Vox sigue el camino de la extrema derecha de Polonia y rechaza el papel de los tribunales de justicia europeos en Viva 21

Durante la jornada celebrada este pasado fin de semana por Vox, bajo el título Viva 21, el partido de extrema derecha presentó su Agenda España, una propuesta programática de cara al futuro del país que pretende contrarrestar y oponerse a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por la Agenda 2030. De entre todas esas propuestas, propusieron «recuperar la soberanía judicial» y «proclamar la primacía del derecho nacional sobre el europeo en cuestiones que afecten al bien común de España y los intereses generales del Estado».

Poco antes, el Tribunal Constitucional de Polonia, con mayoría favorable al partido Ley y Justicia (PiS) que gobierna el país, lanzó una sentencia en el cual declaraba anticonstitucional la autoridad de los tribunales europeos sobre los polacos, lo que atenta directamente contra los acuerdos fundamentales de la Unión Europea (UE). Así, este choque de trenes jurídico podría provocar la salida de la UE del país, lo que ha provocado diversas manifestaciones en un país con un sentimiento bastante europeo y ha situado al ejecutivo ultraderechista en una difícil situación.

Además, Jaroslaw Kaczynski, junto a otras personalidades de la extrema derecha europea como Giorgia Meloni (Hermanos de Italia), fueron estrellas invitadas por videoconferencia al evento. En la intervención, difundida por Vox a través de sus redes sociales, rechazó la «utopía» europea y abogó por otro tipo de Europa, basada en la cooperación entre estados soberanos.

Así, implícitamente, Vox se suma al espíritu fuertemente euroescéptico del PiS y coloca su visión de España en una posición incompatible con la UE.

El ataque a la Agenda 2030 en Viva 21

Pero, ¿qué es exactamente la Agenda España? En realidad, lo descrito en Viva 21 no deja de ser un resumen del programa de los 100 puntos que Vox presentó por primera vez en 2018, pero contraponiéndose a la Agenda 2030, una propuesta de futuro presentada por la ONU y que diferentes países, en mayor o menor medida, se comprometieron a adoptar de cara a hacer frente a los principales problemas del mundo, como la pobreza, la discriminación, la desigualdad o la crisis climática.

Respecto a este punto, Vox mostró una vez más su postura más negacionista, como cuando se filtró su argumentario en el que calificaba el cambio climático de «estafa». En su evento, además, descalificó todos los estudios científicos al respecto, llamándolos «religión climática» y rechazó las «políticas destinadas a reducir las emisiones de CO2» y «suspender toda norma climática impuesta por las élites globalistas».

Por otro lado, la mayor parte de las intervenciones no se dedicaron a presentar este programa, sino a criticar a sus rivales políticos, incluyendo a Pablo Casado, el líder del Partido Popular (PP).

La decisión de Polonia

La declaración del TC de Polonia viene a raíz de la pregunta realizada al tribunal en marzo por el gobierno de Mateusz Morawiecki, quien le hizo una consulta sobre qué derecho debía ser el que tuviera prioridad, si el propio del país o el de la UE, ante un conflicto legal.

Esta pregunta no era casualidad, sino que venía en un momento donde la UE se encuentra en distintas batallas legales con Polonia y, en especial, donde ha condenado al gobierno polaco por la reforma de la judicatura que atenta contra la independencia judicial, siguiendo la estela de su principal aliado en el viejo continente: Hungría.

El TJUE también había declarado ilegal el traslado de jueces forzosos para dirimir ciertos casos a la vez que se cuestionaba el nuevo sistema de nombramiento de los miembros de las cámaras de apelación del Tribunal Supremo de Polonia o la puesta en marcha de una sala disciplinaria del Tribunal Supremo polaco.

Con estos cambios, Polonia sigue el camino de las democracias iliberales, rompiendo la separación de poderes y el Estado de Derecho, e intentando concentrar el máximo poder en el ejecutivo. 

Ahora, esta resolución pone al país al borde de la ruptura con la UE, ya que, a partir de ahora, la legislación estatal primará sobre la europea y por lo tanto Polonia no se verá obligada a cumplir los mandatos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ni los acuerdos internacionales.

Esto es un auténtico problema, ya que uno de los pilares fundamentales de la Unión es que la legislación europea está por encima de la estatal en ciertos aspectos y, por lo tanto, los mandatos del TJUE sobre los tribunales de los países miembros.

Por lo tanto, que la extrema derecha se oponga al papel de los tribunales europeos no obedece más que a una forma de estos gobiernos de poder seguir imponiendo medidas antidemocráticas, de la misma manera que la oposición a acciones que protejan el medio ambiente obedece a intereses económicos y particulares.

Adrián Juste

Jefe de Redacción de Al Descubierto. Psicólogo especializado en neuropsicología infantil, recursos humanos, educador social y activista, participando en movimientos sociales y abogando por un mundo igualitario, con justicia social y ambiental. Luchando por utopías.

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