La alienación: un concepto clave para entender la salud mental

La Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta a que los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en las sociedades humanas para el año 2030. Pero, aunque esto sea una predicción de futuro, y que hay que tener en cuenta que esto se realiza en comparación a las discapacidades físicas que, por fortuna, van disminuyendo, la realidad es que los datos a día de hoy ya son muy alarmantes.

En la actualidad, unos 450 millones de personas en todo el mundo padecen algún problema de salud mental que dificulta de manera notable su vida cotidiana, más de 300 millones de personas tienen actualmente depresión, ansiedad o ambas, protagonizando un aumento del 18,4 % del año 2005 al 2015.

En España las cifras son también alarmantes, según la Confederación de Salud Mental de España aproximadamente el 6,7 % de la población esta afectada por la ansiedad y la depresión. La población joven sufre de manera agresiva esta pandemia silenciosa, según el Barómetro Juvenil de Salud y Bienestar de la FAD del año 2019 el 48,9 % de las personas de entre 15 y 29 años considera que ha tenido algún problema de salud mental en España. Cabe añadir que los problemas de salud mental pueden tener consecuencias muy graves para la vida de las personas. El suicidio quizá sea el desenlace más triste, no en vano suicidarse es la primera causa de muerte no natural en España, habiéndose quitado la vida en España 3.700 personas en 2020.

Existen múltiples motivos y explicaciones psicológicas, neurológicas y médicas que dan una explicación individual válida sobre los problemas de salud mental. No obstante, desde una perspectiva más global y colectiva no se debe obviar el contexto social, político y económico actual, un contexto que a raíz de la pandemia se ha acentuado.

El gobierno actual parece que está empezando a reaccionar ante estas demandas y problemáticas. Hace aproximadamente una semana, el presidente Pedro Sánchez anunció un plan de salud mental dotado con 100 millones de euros. Dicho plan tendrá como objetivo reducir los suicidios y atender las problemáticas de salud mental agravadas por la pandemia. Visto la magnitud del problema y los recortes que llevan años realizándose en sanidad es posible que la medida sea más que insuficiente, aunque es un primer paso, aunque solo sea por fomentar el debate público alrededor de un tema que ha sido tabú durante demasiado tiempo.

Por otro lado, no se debe olvidar como, desde la crisis de 2008, y con los recortes en servicios públicos, derechos laborales y precarización de la vida de la clase trabajadora en general, los problemas de salud mental han aumentado exponencialmente. Es decir, existe una correlación directa entre las condiciones laborales de una sociedad y la calidad de la salud mental de las personas trabajadoras, especialmente asalariadas. Los datos de la Encuesta de El empleo de las personas con discapacidad de 2019 realizada por el Instituto Nacional de Estadística indican como 8 de cada 10 personas con problemas de salud mental no tenían empleo.

Aun con todas estas evidencias de la gravedad de la situación existen posiciones políticas que, aunque no critiquen o muestren una visión en contra de esta realidad, se muestran apáticos, la ignoran o no le dan la importancia que merece, o la abordan desde una perspectiva excesivamente individualista, como si el entorno o las condiciones sociales no influyeran o lo hicieran de forma poco significativa. Incluso en el Congreso de los Diputados se han visto bochornosos episodios como el de un diputado del Partido Popular gritándole al diputado de Más País Iñigo Errejón la expresión “¡Vete el médico!” mientras este hacia una intervención sobre el problema sociosanitario que suponía la salud mental.

Otros partidos ignoran o vetan directamente el tema de la salud mental y su necesidad de abordarlo. Ejemplo de esto sería la negación de firmar por parte de Vox en el Consell de Castellón frente a una declaración institucional sobre salud mental porque esta incluía la violencia de género.

En definitiva, no existe un consenso entre los partidos políticos españoles en su totalidad para hacer frente a la problemática de la salud mental. Sin embargo, desde los sectores más progresistas parece que las fichas se empiezan a mover, lo que más tarde o más temprano podría llevar a un consenso mayoritario entre el resto de fuerzas políticas.

La salud mental desde un punto de vista social y filosófico

Como se ha observado en el apartado anterior, la salud mental es una problemática central para entender los efectos que el contexto social tiene en las personas a nivel de salud.

Existen diversos autores, filósofos y pensadores sociales, que han tratado el tema de la salud mental desde una u otra perspectiva. A continuación, en los siguientes párrafos se expondrá los principales postulados de tres filósofos: Karl Marx, Byung Chul Han y Zygmunt Bauman, ya que presentan reflexiones muy interesantes sobre el contexto expuesto arrojando luz sobre la salud mental como fenómeno.

En primer lugar, en el pensamiento de Karl Marx, se observar la lógica inseparable de vincular los problemas de salud mental con las condiciones laborales del capitalismo. Es absurdo hablar de alguien que sufre de depresión o ansiedad sin tener en cuenta su contexto laboral. Karl Marx, desde su visión más filosófica, puede servir para ayudar a entender esta relación entre salud mental y trabajo.

Para Marx, el acto de producir al más puro estilo clásico de «el carpintero que construye una mesa», es un acto fundamental que conforma el «ser» en el sentido más filosófico del término.

Así pues, siguiendo con el ejemplo del carpintero, cuando este fabrica una mesa, en cierta manera la mesa pasa a ser una parte del carpintero, ya que existe una relación directa entre lo que se produce a través del trabajo y el «ser» de las personas. Lo que podría configurar también su identidad desde el punto de vista más psicológico.

De este modo, en el mismo acto de trabajar y producir las personas objetivan su ser y lo colocan en el producto que realizan. Es decir, no son indiferentes a lo que produce, sino que tiene un significado. Es más, el trabajo para Marx es la dimensión que más afecta a la existencia de los seres humanos.

El sistema capitalista propicia que las personas se vean extrañados con su trabajo, que no se reconozcan en él. Esto es demoledor, pues cuanto más se difumina la conexión entre lo que alguien produce y el trabajo que realiza más fácilmente se podrán apropiar del trabajo de esta persona.

En esta reflexión se puede hablar de lo psicológicamente insano que es directamente que un ingeniero, un enfermero, un biólogo… no se dedique a trabajar de la profesión que ha estudiado. Pero no se pretende entrar en utopías que defiendan que todo el mundo tiene que trabajar de lo que le gusta, la sociedad actual está muy lejos de un modelo de esas características.

No obstante, simplemente el hecho de que ya de por sí, como se ha explicado, las personas se vean extrañadas en su trabajo, es algo negativo para reconocerse y forjar una identidad estable ¿Cómo se supone que se debe sentir alguien cuando trabaja de algo que no le gusta y para lo que no se ha formado? ¿Cómo se supone que se tiene que sentir alguien que trabaja en un empleo poco cualificado, que no le llena personalmente, mal pagado, precario, con bajos salarios, con estrés, mecanizado…?

A veces parece que el sano o el fuerte es el que no tiene ansiedad o depresión o no necesita una pastilla para poder dormir, pero si se analiza el contexto desde lo planteado por Marx, es posible que lo más natural del mundo sea estar enajenado, extraño y no reconocerse como persona en un contexto laboral que ya no solo trunca la vocación y aísla el ser, sino que no respeta ni siquiera los derechos más básicos.

A esta forma de trabajo laboral, donde además el empresario se apropia de parte del fruto del trabajo del empleado, Marx lo denominaba «alienación», que además conducía a la cosificación del personal, que pasaban a ser engranajes de una maquinaria al servicio del sistema económico, carentes de toda implicación emocional e identificación hacia el producto de su trabajo. Esta «alienación» también tiene, para Marx, un efecto en la capacidad de las personas trabajadoras de organizarse y cobrar conciencia de su situación.

Existe una correlación directa entre desigualdad y prevalencia de enfermedades mentales. Autor: Richard G Wilkinson y Kate Pickett, 2013. Fuente: www.equalitytrust.org. 
Existe una correlación directa entre desigualdad y prevalencia de enfermedades mentales. Autor: Richard G Wilkinson y Kate Pickett, 2013. Fuente: www.equalitytrust.org. 

Zygmunt Bauman y los problemas de salud mental a través del consumo

El sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman da una explicación diferente a Marx en cuanto a la alienación y los problemas de salud mental. Aunque va por un camino similar, para Bauman la sociedad de consumo y sus lógicas son claves para entender el aumento de las problemáticas de salud mental.

Para el pensador polaco, la sociedad de consumo se sostiene en una eterna y engañosa promesa. Según Zygmunt Bauman, la sociedad de consumo actual promete satisfacer los deseos humanos como ninguna otra sociedad lo había hecho anteriormente (aunque esta promesa sea falsa).

De esta manera, paradójicamente, la sociedad de consumo tiene su mayor logro en no cumplir lo que promete. Si se fijaran unas expectativas bajas respecto al consumo, unos límites objetivos a los deseos, si las personas intentaran realizarse de otra manera que no fuera a través del acto consumista, sería el fin para la vida de consumo actual. Si se pusieran límites a los deseos consumistas, si no se hubiera interiorizado aquella premisa de todo se puede lograr, todo se puede desear, todo se puede comprar, el motor que mueve la economía actual se pararía en seco.

Así pues, la sociedad de consumo consigue que la insatisfacción sea la norma permanente en nuestra psicología consumista. Para Bauman, una de las maneras que la sociedad de consumo usa para lograr esto es a través de la denigración inmediata de los productos; algo que era maravilloso ayer es inservible mañana, un residuo, desfasado, pasado de moda.

El hecho de intentar paliar todas aquellas ansiedades e inseguridades a través del acto consumista actual, acaba por generar una rueda interminable de necesidades, deseos, carencias y nuevas necesidades. Por tanto, buscar solucionar los problemas de la vida en un centro comercial se ha vuelto lo habitual. Acto confirmatorio de que la sociedad de consumo está insertada en la psique tanto colectiva como individual de las personas que componen la sociedad actual.

De esta forma, lo descrito en el apartado conduce a una terrible consecuencia: la problemática de la identidad.

Según Bauman, es altamente difícil poder generar una identidad como sujeto de manera estable. Sobre todo, si se está sometido por el propio sistema social a un reacondicionamiento, renovación y reciclaje constante y forzoso.

Así pues, la vida líquida es una vida devoradora. En la vida líquida actual, todos los objetos del mundo que la componen (tanto seres vivos como inertes) son objetos de consumo y, por tanto, objetos que son usados y tirados cuando pierden su utilidad.

Esto genera una vida social en la cual las personas se encuentran permanentemente persiguiendo una meta inalcanzable. Precisamente esto es la clave de que funcione tan bien la sociedad de consumo, pero también de que estén aumentando cada vez más los casos de gente que se encuentra con serios problemas de salud mental debido a los ritmos fugaces que la sociedad de consumo marca.

Hablar de una sociedad de consumidores significa decir, además, que la percepción o el tratamiento de la práctica totalidad de las partes del escenario social… Tienden a estar guiadas por un síndrome consumista.  Así, la política de la vida… Tiende a ser reconfigurada a imagen y semejanza de los medios y de los objetos de consumo y siguiendo las líneas implícitas en ese síndrome consumista

Zygmunt Bauman, Vida Líquida, p. 112

Byung Chul Han: El poder y la sociedad de la autoexplotación

La Sociedad de consumo nos consume. Autor: Mario Felipe Espinoza, 13\07\2013. Fuente: Flickr. (CC BY-NC-ND 2.0)
La Sociedad de consumo nos consume. Autor: Mario Felipe Espinoza, 13/07/2013. Fuente: Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)

Byung Chul Han sigue una estela parecida a Bauman. No obstante, se dirige a la mercantilización de la vida como la dimensión principal que moldea a los sujetos humanos y, por tanto, que puede afectar a la salud mental. Una mercantilización que en este caso no puede explicarse únicamente desde el consumo y las pautas capitalistas, sino que más bien está ligada a la manera que tiene de ejercerse el poder en este capitalismo neoliberal

Un poder que se suma al del biopoder y la biopolítica de Foucault, un poder enfocado a optimizar al máximo la producción que el trabajo humano pueda dar. Una tiranía de la productividad que se encadena a través de la absorción de la cultura de la autoexplotación, una cultura perversa que obliga a construir una identidad personal a través de la lógica mercantil o empresarial, teniendo que cumplir una serie de objetivos productivos para poder ser aceptado dentro del sistema. Según Byung Chul Han esto genera una problemática patológica, desencadenando depresiones, ansiedad y demás problemas mentales sobre la gente que no aguanta este nivel de autoexigencia explotadora.

Conclusión

En conclusión, el aumento de la ansiedad, la depresión, los suicidios y demás problemáticas evidentes en esta etapa del capitalismo están ligados según las tres visiones expuestas a un término concreto; la enajenación/alienación.

Es decir, la extrañeza de la propia identidad, la fragmentación del sujeto y la pérdida de sentido vital dentro de la maquinaria capitalista. Para Marx es el trabajo capitalista industrial, para Byung Chul Han los dispositivos de poder y la mercantilización del individuo, para Bauman la sociedad de consumo y sus lógicas establecidas como regidoras de la vida social y la identidad individual.

Sea cual sea la visión, todas son complementarias y ayudan a comprender los retos y los problemas a los que se enfrenta la clase trabajadora y, la sociedad en general, en el capitalismo actual. Problemas y retos que generan angustia, depresión, ansiedad u estrés y no solo desde un punto de vista filosófico precisamente.

Álvaro Soler

Articulista. Sociólogo y gestor medioambiental, con suerte de poder compartir vocación y formación. Las Ciencias Sociales son una parte muy importante de mi vida. Considero la divulgación a través de la sociología como una gran herramienta para destapar las injusticias sociales y arrojar luz sobre la actualidad diaria contribuyendo así a ser un poco más libres y justos.

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