‘¿Quieres ser tu propio jefe?’ Así son las estafas piramidales

En el mundo de hoy, prácticamente todas las personas utilizan Internet y las redes sociales, bien sea de manera recurrente o únicamente de manera ocasional, provocado esto comúnmente por escasez de recursos o cualquier otro tipo de indisponibilidad basada en factores personales, como la brecha generacional.

Internet ha constituido un mundo dentro de la red, una especie de cultura propia, que permite a las personas realizar prácticamente cualquier actividad de manera virtual. De este modo, mucha gente, en un momento y otro, emplea parte de su tiempo ocioso en la red.

Esto, a su vez, provoca que un buen número de personas sean sensibles a todo tipo de contenido, tanto positivo como negativo, incluyendo la publicidad o spam, así como todo tipo de estafas camufladas de suculentas promesas en imitación a los antiguos timos distribuidos a través de la televisión o panfletos. La rápida difusión de los bulos son un claro ejemplo de ello.

Uno de los tantos ejemplos de anuncios fraudulentos podría ser el siguiente:

“Hola, soy Juan y llevo 22 años de mi vida recorriendo el mundo junto a mi familia sin tener que preocuparme de nada. ¿Qué cómo lo hago? ¡Muy fácil, soy mi propio jefe! Acompáñame a mostrarte el camino del éxito que no quieren que descubras, pero que miles de personas están utilizando ya. Puede hacerlo todo el mundo, más allá de la edad, trayectoria profesional o estudios, ¡lo único que hace falta son ganas de crecer!…”

El anuncio, usualmente, continúa sin aportar ninguna información sustancial más, por lo que el ejemplo expuesto es suficientemente revelador y claro por sí mismo.

Así pues, ¿qué hay verdaderamente de cierto en todo esto? ¿Las personas que aparecen en estos anuncios son actores o gente emprendedora? Si tan fácil es “ser tu propio jefe” y conseguir la independencia económica, ¿por qué no todo el mundo lo hace? ¿Acaso son todas las personas seres alienados y engañados menos estos anunciantes? Y sobre todo, ¿en qué consiste exactamente este trabajo?

Si se atiende a lo presentado en los distintos modelos de anuncio más o menos similares que se pueden encontrar en lo ancho y basto de la red (como personalidades famosas que se han hecho ricas aparentemente sin esfuerzo), se puede observar que el producto alrededor del que gira el negocio sufre algunas variaciones, hablándose en ocasiones de actividad bursátil y en otras de alguna moneda digital, si bien siempre todo en el marco del mundo virtual.

No obstante, el producto es lo de menos. Estos anunciantes suelen presentar de un modo o de otro, un modelo de Network Marketing o formato de captación multinivel.

Hay que decir que las empresas multinivel no tienen porqué ser una estafa, en ocasiones son solo una manera de tener a gente trabajando sin el coste de salarios (que ya de por sí sería suficiente para pensárselo).

Sin embargo, por la complejidad de obtener beneficios compensatorios y el procedimiento por el cual esto se consigue, se podría considerar que la mayoría de anuncios que se ven como los del ejemplo sí que podrían encajar dentro del concepto de estafa piramidal, en la que los inversores tienen que pagar una cantidad inicial prometiéndoseles que obtendrán una alta rentabilidad en un futuro, una rentabilidad que nunca llegará por las propias características del sistema.

¿Cómo funcionan las estafas piramidales?

Esquema Ponzi, funcionamiento de las estafas piramidales
Esquema Ponzi, funcionamiento de las estafas piramidales

Al final, el producto mencionado es lo de menos en este tipo de negocios: es indiferente si se habla de criptomonedas, inversiones en bolsa o producto similares. No se trata de que las monedas digitales o los productos de inversión constituyan estafas, sino que se usa su atractivo (por su novedad o su buena imagen) para atraer a la gente.

Se afirma esto puesto que la rentabilidad que obtienen las personas que montan la estafa no viene dada por la actividad empresarial que se realice con el producto en sí, de hecho, no existe una inversión real en el mismo, sino que los beneficios de unos inversores se pagan con el dinero “invertido” de otros inversores, por lo que se necesita constantemente de más personas dispuestas a invertir y sustentar el “negocio”.

Es decir, los beneficios de los más veteranos surgen del dinero que pagan los más nuevos, que necesitarán meter a más gente en el círculo para poder obtener beneficios. Y así mientras dure. De ahí que se llame estafa piramidal.

Cabe destacar que al principio el modelo funciona, puesto que cuando hay poca gente, hay pocas personas a las que mantener, además de muchas personas interesadas, lo que permite que se mantenga la estructura con cierta facilidad.

Además, interesa que así sea, por lo que los creadores de la estafa invierten parte de sus beneficios en pagar a las primeras tandas que entran, con el objetivo de que la operación se esparza. En esta línea, es común la frase “Explota tu red de amistades para conseguir dinero”, cuando verdaderamente lo que se quiere es aprovechar tu red de conexiones y relaciones sociales para aumentar el beneficio gastando el mínimo en publicidad.

Es una situación en el que los creadores siempre ganan: los nuevos inversores arriesgan su propio capital e invierten su propio tiempo en vender el producto y en difundir las “bondades” de la supuesta empresa u organización con gasto nulo o casi nulo en salarios o en campañas publicitarias.

No obstante, a medida que va creciendo y el porcentaje entre personas nuevas y antiguas en el negocio va invirtiéndose en favor de estas últimas, el sistema va haciéndose insostenible, hasta que un día simplemente explota la burbuja.

El motivo es obvio: en relativamente pocos meses, la cantidad de personas nuevas que deberían entrar para sostener la “pirámide” es del todo imposible de encontrar.

Entonces desaparecen los creadores de la burbuja con todo el dinero que tuviera en ese momento. Y todas las personas que habían depositado sus ahorros y sus esperanzas, acaban sin nada de lo prometido, preguntándose dónde han ido a parar sus inversiones.

¿Por qué triunfan estas estafas?

Atendiendo a los datos, se puede observar que estas estafas son comunes ya desde hace varias décadas, teniendo siempre un procedimiento similar. No obstante, con la aparición de Internet y todo el mundo de información que trae consigo, pareciera que en lugar de disminuir este tipo de negocios, han aumentado.

Entre otros motivos, cabe destacar la dura década pasada y las malas expectativas que tiene la ciudadanía acerca de la siguiente debido fundamentalmente a la crisis financiera de 2008.

Así pues, se genera una contradicción antagónica entre la creciente tasa de consumo a la que aboca el sistema capitalista y la incapacidad de las clases populares para asumir económicamente nuevas demandas, las cuales sí asumen subjetivamente, lo que provoca un desajuste entre la persona y su propia proyección.

A esto se le debe sumar la incapacidad de una parte de la población de sufragar los gastos de una vida digna vía trabajos convencionales, bien sea por la inestabilidad de éstos o por la insuficiencia del salario.

Es decir, la búsqueda de cumplir un supuesto ideal de éxito y la misma necesidad hace a la gente vulnerable a este tipo de estafas.

Todo esto provoca que la gente busque otros métodos para conseguir dinero, siendo esto un intento más de tantos. Un intento en ocasiones deslumbrante. Muchas de las reuniones de captación se hacen en lujosos hoteles y participan personas con asombrosos trajes y complementos, lo que dota de cierta honorabilidad y veracidad a lo que pretende mostrarse como un exitoso proyecto empresarial.

Este deslumbramiento también viene dado por las promesas que se realizan. Se suele garantizar una alta rentabilidad, más alta de lo que nadie te puede llegar a ofrecer en cualquier otro trabajo.

Además, te lo dice un tipo que te explica que “él al principio tampoco se lo creía, pero que ahora vive de eso.” Es una estafa que se da en base a la ilusión, a la representación y la creación de imaginarios.

Casos conocidos

Bernard Madoff, el inversor milagro que estafó más de 65.000 millones de dólares con
un sistema ponzi. Autor: Departamento de Justicia de los EEUU, 16/03/2009. Fuente: CNN.
Bernard Madoff, el inversor milagro que estafó más de 65.000 millones de dólares con un sistema ponzi. Autor: Departamento de Justicia de los EEUU, 16/03/2009. Fuente: CNN.

Existen numerosos ejemplos famosos de este tipo de estafas.

Uno de los más recientes fue el de InCruises, una empresa multinivel que te promete ganar dinero viajando a costa de inversiones que se van haciendo cada vez más cuantiosas. En los vídeos realizados por inversores de InCruises, se intenta vender una imagen de éxito, siguiendo todos los tópicos descritos anteriormente.

En España, en 2006, se dio el caso de la estafa del Fórum Filatélico, que prometía altas rentabilidades a cambio de inversiones en sellos que, supuestamente, valdrían más en el futuro. Se animaba a las personas del entorno de los inversores a seguir creando nuevos inversores, puesto que así aumentaría la rentabilidad del inversor inicial.

En 2018, tras la sentencia de un largo proceso judicial, los miembros de la Audiencia Nacional calificaron el caso de “el paradigma de las estafas piramidales”.

Otro de los casos más famosos fue el de Bernard Madoff, que llegó a estafar 64.800 millones de dólares engañando a bancos, organizaciones, personalidades y fondos de inversión en inversiones a través de su firma de inversión que, en 2009, se descubrió que escondía una estafa piramidal.

En el punto de mira, también está Herbalife, una empresa que se dedica a vender productos dietéticos y alimenticios que ha sido denunciado e investigado por utilizar este tipo de estafa, ya que funciona a través de vendedores independientes que, a su vez, pueden obtener rentabilidades teniendo a sus propios vendedores.

Conclusiones

Protestas de los afectados de los fraudes al ahorro popular Fórum Filatélico, Afinsa y
Arte y Naturaleza. Autor: ADICAE, 21/06/2014. Fuente: Flickr (CC BY 2.0).
Protestas de los afectados de los fraudes al ahorro popular Fórum Filatélico, Afinsa y Arte y Naturaleza. Autor: ADICAE, 21/06/2014. Fuente: Flickr (CC BY 2.0).

Finalmente, cabe destacar la dificultad existente para tratar de atajar esta problemática desde el marco del Estado y sus instituciones, puesto que la legislación, como resulta evidente, no permite las estafas, tampoco las piramidales, pero sí permite la existencia de empresas multinivel.

De esta manera, por su similitud organizativa, y porque las estafas tratan de presentarse como empresas multinivel clásicas, es por lo que es tan difícil acabar con ellas sin destruir los negocios multinivel legales.

Además, si bien se diferencian en que los negocios legales obtienen su riqueza del objeto de comercialización y las estafas piramidales no, ya se ha visto como, con el fin de parecer verosímiles y camuflarse, emplean bienes virtuales, los cuales tienen como fin actuar de pantalla durante la estafa.

Con lo visto, poca gente puede tener dudas de la necesidad de atajar este problema. Un problema que no puede arreglarse sin acudir a la raíz de sus causas.

Primeramente, es destacable que la mayoría de personas que caen en este tipo de estafas son gente generalmente trabajadora, de pocos recursos adquisitivos, en general nunca son gente pudiente. Esto sucede porque las personas con un elevado nivel de renta no tienen la necesidad de arriesgarse para obtener dinero. Las personas en situaciones precarias o de pobreza sí.

Aunque es evidente que hay excepciones, especialmente en lo que refiere a las estafas de origen bursátil, reducir la desigualdad equivaldría a dar el primer paso para reducir la vulnerabilidad a este tipo estafa.

Por otra parte, y una vez se solventase la situación de las necesidades materiales, sería necesario avanzar hacia una desmercantilización de la sociedad en pos de una revitalización de la misma. Esto es, poner la vida en el centro en lugar del capital.

Esto significa en la práctica avanzar hacia una educación en valores no basados en el éxito material o en cumplir con los estándares de una determinada imagen o exigencias sociales, basados en general en el poder adquisitivo o en la pertenencia o no a determinados grupos sociales.

Solo así, quizá se pueda avanzar poco a poco a una sociedad en la que todas y todos seamos nuestros propios jefes.

Tomás Alfonso

Articulista. Políticas y Filosofía en Valencia. Miembro de la Plataforma en Defensa de los Servicios Públicos. Construyendo poder popular. Escritor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *