7 momentos antifascistas de Rick y Morty

Rick y Morty es una conocida serie de animación para adultos creada en 2013 por Justin Roiland y Dan Harmon en 2013 para la cadena estadounidense Adult Swim pero que también se emite a través de Netflix y en HBO.

La afamada serie cuenta las disparatadas historias de Rick, un científico superdotado de rasgos psicopáticos, alcoholismo y ego desmedido, y su nieto Morty, un influenciable adolescente normal y corriente, que recorren el universo viviendo aventuras gracias a los inventos del primero.

Estas aventuras, envueltas en complejas tramas de ciencia ficción, encierran viajes espaciales, temporales e interdimensionales, a menudo explorando paradojas, teorías científicas e incluso metafísica pura, así como conceptos como el nihilismo, el sentido de la vida, el impacto de la tecnología o la naturaleza del ser humano.

Las tramas contrastan también con los dramas familiares y problemas domésticos de la familia Smith, a la que pertenecen Rick y Morty, una familia común de clase media donde se dan argumentos más propios de una sitcom o comedia de situación.

Aunque el tono de la serie está, en líneas generales, teñido de un humor negro que a menudo roza lo bizarro, nada está dejado al azar y a menudo encierra algún tipo de mensaje, o incluso varios. Por supuesto, amén de tratar conceptos existencialistas, se exploran también mensajes políticos y sociales, como el funcionamiento de los gobiernos, las dinámicas de la sociedad, la depresión…

En este sentido, Rick y Morty ha dejado caer varios mensajes antifascistas: escenas que o bien cuestionan o ponen en entredicho el autoritarismo o el fascismo, o que esconden un conato de rebeldía ante lo establecido desde un punto de vista progresista o incluso anarquista.

1.Nosotros no somos ellos’

El segundo episodio de la primera temporada, titulado Lawnmower Dog (Invasión canina en América Latina y El cortador de césped perruno en España) es uno de los más recordados por los fans de Rick y Morty.

El argumento, basado en la película y libro de Stephen King The Lawnmower Man, trata sobre cómo Rick facilita un casco a Snuffles, el perro de la familia, para aumentar ligeramente su inteligencia y que así pueda aprender a no mearse dentro de casa y obedecer adecuadamente las órdenes como un perro bien educado.

Sin embargo, la amplificada pero todavía corta nueva capacidad cognitiva de Snuffles, aunque le hace comprender y atender a las necesidades de sus amos, también le genera nuevas necesidades, como comunicar sus propios deseos. Sin embargo, se da cuenta de que es incapaz de hacerlo porque la potencia del casco está al mínimo, así que se las ingenia para potenciar al máximo el invento.

Así, mientras Rick y Morty están fuera de casa viviendo su particular aventura, Snuffles se convierte en un perro superdotado que se da cuenta del yugo al que está sometido su especie por los seres humanos. Debido a esto, utiliza su inteligencia para fabricar en el laboratorio de Rick un exoesqueleto de metal y un collar que le permite comunicarse con la familia.

Tras esto, se rebela contra sus amos, recordando las humillaciones sometidas, y facilitando tecnología a otros perros para iniciar una revolución que, eventualmente, termina por relegar a los seres humanos al papel que antaño tenían los canes.

Rick y Morty regresan de su aventura y se encuentran en pleno alzamiento canino, donde únicamente Morty es tratado adecuadamente ya que, según reconoce Snuffles (que se hace llamar Snowball tras liberarse de su “nombre de esclavo”), era el único que lo trataba bien.

Durante los siguientes meses, el imperio perruno se consolida a nivel mundial (o eso se da a entender) y de pronto se descubre que ese tiempo tanto Rick como Morty están en realidad en un sueño de Snuffles gracias a un dispositivo del científico que permite a la gente introducirse en las ensoñaciones de otros seres vivos.

El plan de Rick es, en una alegoría nada disimulada de la película Inception (Origen, en castellano), introducir una idea en la mente del perro que le lleve a querer acabar con el sometimiento de la civilización. Para ello, hace que Morty se ponga enfermo al borde de la muerte, poniendo a Snuffles en la falsa tesitura de elegir entre su imperio o la vida de “su humano”. Cuando opta por salvar a Morty y su segundo al mando le da a entender que los seres humanos no habrían tomado esa decisión, Snuffles simplemente responde “nosotros no somos ellos”.

Al despertar, Snuffles decide abandonar La Tierra hacia un nuevo planeta donde puedan asentar su civilización canina sin necesidad de someter a nadie.

Este capítulo encierra muchas lecturas. Una de ellas es realizar una reflexión de tintes animalistas sobre el papel del ser humano en el planeta y su relación con otras formas de vida, especialmente con los animales domésticos. Otra lectura interesante es cómo una revolución puede acabar imponiendo una nueva tiranía y cómo las relaciones de poder pueden cambiar en función del contexto y otros factores.

Al final, el mensaje del capítulo es que el respeto, la tolerancia, la libertad y la empatía deben de estar por encima en todo momento.

2. Plutón es un planeta.

En el capítulo nueve de la primera temporada, titulado Something Ricked This Way Comes (traducido en España como Cosas necesarias) se viven varios otros momentos que podrían catalogarse como antifascistas.

El argumento, cuyo título está basado en la novela de Ray Bradbury Something Wicked This Way Comes de 1962, gira alrededor de dos historias: en una, Summer Smith, la hermana de Morty, consigue un empleo a tiempo parcial en la tienda Needful Things (Cosas necesarias, en castellano, nombre basado a su vez en la novela homónima de Stephen King) que vende objetos milagrosos a cambio de maldecir a su comprador, y que pronto se descubre que está regentada por El Demonio; en otra, Jerry Smith, el padre de Morty, trata de ayudar a su hijo a construir una maqueta del Sistema Solar para presentarlo como proyecto de ciencias del instituto.

En cuanto a la segunda historia, mientras Jerry, un tipo simple con no demasiadas luces, propone ideas para construir la maqueta, propone hacer Plutón a partir de una pelota de ping pong. Morty le revela entonces que Plutón dejó de ser considerado un planeta en 2006.

Jerry, inseguro y sintiéndose inferior tanto a Rick como al resto de la familia en cuanto a su rol como padre y a sus propias capacidades intelectuales, insiste en que para él es un planeta y que discrepa de lo que diga la comunidad científica al respecto, manteniendo una discusión absurda con su hijo y con la propia NASA.

En ese momento, Jerry y Morty son abducidos por una nave espacial plutoniana. Allí conocen al Rey de Plutón, Flippynips, que elogia a Jerry por su postura respecto al estatus del cuerpo celeste como planeta. Acto seguido, lo lleva frente a una muchedumbre donde le vende como “un científico del planeta Tierra que está haciendo una maqueta del Sistema Solar” para que diga que Plutón es un planeta. Jerry obedece y recibe las ovaciones de miles de plutonianos ante la desaprobación de Morty.

Jerry, dejándose llevar por la atención y el respeto que le muestra la sociedad plutoniana, se deja arrastrar por las élites económicas y políticas para ir pregonando que Plutón es un planeta, incluso en programas de televisión.

Entra en escena entonces el científico plutoniano Scroopy Noopers, quien le explica a Morty que están utilizando a Jerry para vender la mentira de que Plutón es un planeta para que las corporaciones puedan seguir extrayendo plutonio del núcleo del mismo. La razón es simple: Noopers revela a Morty que la extracción de plutonio hace encoger a Plutón, y que por eso en 2006 dejó de ser considerado un planeta por los científicos de La Tierra.

Por lo tanto, a las élites económicas del cuerpo celeste les interesa mantener la mentira de que Plutón sigue siendo un planeta para así ocultar el gran daño que realmente están haciendo a su hogar y que podría acabar en su completa destrucción. Debido a esto, pide a Morty que convenza a su padre de decir la verdad: que Plutón no es un planeta.

Sin embargo, Morty no consigue hacer entrar en razón a su padre, que se codea con la flor y nata de la alta sociedad plutoniana. Cuando Morty intenta argumentar con datos a su padre sobre el asunto frente a los plutonianos, éste saca una anécdota embarazosa de cuando era pequeño para dejarlo en ridículo y poner fin al debate.

Entonces, Jerry, que se encuentra con el Rey de Plutón, asiste a cómo Scroopy Noopers es detenido y enviado a una prisión militar por difundir la idea de que Plutón no es un planeta. Es entonces cuando se revela que el científico es en realidad el hijo del Rey. Jerry cae en la cuenta entonces de que ha estado obviando la verdad por una cuestión de orgullo y finalmente admite en un discurso público que Plutón no es un planeta, motivo por el cual es abucheado y agredido.

De nuevo, el mensaje de Rick y Morty aquí es claro: las élites económicas y políticas de Plutón son una representación de las grandes corporaciones y multinacionales que existen en la realidad y que sacan beneficio a costa de deteriorar el medio ambiente, pagando cantidades ingentes de propaganda para negar el daño que hacen.

Por otro lado, el negacionismo hacia el problema recuerda a los discursos fundamentalistas y de extrema derecha hacia el cambio climático, donde cualquier intento de argumentar con datos es ridiculizado en pos de intereses particulares. El propio Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, ha recurrido a estas ridiculizaciones para desacreditar y negar el cambio climático.

La serie envía el mensaje de que la verdad debe prevalecer, aunque duela, hiera en el orgullo o resulte difícil de digerir, comprender o explicar, especialmente cuando la vida del planeta está en juego.

3. Golpeando a intolerantes.

La serie de Rick y Morty se caracteriza, entre otras muchas cuestiones, por tener una pequeña escena tras los créditos finales de cada episodio, a excepción del piloto.

Es en una de estas escenas donde se esconde probablemente el mensaje antifascista más contundente y obvio de todos, si bien también el más simple y fácil de entender.

Sucede también en el capítulo nueve de la primera temporada. Mientras Jerry y Morty están inmersos en su particular aventura plutoniana, Summer y Rick viven su propio hilo argumental.

Rick entra en una profunda rivalidad con El Diablo, el dueño de la tienda de Needful Things, hasta el punto en el que abre una tienda justo enfrente donde, utilizando la tecnología, quita las maldiciones a los objetos milagrosos de El Diablo, arruinando su negocio.

Tras este fracaso, intenta suicidarse ahorcándose, pero Summer lo salva en el último momento y le ayuda a reinventar el negocio al más puro con un aire de modernidad y presentándolo al público al más puro estilo de las conferencias de Steve Jobs. Sin embargo, El Diablo engaña a Summer y se queda con todo el beneficio, dejándola tirada.

Summer acude entonces a su abuelo Rick para vengarse. Juntos, comienzan un duro entrenamiento que les lleva a estar en poco tiempo con un cuerpo de culturista y le dan una paliza sin demasiadas contemplaciones en una de sus conferencias.

Tras los créditos, discurren pequeñas escenas donde Rick y Summer utilizan su recién adquirida fuerza descomunal para tomarse la justicia por su mano y golpear brutalmente a diferentes personas.

En la primera de dichas escenas, golpean y escupen a un chico de estética skinhead vestido con una camiseta con el dibujo de la esvástica nazi en el medio.

En la tercera, propinan una paliza a lo que parece un manifestante de de la Iglesia Baptista de Westboro, que es conocida por organizar protestas contra las personas LGTB, con un cartel que reza “GOD HATES FAGS” (DIOS ODIA A LOS MARICONES, en castellano).

Toda una declaración de intereses sobre el rechazo a la homofobia, al racismo, al nazismo y al fascismo con una buena dosis de humor negro.

4. La guerra racial y el control social.

Sin lugar a dudas, otro de los episodios de Rick y Morty más valorados por los fans es el tercero de la segunda temporada, titulado Auto Erotic Assimilation (traducido como Asimilacion autoerótica en España), una referencia clara a la práctica sexual conocida como asfixia autoerótica.

El argumento aborda la historia entre Rick y Unity (Unidad, en castellano), una mente colmena que se expande “asimilando” huéspedes e dominando a otras especies, pudiendo controlar y hablar a través de cualquier ser inteligente que esté bajo su yugo como si fueran un todo.

En el episodio se narra que ambos mantuvieron una relación sentimental en el pasado, viviendo su reencuentro con alegría. Tras su encuentro en el espacio, Unity invita a Rick, a Morty y a Summer a uno de sus planetas, donde ha conseguido dominar a toda la raza que allí habitaba consiguiendo una sociedad perfecta.

A medida que los dos retoman de nuevo su relación, Summer mantiene acalorados debates con Morty acerca de lo éticamente reprobable que supone que Unity base su existencia en esclavizar a otras razas, que se convierten en vulgares marionetas sin consciencia. Morty, no obstante, se centra más en la parte práctica: la sociedad es perfecta, eficiente, cooperativa, pacífica e incluso utópica.

Summer, no obstante, sigue convencida de que, aunque la sociedad sea imperfecta, es un buen precio a pagar a cambio del libre albedrío. Llega a mantener una discusión con Unity a través de un ciudadano anónimo cuando Summer intenta convencer a la gente de que se resistan al control mental y se rebelen.

En dicha discusión, Unity le explica que la persona con la que habla, antes de ser “asimilada” por ella, era un pederasta convicto. Otra persona se acerca y Unity dice a través de su cuerpo que era una drogadicta y ahora es bióloga marina. Summer insiste en que eso no importa, en que al menos eran ellas mismas. Morty, en este caso, intenta apoyar a su hermana en su premisa. “La vida no sería perfecta sin ti. Sería solo eso, vida”, explica el adolescente.

El debate continúa hasta que todos los habitantes del planeta ahí reunidos vomitan, se desmayan y despiertan habiéndose librado del yugo de Unity, tras lo cual, comienzan una guerra racial que gira alrededor de la forma de los pezones: quienes tienen los pezones rodeado con círculos concéntricos se creen superiores a los que tienen los pezones en forma de cono. “Pero, ¿no veis que sois todos iguales?”, espeta Summer.

Ambos planteamientos son interesantes desde un punto de vista antifascista. Por un lado, aunque de forma un tanto velada, la serie parece posicionarse en pos de la libertad y de la capacidad de las personas de seguir su destino, planteando un debate de siglos sobre el control social y el libre albedrío. Además, el hecho de que Unity termine perdiendo el control a causa de factores externos llevando al planeta al caos más absoluto, se puede interpretar también como una crítica a los totalitarismos.

Por otro lado, ridiculiza el supremacismo racial característico de la extrema derecha y muy especialmente de los grupos neofascistas y neonazis.

Otra nota curiosa es que se puede ver a Rick mostrando atracción por alienígenas de apariencia masculina con total normalidad, revelando que es bisexual. De hecho, a lo largo de la serie, en general Rick tiene pocos reparos acerca de con quién o con qué mantiene relaciones sexuales.

5. La dictadura fascista de Morty.

Si hay un episodio memorable en toda la serie de Rick y Morty, además de algunos de los comentados, es sin lugar a dudas el número siete de la tercera temporada, llamado The Ricklantis Mixup (traducido en España como Confusión en Ricklántida). Sin embargo, es conocido por su nombre no oficial, Tales from the Citadel (Cuentos de la Ciudadela).

El argumento traslada al espectador a una serie de eventos que surgen totalmente al margen de los protagonistas, centrándose en unas versiones de Rick y Morty procedentes de otras dimensiones. Y es que en el mundo de la serie existen infinitos universos, cada uno con su particularidad.

Debido a que Rick es buscado por el gobierno galáctico por innumerables crímenes, varias de sus versiones han creado La Ciudadela (The Citadel), un lugar donde se cruzan diferentes líneas alternativas donde han formado una sociedad secreta que opera de facto como un Estado. Cientos de versiones de Rick y Morty pueden cooperar para conseguir sus objetivos.

A lo largo de la serie, se juega con la idea de que Rick es superior a Morty en todos los sentidos, generando una relación tóxica de dominación-sumisión, pero también de simbiosis. Rick somete a Morty, pero no podría llevar a cabo sus aventuras sin él.

De forma magistral, esta misma relación se traslada a nivel social en La Ciudadela, donde las miles versiones de Rick que allí habitan hacen lo propio con las versiones de Morty, generando un sistema clasista. En el décimo episodio de la primera temporada, se explica que esta relación se corresponde a la propia naturaleza de ambos y que cualquier cambio generaría una situación caótica de terribles consecuencias.

Con este contexto, hay elecciones democráticas en La Ciudadela, elecciones que siempre gana algún partido con un Rick como candidato. Sin embargo, un Morty (conocido popularmente como Evil Morty, “Morty Malvado”) decide presentarse por el Morty Party, desafiando el hecho de que la mayoría de Mortys, alienados, votarán a los Ricks.

Este Morty, en cambio, lo que consigue es que buena parte de los Ricks voten por él aprovechando las desigualdades que existen entre los propios Ricks, aludiendo a la corrupción y las contradicciones del sistema a través de discursos populistas y aprovechando la crisis generada por la destrucción previa de La Ciudadela.

En el proceso, el antiguo jefe de campaña de Evil Morty, otra versión de Morty, descubre un secreto sobre él e intenta asesinarlo, motivo por el cual es detenido y ejecutado.

Cuando el Morty Party llega al poder, su líder asesina a todos sus rivales políticos, a toda la élite económica de Ricks que manipulaban desde las sombras al gobierno y cambia de raíz todo el sistema, desplegando una simbología propia que impregna todos los ámbitos de la sociedad y un culto a su persona.

En el último momento antes de la aparición de los créditos, se revela que el Morty que ha ganado las elecciones es un Morty que intentó llevar a cabo un plan para asesinar a todos los Ricks en el décimo episodio de la primera temporada a través del control mental de su Rick implantado en el cerebro.

En el episodio seis de la cuarta temporada, donde se sucede un bombardeo de historias alternativas que nunca llegan a ser reales, se ve a Evil Morty comandando un ejército de Ricks y otras criaturas en una clara alusión al fascismo.

El episodio tiene varias lecturas. Por un lado, el sistema clasista implantado en La Ciudadela es presentado de manera muy crítica, en todos los aspectos. No accede al poder ni al económico ni al político las personas más válidas, existe una amplia marginalidad entre las versiones de Morty que incluso tienen barrios segregados, el sistema educativo está orientado a que los Mortys sean sumisos y el gobierno es títere de una élite de Ricks que opera en las sombras.

Por otro lado, estas contradicciones y problemas que presenta La Ciudadela es aprovechada por un discurso populista para implantar lo que parece una sociedad fascista, lo que es una clara alusión a la nueva derecha radical.

6. Las distopías fascistas.

El primer episodio de la cuarta temporada fue sin duda uno de los más esperados después de dos años de finalización de la tercera. Se titula Edge of Tomorty: Rick. Die. Rickpeat, traducido en España como Al filo del mañorty: Rick. Muere. Rickpite, y en América Latina como Aprovechando el Mortymento: Vive, Muere, Rickpeat.

El capítulo, que en su nombre hace alusión a la película Edge of Tomorrow de 2014 (Al filo del mañana), cuyo título se cambió posteriormente a Live. Die. Repeat (Vive. Muere. Repite) y que está basado en el manga All You Need Is Kill de Hiroshi Sakurazaka, narra cómo Rick y Morty se embarcan al planeta Forbodulon Prime a recolectar lo que Rick llama “cristales de la muerte”, gemas que le muestran a aquellos que las toquen las innumerables muertes que pueden sufrir de acuerdo a sus acciones.

Cuando repentinamente son atacados, Rick usa las propiedades del cristal para acabar con ellos y sobrevivir. Entoncesm Morty siente curiosidad por su posible futuro y se queda con un cristal para sí mismo. En medio de las visiones que presencia, ve un escenario en donde agoniza de viejo mientras es reconfortado por una envejecida Jessica, la chica del instituto que le gusta, que le dice que lo ama.

A partir de entonces, Morty intenta guiar sus acciones hacia el futuro en el que muere de anciano al lado de la chica. Cuando están regresando en la nave, Rick se da cuenta de que tiene el cristal, forcejean y tienen un accidente en la cual el científico muere.

Al morir, aparece un holograma de Rick como parte de un programa informático pensado para darle instrucciones a Morty de cómo trasladar la conciencia de Rick a un cuerpo clonado y así que resucite. Sin embargo, Morty se da cuenta gracias al cristal de que, si resucita a su abuelo, su destino será morir más pronto que tarde, así que renuncia a ello, dejándose guiar por la gema.

Paralelamente, Rick despierta en el sótano de su laboratorio en un cuerpo clonado. Resulta que, aunque él destruyó sus cuerpos clonados en suspensión en lo que él llama Proyecto Fénix en el episodio siete de la segunda temporada, no todas las versiones de Rick en otras dimensiones han hecho eso, por lo que su conciencia ha sido trasladada al Proyecto Fénix de un universo alternativo.

Así, Rick se encuentra con otra versión de sí mismo y le narra lo sucedido. Este otro Rick le explica que está en “una distopía fascista”. Al encender la luz, se observan banderas en alusión a algún tipo de partido ultraderechista, incluyendo el saludo del brazo en alto. Además, entra un Morty vestido con un uniforme muy similar al de las Schutzstaffel (SS, “Escuadras de Protección”), la guardia de élite del partido nazi entre 1925 y 1945.

Rick intenta manipularlos para poder regresar a su dimensión pero, después de que Morty asesinara al Rick de su dimensión y embarcarse en la nave con el otro, éste intenta asesinarlo, pero con tan mala suerte de que se rompe el cristal y todos mueren en el espacio.

Rick entonces despierta de nuevo en el tanque de clonación de otra dimensión. En dicha dimensión, al parecer los seres humanos son una suerte de gambas antropomórficas. De nuevo, se encuentra con otra versión de Rick y, tras ponerle al corriente de su situación, le dice “es un favorazo que seáis gambas en lugar de fascistas”.

Tras el semblante serio del Rick de esa dimensión, se observa al Rick original corriendo en mitad de una calle con los edificios en llamas, cubiertos de banderas similares a las del partido nazi pero con la silueta de media gamba en medio en lugar de una esvástica, huyendo de dos gambas antropomórficas vestidas con un uniforme que recuerda al de la Gestapo, la policía secreta de la Alemania Nazi, cuyos rostros además están basados en Reinhard Heydrich y Heinrich Himmler, jefe de la Gestapo y de las SS, respectivamente.

Antes de que muera de una paliza y mordido por los perros-gamba, Rick dice “¿cómo es que ahora lo normal es esta mierda?”, en una clara crítica al auge de la extrema derecha estos últimos años.

De nuevo, despierta en otra dimensión, esta vez donde los seres humanos tienen forma de una especie de oso de peluche de color azul pequeño. Nada más despertarse, se encuentra con su otra versión, que le pregunta “Bist du fascistich?” (¿Eres fascista?, en alemán). Rick se da cuenta de que el sótano del garaje está repleto de simbología neonazi y decide suicidarse con los cristales rotos del tanque de clonación.

Finalmente, se despierta en un mundo donde las personas son avispas gigantes que, aunque devoran a otras personas que no son avispas de forma bastante cruel, demuestran tener más empatía y comprensión que las distopías fascistas y le ayudan a volver a su dimensión y a librar a Morty del yugo del cristal de la muerte.

Aunque de forma cruda, cómica y ácida, la serie de Rick y Morty realiza una fuerte crítica del fascismo a través de parodias. El hecho de que Rick prefiera suicidarse antes de dialogar con su versión fascista es ya de por sí bastante revelador.

7. Serpientes nazis.

En probablemente uno de los episodios más extraños de Rick y Morty, el quinto de la cuarta temporada, titulado Rattlestar Ricklactica (Rickláctica, serpiente de combate en España), Morty es mordido por una serpiente enfundada en un traje de astronauta, motivo por el cual está a punto de morir.

Para salvar a su nieto, Rick intenta averiguar la naturaleza del veneno, descubriendo que la serpiente, asesinada por Morty en defensa propia, pertenece a una civilización donde las serpientes son inteligentes y han desarrollado una sociedad muy similar a la humana.

Dicha civilización se encuentra al borde de la guerra mundial debido a conflictos racistas, lo que provoca carcajadas a Rick: “Imagínate ser una serpiente racista. ‘Eh, otra serpiente’, te odio porque eres una serpiente de otro color’”, en una clara referencia precisamente al creciente supremacismo blanco y al racismo estructural que existe en el mundo.

Morty se da cuenta entonces que han interferido en el normal desarrollo de dicha sociedad al haber asesinado a la única esperanza de cooperación entre las serpientes. A pesar de que Rick le advierte de que no interfiera, Morty compra en una tienda una serpiente, la pinta para simular a la que asesinó, la enfunda en el traje de astronauta y la envía al planeta.

Allí, tras varias investigaciones, las serpientes se dan cuenta de que, efectivamente, no es la serpiente que enviaron a explorar el espacio, sino un ser de otro mundo.

De pronto, robots inteligentes con forma de serpiente atacan a la familia de Rick y Morty en oleadas, mientras otras intentan defenderla, incluyendo un robot que ha sido creado para tener apariencia humana para poder interactuar con ellos, pero con un resultado bastante pobre.

Se revela entonces que la civilización de las serpientes, en lugar de destruirse, al saber que hay vida más allá, han continuado evolucionando hasta el punto de desarrollar la IA y verse envuelta en una guerra entre serpientes y máquinas, en una clara referencia al argumento de la saga Terminator.

En 2026, las serpientes inventan la máquina del tiempo. Por algún motivo que no es desvelado, la esperanza de acabar con la guerra en el futuro es Morty, en una clara alusión a John Connor en la saga Terminator, y es por eso que un bando intenta asesinarlo y otro protegerlo, como de hecho sucede en la mencionada saga fílmica.

Rick entonces viaja al planeta de las serpientes con Morty para tratar de destruir la máquina del tiempo que han inventado, o eso parece a primera vista. En realidad, lo que hace es conseguir los datos sobre la misma para enviarlos al año 1985 y que la civilización de las serpientes invente la máquina mucho antes del inicio de la guerra.

Los científicos del planeta de las serpientes consiguen, en efecto, inventar mucho antes la máquina del tiempo, que usan para salvar a una versión serpiente de Abraham Lincoln, el presidente de los Estados Unidos que lideró a Estados Unidos durante la Guerra de Secesión, que obtuvo la victoria, aboliendo la esclavitud de la población afrodescendiente en el país y que fue asesinado en 1865.

Cuando la serpiente viajera regresa a 1985, se da cuenta de que este cambio ha provocado que el nazismo haya sido implantado en el país cuando su compañero le hace el saludo fascista pero utilizando la cola y ve banderas nazis en las cuales el final de cada extremo de la esvástica es una boca de serpiente.

Tras esto, toma la decisión de viajar a 1938 a asesinar a la versión serpiente de Adolf Hitler. Sin embargo, en este punto se desata un caos total: decenas de serpientes viajan para intentar asesinar o proteger a Hitler, sucediéndose viajes en el tiempo sin sentido a lo largo de diferentes épocas.

Esto provoca una alarma en la Policía Interdimensional, unos seres que pueden viajar hacia cualquier dimensión y a cualquier punto del espacio y del tiempo para controlar que no se alteren ciertas normas básicas de la continuidad espacio-temporal y que ya aparecieron en el primer episodio de la segunda temporada.

Estos seres, alertados por este caos temporal, viajan a la prehistoria del planeta de las serpientes y asesinan a un antepasado, provocando que la especie no evolucione y poniendo fin al problema.

Las referencias al nazismo y al supremacismo blanco, que son parte del eje argumental, son presentadas en todo momento como aspectos negativos y que truncan el buen desarrollo de la civilización de las serpientes.

Por supuesto, a lo largo de la serie hay más referencias a temáticas políticas que pueden interpretarse desde un punto de vista antifascista e incluso progresista. No obstante, están son las más destacadas y señaladas.

Sin duda, Rick y Morty es una serie para disfrutar, no solo por estos puntos, sino también por las reflexiones sociales, metafísicas y científicas que plantea.

Adrián Juste

Jefe de Redacción de Al Descubierto. Psicólogo especializado en neuropsicología infantil, recursos humanos, educador social y activista, participando en movimientos sociales y abogando por un mundo igualitario, con justicia social y ambiental. Luchando por utopías.

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