“Sanciones erróneas y peligrosas”: la extrema derecha de Europa sale en defensa de Putin

La afinidad de la extrema derecha de Europa con el gobierno de Vladimir Putin ha quedado patente a través de la acción esta semana de diversos mandatarios. El más relevante, el húngaro Víctor Orbán, está siendo un auténtico quebradero de cabeza para la unidad de los 27 en la Unión Europea. Y es que esta semana se realizaba una nueva reunión de la Comisión Europea que dirimiría sobre el sexto paquete de sanciones a Rusia, que llevaba 25 días negociándose.

Uno de los principales escollos era el líder húngaro, que se negaba totalmente a aceptar un embargo del petróleo ruso.

La excusa es que Hungría recibe buena parte de su petróleo desde el oleoducto Druzhba (amistad) y que sus instalaciones solo están preparadas para recibir este petróleo, por lo que anular este envío supondría una “bomba” para la economía húngara.

Una observación que no tiene en cuenta el esfuerzo que está haciendo Europa en desconectarse de la dependencia con Rusia y que la casi totalidad de los 27 han aceptado.

Así Hungría exigía garantías, bien permitiéndole seguir usando el petróleo ruso, bien recibiendo un fondo de 2000 millones de euros para modernizar su economía.

Esto último presentaba grandes problemas, ya que los fondos Next Generation de Hungría están suspendidos hasta que el país respete el Estado de Derecho.

De esta manera, para conseguir el paquete de sanciones, la comisión ha aprobado un embargo parcial que afectará a los barcos y que representa dos tercios de lo que exporta Rusia a Europa.

El Druzhba podrá seguir usándose. Hungría además no ha puesto fecha a dejar de usarlo, si bien desde la UE esperan que sea “lo antes posible”.

 Este oleoducto también nutre a República Checa y Eslovaquia, que podrán beneficiarse de esta exención.

 En su ramal secundario, el Druzhba 2, el petróleo también llega a Polonia y Alemania, que ya han anunciado que dejarán de usarlo antes de diciembre, cuando entra en vigor el sexto paquete de sanciones.

Así Orbán vuelve a dar un balón de oxígeno a Rusia, pagando con dinero europeo la dura situación económica que se espera en Rusia y ayudando al régimen de Putin, del que el líder ultranacionalista es el mejor aliado en Europa. Y además jactándose de ello.

Reunión de la extrema derecha de Europa: Orbán y Le Pen

Esta posición era fácilmente previsible visto lo ocurrido una semanas antes en una reunión de líderes de la extrema derecha de Europa

Víctor Orbán viajó a París y se reunión con Marine Le Pen. Allí ambos líderes hablaron de política y pidieron la unidad de la ultraderecha: “los partidos europeos que representan los valores tradicionales” .

Orbán añadió que “está claro que no se puede confiar en los burócratas de Bruselas ni en los partidos de izquierda para defender a los ciudadanos y las familias europeas”, tal y como agregó su portavoz, que relató esta reunión a la agencia de noticia MTI.

Ambos líderes ultraconservadores hablaron también de la guerra y de sus efectos, como la gran inflación que se está viviendo y que podría ir a peor según el BCE. Ambos tacharon la política de sanciones de Bruselas como “erróneas y peligrosas”.

Esta coincidencia de ambos líderes no es de extrañar, ya que Le Pen es otra de los fieles aliados de Putin en Europa.

La lideresa del Reagrupación Nacional (RN) ha viajada en numerosas ocasiones a Rusia a reunirse con Putin y ha recibido generosos prestamos de bancos de oligarcas cercanos al Kremlin para financiar sus campañas.

De hecho, cuando estos bancos ya no accedieron a seguir financiándola, fue un banco propiedad de un oligarca cercano a Orbán quien siguió con este cometido.

Y también Salvini

Una de las voces de la extrema derecha de Europa quién también ha salido a favor del líder conservador ruso ha sido la del italiano Matteo Salvini.

Esta semana tuvo la excéntrica idea de ir personalmente a Rusia a negociar la paz con Putin representando el “sentir de la mayoría de los italianos”, tras  oponerse en las últimas semanas a más entregas de armas a Ucrania.

Esta idea ha caído como un jarro de agua fría a casi todos los niveles. El primer ministro de concentración, Mario Draghi, ha dicho no saber nada de esto, mientras que se mostraba “asombrado y molesto”.

Distintos miembros del ejecutivo le han reprochado que para reunirse o hablar con Putin ya están el ministro de exteriores y en especial, el primer ministro .

Estas criticas también le han llegado de varios partidos como el del Partido Demócrata (PD) de Enrico Letta, quien ha asegurado con sarcasmo que Salvini “va a donde le late el corazón”, en referencia a la afinidad histórica que ha tenido hacia el ruso.

Las críticas también han venido por parte de Hermanos de Italia (FdI), quién hace meses que superaron a Salvini en las encuestas y siguen medrando a su costa.

Las críticas de medios y políticos podían ser esperable, pero igual de atronador ha sido el silencio de su partido, donde ningún cargo ha salido en su defensa.

Así el portavoz de Salvini ha tenido que explicar el plan consistía en reabrir la mesa de negociación con Ucrania en un lugar neutral, siendo tutelado el proceso por potencias como Alemania o Francia y teniendo como mediador a un hombre neutral y de gran peso, señalando veladamente al Papa Francisco. Tras esto ha comunicado que el plan se ha cancelado.

Desde luego, el rechazo de la sociedad ha hecho retroceder a Salvini quien ha sido hasta la fecha otro de los entusiastas de Putin, posando con camisetas con su cara, hablando de acercarse a Rusia, viajando al Kremlin e incluso siendo investigado por la financiación rusa.

Y es que pese al estado de guerra provocado por Putin, la extrema derecha sigue saliendo en defensa de quién hasta hace poco era un auténtico referente del movimiento.

“Sanciones erróneas y peligrosas”: la extrema derecha de Europa sale en defensa de Putin

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Estudiante de Ciencias Políticas y máster en Política Mediática. Apasionado del estudio y análisis del hecho político, con especial interés en el fenómeno de la extrema derecha, sobre la que llevo formándome desde 2012. Firme defensor de que en política no todo es opinable y los datos, fuentes y teorías de la ciencia social y política deben acompañar cualquier análisis.

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