Miles de soldados y policías polacos reprimen a los inmigrantes que intentan entrar en Polonia

Duras imágenes se viven en la frontera de Polonia con Bielorrusia, donde miles de soldados y policías polacos patrullan y reprimen a los inmigrantes que intentan entrar en el país. Al otro lado de la valla con Polonia se encuentra una tierra de nadie y, tras eso, Bielorrusia. Las autoridades bielorrusas han permitido pasar a los inmigrantes, pero no les permiten volver.

Las autoridades polacas, por su lado, han levantado muros de alambres mientras se ultima la construcción de un gran muro y se reprime con dureza la entrada de personas migrantes. La imagen es desoladora con hombres, mujeres y menores atrapados en la frontera sin sitio al que escapar y sin ayuda de nadie.

La mayoría de las personas migrantes proceden de Oriente Medio, destacando Irán, Pakistán o Jordania.

Casi 2000 según ciertas informaciones y los últimos videos, se congregan ante la frontera sin comida, agua o ropa para el invierno.

Por su parte, el ejecutivo de extrema derecha de Ley y Justicia (PIS) que gobierna el país, no considera esto una crisis humanitaria sino una “guerra híbrida contra las fronteras de Polonia” y provocada por las sanciones de la Unión Europea al régimen bielorruso de Lukashenko.

De hecho, Polonia no ha dejado de enviar efectivos entre soldados y policías polacos: suman más de 12.000. Y la cifra sigue aumentando con la llegada de más agentes: dos batallones de Podlasia, una de las zonas donde se ha declarado la ley marcial.

Según las autoridades polacas, las fronteras son “sagradas” y serán defendidas evitando la entrada de cualquier migrante. Así lo ha corroborado el homófobo presidente Andrzej Duda. Ya han muerto al menos 10 migrantes.

No solo soldados y policías polacos: un gran paquete de medidas legales

El parlamento polaco ha ido endureciendo las medidas alrededor a la frontera mientras el conflicto se agravaba. Lo primero fue el proyecto del muro con Bielorrusia, con un coste aproximado de 353 millones de euros.

En segundo lugar, en la frontera y las provincias limítrofes se ha declarado la ley marcial. Esto crea una zona de exclusión alrededor de las fronteras, impidiendo a las ONG intentar ayudar estas personas. Tampoco pueden entrar los no residentes, incluyendo periodistas y cámaras extranjeros, por lo que los únicos testimonios que llegan al exterior son de las propias víctimas.

En tercer lugar, se ha modificado la ley para impedir la entrada de inmigrantes o legalizar las expulsiones en caliente. Con esta ley se permite dejar sin examinar las solicitudes de aquellas personas que hayan entrado ilegalmente en Polonia y hayan sido detenidas.

Además, tras una detención, los migrantes son devueltos a las autoridades bielorrusas, denunciando estos agresiones, vejaciones y palizas por parte de un régimen señalado en varias ocasiones por no cumplir con los derechos humanos.

Pese a todo este dolor, la solidaridad también ha florecido en ciertos territorios colindantes. Varias ciudades han abierto centros de ayuda para inmigrantes, como es el caso de la ciudad de Michawolo. Allí llegan donaciones y ayuda de toda Polonia.

¿Un conflicto geopolítico? Los derechos humanos en juego

Como ya se ha dicho, Polonia no considera esto una crisis humanitaria sino una guerra contra sus fronteras. En junio la UE, impuso sanciones al régimen de Lukashenko por violaciones graves de los derechos humanos. Desde entonces, la presión migratoria empezó en Polonia. Y también en Letonia y Lituania, países limítrofes con Bielorrusia.

La UE y el gobierno polaco acusan a Lukashenko de tomar represalias, facilitando la llegada de inmigrantes a la frontera de Polonia para luego dejarles atrapados.

Esto ha provocado una situación letal para estas personas que están atrapadas.

Ya ha habido varios asaltos a las fronteras polacas, mientras los migrantes intentan romper la alambrada o cortarla con los pocos objetos que encuentran. Los asaltos han sido parados por los solados y policías polacos.

La UE prepara más sanciones contra Lukashenko y este dice que no tiene influencia alguna sobre los flujos migratorios. Y mientras los grandes actores juegan sus batallas políticas, miles de personas esperan sin recursos y en muchos casos heridas, lo peor del invierno polaco.

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Estudiante de Ciencias Políticas y máster en Política Mediática. Apasionado del estudio y análisis del hecho político, con especial interés en el fenómeno de la extrema derecha, sobre la que llevo formándome desde 2012. Firme defensor de que en política no todo es opinable y los datos, fuentes y teorías de la ciencia social y política deben acompañar cualquier análisis.

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