La Iberosfera: Vox resucita el sueño de la España Imperial

El 22 de octubre, el día que Vox defendía en el Congreso su moción de censura contra el Gobierno de España, la formación sorprendía a propios y extraños con el uso de un nuevo término: Iberosfera.

“La Iberosfera, un concepto en el que luego me detendré porque es clave para el futuro y las soluciones que necesita España”, dijo Santiago Abascal, líder de Vox, en su discurso. “La alianza de este Gobierno con la tiranía de Nicolás Maduro en Venezuela es un ataque a la libertad y a los lazos que nos mantienen unidos con los países de la Iberosfera”, prosiguió Ignacio Garriga, candidato del partido ultraderechista por Barcelona

Ese mismo día, las redes sociales se movieron en busca del nuevo término revelando que era una invención desconocida hasta la fecha. Desde Vox reconocieron que, efectivamente, se trataba de un concepto creado por ellos, eso sí, con una clara intencionalidad.

Desde aquel día, la formación ha seguido usando repetidamente el término de “iberosfera”, aunque su difusión ha sido más bien limitada, llegando como mucho a sus aliados más cercanos.

El término forma parte del nombre de La Gaceta de la Iberosfera. Este es el nuevo periódico que Vox lanzó a través de su laboratorio de ideas, la fundación Disenso. El concepto, como no podía ser de otra manera, se ha repetido en boca de los periodistas del recién estrenado think tank de la formación ultraderechista.

Vox también lo ha usado constantemente en sus redes sociales, en algunos casos de manera muy reciente, como en el nuevo pacto para apoyar los presupuestos de Andalucía. Aunque este la palabra “iberosfera” no aparece en el documento firmado, Vox así lo ha ejemplificado en su comunicado.

Logo de la Gaceta de la Iberoesfera. Autor: La Gaceta de la Iberoesfera. Fuente: https://gaceta.es/
Logo de la Gaceta de la Iberoesfera. Autor: La Gaceta de la Iberoesfera. Fuente: https://gaceta.es/

Entonces ¿qué es este término? ¿Quizás solo un reclamo para su nuevo periódico? ¿Una salida de tono de la formación experta en hacer ruido? ¿O quizás es algo más, con raíces profundas?

Por todo lo que se expondrá a continuación, este término está en consonancia con la nueva estrategia internacional política que Vox ha decidido tomar y que ha ido madurando este año, por lo que tendría implicaciones más allá de la mera estética.

La Iberosfera: la acepción y su trasfondo

Antes de entrar en su estrategia, volviendo al término, si alguien se lanza al buscador a encontrar el significado de esta palabra, encontrará poca cosa hasta la aparición de Vox en el panorama político. Como mucho, alguna referencia al iberismo, esto es, el movimiento que la unión política, territorial y económica de España y Portugal. Pero no tiene nada que ver con él con la nueva etiqueta creada y difundida por Vox.

Iberosfera, según el polémico periodista y eurodiputado de Vox Hermman Tertscht, engloba a “700 millones de hispanoparlantes” que comparten una lengua y unas raíces. Esto abarcaría, al tenor de lo expuesto por él, a España y la gran mayoría de América Latina.

Posteriormente, en un tweet, el escritor Fernando Sánchez Dragó, otra de las mentes tras la fundación Disenso, añadiría Brasil y Portugal. Parece pues que hay duda entre sus propios ideólogos. Estaría por ver si añade también a la parte hispanohablante de Estados Unidos o a los antiguos territorios del extinto Imperio Español, como Marruecos o Filipinas.

Entre las dudas que aún causa el término, uno de los puntos es para qué la necesidad de su creación. Existen otras palabras perfectamente creadas como Iberoamérica que cubre , en principio, la misma definición y que expresa algo parecido, ofreciendo de por sí un sitio privilegiado a España en sus relaciones con los países de América Latina, con los que comparte una cultura común.

La realidad del nuevo concepto (y no poco importante), es que está impregnado de ultranacionalismo (una de las cualidades de la ultraderecha en cualquiera de sus encarnaciones), arrogancia y cierto neocolonialismo, es decir, ciertas ínfulas de tener influencia y poder directo en la política interna y en las decisiones de los países que, en su día, formaron parte del Imperio Español.

El término, como puede verse, pese a englobar decenas de miles de kilómetros y 1000 millones de habitantes, consigue poner en el medio de todo esto a España, como si fuera un núcleo irradiador sobre los que estos países orbitasen, intentando recuperar en parte la vieja épica del Imperio Español, tan recurrente en el imaginario de la formación ultraderechista y que se ha podido ver en sus discursos, como cuando hablan de “reconquista” respecto a su entrada en el parlamento andaluz tras las elecciones autonómicas; o de “invasión” cuando se trata de posicionarse contra la inmigración.

Además y como detalle, este nuevo término que pretende unir territorios distantes mediante una cultura que es un foco irradiador no es nuevo, pero sobretodo, no es desconocido para la extrema derecha.

Ya en el siglo pasado los movimientos fascistas y protofascistas jugueteaban con términos similares. En la Italia fascista se hablaba del spazio vitale (“espacio vital”) término igualmente usado en la Alemania nazi como Lebensraum. En el Japón imperial aliado del eje se usaba el término Hakkō ichiutodo el mundo bajo un mismo techo”.

Estos términos tristemente famosos en la historia eran términos de carácter imperialista para extender las lindes de las nuevas zonas fascistas, pero no se limitaban exclusivamente a ser una política de expansión basada en una eliminación étnica, sino que englobaban todo un constructo teórico-político de dominación cultural. Como ya es común, la extrema derechas readapta conceptos de las viejas extremas derecha a esta época.

Pero esta visión distorsionada de la realidad es necesaria para la nueva estrategia Internacional de Vox que se muestra a continuación.

La gira internacional de Vox

A principios de año, Vox empezó una nueva gira internacional por América que tuvo distintas ramificaciones. Por un lado, miembros de Vox se reunieron con el gobierno provisional de Bolivia puesto tras el golpe de Estado a Evo Morales. También se reunieron de manera telemática con distintas personalidades conservadoras americanas.

Por otro lado, de manera principal, en marzo Santiago Abascal e Iván Espinosa de los Monteros realizaron su gira por Estados Unidos. El objetivo de esta gira era estrechar lazos con las personalidades conservadoras del lugar, encontrándose con distintos políticos del Partido Republicano de Donald Trump, posiblemente por mediación de Rafael Bajardi.

Este personaje apodado El Darth Vader de Vox, antes ocupó puestos de relevancia en el Partido Popular y se encargó de los contactos de Fundación FAES con los conservadores americanos. Ahora en Vox, ha servido de puente entre el partido y estos movimientos afines tanto al conservadurismo radical clásico como a la nueva derecha radical o alt-right.

Conferencia Política Conservadora (CPAC), día 1. Autor: Mark Taylor. Fuente: Flickr (CC BY 2.0)
Conferencia Política Conservadora (CPAC), día 1. Autor: Mark Taylor, 10/02/2011. Fuente: Flickr (CC BY 2.0)

Así, Santiago Abascal e Iván Espinosa participaron en CPAC, la Conferencia Política Conservadora, el gran encuentro conservador americano, que reúne a las personalidades de este marco ideológico más relevantes del continente y que suele contar con invitaciones de todo el globo.

Aunque Abascal no fue invitado a hablar en el acto principal, sí pudo reunirse con distintos actores de este movimiento. Fue durante esta gira cuando presentó ante políticos republicanos, como el senador por Texas Ted Cruz o el senador Ron Johnson, presidente del Comité de Seguridad Nacional, su nueva idea del “Foro de Madrid”.

Este foro pretende servir de eje para la batalla cultural contra la izquierda, reuniendo a personalidades ultraconservadoras y oponiéndose al Foro de Sao Paulo, la organización progresista de América Latina que, según Vox, es una organización internacional que ejerce una gran influencia global y a la que relaciona con el terrorismo, drogas y todo tipo de crímenes, a cada cual peor que el anterior.

La realidad es que es una reunión no demasiado trascendente de las izquierdas de América Latina más socialistas, que sirve de lugar de encuentro y de debate político pero que no ha concentrado ni tomado decisiones, especialmente por el concepto de soberanía que se tiene y que se tiende a respetar.

Aun así es uno de los grandes objetivos de Vox (y de buena parte de la derecha latinoamericana) de la que surgen todo tipo de teorías de la conspiración.

Con su iniciativa del Foro de Madrid, Vox pretende entrar de lleno en el conservadurismo americano, poniendo en el centro el anticomunismo tan de moda allí y llevar a cabo una autentica realineación de su formación en la esfera internacional.

América Latina: el nuevo objetivo de Vox

Anteriormente a estos movimientos, el centro de la estrategia de Vox era una alianza con la Polonia de Mateusz Morawiecki (Ley y Justicia) y la Hungría de Víctor Orbán (Fidesz), trufada con unas buenas relaciones con Matteo Salvini (La Liga) en Italia, tres de las principales personalidades de la extrema derecha europea. El objetivo era “la reconquista de Europa”, recuperando sus raices cristianas.

Esta visión en cambio deja a Vox en un papel de escasa relevancia, superado por extremas derechas más eficientes, carismáticas y mayoritarias. Además, la formación ha mantenido siempre un agrio discurso sobre el papel de Europa, a la que acusa de ser un “agente progre”, globalista y contraria a la soberanía de las naciones. En adición a esto, el asalto de las extremas derecha al europarlamento no parece tener una mejora ostensible, con su intento de transformar Europa, siendo apartada por el resto de fuerzas democráticas mediante el ya clásico “cordón sanitario”.

Así, parece que con una reconquista nada clara, Vox ha encontrado otro objetivo desde donde crecer. La formación ha virado el rumbo y ahora concentra sus esfuerzos en una “Internacional Derechista” con los países de América Latina. En estos, Vox pretende presentarse ante distintas fuerzas conservadoras no hispanohablantes como el mejor embajador de la extrema derecha de esta zona geográfica.

1er Simposio Brasileño de Escuelas Cívico-Militares. Dip. Eduardo Bolsonaro (PSL - SP). Autor: Pablo Valadares. Fuente: Cámara de los Diputados de Brasil
1er Simposio Brasileño de Escuelas Cívico-Militares. Dip. Eduardo Bolsonaro (PSL – SP) . Autor: Pablo Valadares, 09/04/2019. Fuente: Cámara de los Diputados de Brasil

De hecho, sus discursos anticomunistas y sus habituales ataques al Foro de Sao Paulo han generado simpatía entre la derecha latinoamericana, en especial entre la más radical, ya que el clásico establishment de los grandes partidos conservadores sigue alineándose con formaciones como el Partido Popular (PP), la formación de derecha conservadora clásica de España. Pese a esto, Vox también intenta disputar estos aliados al propio PP.

Por ahora, como cierto éxito de esta estrategia, se puede hallar el acercamiento con Jair Bolsonaro, líder ultraderechista y presidente de Brasil, que se ha mostrado bastante entusiasmado en redes con la formación española y con la que ya ha compartido varios encuentros.

Eduardo Bolsonaro, su hijo, ha sido uno de los firmantes del Foro de Madrid y su familia es constantemente nombrado en el periódico de Vox, La Gaceta de la Iberosfera.

Desde luego un éxito de esta misión pondría a Vox en un lugar privilegiado en la extrema derecha internacional, merecedor de éxitos propios frente a las grandes personalidades de la extrema derecha Europea, copada por personajes carismáticos. Una cosa muy diferente es que esta iniciativa tenga visos de prosperar.

¿Puede ser el neocolonialismo algo popular?

El fallo de esta estrategia es si puede ser desarrollada con acierto más allá de las cabezas de sus creadores.

Por un lado, aunque las fuerzas de extrema derecha de América Latina suelen adherirse al supremacismo blanco y mostrar rechazo y discriminación hacia las comunidades indígenas y a las personas racializadas, así como una visión no necesariamente peyorativa del Imperio Español (y hasta cierto punto una endofobia hacia su cultura), queda por ver si aceptarían una idea que vuelve a poner a España en el centro, máxime cuando estas fuerzas también son ultranacionalistas.

De hecho, por cuestiones históricas, las ínfulas nacionalistas de los países latinoamericanos son elevadas en general, ya que van ligadas a la lucha por la independencia y soberanía de sus naciones, especialmente con respecto a los países que un día los sometieron y a los que, hoy día, tratan de injerir en sus asuntos internos mediante estrategias imperialistas, como sucedió en la Guerra Fría con el Plan Cóndor.

El lema de campaña de Donald Trump en 2016, “Make America Great Again” (Hacer América Grande Otra vez, en castellano), que ha sido parafraseado en muchas partes, solo permite poner un único territorio al que hacer grande otra vez. Y estas fuerzas de la nueva derecha latinoamericana son mucho más proclives (y tienen mucho más que ganar) orbitando en torno a EEUU que alrededor de Europa.

Así, EEUU es otro de los actores clave. Sobre este país es totalmente descartable que el término Iberosfera tenga alguna aplicación. Si bien el giro del trumpismo es ultranacionalista, no se puede decir que en otras épocas las relaciones estadounidenses no se hayan regido por poner a EEUU en el centro de todo, aunque eso si, de otros modos, algunos de ellos no siempre muy diplomáticos.

En general, EEUU siempre ha tenido un lugar privilegiado en el centro de la política internacional, dado su papel como superpotencia reconocida, por lo que el concepto neocolonial de “iberosfera” tendría poco efecto. Otra cuestión sería si Vox sería capaz de presentarse como el embajador de las derechas de América Latina, pero eso no está nada claro.

“(sobre Vox)… para liderar la Iberosfera y devolver a España su papel capital como piedra angular a ambos lados del Atlántico” – Ignacio Garriga, candidato de Vox por Barcelona.

Y, como tercero en discordia, se encuentra el Brasil de Bolsonaro. Este país, siempre que ha tenido un gobierno de corte conservador, ha intentado tejer una relaciones primordiales con Estados Unidos, incluso obviando al resto de América Latina.

En el caso de Bolsonaro, este ha sido de hecho uno de los puntos clave de su mandato, intentando fingir una complicidad con Trump que el histriónico mandatario no acabó de devolver. No parece que para España tenga reservado ningún papel en sus planes. O, al menos, no lo ha revelado.

Conclusiones finales

Así pues, en un análisis inicial, no parece que la estrategia tenga grandes visos de prosperar. Y todo esto hablando sobre el inicio del año, cuando todo este plan se trazó. Si se analiza desde el presente, las posibilidades son todavía menores. Y es que este año ha sido devastador para las aspiraciones internacionales de Vox.

En Bolivia, el gobierno ultraderechista de Jeanine Añez se ha desmoronado con la victoria con más del 50% de los sufragios del MAS del expresidente Evo Morales.

Donald Trump hablando con simpatizantes en un mitin de campaña en Fountain Park. Lleva la gorra con el lema Make America Great Again. Autor: Gage Skidmore. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)
Fountain Park. Lleva la gorra con el lema Make America Great Again. Autor: Gage Skidmore, 19/03/2016. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

Y lo que es mucho peor para Vox: el trumpismo, que era un nuevo eje de la política de la extrema derecha iberoamericana (o de la Iberosfera, según Vox) ha encontrado un final predestinado en las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre, donde Joe Biden se impuso con comodidad a Donald Trump.

Posiblemente esta nueva forma de la derecha radical de hacer política no desaparezca, pero sí el mayor foco de poder y discurso de esta nueva derecha, que acaba de perder su principal referente.

El nuevo presidente además ha mostrado un fuerte rechazo hacia Bolsonaros, Orbanes y populistas conservadores varios, siendo además católico, bastante alejado del evangelismo que impregna a la extrema derecha de América Latina y reivindicando a la derecha liberal tradicional.

Pero, pese a estas escasas posibilidades, parece que Vox va a seguir en esta línea, ya que, de tener éxito, este camino podría ser mucho más interesante para la formación verde que el escaso espacio que le ofrece Europa.

Y aun con todo en contra, su discurso ha encontrado oyentes más allá del charco. Y lo primero para triunfar en algo es intentarlo. Solo el tiempo dirá.

Enlaces, fuentes y bibliografía:

– Foto destacada: Montaje realizado con una imagen de Santiago Abascal con un mapa antiguo. Autor: Vox España. Fuente: Flickr.

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Estudiante de Ciencias Políticas y máster en Política Mediática. Apasionado del estudio y análisis del hecho político, con especial interés en el fenómeno de la extrema derecha, sobre la que llevo formándome desde 2012. Firme defensor de que en política no todo es opinable y los datos, fuentes y teorías de la ciencia social y política deben acompañar cualquier análisis.

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