Alemania frente al resurgir del fascismo

A causa de su pasado histórico, Alemania es uno de los países que más intensamente se relacionan con el fascismo. El ascenso de la ideología fascista a través del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP por sus siglas en Alemán o, simplemente, partido nazi) y su líder Adolf Hitler entre 1933 y 1945, sumió a dicho país en la etapa más oscura de su historia.

Durante este periodo, la Alemania nazi, conocida también como el Tercer Reich, inició la Segunda Guerra Mundial en 1939, y fue culpable directa de millones de muertes, llevando a cabo políticas atroces e incluso el asesinato masivo e industrializado de grupos poblacionales como judíos, gitanos, disidentes políticos y otros colectivos a través de unos de los genocidios más espeluznantes de la historia humana, en lo que se conoce como Holocausto.

Heinrich Himmler, Hitler y Viktor Lutze realizan el saludo nazi en el 
Congreso de Nuremberg en Alemania. Autor: Georg Pahl, 1934. Fuente: Bundersarchive, Bild 102-04062A  (CC-BY-SA-3.0-DE.)
Heinrich Himmler, Hitler y Viktor Lutze realizan el saludo nazi en el 
Congreso de Nuremberg en Alemania. Autor: Georg Pahl, 1934. Fuente: Bundersarchive, Bild 102-04062A (CC BY-SA 3.0)

No obstante, pese a los antecedentes descritos, la extrema derecha heredera de la ideología nacionalsocialista está volviendo a resurgir en Alemania y, pese a los esfuerzos del gobierno alemán para hacer frente a la ultraderecha de dicho país, este tipo de ideología ha conseguido tener representación en el parlamento. Concretamente, el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) consiguió un 12,68% de representación parlamentaria en las últimas elecciones.

De esta forma, aunque muchas veces se presente al país germano como un ejemplo de utilización moral y adecuada de la memoria histórica y, en cierta medida puede que lo sea en comparación con otros países con un pasado fascista como España, lo cierto es que el auge de la extrema derecha e incluso de su lado más reaccionario a través del neonazismo está asentándose como unos de los principales problemas políticos del país, lo que se ha reflejado, por ejemplo, en un aumento considerable de los delitos de odio.

26 de septiembre, unas elecciones con neonazis y polémica

Cartel propagandístico de Alternativa para Alemania que dice: “El Islam no pertenece a Alemania. ¡La libertad de las mujeres no es negociable!" Autor: Rosenkohl, 03/05/2018. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Cartel propagandístico de Alternativa para Alemania que dice: “El Islam no pertenece a Alemania. ¡La libertad de las mujeres no es negociable!» Autor: Rosenkohl, 03/05/2018. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El próximo 26 de septiembre de 2021 se celebrarán en Alemania las elecciones federales. En dicho proceso democrático serán elegidos los 709 diputados del Bundestag, el Parlamento Federal de Alemania y principal órgano representativo y legislativo del país, los cuales elegirán a su vez la cancillería para el periodo de gobierno que va desde el 2021 hasta el año 2025.

En la actualidad, hay un total de seis partidos políticos con representación en el Parlamento Federal de Alemania: la Unión Demócrata Cristiana (CDU) presidida por Angela Merkel, los cuales forman alianza con la Unión Social Cristiana; también se encuentran el Partido Socialdemócrata (SPD), el Partido Liberal (FPD), la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), así como La Izquierda y Alianza 90/Los Verdes.

Estas elecciones alemanas están marcadas por varias polémicas. En primer lugar, el intento de impedir que el Partido Comunista de Alemania (DKP) participara en dichas elecciones. El comité electoral federal anunció el 11 de julio que el DKP había perdido su estado legal como partido, justificado en que en los últimos seis años «siempre se había retrasado y no se había presentado dentro del plazo legalmente prescrito». Así lo transmitió a la Agencia de Prensa Alemana el funcionario federal Georg Thiel.

El Partido Comunista de Alemania mostró una total desaprobación frente a esta decisión. Lo acontecido no es el primer episodio de estas características que sufre dicho partido, y es que una de las mayores críticas que recibe la democracia alemana es precisamente una historia con tintes antidemocráticos y reaccionarios frente a las agrupaciones comunistas.

Sin embargo, el tribunal constitucional ha admitido finalmente la participación del Partido Comunista Alemán. No obstante, la polémica ha quedado servida, pues este partido histórico de Alemania ha estado mucho más cerca de quedar ilegalizado que otros partidos abiertamente neofascistas, los cuales van a poder participar en las elecciones alemanas sin ningún impedimento.

De esta forma, junto al partido Alternativa para Alemania (AfD), una agrupación política con una fuerte ideología ultraderechista y que ya tiene representación en el parlamento, participan otros partidos abiertamente neonazis, como el Der III Weg (El III Camino), el histórico Partido Nacional Democrático de Alemania (NPD) y el Partido Pensador Lateral “Wir2020”.

Además de Alternativa para Alemania (AfD), que ha conseguido encontrar un hueco en el parlamento a través de una estrategia de “moderación”, desvinculándose de manera pública de las organizaciones políticas abiertamente neonazis (aunque comparta parte de su discurso) en la misma línea que la corriente de la nueva derecha radical o alt-right al estilo de mandatarios como el expresidente estadounidense Donald Trump o Jair Bolsonaro en Brasil, todo apunta a que los restantes partidos nombrados en el párrafo anterior no obtendrán una representación mayor de la residual en las próximas elecciones alemanas.

De hecho, es incluso probable que AfD retroceda en escaños, como viene pasando en las últimas elecciones regionales en las que ha ido participando. Sin embargo, la crisis en Afganistán y el regreso del discurso xenófobo y racista que aupó a este partido durante la Guerra Civil de Siria en 2015 y el hecho de que parece que Angela Merkel no volverá a presentarse, podría cambiar las tornas y aupar de nuevo a la ultraderecha.

Cabe destacar, que, pese a lo residual de estos partidos neofascistas, su reaparición y auge representan un peligro para la democracia alemana debido a los altercados que han protagonizado y al peligro de que su discurso gane aceptación social. Tampoco hay que olvidar que el partido Alternativa para Alemania, aunque se distancia del neonazismo clásico, es un partido ultraderechista que fomenta y defiende gran parte de los imaginarios reaccionarios de la extrema derecha, es decir, que todos los grupos de este lado del espectro, aunque se diferencien en muchos puntos, comparten una estrategia parecida y un discurso que, en el fondo, es muy similar. Las consecuencias de dicho contexto no se han hecho esperar.

La violencia ultraderechista crece en Alemania

Udo Pastörs, con un eslogan del partido ultraderechista NPD al fondo: "Trabajo, Familia, Patria". Autor: Marek Peters, 26/06/2013. Fuente: Wikimedia Commons
Udo Pastörs, con un eslogan del partido ultraderechista NPD al fondo: «Trabajo, Familia, Patria». Autor: Marek Peters, 26/06/2013. Fuente: Wikimedia Commons

En el contexto de la pandemia, se ha observado un gran aumento de las acciones de las formaciones políticas de extrema derecha. En 2019, el informe de la prestigiosa organización de investigación sobre terrorismo global Counter Extremism Project, ya avisaba de como se estaba produciendo un aumento de la actividad de los grupos neonazis, los cuales se estaban expandiendo por el mundo en los últimos cinco años a través de captar adeptos utilizando la música, las artes marciales o los polígonos de tiro, entre otros espacios de socialización.

Dicho informe alertaba de un aumento exponencial de una especie de terrorismo con tintes conspirativos y argumentos apocalípticos muy violento y ligado a la ultraderecha.

El ministro del Interior de Alemania, Horst Seehofer, ya advirtió en 2019 y 2020 sobre el peligro inminente que era la extrema derecha y sus acciones violentas en el país germano, catalogándolo al extremismo de derecha como “la mayor amenaza a la seguridad que tiene nuestro país”.

Así pues, estos grupos han crecido al amparo de discursos de violencia y superioridad racial combinados con teorías de la conspiración apocalípticas y negacionistas espolvoreadas por el contexto de crisis mundial a causa de la pandemia. Teorías como «El Gran Reemplazo», QAnon, El Nuevo Orden Mundial o el Plan Kalergi, han sido (y son) algunos ejemplos de los relatos y el contenido utilizado por el neofascismo para captar adeptos.

La mayoría de estos relatos coinciden en dos premisas altamente peligrosas que derivan en la justificación del terrorismo y la violencia. Por un lado, se apoyan en el supremacismo blanco, esto es, la idea de que es necesario preservar la cultura y los valores occidentales restringiendo, marginando, oprimiendo y desplazando otras culturas, valores y etnicas. Por otro, la violencia se justifica como una acción supuestamente “defensiva” o “preventiva” sobre un contexto apocalíptico y extremo en el que es necesario actuar para que las «élites» que mueven los hilos (usualmente personalidades progresistas o magnates muy concretos) no se salgan con la suya.

De esta manera, bajo este contexto, se observa como en Alemania han aumentado de manera alarmante los ataques perpetuados por la extrema derecha. En concreto, la policía llegó a contabilizar el pasado 2020 la cifra de 23.604. En estos delitos se han contabilizado desde las amenazas y agresiones verbales hasta los asesinatos, representando un aumento del 6% respecto al año 2019.

Además, como han informado investigadores del Instituto de Investigación Interdisciplinaria sobre Conflictos y Violencia de la Universidad de Bielefeld, las personas sobre los que suelen recaer este tipo de agresiones suelen pertenecer a grupos vulnerables o estigmatizados como los refugiados, los inmigrantes de ciertas etnias, el colectivo LGTB o grupos políticos de ideologías democráticas y contrarias, especialmente los abiertamente antifascistas y/o de izquierdas.

La acción frente a la ultraderecha

Fosa común en Estépar, Burgos, con 26 víctimas republicanas de la represión franquista. Autor: Mario Modesto Mata, 26/07/2014. Fuente: Wikimedia Commons (CC-BY-SA-4.0.)
Fosa común en Estépar, Burgos, con 26 víctimas republicanas de la represión franquista. Autor: Mario Modesto Mata, 26/07/2014. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Tanto la justicia como el gobierno alemán han tomado ciertas medidas para combatir este contexto descrito en los párrafos anteriores. El ejército y la policía han sido dos ámbitos de intervención, donde se han llegado a disolver algunas divisiones de sus unidades militares de élite por sus vínculos con organizaciones extremistas de ultraderecha, así como la suspensión de 29 policías por participar en chats nazis y compartir contenido racista.

Incluso la Oficina Federal para la Protección de la Constitución de Alemania ha decidido poner al partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en vigilancia debido a su extremismo de derechas.

Además, las acciones frente al peligroso avance de la ultraderecha no se quedan aquí, ya que se ven reflejadas en la estrategia política de los demás partidos a través del denominado “cordón sanitario” frente a AfD, donde el resto de partidos han unido fuerzas olvidando las discrepancias históricas para aislar a este partido que representa con 88 diputados y el 12,6 % de los votos la tercera fuerza política del país.

Sin embargo, pese a esto, se observa como el surgimiento y consolidación de la extrema derecha en uno de los países que históricamente más a sufrido las consecuencias de este tipo de políticas es un hecho constatable y actual.

De esta manera, en Alemania, pese a las medidas optadas para frenar la ultraderecha, surge la pregunta: ¿qué puede llegar a ocurrir en países más permisivos con este tipo de organizaciones?

España sería un ejemplo bastante alarmante de cómo ignorar e incluso favorecer a parte de los grupúsculos de extrema derecha desde las instituciones. El terrorismo de extrema derecha en el país ha resultado ser objeto de grandes controversias por la gravedad de sus acciones y su poca repercusión en cuanto a condenas judiciales y blanqueamientos políticos.

El caso del asesinato del joven antifascista Guillem Agulló es un ejemplo de como el poder judicial y los propios medios de comunicación han blanqueado y protegido a los grupos y partidos que han sostenido un discurso populista de derechas, y que incluso han tenido manifestaciones abiertamente xenófobas, racistas y discriminatorias en general.

No se debe olvidar que España sigue siendo uno de los pocos países de Europa que no ha condenado su pasado fascista de manera clara. Tan grave es dicha situación con la memoria histórica que la ONU ha exigido a España en numerosas ocasiones la necesidad de realizar un revisionismo histórico y una reparación real frente a todo los crimines del franquismo, la mayoría de ellos apenas investigados y olvidados premeditadamente a través de la ley de amnistía.

En definitiva, la extrema derecha vuelve a sobrevolar Europa como un viejo fantasma, los gobiernos, aunque estén poniendo algunas medidas para frenarla parecen no ser suficientes, incluso Alemania, una de las supuestas democracias europeas más consolidadas, tiene serios problemas frente al auge de la ultraderecha, que también se da en países históricamente azotados por el fascismo como Italia (donde la ultraderecha forma parte del gobierno), Francia o España.

Dicho contexto apunta a una larga lucha frente a este tipo de organizaciones, discursos y políticas reaccionarias que hay que combatir con todas las herramientas civiles y democráticas al alcance, pues el futuro de las sociedades está en ello.

– Foto de portada: Acto público del grupo neonazi Die III Weg. Autor: Nico Kuhn, 17/02/2018. Fuente: Flickr (CC BY 2.0)

Álvaro Soler

Articulista. Sociólogo y gestor medioambiental, con suerte de poder compartir vocación y formación. Las Ciencias Sociales son una parte muy importante de mi vida. Considero la divulgación a través de la sociología como una gran herramienta para destapar las injusticias sociales y arrojar luz sobre la actualidad diaria contribuyendo así a ser un poco más libres y justos.

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