Fonsi Loaiza: «Mientras la extrema derecha tenga conexiones con la policía, el ejército y el sistema judicial, será complicado acabar con ella»

Fonsi Loaiza es un periodista, activista y tuitero español conocido por sus críticas y escritos criticando los poderes fácticos del sistema actual, las redes de poder tras ciertas injusticias, al tiempo que señala las incoherencias e incongruencias de ciertas fuerzas progresistas y, sobre todo, condena a la derecha y a la extrema derecha, especialmente en sus discursos y acciones políticas racistas, machistas, xenófobas, etc. Ha sido recientemente condenado por un tuit y está preparando un libro alrededor de la figura de Florentino Pérez.

Al Descubierto: Para entrar un poco en materia, una primera pregunta ya habitual en nuestras entrevistas, y para que la gente sepa un poco de ti, ¿quién es Fonsi Loaiza?¿Cómo te definirías y qué podrías contar de ti?¿En qué consiste el activismo que haces en redes?

Fonsi Loaiza: Siempre es difícil hablar de uno mismo. No me gusta, a veces cuando los libros te piden que hablas de ti mismo… a mí me parece, no sé, un acto de bastante vanidad. Lo que sí puedo decirte es lo que trato de hacer y lo que he hecho hasta ahora, que es contar las injusticias que se cometen en nuestro país, sobretodo en temas del deporte que, desde mi punto de vista, sirve como mayor tapadera de corrupción en nuestro país… dentro de que nuestro país está repleto de corrupciones.

El deporte, especialmente el fútbol, funciona como tapadera para esconder todas las fechorías de los grandes empresarios de nuestro país. Entre ellos, uno de los capos de este régimen, es el señor Florentino Pérez, sobre el cual en breve voy a escribir un libro en la editorial __.

Creo que con esto basta para empezar.

AD: Eres Doctor en Medios, Comunicación y Cultura. En este sentido, ¿te dedicas a algo?

FL: He trabajado en las universidades aunque de forma muy precaria, paupérrima. Mientras me sacaba el doctorado, trabajaba en una tienda en Barcelona y malviviendo como muchos jóvenes en nuestro país.

Que bueno, ya no somos tan jóvenes, porque yo tengo 31 años. Pero es verdad que los contratos que nos hacen, los contratos de colaboraciones por ejemplo en medios de comunicación, son muy precarios, y al final crean puestos de trabajo que se pueden catalogar como de basura. Tienes un montón de títulos, ¿y para qué?

Es verdad que no creo en la “titulitis”, pero por otro lado las universidades se han visto inmersas en un proceso de privatización desde el Plan Bolonia y, al igual que los medios de comunicación privados, han entrado en ese proceso de precarización laboral. Y los medios públicos siguen el mismo camino en función del gobierno de turno.

AD: ¿Trabajas para algún periódico o medio actualmente?

Ahora soy freelance y trabajo donde me dejan colarme (ríe), que cada vez es más difícil. Por ejemplo, el pasado 1 de octubre fue el juicio sobre mi caso y ningún gran medio de comunicación ha publicado nada sobre el tema de mi condena por tuitear contra el racismo institucional, los mismos medios de comunicación que hablan sobre la falta de libertad de expresión y de información en Cuba o en Venezuela. Es algo alucinante.

AD: En redes sociales destacas especialmente por tu contenido político. ¿Siempre te ha interesado la política? Cuando te creaste Twitter, allá por 2009, ¿era tu intención utilizarlo para hacer activismo? Cuéntanos un poco cómo fue ese proceso.

FL: Al principio vi que era una herramienta para colar un mensaje crítico, un mensaje contra el establishment que no te permitían los medios de comunicación convencionales, porque yo desde los 17 ó 18 años he estado colaborando con algunos medios y siempre me he chocado con su realidad de la censura y la autocensura, y claro, Twitter te daba al menos esa sensación de libertad.

Que luego no es tanta libertad porque al fin y al cabo cuando quieren cortarte el grifo lo hacen, como ha pasado en mi caso con un juicio para que al final acabe señalado como un condenado y además que se cree contigo un precedente para que otras personas digan “me voy a callar para que no me pase como a Fonsi”.

Pero sí que es verdad que te da un espacio con un poco más de libertad que los medios tradicionales. En eso estoy de acuerdo. Pero yo no tenía pensado llegar a tantas personas ni mucho menos.

AD: ¿Cómo es tener casi 140.000 seguidores en Twitter? Algún cambio que destaques, bueno y malo, viendo que además publicas con tu nombre y tu foto.

FL: Hay gente que piensa mejor ser anónima. En este caso, aunque me cueste para conseguir trabajo y demás, pienso que hay que dar la cara y hacer periodismo crítico y combativo.

No les interesa que existan ciertas voces disidentes, como le ha pasado a Pablo Hásel, que acaba de cumplir ocho meses en prisión, mientras el Borbón corrupto sigue haciendo negocio con las armas en países como los Emiratos Árabes.

Pero también entiendo que otras personas hagan un periodismo sin exponerse tanto. Es lícito y entendible. En lo personal prefiero ir siempre de frente, aunque eso juegue en tu contra, como se ha visto en mi juicio.

AD: ¿Ha cambiado en algo tu vida ser relativamente conocido?

FL: Sí, una persecución absoluta de los fachas hacía a mi, incluso a mi pareja, que empezaron a compartir su fotografía diciendo que la iban a violar en manada. Eso te afecta en parte. Estoy bastante acostumbrado y no me afecta que me lo digan a mí, pero es otra cosa cuando se lo dicen a familiares.

Pero por mi parte, yo voy a seguir como hasta ahora, independientemente de lo que me digan o de los juicios que tenga. De hecho, cuando escribo algo y no me insultan, me digo “algo estaré haciendo mal que no me insultan los que me tienen que insultar”.

AD: El día 1 de octubre fuiste juzgado por un tuit donde denunciabas el racismo institucional. Finalmente has sido condenado y una de las cuestiones que alegaban es que no eres cualquier persona, sino que eres conocido en redes sociales. Cuéntanos un poco cómo ha sido ese proceso: qué tuiteaste, cómo llegó la denuncia y cómo fue el juicio.

FL: Pues mira, ha sido un proceso largo. En primer lugar, te enteras a través de los medios de comunicación de que has sido denunciado. Te enteras a través de los medios de que vas a ir a juicio. Todo antes de tener tú la carta con la citación. Y, sin tú tener la sentencia, te enteras por los medios de que has sido condenado. Para que nos hagamos una idea de cómo está la democracia en nuestro país.

Pero lo que buscan no lo van a encontrar conmigo, que es que yo pida perdón, que diga que lo que he hecho está mal. Lo que sí que pueden encontrar es que me utilicen como “caza de brujas”, de sentar jurisprudencia. El juez en su alegato contra mi demuestra que estamos muy lejos de lo que es una democracia.

Cuando se dice de una persona que no es alguien común, cuando mi Twitter no es mi trabajo ni recibo ingresos por tuitear ni hago anuncios de nada, así como otros lo utilizan para ello e incluso han hecho anuncios de casas de apuestas y demás, incluso gente que ahora va de ser de izquierdas… cuando yo lo único que hago es opinar sobre un hecho de una forma crítica, se me dice que soy muy influyente y que a mí se me va a tratar de una forma distinta.

¿Por qué? Pienso que no les interesa que existan ciertas voces disidentes, como le ha pasado a Pablo Hásel, que acaba de cumplir ocho meses en prisión, mientras el Borbón corrupto sigue haciendo negocio con las armas en países como los Emiratos Árabes.

AD: ¿Qué es lo que decía el tuit exactamente?

FL: Que Mame Mbaye había muerto por culpa de un estado policial, que era una persona sin papeles… y claro, de ahí en el juicio sentenciaron que había hecho injurias porque, según ellos, como yo vivo a kilómetros, no me puedo ver afectado por la muerte de este mantero y no puedo entonces hacer ni la crítica. En esas estamos en este país. Es alucinante y bochornoso lo de la sentencia contra mí.

Cualquiera que lea la sentencia puede concluir que en España no se puede hablar de democracia.

Tuit por el que se ha condenado a Fonsi Loaiza
Tuit por el que se ha condenado a Fonsi Loaiza

AD: ¿Cuál ha sido la condena?

FL: Una multa de 5 euros al día durante 14 meses computable por una sentencia de prisión y una tercera parte de las costas del juicio.

AD: Es decir, la multa de unos 2.100 euros más además las costas.

FL: Veremos, porque si luego recurres también te cargan las costas, así que podría ser mucho más. Al final, más allá del coste, lo que se ve es que te han condenado.

AD: ¿Vas a recurrirlo?

FL: Claro, hasta que me den la razón, iré hasta donde haga falta. Esto es una aberración no es solo contra una persona o un periodista, sino contra muchas personas que pueden ver vulnerados sus derechos. Yo soy uno más, pero en el futuro le puede pasar a más gente que se dedique a criticar cuestiones similares.

AD: ¿Qué opinas del auge que están teniendo partidos como Vox en España, o personalidades como Trump o Bolsonaro?¿Es para preocuparse este auge de la extrema derecha?¿Es una moda que pasará?

FL: La crisis del capitalismo hace que surjan este tipo de monstruos, que son los que acaban utilizando los grandes propietarios en tiempos de grandes crisis económicas para seguir manteniendo sus privilegios.

Entonces reciben financiación de estos grandes poderes económicos y del Estado, donde hay conexiones con la justicia, con medios de comunicación y oligarquías que empujan para promocionar a la ultraderecha. Todo ello unido al fracaso de la socialdemocracia que, bueno, en España no se puede hablar ni de que existe socialdemocracia, porque lo que hay es neoliberalismo puro.

Como decía Antonio Machado: el arma más destructiva del fascismo es la mentira. Y eso hacen ellos: van con la mentira por delante.

Se dice que tenemos el gobierno más progresista de la historia, pero parece que están encantados con el auge de Vox porque como no hacen absolutamente nada por revertir esta situación y cumplir con su programa electoral, como poner el impuesto a la banca, derogar la reforma laboral del PP o la Ley Mordaza, que a mí me ha tocado vivirla en primera persona, sube el precio de la luz a unos niveles altísimos… pues claro, al final solo tienes como defensa decir “oigan, vayan a votarnos con una pinza en la nariz porque vienen Vox y la extrema derecha”.

Porque si el gobierno quisiera acabar con la extrema derecha no dejaría esas manifestaciones que por ejemplo permitió la Delegada del Gobierno de Madrid en Chueca, que es que parece que lo hacen a propósito. Los están dejado campar a sus anchas porque parece que este auge de la ultraderecha los beneficia electoralmente.

AD: Hay gente que no se atreve ni a llamarlo extrema derecha, porque no lo ven igual que cuando surgieron los fascismos con Hitler o Mussolini. ¿Se parecen en algo la extrema derecha de los años 20 y 30 a la actual?¿En qué se diferencian?

FL: Es extrema derecha, pero sí que ha cambiado desde entonces. Al final tiene que adaptarse a cómo es el país ahora también. Aquí la ultraderecha es más católica, mientras que en otros países no lo es, por ejemplo.

En España la extrema derecha se ha aprovechado de que, durante la Transición, no se rompió con el pasado franquista, por lo que vienen directamente de ahí. Sin embargo, hay muchas diferencias, igual que también las hay entre países. En el caso español, además, estuvo mucho tiempo refugiada en el PP.

AD: Como experto en comunicación, ¿qué claves se dan en la extrema derecha en su manera de comunicar para que haya multiplicado su representación de forma tan evidente?

FL: Desde luego hay cosas que están haciendo bien. Tocan temas concretos, le dan la vuelta a algunas cuestiones… tienen institutos y organizaciones donde estudian cómo comunicar y cómo, por ejemplo, meterse con movimientos como el feminismo y darles la vuelta para presentarlos como algo negativo, como el instituto dirigido por Le Pen, que Vox está ahí también…

AD: Sí, el ISSEP.

FL: Claro. Y es evidente que una de las estrategias es comprar un montón de cuentas falsas en redes sociales, comprar noticias falsas en medios de comunicación como el de Eduardo Inda… y eso hace que tengan bastante eco mediático.

Como decía Antonio Machado: el arma más destructiva del fascismo es la mentira. Y eso hacen ellos: van con la mentira por delante. Compran medios de comunicación, compran cuentas falsas, perfiles falsos… y así esa mentira llega a mucha gente. Mintiendo son especialistas.

Es a partir de la mentira cómo construyen su discurso. Y en base a eso atacan al feminismo, a los inmigrantes… así es como funcionan a nivel comunicativo.

AD: A pesar de que eres una persona bastante escorada a la izquierda ideológicamente, eres bastante crítico con las formaciones izquierdistas también y con el gobierno. ¿Qué se puede hacer desde la izquierda para combatir a la extrema derecha actualmente? Tanto desde el gobierno, como desde sindicatos, asociaciones, a nivel particular…

FL: El problema es que a estas formaciones de izquierdas están convencidas de que Vox les viene bien, de que el auge de la extrema derecha les viene bien, y están contentos con esto. Hablan de Vox constantemente. Al fin y al cabo son patas del mismo sistema económico que defienden. Por lo tanto, los van a seguir promocionando.

A pesar de que han incumplido el 99% de su programa electoral, pueden utilizar este miedo a Vox para pedir el voto de la gente.

AD: ¿Y qué pueden hacer las formaciones de izquierdas que no quieren formar parte de eso y de verdad quieren luchar contra la extrema derecha?

FL: El gobierno tendría que desarticularla del todo, desarticular sus vinculaciones con los cuerpos de seguridad, como los militares y la policía, e incluso con la justicia. Mientras la extrema derecha tenga conexiones con las fuerzas de seguridad y el sistema judicial, será muy complicado acabar con ella.

Si entre la propia policía hay elementos de extrema derecha, está muy complicado el tema. Luego a esos mismos políticas, que dicen que “van a bombardear Lavapiés para que no haya inmigrantes”, se les archivan las causas, mientras se condena a otra persona que dice que hay racismo institucional en España y que la muerte de un mantero es por culpa del estado policial. Así estamos en España.

Si entre la propia policía y la justicia hay fascistas, mientras gocen de impunidad, poco se puede hacer. Habría que empezar por ahí.

AD: Pero, por ejemplo, un militante de izquierdas de a pie que no tiene poder en el gobierno, o incluso que no pertenece a ninguna organización, ¿qué se puede hacer?

FL: Desarticular sus mentiras, para empezar. Con sus mentiras llegan a mucha gente y hacen muchísimo daño. A la extrema derecha hay que combatirla frente a frente y no amilanarse, pero hacerlo también con cabeza. Si vas a una batalla, hay que ir a ganarla, no solo a darla, y más con este tipo de gentuza.

AD: Por ejemplo, si Vox hace un mitin, ¿eres partidario de protestar frente a ellos?

FL: No, yo creo que es mejor ignorarlos. Ahora bien, no sé cómo reaccionaría si se reunieran frente a mi casa. Entiendo por lo tanto que la gente de un barrio salga a protestar cuando la extrema derecha va a reunirse a su barrio.

Tampoco soy yo nadie para decir lo que alguien tiene que hacer, especialmente cuando la extrema derecha va frente a tu casa a decir barbaridades. Por lo tanto, quizá también está bien ir a plantarles cara cuando hacen eso, por lo que diría que en realidad defiendo las dos opciones. Si no hay nadie, mejor.

Si se organiza algo, pues también está bien. Al final eso también les molesta. Pero creo que lo mejor es que no fuera nadie y no se les diera tanto bombo, porque al final parece que eso es lo que buscan. Entonces, hay que plantearse si estás haciendo bien la pelea si les estás dando lo que andan buscando.

AD: Se ha criticado mucho el activismo en redes, diciendo que no sirve de mucho. ¿Crees que esto es así?¿Cómo valoras tu papel en este sentido?

FL: Creo que algunos lo hemos valorado demasiado pensando que con eso se llega a hacer la revolución. Estoy de acuerdo que con Twitter y con las redes sociales no vas a hacer ninguna revolución. Las revoluciones se hacen de forma organizada y saliendo a la calle.

Las redes sociales, al fin y al cabo, pueden ayudar, pero muchas veces son como el hámster que da vueltas en la rueda en una jaula, que parece que corre mucho pero en realidad no va a salir de ahí. Al final, en redes sociales llegas hasta donde llegas, normalmente a gente que ya está muy politizada, y no llegas a cierto tipo de personas.

Al final no hace falta ser político para tener poder. Es más fácil comprar al político que comprar el voto. Mejor comprar a todos los partidos y así no perder nunca.

Es verdad que sirve, porque por ejemplo sin redes sociales la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) no existiría, o no habría conseguido todo lo que ha conseguido, pero a veces se sobrevalora demasiado lo que se consigue a través de redes sociales. En eso estoy de acuerdo, a pesar de que voy a seguir ahí y voy a seguir utilizándolas.

AD: Es decir, que es una herramienta útil pero que no sustituye a todo lo demás.

FL: Ahí está. Has dado en la clave.

AD: Acerca de tu libro…

FL: (ríe) No puedo adelantar mucho.

AD: (ríe) Cuenta lo que puedas.

FL: Es la biografía de lo que han tratado de ocultar en España acerca de Florentino Pérez y el palco del Santiago Bernabéu, que son los que han gobernado este país en la sombra. Bueno, ya no tan en la sombra, porque mucha gente se está dando cuenta de que los partidos políticos no pintan tanto como este señor que manda en las autopistas, en las guarderías de los niños… y se ha aprovechado de las privatizaciones que se han hecho, así como de decenas de contratos en ayuntamientos, además con grandes tramas de corrupción detrás y estafas, como el caso del 3% en Convergencia i Unió (CiU), que también estaba detrás.

De hecho, Florentino Pérez comenzó su expansión en Catalunya, a partir de una empresa que se nutrió de las adjudicaciones de los gobiernos de Jordi Pujol en el famoso caso del 3%. En política fue de la mano de la UCD, y después se montó un partido, el Partido Reformista Democrático, apoyado por Pujol y al que se inyectó una gran cantidad de dinero, que luego obtuvo el peor resultado en cuanto a votos a razón de dinero destinado a campaña electoral. Ningún otro partido ha tenido una peor representación por gasto económico.

Por otro lado, el Grupo ACS financió al Partido Popular a través de la Fundación FAES… cuando el infame de José María Aznar nos metió en la Guerra de Irak la primera constructora que se llevó el primer contrato de España en Irak fue ACS… en fin, Florentino Pérez es como un padrino del régimen del 78. Y es el que manda. Al final no hace falta ser político para tener poder. Es más fácil comprar al político que comprar el voto. Mejor comprar a todos los partidos y así no perder nunca.

Hay que leer el libro para entender cómo funciona España y el oligarca que manda en nuestro país. Al final, Florentino ha seguido mandando con Pedro Sánchez, con Rajoy, con Aznar y con todo. Él ha seguido ahí.

AD: ¿Cómo se va a llamar el libro?

FL: Hay dudas. Estamos pensando todavía, tal vez “Florentino y el poder del palco” o “La biografía no autorizada de Florentino Pérez”. A ver qué sale. A ver cómo va, yo estoy muy contento con la editorial y espero que vaya bien.

AD: ¿Cómo te gustaría enfocar tu activismo en el futuro?

FL: Seguir escribiendo todo lo que pueda, colaborar en proyectos de investigación y sobrevivir en este mundo, que no es fácil.

AD: ¿No has pensado nunca dar el salto a plataformas como Twitch o YouTube?

FL: De momento no, pero bueno, nunca se sabe. No me veo delante de una cámara hablando de cualquier tema, soy muy crítico con los que son tertulianos porque se creen que pueden hablar de cualquier cosa.

Una cosa es que seas experto en un tema y vayas a hablar sobre él, me parece perfecto. Yo he ido a la televisión cuando me han llamado sobre un tema concreto para hablar de él, y me parece bien. Pero un tertuliano que te habla de la prima de riesgo y después lo que pasa en Camerún, pues no lo veo, la verdad. No tienen ni idea. Los tertulianos deberían tener nuestro desprecio. Son gente que vive de hablar por hablar, de crispar… lo hacen de manera orquestada. El poder está detrás de esa gente y, cuando dicen algo que no toca, se van fuera. Está todo pactado de antemano.

Y lo más triste es que ahora una de las puertas giratorias de los políticos es convertirse en tertulianos, pagados por los grandes medios de comunicación. Lo que nos faltaba.

AD: ¿Hay algo que quieras añadir para cerrar el tema?

FL: Solo añadir que si la gente lee la sentencia de mi juicio entenderá la gravedad de lo que ha pasado, que yo solo soy uno más, y que esto le puede pasar a cualquiera. Esto va a ir cada vez a más, convirtiendo los derechos fundamentales en delitos contra todo y contra todos. Y a mí, con esta condena, me han utilizado.

AD: Desde Al Descubierto, esperamos que tengas más suerte al recurrirla, y decirte que tienes todo nuestro apoyo. Muchas gracias por tu tiempo y por tu entrevista.

FL: ¡A vosotros!

Puedes apoyar a Fonsi Loaiza en la caja de resistencia que ha habilitado el medio El Común en el siguiente enlace:

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Adrián Juste

Jefe de Redacción de Al Descubierto. Psicólogo especializado en neuropsicología infantil, recursos humanos, educador social y activista, participando en movimientos sociales y abogando por un mundo igualitario, con justicia social y ambiental. Luchando por utopías.

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