Crónica de QAnon: cómo el “Gran Despertar” se golpeó contra la realidad

Las teorías de la conspiración siempre han formado parte de de la Humanidad y están presentes en todas las culturas y sociedades. Desde tiempos remotos, la gente ha buscado patrones en el caos para intentar explicar la realidad. Este proceso es todavía mayor en situaciones de crisis o cuando se suceden hechos poco frecuentes.

La escritura, la aparición de la imprenta y, en definitiva, todo aquello que ha facilitado la difusión de las ideas y configuración de grupos sociales con intereses comunes ha profundizado en el establecimiento de este tipo de creencias, de la misma forma que ha sucedido con la religión, con la filosofía o con la ciencia.

Del mismo modo, la llegada de Internet y la democratización de la información, donde el público general ha pasado de ser un mero receptor a convertirse en un emisor de la información, lo que profundizó todavía más este aspecto, permitiendo que las personas creyentes de las teorías más extrañas e imposibles se dieran encuentro en lugares comunes y propagaran sus teorías, contribuyendo además a generar una identidad de grupo.

La crisis de refugiados de 2015 en Europa por la guerra en Siria y la pandemia global de coronavirus han sido sucesos que alimentaron aún más los fuegos de la conspiración, con todo tipo de teorías, algunas muy antiguas como los Illuminati, el plan Kalergi o la teoría de la Tierra Hueca, unidas a conspiraciones más modernas como el Nuevo Orden Mundial, el marxismo cultural o la reciente Plandemia.

En general, las conspiraciones no han sido dominio de una u otra ideología. Tanto desde la derecha como desde la izquierda, se han agitado para buscar explicaciones a determinados sucesos. Por ejemplo, en los años 20 y 30, el fascismo se apoyó en teorías de la conspiración que culpaban a la población judía y al marxismo de tener un plan de dominación mundial.

Pero, durante la crisis de 2008, estas teorías sobre una supuesta dominación mundial fue más del dominio de la izquierda política, sosteniendo que una élite económica capitalista, como el Club Bilderberg, había provocado la crisis para poder implantar una agenda neoliberal y avanzar hacia un Nuevo Orden Mundial (NOM o, por sus siglas en inglés, NWO).

Por otro lado, existen teorías menos sensibles a las ideologías por no tener tantas implicaciones políticas, como el rechazo a las vacunas o al 5G, si bien el rechazo a las grandes farmacéuticas y el abrazo a terapias alternativas pseudocientíficas han sido tradicionalmente del dominio del pensamiento antisistema de izquierdas.

Sin embargo, en los últimos años, todas estas teorías han encontrado una gran acogida entre la extrema derecha, que se ha apropiado de la mayoría usándola en sus discursos y además, moldeándolas para apuntar a sus enemigos.

Ahora, ese supuesto Nuevo Orden Mundial busca implantarlo la élite política y económica progresista para implantar una agenda izquierdista, mientras que las vacunas son un arma de las farmacéuticas al servicio de dichas élites para favorecer el control de la población.

Por supuesto, esta nueva lista de conspiraciones se suman a las ya tradicionales de la derecha, como la negación del cambio climático.

Y, entre estos actores exitosos que han sabido capitalizar las teorías de la conspiración, destaca el ya expresidente Donald Trump. Con una legislatura acientífica, basada en el uso de bulos y “fake news” y cierto desapego de la realidad, el magnate ha alimentado la conspiración y el monstruo de Qanon.

Qué es QAnon, Pizzagate y el deep state

QAnon es prácticamente una metateoría, es decir, una gran teoría de la conspiración que une a otras muchas intentando crear un orden, una línea común que las una a todas y les de coherencia mutua, tejiendo una compleja red.

La red alberga sitios privados donde grupos radicales pueden encontrarse. Estos lugares funcionan como caldo de cultivo perfecto para la extrema derecha y han visto nacer a la alt-right o derecha alternativa. De entre estos lugares sobresalen varios foros masculinos como los alojados en el conocido sitio 4chan o en Reddit.

Todo empezó cuando, en 2017, se presentó un miembro apodado Q (anonymous) que aseguraba ser un miembro del gobierno de Estados Unidos con acceso a información reservada de seguridad.

En ese momento, el fiscal especial Robert Muller realizaba una investigación sobre la trama rusa que había ayudado a Donald Trump a llegar a la presidencia mediante la difusión masiva de ”fake news” en redes y que acabó con varios condenados.

Pues según Q, Muller no estaría investigando a Trump, sino trabajando con él para destapar toda una red de pedófilos formaba por las élites globales, personalidades del mundo de Hollywood y destacados miembros del Partido Demócrata como Hillary Clinton o el expresidente Barack Obama.

–Pizzeria Comet. Autor: DOCLVHUGO, 7/12/2016. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA
4.0).
Pizzeria Comet. Autor: DOCLVHUGO, 7/12/2016. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Esta red de pedofilia venía rescatar a su vez otra teoría de la conspiración de 2016 llamada Pizzagate. A finales de octubre de 2016, un supremacista blanco denunció unos supuestos mails en el dispositivo de Anthony Weiner (una persona cercana a la órbita de Hillary Clinton) que hablaban sobre un grupo de pedófilos del Partido Demócrata.

Esto a su vez provocó que el 4 de diciembre de 2016 Edgar Maddison Welch de 28 años llegara armado al  Comet Ping Pong de Washington para liberar a los niños de la esclavitud sexual. Aunque hubo un tiroteo, el hombre se entregó al darse cuenta de que no había nada.

Esto solo alimentó aún más la teoría, que además se apoyaba en otros mensajes de del ex jefe de Gabinete de la Casa Blanca John Podesta, filtrados por WikiLeaks, en los que habla de pizza y queso. Según los conspiradores esto son palabras clave para porno y niños, respectivamente.

Al respecto de esta teoría, se llegó a afirmar que artistas como Justin Bieber habían colocado mensajes ocultos en sus obras, en este caso, en el videoclip de la canción Yummy, que supuestamente denunciaban esta red de pedofilia.

Así, esta teoría sumó a la del Nuevo Orden Mundial, el gran gobierno único que las élites quieren crear y la existencia del deep state o estado profundo que controla el destino de Washington y cobija esta red para alumbrar a Qanon.

Además, ha sumado muchas otras teorías como todas las que rodean el asesinato de John F. Kennedy, los ovnis o los atentados del 11S, tradicionalmente esgrimidas por sectores más progresistas.

Las “señales” de QAnon

Con estas bases, la teoría QAnon se extendió entre los seguidores de Trump. El misterioso “Q” seguía mandando mensajes crípticos a sus seguidores (migajas) para que estos formarán la teoría (masa) y la difundieran (panaderos). Aquí uno de los mensajes de tipo más complejo de ejemplo:

Mensaje Qanon.
Mensaje Qanon.

Si bien Donald Trump no contribuyó activamente a QAnon, no hizo nada por parar el movimiento. De hecho, el presidente lanzó más de un mensaje crítico que fue interpretado por los seguidores de QAnon como una señal, si bien es cierto que esto tampoco era excesivamente difícil.

Además, Trump ha construido su éxito difundiendo bulos y teorías de la conspiración como que Obama no era estadounidense de nacimiento, por lo que QAnon coincidía con su estilo. Como otro añadido, Trump se ha mostrado a favor de conspiraciones como el negacionismo del cambio climático, que el coronavirus había sido creado por China o que la Organización Mundial de la Salud (OMS) obedecía los dictados del gigante asiático.

De esta forma, cada acto del presidente es leído por sus seguidores con este código. Por ejemplo, el número 17, que es la posición de la Q en el alfabeto, toma un gran valor.

Sobre estos hechos interpretados hay un momento especialmente relevante. En 2017, posando junto a generales del ejército, Trump pronunció lo siguiente: “¿Saben qué representa esto? Tal vez es la calma antes de la tormenta”. Aunque la prensa le inquirió por su significado, Trump se mostró esquivo y ambiguo.

Esto fue una señal para muchos de los seguidores de QAnon. Tras debates prolongados, se llegó al consenso de que “la Tormenta” significaba que Trump hablaba de una operación junto a los militares para desenmascarar la trama y drenar el pantano (Drain the swamp), una frase metafórica del presidente sobre la corrupción en Washington y que ha dado título a un documental de HBO sobre la corrupción en la Casa Blanca.

Los seguidores de Trump

QAnon tuvo una gran acogida entre los seguidores de Donald Trump, en especial, entre los más ultraconservadores, hasta el punto en el que es fácil ver pancartas y carteles haciendo mención a esto en sus mítines o protestas, e incluso puestos de venta de merchandising, como camisetas o gorras.

Por eso, no es de extrañar que la teoría haya cogido tintes cristianos y bíblicos. La lucha del “bien” contra el “mal” (bastante presente en la mayoría de teorías de la conspiración y muy presente en la cultura estadounidense) aquí tiene elementos divinos, siendo los demócratas también “adoradores de Satán” y Trump luchando apoyado por Dios. Los mensajes entre seguidores de esta teoría nombrando a Dios en sus mensajes es algo bastante común.

Esto lleva al clásico concepto de civilización blanca occidental de la extrema derecha actualmente en boga y donde se da rienda suelta a la islamofobia, al racismo y, en definitiva, al supremacismo imperante.

Seguidor de Trump con una camiseta QAnon roja. Autor: Marc Nozell. Fuente: Flickr ( CC BY
2.0).
Seguidor de Trump con una camiseta QAnon roja. Autor: Marc Nozell. Fuente: Flickr (CC BY 2.0).

La popularidad de QAnon se empezó a percibir en los mítines de Trump, donde empezó a aparecer gente portando la iconografía del movimiento.

Y no solo eso. Diversos políticos republicanos han apoyado la teoría, siendo contabilizado al menos 97 candidatos al Congreso de EEUU que mostraron su apoyo a la teoría de la conspiración.

Al menos un político afín a la teoría QAnon consiguió su acta en el Congreso, Marjorie T. Greene, diputada por Georgia, una outsider conocida por sus discursos incendiarios. La complicidad de Trump con QAnon no es casualidad: el presidente definió a Marjorie como una futura estrella del Partido Republicano.

Bulos, “la Tormenta” y “ el Gran Despertar”

No hace falta narrar las polarizadas elecciones americanas. Sobra con su conclusión: Joe Biden ganó oficialmente el 6 de noviembre las elecciones. Trump acusó a los demócratas de fraude y empezó una campaña legal y jurídica para intentar revocar el proceso al tiempo que jaleaba a sus seguidores.

Aunque Trump falló, durante los casi tres meses desde su derrota hasta el nombramiento de Joe Biden como presidente la redes se llenaron de todo tipo de teorías de la conspiración que aseguraban que Trump conocía el fraude que se había perpetrado y estaba preparado para ello.

Una de estas primeras teorías señalaba que, sabedor del fraude demócrata, Trump había marcado las papeletas con marcas de agua para poder separar las verdaderas de las falsas. O, incluso, que les había puestos chips para rastrearlas.

Sea como fuere, los seguidores de QAnon esperaban un supuesto plan que tendría el presidente pero que no podía desvelar públicamente y que, por lo tanto, había que interpretar de señales ocultas, segundas lecturas o terceras fuentes.

Cuando esta teoría no parecía posible, se contaba con que el fiscal William Barr ya estaba investigando el fraude, mientras el ejército estadounidense estaba desplegado fuera de EEUU para asaltar las oficinas del software de recuento Dominion que supuestamente habían manipulado las elecciones. Esto no pasó.

Las semanas se iban sucediendo y nada parecía que pudiera cambiar el curso de las elecciones, pero los seguidores de QAnon estaban muy tranquilos: Trust the plan (confía en el plan). Esta frase se repetiría incesantemente, referenciando a ese gran plan ideado por Trump para dar la vuelta a las elecciones, quizá en el último momento cuando todo pareciera perdido.

La abogada Sidney Powell, partidaria de Trump, hablaba de soltar al Kraken, en referencia a la mitica película Furia de titanes como una metáfora de miles de pruebas que demostrarían el fraude. El Kraken sigue sin aparecer a día de hoy.

Mientras la demandas de Trump chocaban contra los tribunales, la confianza de los seguidores de QAnon pasó a que los Estados no certificarían los resultados o a que el Supremo apoyaría las demandas de Trump. Nada de eso pasó tampoco. Pero había que seguir con el plan.

El Colegio Electoral aun podía negarse a certificar a Biden y apoyar a Trump. Además la intervención del ejército era una posibilidad seria, una que evocaba a “la Tormenta, esa palabra pronunciada semanas antes en un discurso de Trump y sobre la cual había sido esquivo.

Este proceso posiblemente fuera Donald Trump aplicando la ley marcial para detener a los demócratas, no sin antes mostrar las pruebas al mundo de sus incontables crímenes. Este momento de revelación se llamó el “Gran despertar” y ocurriría pronto, antes de que Trump abandonase el poder.

Del “Gran Despertar” a la gran decepción

De esta forma, la teoría Qanon fue readaptándose una y otra vez para adecuarse a los hechos que se iban sucediendo en función de lo que sus más fervientes seguidores iban señalando, saltando de una premonición a otra y fracasando día a día.

Así, los seguidores de QAnon estaban enfervecidos y convencidos de que el presidente Trump mantendría su puesto. Con todas las medidas anteriores fallando, la última posibilidad era que Mike Pence, el vicepresidente, revocara parte de los votos invocando una interpretación torticera de la ley.

El vicepresidente reconoció que no podía hacer esto, mientras Trump continuaba presionando.

Tras todas las armas legales agotadas, solo quedaba la insurrección, que se llevó a cabo en la intentona burda de golpe de Estado que fue el asalto al Capitolio.

Durante este incidente se identificaron a varios miembros de esta red conspirativa. Posiblemente el más famoso sea Jake Angeli, el hombre con una piel de animal y cuernos que se autodenomia chamán de Qanon y que ha llamado la atención en todo el mundo.

El asalto al Capitolio, que parecía que iba a ser el gran evento, finalmente quedó en nada al no conseguir atraer a las fuerzas del orden ni atrapar a ningún político relevante. Aun así, pese a no haber acertado en ninguna predicción, todo seguía entrando dentro de lo previsto. Trust the plan.

El siguiente paso final sería posiblemente el día de la toma de posesión o quizá poco antes, donde Trump llevaría a cabo la tan ansiada “Tormenta”.

Las redes de la conspiración sobre la victoria de Trump bullían:

Los días pasaron y nada que impidiese el nombramiento de Biden se movía en Washington. Aun así, los seguidores de esta conspiración daban por hecho que el mismo día del nombramiento de Biden, Trump lo detendría en directo y revelaría al mundo la verdad.

Las redes de la extrema derecha, como Parler y Gab, seguían manteniendo una actividad inusitada:

Mensaje en parler del usuario Bubba1776 traducido.
Mensaje en parler del usuario Bubba1776 traducido.

Así, llegó la toma de posesión, donde muchos creyentes mostraban ya sus dudas. “Cualquier opción me gustaría más. Pero después de lo que ha pasado, Biden será presidente, a pesar de todo.” , “En 6 horas te darás cuenta de tu error, pero no pasa nada.”

Y, finalmente llegó la realidad. Joe Biden realizó una toma de posesión tranquila y sencilla en un Washington militarizado, mientras Trump se retiraba a su casa de Mar-a-lago para sorpresa de los seguidores de QAnon.

Su frustración y la sensación de derrota podía verse en los comentarios en redes sociales.

“Entonces Biden Presidente?”, “Vamos..que Biden toma el poder segun lo que dices…..”, Se ha ido a florida, ahora a aguantar al viejuno , al final no ha pasado nada, , “Tu crees que algo va a pasar? Yo he estado resando por el descubrimiento de toda las cosas malas hechas por el nuevo gobierno, especialmente el que se está posesionando de lo que no le pertenece por robo a manos corruptas, pero al parecer nada viene y todo fue un espejismo mío.” – extraído de Twitter.

Y aunque el desánimo prosperó en una buena parte, incluido los apoyos a la teoría desde otros países como en España, no hay que olvidar que una característica de las teorías de la conspiración: las pruebas no valen de nada para convencer a sus seguidores de lo ocurrido. Así, unos pocos seguían manteniendo sus ideas o ideando nuevas teorías, moldeando una vez más “el plan” para ajustarlo al contexto.

Otros seguían convencidos, usando el viejo repertorio de frases de Trump:

Para muchos en cambio, era más de lo que podían soportar.

¿Una batalla perdida no significa perder la guerra?

Los Proud Boys marchan a la llegada de Trump. Autor: Elvert Banes, 12/12/2020. Fuente:
Flickr (CC BY-SA 2.0).
Los Proud Boys marchan a la llegada de Trump. Autor: Elvert Banes, 12/12/2020. Fuente:
Flickr (CC BY-SA 2.0).

En resumen, esta teoría de gran éxito se ha enfrentado a un problema que la mayoría de teorías suelen sortear: fechas programadas y hechos verídicos. En otras palabras, la realidad.

La teoría había apostado todo a que Donald Trump derrotaría a sus enemigos y se postergaría en el cargo.El Gran Despertar iba a llegar.

Ahora Trump ya no es presidente. Y sus seguidores están enfadados y furiosos al no entender qué ha pasado.

Este golpe de realidad desde luego ha sido el más mortal que ha sufrido QAnon y posiblemente uno de los más graves infligido a una teoría de la conspiración.

Generalmente, al no poder ser demostradas, las teorías de la conspiración son difícilmente rebatibles. QAnon y las teorías de la conspiración sobre Trump cometieron el error de poner una fecha límite y además un efecto que debía impedir, impactando de lleno contra la realidad.

Ahora el futuro es incierto. Por un lado, reconocer que las creencias personales son falsas o están equivocadas puede ser un golpe muy duro a nivel personal, más aún cuando aspectos psicológicos como la identidad de grupo entran en juego. Esto puede desembocar en estados alterados adversos como ira o frustración que pueden ir a más. Una opción más sencilla es seguir creyendo, reinterpretando la teoría y haciendo la bola de nieve más y más grande.

Vicepresidente Mike Pence con
miembros de los SWAT. Uno lleva un parche de QAnon (fue degradado). Autor: Beyond My
Ken, 30/11/2018. Fuente: Archivo de Twitter.
Vicepresidente Mike Pence con miembros de los SWAT. Uno lleva un parche de QAnon (fue degradado). Autor: Beyond My Ken, 30/11/2018. Fuente: Archivo de Twitter.

Teniendo en cuenta que teorías fácilmente comprobables y contrastables como el terraplanismo o las antivacunas no solo no disminuyen sino que cada día parece que reúnen a más partidarios, muchas personas seguidoras de Qanon posiblemente hagan esto, viendo un nuevo camino o plan que seguir, u opten por otras teorías que confirmen total o parcialmente su corpus teórico.

En estos momentos, QAnon estaba extendiéndose por América Latina y Europa. Posiblemente, la derrota de Trump y la incerteza de sus predicciones le causen un abrupto parón, quien sabe si permanente.

Otro hecho reseñable es cómo la extrema derecha se ha servido de la mayoría de teorías de la conspiración, usándolas de arma política. En el caso de QAnon esto es sencillo de ver: todos sus enemigos son los enemigos políticos de Trump.

Pero en otras teorías como el Nuevo Orden Mundial o sobre multimillonarios malvados, estas teorías se han transformado para señalar a enemigos de los ultraconservadores.

Lo que sí parece es que el trumpismo seguirá vivo. Y que posiblemente la caída de QAnon sea el preludio de una nueva teoría aún más rocambolesca o quizás una refundación de la misma. O, quien sabe, tal vez el misterioso “Q” vuelva a aparecer con nuevas noticias.

Pero lo que es cierto esta vez es que la realidad le ganó la partida a la conspiración.

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Estudiante de Ciencias Políticas y máster en Política Mediática. Apasionado del estudio y análisis del hecho político, con especial interés en el fenómeno de la extrema derecha, sobre la que llevo formándome desde 2012. Firme defensor de que en política no todo es opinable y los datos, fuentes y teorías de la ciencia social y política deben acompañar cualquier análisis.

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