‘Freedom Convoy’, el movimiento negacionista de Canadá financiado por Trump y Elon Musk que apoya la extrema derecha

El pasado 15 de enero, el gobierno liberal canadiense, liderado por el primer ministro Justin Trudeau, emitió una orden que terminaría desatando todo un terremoto político y social en el país. La norma en cuestión tenía un carácter sanitario, sobre la vacunación para los camioneros nacionales, y disponía que los profesionales de este sector que no estuvieran vacunados contra la COVID19 tendrían que entrar en cuarentena al regresar al país en caso de que atravesaran las fronteras estatales.

Un sector de los camioneros no conformes con dicha medida alzó el grito al cielo e iniciaron una protesta hace dos semanas. Miles de personas llenaron las calles de la capital del país, Otawa, paralizando la ciudad y causando estragos a su paso. Poco a poco, las protestas se extendieron, sumándose la oposición de derechas y grupos ultraconservadores.

‘Freedom Convoy’ y la extrema derecha

Los manifestantes, bautizados como «Freedom Convoy» (Convoy de la Libertad), cortaron varias calles de la capital tras llenarlas de camiones; concretamente las colindantes al Parlamento nacional. Se enfrentaron a múltiples hosteleros locales que exigían el uso de mascarilla en el interior de sus establecimientos, acosaron a voluntarios de centros de beneficencia social exigiendo que les ofrecieran comida gratuita… y otras conductas más que cuestionables.

Una serie de imágenes dieron la vuelta al mundo y mostraban el carácter real de estas protestas: manifestantes alzando esvásticas y atacando el patrimonio local, siendo una de las imágenes que más logró viralizarse la de una mujer bailando sobre la Tumba del Soldado Desconocido, un conocido monumento canadiense.

El propio Tradeau tuvo que abandonar su residencia junto a su familia por cuestiones de seguridad.

Dichas imágenes fueron denunciadas y criticadas por autoridades del país, como, por ejemplo, por la ministra de Defensa Anita Anand o la propia policía de la capital, quién declaró en Twitter que estaban investigando la “profanación” de monumentos locales, así como el “comportamiento amenazante/ilegal/intimidatorio hacia la policía/trabajadores de la ciudad y otras personas”.

A lo largo de la semana, más y más personas se han sumado a las movilizaciones, las cuáles se asentaron en la capital al mismo tiempo que comenzaron a expandirse hacia diferentes puntos del país, como Toronto, Quebec, Vancouver o Winnipeg.

Los protestantes, que inicialmente exigían la no entrada en vigor de la norma que afectaba a los camioneros, ahora demandan la retirada de todas las medidas contra la COVID19 en el país y la renuncia del Gobierno del liberal Tradeau. Y es que a las protestas, además de grupos de derecha, se han sumado movimientos negacionistas de todo tipo.

Unas movilizaciones populistas, pero no populares

A lo largo de la semana, diferentes medios y políticos canadienses han querido esgrimir la imagen de que el movimiento del “Convoy por la Libertad” es un movimiento de hartazgo popular multitudinario contra las élites del país. Así se ha vendido tanto de puertas para adentro como a través de las redes hacia otros países. De hecho, el movimiento está intentando ser replicado en Europa y desde cuentas afines a la extrema derecha se señala como el ejemplo a seguir.

El columnista del diario conservador canadiense Townhall, Kurt Schlichter, denominó al fenómeno como “rebelión de la clase trabajadora”, tratando de configurar la percepción de que la unión entre camioneros y agricultores protestantes era un fiel reflejo de la oposición obrera a la izquierda y al Gobierno.

El principal partido de la oposición del país, el Partido Conservador, también ha apoyado las protestas en mitad de una crisis interna por la cual ha sido destituido su anterior líder, el moderado Erin O´Toole.

Los manifestantes portan pancartas contra el Gobierno de Tradeau mientras que lanzan consignas en pro de la libertad. Una de sus lideres, Tamara Lich, afirmaba para la BBC que “estaban ahí por el amor a sus familias, a sus comunidades y a su nación” y que el movimiento estaba compuesto por “gente común cansada de los mandatos y las restricciones en sus vidas”.

La realidad no parece ser exactamente así, y los datos ponen en duda esta imagen ficticia de revolución popular.

Para empezar, a pesar de que es evidente que la sociedad canadiense (y en general la mayoría de la sociedad mundial) sufre un fuerte hartazgo como resultado de las constantes medidas restrictivas adoptadas como consecuencia de la pandemia, la mayoría de la población (un 67%) se muestra a favor del endurecimiento de medidas contra las personas no vacunadas, según una encuesta realizada por Ipsos.

Por otro lado, de los 120.000 profesionales del sector camionero registrados en Canadá, solo 12.000 no han recibido alguna dosis de la vacuna contra el coronavirus, un 10% del total, un porcentaje que se repite de manera similar en la mayoría de los países occidentales.

La propia Canadian Trucking Alliance, el mayor cuerpo organizativo del sector en el país, ha desalentado las protestas y ha puesto en duda que el grueso de los protestantes pertenezcan realmente a su sector, ya que señalan que la mayoría de los camioneros en el país continúan trabajando día a día.

De hecho, fuentes canadienses y estadounidenses afirman que el flujo de entrada y salida de camiones en ambos países se mantiene estable a pesar de las protestas, lo que parece indicar que la mayoría de los manifestantes son ajenos al sector. Estos argumentos los ha esgrimido el propio gobierno en declaraciones públicas en un intento de reflejar la realidad de una protesta excesivamente masificada.

Donald Trump, Elon Musk y el “crowfounding” del movimiento

El hecho de que las protestas del «Freedom Convoy» acogieran banderas nazis, del movimiento libertariano y confederadas, o que llevasen a cabo conductas cuestionables, no han sido los únicos escándalos. El siguiente problema ha sido con la financiación que hay detrás, a través de la plataforma GoFundMe.

Por ejemplo, se sabe que el ex presidente ultraderechista de los EEUU, Donald Trump, y el multimillonario y polémico CEO de Tesla, Elon Musk, han mostrado su apoyo a las protestas en redes sociales y han contribuido a su financiación.

Trump, en mitad de un mitin en Texas, declaró: “queremos hacer saber a todos esos enormes camioneros canadienses que estamos con ellos en todo”, también afirmó que los violentos manifestantes estaban haciendo “de lejos más por defender América que nuestros propios políticos”.

Musk, por su parte, comenzó compartiendo una imagen del convoy de camioneros en redes sociales para posteriormente lanzarles mensaje de apoyo: “Los camioneros canadienses mandan”.

Su apoyo no quedó exclusivamente ligado a mensajes, sino que al parecer ambos han podido donar dinero a la campaña de crowdfounding iniciada a través de la app GoFundMe.

El portal, que es utilizado para conseguir financiación popular para iniciativas que la gente considere oportunas, habría recibido cerca de 10 millones de dólares canadienses, de los cuales, unos 7,89 millones de dólares estadounidenses, procedentes de donaciones privadas desde el comienzo de las protestas. El objetivo de dichas donaciones es apoyar la acción de los protestantes, que actualmente se encuentran ocupando desde hace varios días la capital del país.

Ante esta exagerada cantidad de dinero recogida en tan poco tiempo, el Parlamento canadiense tomó cartas en el asunto el pasado jueves aprobando una moción para investigar su procedencia. La empresa finalmente ha decidido suspender la recaudación de fondos para los transportistas, alegando que la recaudación violaba el punto 8 de sus condiciones de servicio: “prohíbe la promoción de la violencia y el acoso”. En una declaración publica ha declarado lo siguiente:

“GoFundMe apoya las protestas pacíficas y creemos que esa era la intención de la recaudación de fondos del ‘Freedom Convoy 2021’ cuando se creó por primera vez. Ahora tenemos pruebas de las fuerzas de seguridad de que la manifestación, antes pacífica, se ha convertido en una ocupación, con informes policiales de violencia y otras actividades ilegales. La empresa ha confirmado que reembolsará las donaciones a los contribuidores, mientras que el dinero restante será dirigido a “organizaciones benéficas verificadas y seleccionadas por los organizadores del convoy de la libertad”. Tras este hecho el movimiento ha comenzado a utilizar otros servicios de financiación como GiveSendGo.

Las sospechas del legislativo canadiense tienen que ver con la posibilidad de que grandes movimientos o personalidades busquen financiar al movimiento, considerado ilegal por la ciudad de Ottawa, bajo objetivos ideológicos o políticos, interfiriendo así en cuestiones ajenas.

Esta tesis tiene bastante sentido al observar los grupos presentes en las protestas, los cuáles muestran una fuerte relación con la ultraderecha y el negacionismo a pesar de su aparente carácter trasversal.

Aunque la norma general es la presencia de banderas nacionales canadienses, durante las protestas se han podido encontrar multitud de símbolos vinculadas al mundo de la extrema derecha, como banderas «libertarianas», confederadas, supremacistas o neonazis. En esta misma línea, multitud de manifestantes cargaban carteles con frases como: “Make Canadá Great Again” o “God keep our land glorious and free”, referencias a frases ultraderechistas.

Por otro lado, el Washington Post informaba que la policía de Ottawa tenía constancia de que un “elemento significativo” de EEUU ha sido fundamental para la organización, financiación y participación en el convoy.

En relación al anterior hecho, es importante remarcar igualmente que una de las principales promotoras de las movilizaciones, Tamara Lich, es secretaria del partido nacionalista de derecha Maverick, vinculado a su vez a asociaciones de extrema derecha que llegaron a amenazar de muerte al primer ministro Tradeau y a miembros de su familia.

La verdad sobre los intereses detrás del «Freedom Convoy» podrá verse en un futuro no muy lejano, pues su expansión internacional parece inevitable y diversas convocatorias comienzan a tomar forma en otras capitales occidentales, como Helsinki, Madrid o Nueva York.

Enlaces y fuentes:

– Foto de portada: Freedom Convoy en Toronto. Autor: Pavel Shkolnikov, 05/02/2022. Fuente: YouTube

Valentín Pozo

Articulista. Estudiante de cuarto de Ciencias Políticas y apasionado de la investigación. Experiencia en movimientos estudiantiles y sociales. En mis artículos intento ofrecer un enfoque analítico más orientado a las ideologías y teoría política.

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