Siete años y medio de cárcel al ultraderechista que planeaba asesinar a Pedro Sánchez

El vigilante de seguridad de 66 años detenido en 2018 que fue detenido por difundir mensajes en un grupo de Whatsapp donde manifestó su deseo de asesinar al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha sido finalmente condenado por la Audiencia Nacional a dos años y medio de prisión por un delito de homicidio en grado de proposición y cinco años más por posesión de armas prohibidas por la legislación.

La detención y la posterior sentencia hacen vienen a raíz de que Manuel Murillo, en un grupo de Whatsapp llamado «Terrasa por España», comenzó a compartir mensajes en contra de la decisión del ejecutivo de Sánchez de la exhumación del cadáver de Francisco Franco del Valle de los Caídos, hacia septiembre de 2018.

Los mensajes, sin embargo, fueron pasando de la indignación a la amenaza. «No lo voy a consentir. Si es preciso me voy a ir armado y me sentaré en la tumba de Franco y si se acercan disparo». «Si tocan a Franco sugiero que empieza la guerra otra vez por nuestro honor, patriotas no podemos consentir. Y esta vez no dejaremos ni uno». Estos fueron algunos de los primeros mensajes que más tarde circularon en medios como elDiario.es.

Pero solo era el principio. Los mensajes compartidos comenzaron a señalar directamente a Pedro Sánchez y a tentativas que de asesinato que la Audiencia Nacional ha considerado factibles y probadas. Entre dichos mensajes, propuso crear un «comando que asalte por la fuerza la Moncloa, si no queda más remedio, y este comando que cuente conmigo». Mi mayor ilusión es meter al traidor de Sánchez debajo de la lápida de Franco”, fue otro de los mensajes encontrados.

En el grupo de Whatsapp también dijo que pediría ayuda al periodista ultraconservador Jiménez Losantos y que Santiago Abascal, líder de Vox, debía estar al corriente de sus planes.

Estos mensajes también los realizó fuera del grupo, en concreto a un contacto suyo llamado «Vox Organizador GDR», al que propuso «defender España con las armas» porque «tenemos que estar organizados, armados para dar un golpe de estado y cargarse toda esa mierda que se ponga por delante».

De hecho, tal y como explica la Audiencia Nacional en la sentencia, los mensajes fueron llevados ante la justicia por una mujer a la que también le enviaba, al parecer, este tipo de peroratas violentas, lo que motivó la posterior detención. Afortunadamente.

Arsenal de armas incautado a quien planeaba atentar contra Pedro Sánchez, lo típico que almacenas en el armario sin darte cuenta. Autor: Pau Rodríguez, 08/11/2018. Fuente: elDiario.es / CC BY-NC 2.0
Arsenal de armas incautado a quien planeaba atentar contra Pedro Sánchez, lo típico que almacenas en el armario sin darte cuenta. Autor: Pau Rodríguez, 08/11/2018. Fuente: elDiario.es / CC BY-NC 2.0

Tras la detención, además, encontraron abundante armamento: 13 armas de fuego reglamentarias y otras 7 más prohibidas por la legislación por estar restringidas al ámbito militar, como un fusil CETME de guerra. Armas que, según los jueces, estaban «en perfecto estado de funcionamiento».

La Fiscalía solicitaba 18 años y medio de prisión por los delitos de homicidio en grado de proposición con agravante de discriminación ideológica, depósito de armas y municiones de guerra, tenencia de armas prohibidas, depósito de municiones no autorizadas y tenencia de explosivos. Sin embargo, no se tuvo en consideración el agravante por discriminación ni la tenencia de explosivos, solicitada a raíz de un petardo casero encontrado en el domicilio.

“Si lo sacan me cargo al Sánchez, lo juro”

Además de los inauditos mensajes y del amplio arsenal de guerra encontrado en su domicilio por las autoridades policiales, el juicio suscitó también la polémica por las declaraciones de Murillo en el mismo.

En su primera declaración, el vigilante aseguró no recordar ninguno de los mensajes que se le imputaban. Cuando se le mostraron, reconoció que son propios de «un loco» y que si los mandó es porque «había bebido, vivía solo y angustiado, sin tener intención alguna real», que no era un asesino pero sí «un sentimental». Sin embargo, posteriormente añadió que para él el hecho de proponer el asesinato de Pedro Sánchez solo eran «cosas de patriotismo».

“Yo me sentía como un héroe, como Rambo, y decía cosas para salvar a España”, dijo, añadiendo que «no era ni un mercenario ni un francotirador», sino que era «muy sensible» y que había tenido una «ensoñación» patriótica. En uno de los momentos más polémicos del juicio, Murillo aludió al periodista Jiménez Losantos.

«Eran cosas que salían en las noticias, oía mucho a Jiménez Losantos, que también es un patriota, y me preocupaba de que España fuera mal. Al beber me venían estas ensoñaciones como siendo patriótico. Todo esto es de matar a gente y yo no mato a nadie», declaró en un momento que fue recogido por The Huffington Post.

En cuanto a la posesión de armas, declaró que el tiro es su «entretenimiento», que cuando puede acude a una galería de tiro y colecciona todo tipo de armas, hasta una que compró por internet de la guerra civil «y que estaba pintada de rosa, como la pantera rosa» y que él arregló y pintó de camuflaje.

Relación con la extrema derecha

Murillo es hijo del último alcalde franquista de Rubí, municipio de Barcelona. Más allá de eso, uno de los policías que elaboró el informe de inteligencia durante el proceso de investigación indicó que no era activo en redes sociales ni pertenecía a ningún grupo extremista.

No obstante, entre las amenazas y tentativas publicadas vía Whatsapp, sí se detectaron abundantes mensajes racistas, xenófobos y homófobos, además de una clara reivindicación de las ideas franquistas y del régimen dictatorial de Franco, así como una animadversión ideológica a la izquierda y al ejecutivo de Pedro Sánchez.

Además, en el grupo de Whatsapp, dicho por el propio Murillo, habían militantes y simpatizantes de Vox, el principal partido de extrema derecha de España. No solo dijo que quería avisar a su líder, Abascal, de «sus planes», sino que también contacto con un miembro del partido que cuyo nombre en la agenda de contactos era «Vox Organizador GDR» podría no ser simplemente un militante más, sino alguien con algún tipo de responsabilidad.

No obstante, a pesar de estas evidencias, la Audiencia Nacional ha descartado el criterio de la Fiscalía de considerar el agravante por discriminación ideológica.

Murillo tiene la posibilidad ahora de recurrir la condena, ya que no es firme.

Vox y el terrorismo de extrema derecha

No es la primera vez que sucede que ultraderechistas con ínfulas violentas o que se han visto envueltas en algún tipo de atentado tienen relación con alguien de la formación liderada por Abascal.

A finales de enero, en el marco de la «Operación Ario», la Policía Nacional detuvo a siete personas presuntamente miembros de un grupo de ultraderecha en España relacionadas con el ataque al local de Ponts d’Igualtat, una asociación en favor de los derechos LGTB, un grupo llamado Partido Nacional Demócrata de España, no registrado, y cuyo nombre es a imagen y semejanza del Partido Nacional Demócrata de Alemania, considerado heredero del partido de Adolf Hitler.

A raíz de las declaraciones de las autoridades policiales a medios como elDiario.es, el grupo tenía miembros en diferentes partes de la geografía española (cuatro en Barcelona, dos en Alicante y uno en Torrejón de Ardoz) y se dedicaba principalmente a la difusión de propaganda nazi, además de almacenar armas blancas y armas de fuego.

La policía encontró en los registros unas determinadas listas con matrículas de coches que el cabecilla atribuyó a políticos independentistas catalanes, así como a nombres de representantes de PSOE, Podemos y de diferentes miembros de la Fiscalía. Además, también hallaron una especie de manual para fabricar explosivos y bombas caseras.

Pues bien, además de relación con diferentes grupos y militantes de extrema derecha, se desveló una presunta relación de uno de los detenidos con Vox deducidas a partir de dos contactos. En primer lugar, antes de empezar el registro en su domicilio, pidió a los agentes de policía que llamaran a un tal «David» para que le proporcionara un abogado. Este David, al tenor de las diligencias del caso, sería David Abad, el concejal de la formación en el Ayuntamiento de Alcoi.

Al parecer, David y el cabecilla del grupo se reunieron en abril de 2021 en una cafetería de Plaza de España, donde se citaron con dos miembros de la oposición venezolana para hablar de la situación política del país, y habrían intercambiado algunos mensajes y una llamada telefónica. Sin embargo, la Policía Nacional no ha podido deducir ninguna relación más de relevancia. Además, el concejal declaró cuando fue llamado por teléfono que «no conoce al detenido y que consecuentemente no va a recomendar abogado alguno para nadie».

En segundo lugar, mantuvo conversaciones con una mujer que fue en las listas electorales de Vox en Catalunya en las elecciones generales y municipales de 2019 y las autonómicas de 2021. Además, compartía grupos de Whatsapp (algunos administrados por él) donde hay militantes y simpatizantes del partido ultraderechista, por lo que se deduce que existen contactos entre ambos. A lo que se suma varias interacciones en redes sociales y una visita a la sede de Vox de Barcelona.

Por desgracia, este tipo de relaciones y redes no trascienden como debería, lo que supone un peligro de que, más pronto que tarde, el terrorismo de extrema derecha se convierta en un peligro mucho más evidente.

Enlaces y fuentes:

– Foto de portada: Murillo en el juicio. Autor: Audiencia Nacional. Fuente: Audiencia Nacional
– ElDiario.es: eldiario.es/politica/condena-7-anos-medio-carcel-ultraderechista-propuso-asesinar-pedro-sanchez_1_8909586.html

Siete años y medio de cárcel al ultraderechista que planeaba asesinar a Pedro Sánchez

Adrián Juste

Jefe de Redacción de Al Descubierto. Psicólogo especializado en neuropsicología infantil, recursos humanos, educador social y activista, participando en movimientos sociales y abogando por un mundo igualitario, con justicia social y ambiental. Luchando por utopías.

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