La mano de la ultraderecha española en los disturbios contra el toque de queda

La última semana de octubre de 2020 ha resultado ser enormemente conflictiva en España, fruto de los disturbios producidos en todo el país contra las medidas de restricción de la movilidad aprobadas para contener la segunda ola de contagios del coronavirus. Estos disturbios contra el toque de queda se originaron inicialmente en Sevilla, saltando al resto de la geografía española en los días siguientes.

Si el martes 27 fue la primera protesta en el sevillano barrio de Pino Montano, el 29 esta protesta tendría una réplica con la misma agresividad en Bilbao, País Vasco. Al día siguiente de este último, el viernes 30, el mismo tipo de disturbio con distintos niveles de intensidad ocurrió en Burgos, Valencia, Zaragoza y Santander.

Para la noche del sábado estos conflictos se presentaron en Guadalajara, Sevilla, Granada, Cartagena, Barcelona, Madrid, Logroño, Donostia, Vitoria-Gasteiz, aparte de volver a repetirse en ciudades como Barcelona. Por último, el domingo los disturbios contra el toque de queda llegaron finalmente a León, además de  darse en múltiples pueblos de menor tamaña.

Estos actos de vandalismo y agresividad espontáneos encuentran un denominador común al tener a grupos de ultraderechistas y negacionistas de la pandemia en el centro de sus actividades, bien sea como partícipes o como organizadores.

Sin duda, la extrema derecha ha visto una perfecta oportunidad para inflamar una vez más la calle, aprovechando la ira, desánimo y desasosiego que causan las nuevas restricciones y la más que posible idea de un confinamiento.

El inicio en Sevilla y el rastro de la extrema derecha

El martes 27 había sido convocada una protesta (teóricamente) por los vecinos del barrio de Pino Montano, exactamente por el desconocido colectivo Pino Montano en lucha, bajo el lema: “por la libertad y el futuro de nuestro barrio“. En las convocatorias podía leerse lo siguiente:

“Da igual si crees en el virus o si no. No importa si eres de derechas o de izquierdas. Todos estamos sufriendo las injustas consecuencias de la nefasta gestión de la clase política de una forma u otra. No somos de ningún partido porque ninguno ha estado a la altura. Somos el barrio de Pino Montano, la clase obrera trabajadora y vamos contra los de arriba sean del color que sean“.

En teoría la protesta era de carácter pacífico y respetando las limitaciones, pero a ella acudieran una totalidad de más de 100 jóvenes que rápidamente se encararon con la policía, causando numerosos desperfectos y daños. En las protestas se coreaba Libertad, una palabra instrumentalizada por la derecha en general y usada ampliamente en las protestas de mayo contra el Gobierno que también incendiaron el país.

Lo curioso de esto es que en el cartel de la convocatoria se pueden ver dos martillos cruzados en la parte inferior, que son el símbolo de los Hammerskin (un grupo europeo de extrema derecha).

Además, la asociación de vecinos del barrio niega que en ningún momento haya convocado nada, por lo que toda la convocatoria puede haberse tramado desde grupos de ultraderecha. Esta es la principal sospecha de la policía en estos momentos.

Además, han sido detenidos varios jóvenes identificados como violentos en los altercados por su cercanía con ultras del Betis CF, exactamente de la ultraderechista United Family.

Cartel anunciado la convocatoria en Pino Montano
Cartel anunciado la convocatoria en Pino Montano

La mano invisible de la extrema derecha

Si bien lo de Sevilla posiblemente fuera un hecho aislado, sea de carácter ultraderechista o no, pronto el resto de organizaciones de la extrema derecha vieron su oportunidad.

De entre estas destacan tres bien organizadas: Democracia Nacional, Hacer Nación y Mascarillas Rojigualdas.

Democracia Nacional es un partido de extrema derecha, calificado como neonazi y ultranacionalista, fundado en 1995 y con una larga lista de fracasos electorales. Actualmente participa en la coalición ADÑ Identidad Española junto a sus aliados de escasos votos: Alternativa Española, La Falange y Falange de la JONS. Estos partidos son abiertamente de carácter neofascista y franquista, con escasas diferencias entre ellos. Alternativa Española destaca por ser, además, ultracatólico.

En el caso de Democracia Nacional, el partido ha girado a postulados abiertamente partidarios de las teorías de la conspiración con todos los tópicos ultraderechistas, como culpar a George Soros de todos los males, la creencia en la existencia de un grupo en la sombra que intenta instaurar un Nuevo Orden Mundial mediante una agenda ultraizquierdista y, cómo no, la nueva teoría de la Plandemia.

Hacer Nación, por su lado, es una nueva formación que cabalga con un carácter renovado entre en el neofascismo y las formas la nueva alt-right más característica de Vox,  con un potente espíritu juvenil. Ha abierto ya más de una decena de delegaciones.

Tweet y Perfil de Pablo Lucini mostrando su implicación con las manifestaciones y su pertenencia a Democracia Nacional. Fuente: Twitter, @PabloLucini3
Tweet y Perfil de Pablo Lucini mostrando su implicación con las manifestaciones y su pertenencia a Democracia Nacional. Fuente: Twitter, @PabloLucini3

Por último Mascarillas rojigualdas es una iniciativa y movimiento de corte neofascista que se originó durante las fases desescalada a partir del fin del estado de alarma en la zona de Madrid. Posee también una participación mayoritariamente juvenil.

Estas organizaciones se volcaron en las convocatorias de las manifestaciones por diversos puntos del país.

Por supuesto, tuvieron una gran acogida entre otras organizaciones de la extrema derecha como “Paseamos juntos por España” anteriormente conocido como el Movimiento Barrio de Salamanca, es decir, las concentraciones que dieron origen a las protestas contra el gobierno español en mayo, si bien una vez superados sus límites geográficos, este movimiento perdió cualquier influencia sobre las protestas.

La mano visible de la extrema derecha

Cartel de Toque de Queda. Autor: Hacer Nación. Fuente: Facebook

De lo invisible se puede a pasar a lo visible. Y es que se han podido ver directamente acciones y rasgos de la extrema derecha en las protestas, una cuestión señalada por periódicos de toda línea editorial.

Primero destacar algunas generalidades, como el carácter violento de los disturbios contra el toque de queda y los gritos de “libertad”, de los que se ha hablado anteriormente.

En segundo lugar, señalar que no son movimientos de masas. La extrema derecha es capaz de hacer mucho ruido, pero el neofascismo se muestra una y otra vez, al menos de momento, incapaz de generar masas para acciones violentas. Y, en general, las concentraciones fueron de unas pocas decenas de manifestantes a como máximo unos cientos.

Estas manifestaciones donde se pudieron ver claros signos utlraderechistas fueron Barcelona, Cartagena, León, Madrid, Málaga y Murcia

En Barcelona, los Mossos d’Esquadra, la policía autonómica catalana, han descartado la acción independentista como violenta y han encontrado conexiones con grupos de ultraderecha organizados.

En Bilbao, aunque las manifestaciones no estaban convocadas por ningún grupo de ideología concreta y tenían aparentemente únicamente carácter negacionista, una investigación de “sareantifeixiste” reveló que la página por donde había sido lanzada la convocatoria era de ultraderecha.

En Cartagena y Murcia se dieron actos similares en el tiempo con una gran participación juvenil y mucha violencia. En el caso de Murcia, se grabó un video donde los manifestantes coreaban consignas ultraderechistas.

En León se produjo un combate agresivo entre policías y manifestantes, donde se pudo ver como estos últimos coreaban eslóganes fascistas.

En Madrid, además, han participado diversos colectivos, como Hogar Social, Democracia Nacional y el ultraderechista España 2000, también miembro de la Coalición ADÑ.

En Valladolid se congregaron varias decenas de personas que avanzaban unidas a la protesta, coreando cánticos relacionados con la extrema derecha y con banderas españolas de la época de la dictadura franquista.

La inusitada violencia de los disturbios contra el toque de queda ha sido palpable en todas sus convocatorias, cebándose también con Logroño y Málaga. Como añadido, en todas hubieron múltiples daños a bienes públicos y privados, además de focos múltiples de acción, como en el caso de Granada, lo que puede sugerir una acción más coordinada.

¿Solo eran ultraderechistas?

Aunque los ultraderechistas son sin duda una parte muy importante, sea en forma de militantes o de participantes de ultras de algún equipo de fútbol, el perfil no solo ha sido ese.

También hay una profunda participación de grupos negacionistas de la pandemia, seguidores de las teorías de la conspiración, con una relación simbiótica con la extrema derecha que tiene raíces casi históricas.

Estos grupos negacionistas han sido los manifestados en las protestas en Valencia o Ibiza.

Además, también han participado, aunque muy minoritariamente, grupos de extrema izquierda de carácter anarquista.

Cartel de la convocatoria en Ibiza
Cartel de la convocatoria en Ibiza

Grupos independentistas como las Candidatures d’Unitat Popular (CUP), la organización juvenil de izquierda independentista Arran (antes Maulets) o los vascos Ernai también han participado en  las protestas. Pero, tal y como ha informado la policía, sus manifestaciones fueron con bastantes horas de diferencia de los disturbios contra el toque de queda, tras lo cual se disolvieron.

Por eso tanto la Ertzaintza (la policía autonómica vasca) como los Mossos destacan  que no se dio la participación independentista como colectivo en las acciones violentas.

También se ha dado el caso de personas con antecedentes penales o incluso sin ellos pero despojados en principio de intenciones ideológicas concretas, que ha aprovechado el conflicto para beneficiarse de los saqueos.

Otro detalle no menos importante es el tipo de participante. El perfil es el de gente muy joven, entre 16 y 25 años, siendo mayoritariamente hombres de origen español. Un colectivo muy dado a la radicalización.

Si bien no existe una superestructura organizativa que reúna a todos los grupos de extrema derecha, sí que se han usado los canales de la extrema derecha para agitar y movilizar la protesta, que una vez movida por los distintos representantes ultraderechistas en cada territorio, ha sido autónoma.

Esta participación visible de la derecha radical ha hecho que, desde hace varios días, los grupos de extrema izquierda anarquistas están haciendo llamamientos a no participar en estas protestas ya que, a su juicio, están convocadas precisamente por ideologías antagónicas con objetivos, a su parecer, ilegítimos.

El papel de la extrema derecha en los disturbios contra el toque de queda

A tenor de los datos, no se puede decir que el papel de la ultraderecha en las manifestaciones haya sido total. Pero si esencial.

Esencial porque fueron posiblemente los promotores del primer estallido de violencia que, como un castillo de naipes, provocó el resto de disturbios contra el toque de queda en todo el país.

Además, han representado un papel fundamental en los distintos territorios, siendo bien los organizadores de las protestas, los dinamizadores (provocando al resto de manifestantes a emprender acciones violentas de desobediencia) o simple músculo para mantener el estado de crispación.

Su sombra y participación ha agitado las calles y han estado fomentando cualquier movimiento que sirva para actuar contra el Gobierno socialista, que es en estos momentos su gran enemigo a abatir.

Si bien España se plantea la posibilidad de un confinamiento, es muy posible que, al acabar, estos grupúsculos planteen nuevas acciones violentas para extender el caos e intentar dañar al ejecutivo y conseguir apoyos en su perversa agenda política.

Y quizás aumenten su coordinación. Habrá que estar atentos para no caer en sus cantos de sirena, en su falso tercerposicionismo que luego siempre se convierte en fascismo y en saber que si hay violencia es muy posible que su sombra este detrás.

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Estudiante de Ciencias Políticas y máster en Política Mediática. Apasionado del estudio y análisis del hecho político, con especial interés en el fenómeno de la extrema derecha, sobre la que llevo formándome desde 2012. Firme defensor de que en política no todo es opinable y los datos, fuentes y teorías de la ciencia social y política deben acompañar cualquier análisis.

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