porcina. Lamentablemente, en este tema, “Years and Years” ha realizado un vaticinio errado en cuanto al tiempo, pues solo un año después de la creación de la serie, en 2020, llegó otra pandemia mundial.

La caída de Stephen: “Este es el mundo que hemos construido”

El mensaje más potente de “Years and Years”, más allá de tratar de transmitir una advertencia sobre los posibles peligros del futuro, guarda una estrecha relación con Stephen Lyons y se desvela en el capítulo final a través de otro gran personaje, el de Muriel Lyons, la matriarca de la familia.

Stephen podría definirse como el hombre medio británico. Tiene un buen empleo como asesor financiero, unos ingresos decentes que le permiten tener una buena casa y, en general goza de estabilidad y tranquilidad, con una familia bastante tradicional.

Sin embargo, cuando la crack bancario llega, no solo se queda sin empleo, sino que pierde su prestigio. “Soy el asesor financiero que ha perdido un millón de dólares”, dice en varios momentos.

Esto provoca una crisis personal que, como se ha indicado antes, le lleva a serle infiel a Celeste. Una crisis que se hace más grande cuando su padre fallece y, más tarde, cuando lo hace otro importante miembro de su familia.

Stephen, viéndose primero obligado a volver a vivir con su abuela Muriel y, cuando su infidelidad es descubierta, a hacerlo con una mujer a la que en realidad no ama, termina arrastrándose para trabajar en la empresa de Vivienne Rook gracias a un antiguo compañero de trabajo, Woody, un hombre prepotente, descarado, sin escrúpulos y, en líneas generales, bastante desagradable que contrasta con la personalidad tranquila y serena de Stephen.

Esta empresa, repleta de leales a su gobierno, es seleccionada a dedo para realizar el trabajo sucio de su administración, incluyendo la gestión de los campos de concentración donde Rook manda a la población migrante.

A esas alturas, Stephen culpa de todo y a todos de su situación, hasta el punto de trasladar a Viktor Goraya a uno de esos campos, donde sabe que terminará muriendo, una orden que ejecuta mediante su ordenador con una amplia sonrisa.

Bethany, que descubre lo que está pasando gracias a que sus nuevos implantes cibernéticos la mantiene conectada al sistema informático en todo momento y a su voluntad, acordará con Celeste la forma de salvar a Viktor y limpiar el nombre de su padre, pues está ayudando paralelamente a Edith y a su grupo de activistas a sacar a la luz todas las miserias del nuevo gobierno ultraderechista.

Antes de todos estos hechos, unas palabras de Muriel durante una cena familiar serán claves para los últimos eventos que suceden en la serie, palabras que dedica a la familia Lyons, pero también al espectador.

Cada pequeña cosa que ha ido mal, es todo nuestra culpa. Todo lo que está pasando es culpa nuestra. Podemos sentarnos aquí, culpando a los demás, culpando a la economía, culpando a Europa, a la oposición, al clima… Y luego culpamos a las oleadas de destrucción masivas de la historia como si estuvieran fuera de control, como si fuéramos indefensos e insignificantes. Pero sigue siendo culpa nuestra. Este es el mundo que hemos construido

Muriel Lyons, Years and Years (2019)

Repasando cada momento de “Years and Years”, los protagonistas, con sus acciones, directa o indirectamente, han favorecido los problemas que viven: Stephen primero como aliado de la banca y luego como leal al gobierno de Rook; Muriel y Rosie votando a Vivienne Rook; Rosie aceptando su situación sin protestar y siendo conformista; la pareja de Daniel provocando la deportación de Viktor Goraya…

Este revulsivo llevará a Stephen a arrepentirse de sus acciones y tratará de sacar a la luz los secretos del gobierno de Vivienne Rook para, más tarde, suicidarse.

Rosie Lyons, por su parte, encabezará una desobediencia civil rompiendo las puertas de la cerca que rodea su barrio con su camioneta, considerado zona peligrosa por el gobierno y que impide que la gente circule libremente, desobediencia que se extenderá por otras ciudades de Reino Unido, generándose protestas por sus medidas autoritarias.

Celeste, por su lado, se implicará con Edith en sacar la verdad sobre los campos de concentración.

Así, la serie alcanza su final, con cierto halo de esperanza de que la verdad, el altruismo, la cooperación y la solidaridad prevalezcan por encima de la tiranía y los grandes retos del futuro próximo.

Se llega así al gran mensaje de “Years and Years”. Los problemas actuales son consecuencia de lo que hace cada persona en cada momento. Aunque sin duda hay quien tiene más responsabilidad y hay quien menos, la equidistancia es el ingrediente perfecto para que todo salga mal. Y es que, todo el mundo ha sido Stephen, Celeste, Rosie o Edith en algún momento. ¿Quién no ha girado la cara ante los problemas ajenos, quien no ha cambiado de canal ante el enésimo desastre ambiental, quien no ha comprado esa camiseta de un euro que no necesitaba, quien no ha votado a un político horroroso…?

Se avecinan grandes problemas y obstáculos nunca vistos, pero en nuestras manos está construir un futuro mejor para las generaciones venideras.

Sin duda, una gran serie para aprender y disfrutar.

– Foto destacada: Fotograma de la serie de ficción Years & Years. Autor: Captura pantalla realizada el 22/07/2020 a las 13:45h. Fuente: HBO (Fair Use)

Adrián Juste

Jefe de Redacción de Al Descubierto. Psicólogo especializado en neuropsicología infantil, recursos humanos, educador social y activista, participando en movimientos sociales y abogando por un mundo igualitario, con justicia social y ambiental. Luchando por utopías.

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