Todo lo que sabemos de Solidaridad, el sindicato de Vox

A principios de julio, en plena campaña de las elecciones gallegas y vascas en España, Santiago Abascal, lider del partido ultraderechista Vox, anunciaba lo siguiente: “Muy pronto habrá un sindicato que protegerá a los trabajadores, a sus familias, a nuestros barrios, a la industria, que estará al servicio de los trabajadores y no de causas ideológicas. El nombre de este nuevo sindicato sería Sindicato para la defensa de la solidaridad con los trabajadores de España (SPDSTE), acortado Solidaridad, un nombre con una significado especial.

Poco después, Jorge Buxade, eurodiputado y portavoz del Comité de Acción Política de la formación, apoyaría la idea de un nuevo sindicato que vendría a defender los derechos de los trabajadores contra los poderes globalistas y los sindicatos de clase.

Este sindicato respondería a una supuesta necesidad de defender al trabajador frente a los sindicatos de izquierda que lo han olvidado y se han perdido en “multitud de derechos que no valen para nada”.

Así un nuevo sindicato ultraderechista tomó forma, consolidándose el intento de Vox de acaparar el voto obrero. Este sindicato se declara “patriota, proteccionista y anticomunista”. Una retórica sospechosamente familiar a la esgrimida por el falangismo y el fascismo y aún presente en la mayoría de los discursos de los partidos abiertamente neofascistas.

El origen histórico del nombre

Solidaridad no es un nombre escogido al azar. Es el mismo nombre que el del sindicato anticomunista formado en la Polonia soviética que, con mucho tesón, consiguió ser clave en la derrota del régimen comunista en el país en los años 80.

Presidente Solidaridad del Comité de huelga entre empresas, Lech Wałęsa en el BHP Hall del astillero de Gdańsk Lenin. Autor: Giedymin Jabłoński, Agosto de 1980. Fuente: European Solidariy Centre, bajo licencia CC BY-SA 3.0 PL
Presidente del Comité de huelga entre empresas, Lech Wałęsa en el BHP Hall del astillero de Gdańsk Lenin. Autor: Giedymin Jabłoński, Agosto de 1980. Fuente: European Solidariy Centre, (CC BY-SA 3.0.)

En 1980, en Polonia, Lech Walessa fundó un sindicato clandestino para enfrentarse al Gobierno del país. Este sindicato organizó fuertes huelgas y movilizaciones contra distintas políticas gubernamentales ese mismo año. Durante el año siguiente, protagonizó también encierros, protestas y huelgas, ganando una enorme simpatía entre la población.

En 1981, el presidente Wojciech Jaruzelski encarceló a la mayoría de dirigentes de Solidaridad, prohibiéndolo en 1982. Apareció entonces una nueva figura, el padre Jerzy Popiełuszko que, con sus sermones contra el régimen, sirvió de pilar para Solidaridad.

Solos dos años después, en 1984, Popieluszko fue asesinado por el Gobierno polaco, sirviendo de Mártir para el nuevo sindicato, que aumentó enormemente su popularidad, recibiendo dinero de Estados Unidos y de distintas organizaciones anticomunistas europeas.

En 1988, en plena descomposición de la Unión Soviética (URSS), Polonia transicionó hacia una democracia representativa a imagen y semejanza de Europa occidental y Solidaridad fue legalizado, convirtiéndose en un partido político.

En las posteriores elecciones presidenciales, este partido se haría con la mayoría de los escaños de la cámara, formando el primer Gobierno no comunista del país desde 1948.

Curiosamente, su fundador Lech Walesa ha sido muy crítico con los partidos ultranacionalistas como Vox o como el mismo Ley y Justicia que gobierna Polonia y que en su momento fue una escisión de Solidaridad.

¿Una organización independiente?

El objetivo de Vox (entre otros) con este sindicato es el de crear una organización independiente. Pero prestando atención a sus figuras más representativas, parece difícil que realmente Solidaridad vaya a ser un sindicato que se mantenga al margen de la política partidista.

Como una de sus principales promotoras se encuentra Raquel Moreno Barba, concejala de Vox en Alcalá de Henares y una figura cada vez más presente en el organigrama de la formación ultraderechista.

Rodrigo Alonso, del Grupo Vox Andalucía, realiza su pregunta dirigida al consejero de Hacienda. Autor: Junta de Andalucía. Fuente: parlamentodeandalucia.es
Rodrigo Alonso, del Grupo Vox Andalucía, realiza su pregunta dirigida al consejero de Hacienda. Autor: Junta de Andalucía. Fuente:parlamentodeandalucia.es

Como líder y portavoz del sindicato se encuentra el diputado y portavoz adjunto de Vox en la Asamblea de Andalucía Rodrigo Alonso, que también fue concejal del PP antes de pasarse a Vox y ser unos de los 12 diputados que entrase a la Asamblea en las elecciones regionales de diciembre de 2019.

Poco más se sabe del resto de cargos de Solidaridad, pero sí que aparece otra persona muy ligada al partido ultraderechista. Este es Gabriel Ariza, director de Infovaticana e hijo de Julio Ariza, presidente del Grupo Intereconomía (El Toro TV, La Gaceta), creador del sitio Rebelión en la Granja, ex-miembro del Partido Popular (PP) y militante de Vox. La agencia de Gabriel Ariza, Tizona Comunicación, proporciona asesoría en materia de comunicación al partido y la página web de Solidaridad está a su nombre.

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Además de esto, entrando en la web del sindicato, puede verse que tanto el color verde en diferentes tonalidades oscuras y la bandera de España forman parte de la iconografía de la organización. Una relación nada velada entre el sindicato y el partido.

Estructura

Solidaridad se constituye según sus estatutos como un sindicato de carácter general para la defensa de los trabajadores en el ámbito territorial de España.

Cartel de la convocatoria de la concentración de Solidaridad en la Puerta del Sol. Autor: Solidaridad. Fuente: Twitter
Cartel de la convocatoria de la concentración de Solidaridad en la Puerta del Sol. Autor: Solidaridad. Fuente: Twitter

Su sede se encuentra en la calle Antonio Maura número 20 de Madrid, en pleno barrio de Salamanca, uno de los barrios con las rentas más altas de España y epicentro de las protestas organizadas contra el gobierno de coalición del país formado por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos durante la pandemia.

El sindicato posee una estructura muy jerarquizada, con un secretario general con enormes poderes: cuatro años de mandato prorrogables sin límite, propone al tesorero, nombra a los miembros del comité de garantías y aprueba la creación de secciones sindicales, asociaciones provinciales y sectoriales, entre otras.

Sobre su financiación, el sindicato ha anunciado que solo se financiará con el dinero de sus asociados para “no costar dinero a los españoles”. Para ello establece una cuota de 5€ mensuales para trabajadores que “estén en activo y no se encuentren afectados por situación de paro ni ERTE, ni otras circunstancias de precariedad laboral” y una cuota reducida mensual de 3€ para al mes para “parados, empleados en situación de ERTE, personas con minusvalía reconocida, estudiantes, jubilados, trabajadores que tengan familia numerosa y trabajadores con contratos precarios”.

Aunque el objetivo es funcionar exclusivamente con cuotas (o al menos así lo han anunciado) leyendo atentamente los estatutos, dice que el partido se financiará “por las donaciones, subvenciones y aportaciones que, sin contrapartida alguna, se le ofrezcan y sean aceptadas por el Secretario General o por la Asamblea General de afiliados.” Es decir que el sindicato no rechaza las subvenciones públicas.

Las principales medidas del Solidaridad

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La organización sindical ya ha presentado sus 12 principales medidas. Y, para ninguna sorpresa, existe una similitud relativamente amplia con el programa de Vox, encontrando las diferencias en ese intento de la formación de extrema derecha por acercarse a la clase trabajadora que se ha dado estos últimos meses y que, por lo tanto, son posteriores a dicho programa electoral.

Las medidas pueden encuadrarse en: posturas frente al sindicalismo, los derechos de las personas trabajadoras, inmigración, proteccionismo económico e ideología ultraderechista.

Sobre los sindicatos, Solidaridad declara la guerra a las organizaciones sindicales tradicionales, a las que acusa de corruptas, pidiendo la eliminación de cualquier subvención pública destinada a las mismas y la drástica reducción de liberaciones sindicales.

Sobre la inmigración, pide acabar con la “inmigración ilegal”, priorizar al trabajador español nativo frente al extranjero y repatriar a las personas migrantes que no encuentren empleo. También pide el retorno de los trabajadores españoles emigrados.

Sobre los derechos laborales, pide la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) una reforma de la Ley reguladora del derecho a hulega (que de facto la limitaría seriamente) y la eliminación de los requisitos lingüísticos para trabajadores españoles

Sobre el proteccionismo económico, además de buscar la reindustrialización del país, pide eliminar los tratados internacionales con países que no respeten los derechos de los trabajadores y obligar a las multinacionales a pagar impuestos en España.

También hay una buena dosis de ideología del partido directamente volcada, como cuando pide garantizar poder formar una familia con hijos (en consonancia con su ideario más católico) o exigiendo “la anulación de imposiciones ideológicas que afecten al empleo”, refiriéndose a ciertas leyes de carácter ecologista y sobre la equidad de género.

Las incoherencias de Vox

Vox, al igual que el discurso de la extrema derecha moderna que puede verse en líderes como Donald Trump (EEUU) o Jair Bolsonaro (Brasil), es un partido que no teme caer en incoherencias internas, ya que generalmente no le pasan factura electoralmente hablando. Y, para muestra, una selección de las mismas.

Por un lado, las cabezas visibles del partido repiten constantemente que Solidaridad es un sindicato independiente. Sin embargo, esta idea es muy poco creíble: el sindicato no solo está lanzado desde el propio partido y dirigido por uno de sus diputados y sus militantes, sino que tanto su iconografía como sus ideas guardan una profunda similitud con Vox.

Por otro lado, también hay grandes diferencias con lo que la formación ultraderechista defendía hace solo unos meses a lo que finalmente ha resultado ser las propuestas que han constituido el eje central del sindicato.

Por ejemplo, Solidaridad pide renunciar a las subvenciones, igual que pedía Vox. La realidad es que una vez Vox obtuvo representación, ha seguido cobrando las subvenciones públicas y utilizándolas para expandir las redes del partido. Aunque es pronto para decir que el nuevo sindicato hará lo mismo, ya se ha visto que en los propios estatutos se especifica que se podrán aceptar.

Otro ejemplo puede verse en que Vox ha votado constantemente contra los derechos de la gente trabajadora y más humilde, siendo el único partido que votó en contra de la derogación del despido por baja médica, a la vez que ha pedido recortar las cotizaciones sociales (con las que se pagan entre otros servicios el sistema público de pensiones) y ha apostado siempre por un sistema de pensiones mixto privado-público. Esto recuerda vagamente a cuando Vox aseguró ser el partido que más defendía los derechos LGTBI, siendo este colectivo uno de los más atacados por este partido.

Y un último ejemplo puede verse en el supuesto proteccionismo económico de Solidaridad en cuanto a su voluntad de querer hacer pagar a las empresas transnacionales en España, ya que Vox votó en contra del impuesto de la tasa digital europea (más conocido como tasa Google), que gravaba a varios gigantes transnacionales de la información como Google, Amazon o Apple, y también intentó bloquear la tasa Tobin, el impuesto a las transacciones financieras. Además, nunca han se han mostrado en contra de los tratados de libre comercio.

¿Funcionará Solidaridad como sindicato?

Emblema de los Carlistas  “Sindicatos Libres”. Autor: Dahn, 21/03/2019. Fuente: Wikimedia, licencia CC BY-SA 4.0
Emblema de los Carlistas  “Sindicatos Libres”.Autor: Dahn, 21/03/2019. Fuente: Wikimedia Commons, (CC BY-SA 4.0.)

La creación de Solidaridad sigue la senda de este intento de “giro obrerista” que las formaciones de extrema derecha han tratado de consolidar en los últimos años. Tanto Marine Le Pen (Agrupación Nacional, Francia), como Matteo Salvini (La Liga, Italia) o Donald Trump han intentado pescar en los barrios más obreros y tradicionalmente más a la izquierda con muy buenos resultados.

La formación de Abascal no iba a ser menos. Es por eso que ha empezado a introducir un lenguaje próximo a estos sectores sociales en sus declaraciones desde abril de 2020, incluso llegando a hacer un video conmemorativo del 15M con fuerte significación obrera.

En España, además, existe la tradición de una ultraderecha que persigue el entrismo en la clase obrera y que rechaza la lucha de clases, como los Sindicatos Libres, uno de los principales sindicatos de derechas del siglo pasado integrado por carlistas que se oponía a la CNT y que no pudo llevar a cabo su ideario.

Referencias más modernas están presentes en el nacionalsindicalismo de La Falange, , el sindicato de Fuerza Nueva o los sindicatos minoritarios falangistas aún existentes como la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y Trabajadores Nacional Sindicalistas (TNS).

Por ahora, este “giro obrero” que parecía más discursivo que real parece tomar forma y cambiar enteramente el programa neoliberal de Vox.

Pero sin duda alguna, con la creación también de su nuevo think tank, Disenso y una moción de censura, Vox se rearma para dar la batalla a todos los niveles al gobierno de coalición.

Enlaces, fuentes y bibliografía:

Foto destacada: Logo del sindicato Solidaridad. Autor: Captura de pantalla realizada el 24/09/2020 a las 14:58h. Fuente: Cuenta de Twitter @solidaridad_esp

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