La coalición de la izquierda francesa se convierte en segunda fuerza mientras la  extrema derecha saca el mejor resultado de su historia

El recuento ha confirmado la amarga victoria de Emmanuel Macron, que ha ganado las elecciones legislativas francesas obteniendo para La República en Marca (LREM) 245 diputados de los 577 de la Asamblea Nacional de Francia. Aunque esta cantidad parezca grande, es insuficiente para llegar a los 289 que requiere mayoría absoluta y obtener el preciado rodillo parlamentario que hasta la fecha han obtenido la práctica totalidad de presidentes de Francia. Hemos de irnos hasta el Partido Socialista de François Mitterrand de 1988 para encontrar un escenario así.

Esta caída, fuertemente criticada por la prensa francesa, ha sido posible gracias al impulso de las fuerzas antiestablishment que hasta la fecha no habían dominado la política francesa en años.

Por un lado, el segundo puesto se lo lleva la coalición de la izquierda francesa dirigida por Jean Luc Mélenchon, la Nueva Unión Popular, Ecologista y Social (NUPES), que ha obtenido 131 escaños. Estos se dividen en los distintos partidos de esta alianza: la Francia Insumisa (LFI) ha obtenido 75 diputados, el Partidos Socialista (PS) 27, Europa Ecología-Los Verdes 16 (EELV) y el Partido Comunista Francés (PCF) 12.

De esta coalición, los grandes ganadores han sido la FI que ha pasado de 17 diputados a 75 y el EELV que pasa de 1 a 16. El resto mantienen sus resultados de 2017. Así, Mélenchon ha conseguido convertir estas elecciones legislativas francesas en la “tercera vuelta” de las elecciones presidenciales tal y como deseaba. Hay que recordar que allí se quedó a un punto de superar a la líder ultraderechista Marine Le Pen.

Por su parte, Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen ha obtenido el mejor resultado de su historia con 89 diputados, marcando la tendencia alcista que la hizo pasar a segunda vuelta y mejorando notablemente los resultados de 2017.

Como cuarta fuerza, han quedado Los Republicanos (LR), la tradicional derecha francesa, con 61 escaños. Posiblemente esta formación tenga la llave de la gobernabilidad con Macron, apuntando a una mayor derechización de LREM, en consonancia con lo mostrado estos años. El resto de pequeñas fuerzas suman un total de 51 escaños.

Un escenario desagradable para LREM que ha provocado que Elisabeth Borne, actual primer ministra, haya presentado su dimisión tras los resultados. Petición que el presidente francés ha rechazado. Un escenario inédito, muy polarizado, que augura una gobernabilidad difícil.

Una ultraderecha que se consolida

Marine Le Pen acudía a estas elecciones con unas bajas expectativas y con su liderazgo puesto en duda tras perder una vez más una contienda electoral. Tras 11 años al frente del RN, el poder real seguía esquivando a su formación.

Tradicionalmente, las elecciones legislativas suelen ser amargas para el RN, que obtiene una cantidad de diputados muy baja para la cantidad de votos que consigue amasar, lo que sucede debido al sistema electoral francés. De hecho el objetivo del RN era tan simple como obtener grupo político propio (que se obtiene con 15 diputados) y vencer a Eric Zemmour. Ha obtenido 89 diputados, barriendo todas las encuestas.

También ha sido barrida ¡Reconquista! (R!) de Eric Zemmour, que ha obtenido la cifra de 0 diputados. Ni el propio Zemmour ha logrado su escaño, cayendo directamente en primera vuelta.

Así, el futuro de la nueva extrema derecha del líder populista que ha llegado a ser identificado como el “Trump francés” se encuentra colgando de un hilo por los pobres resultados y la inexistencia real de un partido que lo sostenga, salpicado además por múltiples escándalos.

También confirma la estrategia de Le Pen de alejarse de R! e intentar cooptar todo el espacio de la extrema derecha, pese a las críticas internas o externas que pedían una alianza entre ambas formaciones. De esta manera, Le Pen obtiene 4 años de respiro ante las críticas internas y podrá optar presumiblemente una vez más a asaltar el Elíseo en las próximas elecciones presidenciales.

De hecho, la formación está intentando imponerse a la coalición de la izquierda francesa en el Parlamento Francés, reclamando para sí las ventajas de ser la primera fuerza, ya que cada partido de NUPES ha exigido un grupo parlamentario propio pese a los intentos de Mélenchon por configurar uno único que agrupe a toda la coalición. Así el RN tiene 89 diputados frente a los 75 de Mélenchon.

De cumplirse esto, ofrecería importante ventajas para Le Pen, como el liderazgo de la oposición y jugosos puestos.

El quebrantamiento del “cordón sanitario” y la coalición de la izquierda francesa

Francia es uno de los países que aplica el “cordón sanitario” contra la extrema derecha. Esto es, si en algún momento la extrema derecha va a pasar a segunda vuelta, el resto de fuerzas apoyan al candidato que no pertenece a este signo, es decir, es un acuerdo verbal para aislar a la ultraderecha y evitar que toque poder.

El uso de este mecanismo ha alejado históricamente a los Le Pen del poder. Pero con el triunfo de la coalición de la izquierda francesa, este “cordón sanitario” ha quedado en peligro por puro interés político.

Desde LREM han puesto objeciones, rescatando la vieja teoría liberal de “los extremos se tocan” y no pidiendo el voto para la candidatura enfrentada al RN si está era la coalición de la izquierda francesa. De hecho, desde el gobierno de Emmanuel Macron dijeron que revisarían uno a uno a los candidatos de la izquierda alternativa allí donde se enfrentarán a los de Le Pen antes de dar una orientación de voto.

Este tema fue polémico en campaña y, si bien originalmente el partido de Macron jugó al “todos son iguales”, luego pidió que ningún voto fuera para Le Pen. Eso sí, siguió sin dar apoyo a los candidatos que se enfrentasen al RN.

Esta falta de orientación de voto ha provocado el inesperado éxito. Un éxito generado ante el miedo de Macron de que NUPES se hiciera demasiado grande y pudiera obligarle a un gobierno de cohabitación.

Una táctica que en verdad deslegitima el cordón sanitario cumplido hasta la fecha por el resto de fuerzas y del que parece que se ha aprovechado el establishment centrista de Francia. Una opción peligrosa que podría dar más fuerzas a Le Pen e incluso hacerle contar con el apoyo de ciertos poderes como mejor opción que la coalición de la izquierda francesa.

La coalición de la izquierda francesa se convierte en segunda fuerza mientras la  extrema derecha saca el mejor resultado de su historia

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Estudiante de Ciencias Políticas y máster en Política Mediática. Apasionado del estudio y análisis del hecho político, con especial interés en el fenómeno de la extrema derecha, sobre la que llevo formándome desde 2012. Firme defensor de que en política no todo es opinable y los datos, fuentes y teorías de la ciencia social y política deben acompañar cualquier análisis.

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