Gustavo Bueno, el referente filosófico de Vox

Todas las formaciones políticas necesitan de referentes intelectuales, personas con un gran bagaje cultural ampliamente demostrado y experiencia suficiente en su campo como para marcar la línea del partido en determinados ámbitos en los que son considerados expertos o especialistas. Incluso la extrema derecha necesita de estos referentes, gente respetada entre las filas de la organización en cuestión, y que, en muchas ocasiones, incluso mantiene una relación amistosa con los principales dirigentes de la formación política, lo que aumenta la afinidad y sincronía. Es el caso de Gustavo Bueno, el que se podría considerar el referente filosófico e intelectual de Vox, el principal partido de extrema derecha de España.

¿Quién es Gustavo Bueno?

Nacido el 1 de septiembre de 1924 en Santo Domingo de la Calzada, La Rioja, Gustavo Bueno pasó su infancia en el seno de una familia de clase media, recibiendo en sus primeros años una educación de corte católico que le permitió conocer la teología y las raíces cristianas de la sociedad española. Esto en parte le marcaría hasta la muerte, dado que, si bien en su adultez sería ateo, jamás escondería su simpatía por la cultura católica, de la cual haría una firme defensa.

Posteriormente, la buena situación económica de sus padres le permitió cursar estudios universitarios, pasando su vida universitaria entre La Rioja, Zaragoza y Madrid, especializándose en Filosofía.

Tras haber doctorado, Gustavo Bueno pasó unos años siendo profesor de Enseñanza Media, trabajo que dejaría en el 1960 para trasladarse a Asturias, tierra en la que le habían ofrecido un puesto como Catedrático en Fundamentos de la Filosofía y e Historia de los Sistemas Filosóficos en la Universidad de Oviedo. Ejercería esta profesión hasta 1998, año en que criticaría al rector de la Universidad, Julio Rodríguez, por forzar su jubilación, llegando a calificarle de “miserable”.

Sería en ese momento cuando crearía una fundación con su propio nombre, la cual todavía está en funcionamiento.

Durante sus años en la Universidad, Bueno realizó numerosas obras y desarrolló su propio sistema filosófico, el materialismo filosófico, que tiene a día de hoy todavía multitud de seguidores, además de haber influenciado a varias generaciones de pensadores.

En sus obras, empezó abordando cuestiones principalmente ontológicas, si bien con la entrada al nuevo milenio fue tratando también asuntos más vinculados con la ética, lo que junto a su posicionamiento fuertemente estatista y su visión geopolítica hizo que en los últimos años se le asignara la etiqueta de “conservador”.

No obstante, lejos de rechazarla, no dudó en aparecer públicamente con referentes de la derecha y la posterior extrema derecha española, defendiendo con vehemencia junto a ellos posturas políticas en lo referente a la cuestión territorial o a la familia, entre otros polémicos temas en los que se posicionó.

Relación personal entre Bueno y Vox

Santiago Abascal y Gustavo Bueno se conocieron el 5 de noviembre de 2005, cuando el líder de Vox todavía pertenecía al Partido Popular. El encuentro se produjo en un acto “Por la unidad de España” que había convocado el Foro de Ermua en la Puerta del Sol, en la que participaron varios ponentes.

Evidentemente, uno de ellos fue Bueno, quien se encontraba en Madrid presentando su libro España no es un mito cuando recibió la invitación al acto, la cual no dudó en aceptar. Abascal, por su parte, se encontraba entre el público, sin participar activamente en el trascurso del acto.

Según este último, no conocía a Bueno cuando subió al escenario a hablar, pero afirma que su discurso lo dejó impresionado.

Poco tiempo después, el 14 de diciembre de ese mismo año, se volvieron a encontrar, esta vez en Bilbao, en la presentación del libro de Bueno. También se encontraba entre los presentes su hijo, Gustavo Bueno Sánchez. Al finalizar el acto, Abascal se acercó a donde estaban padre e hijo y, además de mostrar su respeto por el filósofo, les comentó que quería crear una fundación para la defensa de España y que le gustaría que ellos asistieran a la reunión que iba a organizar para tratar este tema. Ambos accedieron.

De esa reunión, que se produjo en Burgos, nació la Fundación en Defensa de la Nación Española, más conocida como DENAES. En palabras del hijo del filósofo, la sincronía y complicidad entre Abascal y Bueno fue total desde el primer momento, dado que compartían objetivo político en el ámbito territorial. Cabe destacar, además, que Abascal fue el primer Presidente de esta fundación, y que lo fue hasta el 2013, año en el que, tras abandonar el PP, cedió la presidencia de DENAES a Bueno Sánchez, si bien continuaría en el patronato. Siempre se ha criticado el hecho de que DENAES apenas tuvo actividad que justificara el amplio sueldo que cobraba a expensas de subvenciones públicas bajo el auspicio del gobierno madrileño durante la época de Esperanza Aguirre.

Así pues, se evidencia que la sincronía entre Abascal y Bueno hijo era incluso mayor que con el padre, tanto que incluso escribieron un libro juntos, titulado En defensa de España.

Por otra parte, ya en 2018, con su padre ya fallecido, volvieron a coincidir tanto en un acto que organizó DENAES para reclamar la extradición de Carles Puigdemont, el expresidente de la Generalitat Catalana, cuando se marchó a Bélgica para escapar del proceso judicial del llamado “procés catalán”, como en la propia escuela de verano de la Fundación.

Además de esto, miembros destacados de la Fundación Gustavo Bueno colaboraron activamente en el proyecto de Vox en las elecciones de 2019. Fue el caso de Iván Vélez o de Juan Fernández Baños, quienes fueron cabeza de lista de la formación en Cuenca y número uno al Senado por Asturias respectivamente.

Conexión entre las ideas de Vox y Gustavo Bueno

No obstante, la relación entre el pensador y la formación de extrema derecha no se acota a lo dicho, sino que destaca por la conexión e influencia ideológica que Bueno ha ejercido en Vox.

Por lo que hace a la influencia recibida por parte del filósofo, Abascal llegaría a afirmar queGustavo Bueno es sin duda alguna una de mis referencias”. En consecuencia, no es de extrañar la similitud entre el pensamiento de Gustavo Bueno y el ideario y discurso de Vox en muchos aspectos.

Poniendo un primer ejemplo, cabe señalar que una de las principales ideas del filósofo fue su distinción entre imperios depredadores y generadores.

Atendiendo a su filosofía, se podría considerar que un imperio es depredador cuando mantiene una relación de dominación y explotación con las sociedades que conforman sus colonias, sin dejar lugar a su propio desarrollo.

Por el contrario, un imperio es generador cuando, sin perjuicio de la explotación colonialista inherente a este tipo de relaciones, no priva sino que incluso incentiva el desarrollo cultural y económico de sus colonias, además de una determinada cultura cívica y unos valores considerados positivos por el propio imperio.

Evidentemente, Vox se acoge a esto cuando habla de que existen imperios buenos y útiles para el desarrollo de la humanidad. De esta forma, la formación de ultraderecha, al igual que haría el filósofo, considera al denominado “imperio español” como un imperio generador, lo que sirve para justificar políticamente no solo las acciones llevadas a cabo en la época colonial, sino también las actitudes e ideas defendidas a día de hoy con respecto a determinadas regiones, como América Latina.

Tras esta idea se encuentra también las ínfulas imperialistas detrás del concepto de “iberosfera”, una etiqueta creada por Vox y que da nombre a su periódico, La Gaceta de la Iberosfera, que no es más que un intento de tratar de influenciar política, social y culturalmente en América Latina y en toda la población hispanohablante del mundo, erigiéndose al mismo tiempo como interlocutor válido entre la extrema derecha de dichas regiones y el mundo anglosajón.

Por otra parte, en la cuestión territorial, ambos coinciden en la defensa de España, basándose en la distinción entre pueblo y nación, propia de los seguidores del materialismo filosófico, doctrina promulgada por Bueno. Al respecto de esta distinción, el filósofo afirmó en el primer mitin en el que coincidió con Abascal lo siguiente:

“Y digo la nación española, no el pueblo. El pueblo no puede disponer de la nación, el pueblo está sometido a la nación. El pueblo es el viviente, pero la nación contiene a nuestros muertos y a nuestros hijos”.

Es decir, bajo esta definición, ni siquiera el conjunto del pueblo español, según este pensamiento, podría disponer y modificar los límites de la nación española, en tanto que una crisis coyuntural de la población no debe provocar cambios que vayan a superar en tiempo de vida a la propia ciudadanía que los ha promovido.

Este fue, en resumidas cuentas, el argumento que empleó Vox para justificar su posicionamiento respecto a la cuestión de la independencia de Catalunya. De este modo, según ellos, ni siquiera serviría un referéndum en el que pudieran votar todos los españoles, ya que una decisión coyuntural de un pueblo no puede afectar a un ente histórico como la nación española, que sería intocable por definición.

En lo que respecta a la cuestión religiosa, ambos defienden el catolicismo, además de atacar ferozmente a otras religiones como el islam.

Bueno, por su parte, a pesar de ser ateo, defiende el catolicismo al considerar que eleva la condición de los seres humanos allá donde se predica y practica consecuentemente.

Esto, con algunos matices, es lo que predica Vox. Así, si bien el partido se define estatutariamente como aconfesional, admite la clara influencia de la religión católica entre sus filas. En relación con esto, Víctor González Coello de Portugal, actual diputado de Vox, recalcó que su formación defiende “sin lugar a dudas, la tradición cristiana de Europa, porque creemos que hay civilizaciones buenas y civilizaciones malas” añadiendo posteriormente que Europa , el mundo occidental y el estado de bienestar parten del pensamiento cristiano además de que “no es lo mismo la figura de Jesús, que muere por todos nosotros, que la de Mahoma, que se dedicó a asesinar y violar niñas”.

En consecuencia, se puede concluir a partir de estas declaraciones que Vox considera que no todas religiones son iguales, otorgándole un mayor estatus a unas que a otras.

Cabe destacar que tanto al hablar de religión como de la naturaleza de los imperios, tanto Bueno como Vox tienden a idealizar y sobrevalorar lo propio y menospreciar lo ajeno, un rasgo inequívoco del supremacismo étnico, más concretamente, del supremacismo blanco, que impregna toda corriente ultraderechista.

Tanto es así que no resulta extraño que ambo compartan su euroescepticismo debido a que el proyecto europeo estaría atacando la esencialidad española, otro rasgo común de la extrema derecha europea. Gustavo Bueno definiría la situación afirmando que “Europa es el problema y España la solución”.

Vox, por su parte, no ha dudado en señalar a Europa (hecho que de por si no tendría que ser negativo) con el fin de que España se repliegue sobre sí misma, pretendiendo volver a la situación internacional de los Estados-Nación convencionales.

Un último aspecto a señalar es la defensa a ultranza de lo que consideran la familia tradicional, por supuestamente encarnar los valores de la cultura cristiana occidental. Así, ambos considerarán al núcleo familiar como el último estadio de defensa de la cultura española en una sociedad cada vez más globalizada.

Conclusiones

Tal y como se puede comprobar, la filosofía de Bueno es defensora del statu quo y de las instituciones tradicionales, por lo que es común la afinidad entre éste y Vox en múltiples ámbitos, en tanto que un partido de corte ultraconservador comparte estos objetivos.

Esto evidencia que, al contrario de lo que se pueda considerar, la extrema derecha, a pesar de simplificar en muchas ocasiones el mensaje, cuenta con el apoyo de intelectuales en prácticamente cualquier ámbito, los cuales sirven para que estas formaciones ganen legitimidad entre los estratos más cultos de la sociedad, además de para nutrir su argumentario.

Por supuesto, no es el único intelectual del que bebe el ideario de Vox. El partido de extrema derecha, como otras formaciones que se encuentran en la misma línea ideológica, se apoyan en otros teóricos, como Paul Gotfried, Steve Bannon, Alain de Benoist y otros tantos autores que han tratado de crear nuevos conceptos y ámbitos para desarrollar la agenda reaccionara de la ultraderecha y que han desembocado en la aparición de la nueva derecha radical. Gustavo Bueno, podría decirse, sería la “marca España” en este sentido.

Paul Gottfried. Autor: Gage Skidmore, 07/10/2017. Fuente: Flickr (CC BY 2.0)
Paul Gottfried. Autor: Gage Skidmore, 07/10/2017. Fuente: Flickr (CC BY 2.0)

En consecuencia, para combatir la extrema derecha, es necesario ser capaces de simplificar los discursos al igual que hacen ellos, pero también contar con cuadros formados y con intelectuales capaces de hegemonizar el ámbito académico, ya que de lo contrario se corre el peligro de dejar esta área de influencia en sus manos.

Enlaces, fuentes y bibliografía:

– Foto de portada: El filósofo español Gustavo Bueno. Autor: Nódulo Materialista, 12/07/12. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Tomás Alfonso

Articulista. Políticas y Filosofía en Valencia. Miembro de la Plataforma en Defensa de los Servicios Públicos. Construyendo poder popular. Escritor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *