Viktor Orbán consigue su cuarta mayoría absoluta en las elecciones de Hungría

Viktor Orbán triunfó en la jornada electoral de este pasado domingo y logró asegurar su cuarto mandato seguido en Hungría. Estas elecciones se preveían extremadamente reñidas y, por primera vez en mucho tiempo, peligraba la supremacía política del presidente ultranacionalista en el país centroeuropeo.

Esto se debía principalmente a dos factores: por un lado, que por primera vez desde que Orbán comenzara su mandato toda la oposición del país se presentó unida en un gran bloque; y por otro lado, que el contexto internacional que rodeaba al presidente le era tremendamente desfavorable, envuelto en polémicas tanto por su relación con la Unión Europea como por su cercanía con Vladimir Putin.

Las encuestas previas a los comicios describían una situación extremadamente ajustada, aunque con un Orbán ligeramente por encima de sus competidores. Casi todas ellas preveían una victoria de Fidesz, partido del presidente, pero con una diferencia no tan significativa con respecto al bloque opositor como finalmente ocurrió.

Orbán dio un golpe en la mesa y sobrepasó el 50% de los votos totales, con un 53,13%, mientras que el bloque unido de la oposición, conformado por hasta 6 partidos diferentes entre los que se encuentran la izquierda, los ecologistas, los liberales y la derecha populista, finalmente no alcanzó ni el 35% de los votos. Estos resultados darán a Fidesz 135 escaños de los 199 de la Asamblea Nacional, mientras que Unidos por Hungría se quedará en 56 asientos.

Otro titular que dejó la jornada electoral fue el resultado obtenido por el partido de extrema derecha Nuestra Patria, el cuál superó el 5% de los votos y podría llegar a obtener al menos 5 escaños en el Parlamento del país.

Tras conocerse los resultados preliminares, el presidente Orban realizó un discurso de victoria para sus seguidores, discurso donde lanzó un dardo hacia la Unión Europea: “Hemos conseguido una enorme victoria”, “una victoria que quizá se pueda ver desde la Luna, pero seguro que sí se ve desde Bruselas”.

Unas elecciones marcadas por Ucrania y Putin

El propio Orban fue consciente de que la guerra en su vecina Ucrania lo cambiaría todo, incluida la campaña electoral. A lo largo de esta ha reiterado un mensaje claro: la ciudadanía húngara debn elegir entre “la guerra o la paz”.

Viktor Orbán se presentó a sí mismo como una figura de estabilidad y de garantía de la paz, señalando constantemente que la guerra era ajena para el país y que Hungría debía jugar un rol neutral en el conflicto bélico: “Es una guerra ucraniano-rusa. Nuestra tarea es no involucrarnos”, dijo unas semanas atrás.

Por otro lado, el líder ultraderechista acusó a lo largo de toda la campaña a la oposición del país de belicista, agitando el fantasma del miedo en caso de que sufriera una derrota electoral: “arruinaría a Hungría”.

Orbán justificaba esta amenaza en el hecho de que la mayoría de la oposición se posicionó a favor de Ucrania y de su primer ministro Volodimir Zelenski, acción que según él desembocaría en una merma de las relaciones internacionales con Rusia en caso de que accedieran al poder.

El propio Orbán declaró lo siguiente horas antes de la celebración de los comicios en un mitin: “La izquierda ha hecho un pacto con los ucranianos. Si gana, comenzarán a comprar armas, cortar el gas y destrozar la economía”.

Hungría importa el 85% de su gas y más del 60% de su petróleo de Rusia, formando parte de la minoría de países que no se han sumado a la oleada de sanciones o han roto sus relaciones comerciales y políticas con el país.

Es necesario mencionar que el máximo apoyo europeo que Vladimir Putin ha recibido, tanto antes como después de comenzar la invasión a Ucrania, ha sido el del presidente húngaro..

La postura húngara con respecto a Rusia ha pasado por evitar el envío de armas a la resistencia ucraniana, amenazar con vetar las sanciones al sistema energético ruso o incluso prohibir el tránsito por su territorio de armamento hacia Kiev.

Estas decisiones políticas, sumadas a sus buenas relaciones, tanto personales como políticas, con el líder autócrata ruso, han enturbiado su estrategia de aparente neutralidad o imparcialidad con respecto al conflicto, hecho que la oposición húngara se encargó de recordar a lo largo de toda la campaña electoral.

Un negro horizonte para los derechos humanos con Viktor Orbán

El partido del presidente Viktor Orbán, Fidesz, fue expulsado hace poco tiempo el Partido Popular Europeo tras años de críticas y sanciones en su seno, y desde entonces ha tratado de unificar a toda la ultraderecha europea en un mismo grupo político.

Las críticas internas por parte de los conservadores europeos no son injustificadas, y es que desde que el político ultranacionalista se asentara en el poder en 2010 (con el inicio de su segundo mandato, ya que previamente gobernó el país en 1998) ha ejecutado una política de desgaste de los derechos y libertades de la población húngara, especialmente de la población LGTB y de las mujeres.

En 2012, modificaría la Constitución para ensalzar el modelo de familia tradicional como pilar del país y determinar que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer, cerrando pues la puerta a la legalización del matrimonio igualitario.

En 2015, el Tribunal Constitucional (amparándose en esta modificación de la carta magna) anulaba la legislación sobre parejas de hecho: las personas LGTBI+ perdían la única figura jurídica a la que podían acogerse para regularizar su situación socioafectiva.

Esta persecución aumentaría en 2020, año en el que se aprobarían diferentes medidas que excluían y señalaban aún más al colectivo: primero, cerrándoles la puerta a la adopción (solo las parejas casadas pueden adoptar); segundo, lanzando una ley de identidad sexual y género que impide la transición a las personas trans; y tercero, prohibiendo por ley hablar de homosexualidad e identidad sexual en las escuelas y colegios del país.

Esta situación ha llevado a que la Comisión Europea tomara cartas en el asunto, amenazando al político ultraderechista con la retirada de los fondos de ayuda para la COVID19 de continuar con su represión y con avance autocrático.

En este sentido, Fidesz, junto con su socio privilegiado de Gobierno, el Partido Popular Demócrata Cristiano (KDNP), ha aprobado desde que alcanzara la mayoría absoluta del país hace 12 años diferentes decretos y leyes que han socavado la democracia y el Estado de derecho de Hungría.

Orbán ha modificado en diferentes ocasiones el sistema electoral del país en su propio beneficio; ha creado diferentes tribunales a su conveniencia; aprobó la ley de medios de comunicación, que limitaba la libertad de expresión de los medios y los subordinaba al Estado…

Toda esta horrible situación parece que continuará tras estos resultados electorales, peligrando tanto la vida y libertad de gran parte de la población húngara, así como la propia permanencia del país dentro de la Unión Europea.

Enlaces y fuentes:

– Foto de portada: Viktor Orbán. Autor: Partido Popular Europeo, 07/03/2014. Fuente: Flickr / CC BY 2.0

Viktor Orbán consigue su cuarta mayoría absoluta en las elecciones de Hungría

Valentín Pozo

Articulista. Estudiante de cuarto de Ciencias Políticas y apasionado de la investigación. Experiencia en movimientos estudiantiles y sociales. En mis artículos intento ofrecer un enfoque analítico más orientado a las ideologías y teoría política.

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