La Rosa Blanca: el movimiento estudiantil que se enfrentó a Hitler

Alemania nunca ha sido, con sus fallos y sus aciertos, el país democrático e impulsor de la cooperación en el seno de Europa que es hoy en día. En 1933, tras años de penurias económicas, sociales y políticas, Adolf Hitler y el partido nazi llegaron al poder, convirtiendo Alemania en una dictadura totalitaria. Pero hubo quienes se opusieron a la tiranía del nazismo, como la Rosa Blanca, un movimiento estudiantil cuyo alcance aún sorprende a historiadores.

La Alemania nazi: época difícil para el antifascismo

La situación en Alemania en los años 20 y 30 fue peculiar. La crispación social y política, a la que se sumó el desencanto por haber perdido la Primera Guerra Mundial y las condiciones de paz que se les impusieron, junto a una crisis económica galopante, fueron factores que generaron el cultivo necesario para que el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP por sus siglas en alemán o, simplemente, partido nazi) consiguiera un nivel de popularidad récord, aupando a Adolf Hitler al poder.

En 1933, el partido nazi obtuvo el 43,10% de las elecciones y, junto al apoyo de otros partidos políticos, impuso su voluntad en Alemania, conduciendo en 1939 a Europa a una nueva guerra mundial y dejando un saldo de muertes muy elevado. La represión, la persecución y la restricción de libertades fue la norma en un régimen que intentó controlar todos los aspectos de la vida de los alemanes.

La Gestapo, la policía secreta del régimen, y las Schutzstaffel (SS, Escuadras de Protección), se encargaban de perseguir la disidencia al mínimo gracias a los poderes brindados por la Ley Habilitante, una norma legal aprobada por el Reichstag, el parlamento alemán, que suspendía las garantías constitucionales y entregaba de facto todo el poder a Adolf Hitler.

A esto se le sumaba una gran cantidad de espías y autoridades policiales paralelas a modo de milicias que controlaban el orden y el crimen.

Por otro lado, Joseph Goebbels, ministro de Propaganda, se encargó de poner a toda la industria de los medios audiovisuales y de la cultura para mantener a la población permanentemente engañada. El nazismo no solo controlaba la radio y la prensa, sino también el cine, la música y el arte en general, además de la educación. Todo obedecía a los designios del nacionalsocialismo.

Con un gobierno con amplios recursos que prácticamente tenía todo bajo su control, con un adoctrinamiento, una manipulación y una propaganda nunca antes vistas, y con el entusiasmo generado por un movimiento fuerte y un líder carismático, muy pocas personas se atrevían a alzar la voz. No en vano, casi cualquiera que lo intentó, incluso dentro de los márgenes del nazismo, fue perseguido, encerrado, torturado y asesinado.

En una época en la que dar la vida por el Fürher era motivo de orgullo, sin embargo, hubo gente que le hizo frente.

Un ejemplo es Otto Strasser, el hermano de Gregor Strasser, antiguo líder nazi que, por intentar implementar ideas izquierdistas en el partido y amenazar las posiciones de Hitler dentro del mismo, fue asesinado. Strasser montó radios clandestinas dirigidas por su partido, Frente Negro, donde difundía propaganda contra el nazismo.

Otro ejemplo fue el Plan Valquiria, un plan ideado por tres oficiales de las fuerzas terrestres de la Wehrmacht, el ejército alemán, para asesinar a Hitler y tomar las riendas del gobierno.

Sin embargo, estos casos fueron aislados y con poco éxito, y ni siquiera defendieron posiciones antifascistas, sino más bien una cuestión de intereses contrapuestos.

Por supuesto, no todo el mundo en la Alemania Nazi estaba de acuerdo con el gobierno. De hecho, la popularidad del régimen fue descendiendo a medida que avanzaba la guerra y los bombardeos se convirtieron en algo relativamente cotidiano.

Es en este contexto donde surgió el movimiento estudiantil de la Rosa Blanca.

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Adrián Juste

Jefe de Redacción de Al Descubierto. Psicólogo especializado en neuropsicología infantil, recursos humanos, educador social y activista, participando en movimientos sociales y abogando por un mundo igualitario, con justicia social y ambiental. Luchando por utopías.

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