Agresión homófoba denunciada en Oviedo: atacado por tres desconocidos al grito de «maricón de mierda»

La pasada noche del viernes volvió a ocurrir un trágico episodio de violencia homofóba en España, en esta ocasión en un local de la ciudad de Oviedo.

La agresión fue denunciada por la víctima en sus propias redes sociales, donde comenta que se encontraba “bailando y pasándolo bien tranquilamente con sus amigas y compañeras de trabajo” cuando de repente fue atacado por tres desconocidos al grito de “maricón de mierda”. Al tenor de lo descrito por la víctima, los presuntos agresores atacaron físicamente al joven, tanto con los puños como usando un vaso de cristal, el cuál tuvo que recibir seis puntos y tres grapas en la cabeza más otros cuatro puntos en la nuca y el cuello. Las heridas fueron documentadas a través de fotografías en las redes sociales.

El propio local, ubicado en la Calle Mon de la ciudad, ha reafirmado también vía redes sociales la existencia de la agresión y han apoyado públicamente al joven.

A pesar de no haber podido identificar a los agresores como resultado de la abrupta salida del joven del local tras ser agredido, han señalado que se encuentran revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad del local, poniéndose a disposición tanto del joven como de la policía para encontrar a los responsables.

Finalmente, el joven agredido ha denunciado el creciente ambiente de intolerancia frente al colectivo LGTBI, pidiendo difusión para que casos como el suyo no queden impunes y se logre justicia.

Aumento de los delitos de odio

Tristemente, la agresión a Kevin no es un caso aislado o un evento puntual, sino que responde a una creciente ola de intolerancia hacia determinados colectivos y minorías sociales.

Según el Ministerio de Interior, a fecha de 31 de julio de este año se habían registrado 748 delitos de odio. Esta cifra indica un aumento del 9,3% con respecto al año 2019 durante el mismo periodo.

Los delitos de odio abarcan hasta 12 tipos de delitos diferentes, entre los que se pueden encontrar los xenófobos o relacionados con las ideologías, pero si tomamos exclusivamente los delitos referentes a la orientación sexual o a la identidad de género, vemos como la cifra sigue la misma tendencia.

En el año 2020 se registraron 282 de estos delitos, solo uno menos que en 2019 y 23 más que en el año 2018.

En ambos encontramos un patrón evidente: han aumentado en los últimos años.

Por ejemplo, los delitos de odio en general han aumentado de manera constante desde el año 2016 (sin contar el pasado año 2020, año de confinamiento), al igual que los delitos relacionados con cuestiones sexuales o identitarias, que, si bien tuvieron sus máximos en los años 2013 y 2014, no paran de crecer de manera constante desde el año 2015.

En la memoria todavía está el caso de Samuel Luiz, el joven que fue asesinado a causa de una paliza y que generó todo un debate acerca de la naturaleza del delito, donde desde posiciones conservadoras se trató de defender que no se trataba de un delito de odio.

Los discursos de oido y la realidad que no se recoge en los datos

A pesar de que los datos nos ofrecen una clara evidencia de como los delitos de odio están en aumento, las organizaciones LGTBI+ avisan: la realidad es mucho más grave de lo que los datos muestran.

Diferentes organizaciones y observatorios contra la homofobia son mucho más críticos, y señalan que los datos oficiales son parciales pues solo recogen las denuncias que llegan a comisaria y acaban en los juzgados, perdiéndose muchísimos episodios por el camino.

Concretamente, y como ejemplo, la organización FELGTB, entidad que se encarga de recoger y recopilar datos sobre agresiones y discriminación homófoba, bífoba, tránsfoba… señalaba en su informe sobre la LGTBIfobia del año 2019 que más de la mitad de los delitos de odio, un 55%, contra el colectivo no son denunciados.

Las causas que señalan para ello son variadas: desde el miedo a identificarse como persona LGTBI hasta la desconfianza en las administraciones y los cuerpos de seguridad del Estado. Este aumento de la intolerancia viene acompañado por un fenómeno evidente: la irrupción política, social e institucional de la ultraderecha.

El entorno mediático de la ultraderecha, principalmente representado por Vox, aunque acompañado por asociaciones ultraconservadoras como Abogados Cristianos o Hazte Oír, llevan años lanzando discursos de odio y ataques contra la comunidad LGTBI de manera indiscriminada.

Así, los ataques contra el matrimonio o adopción para parejas homosexuales, el reconocimiento de la autoidentificación de género, o el acceso a un proceso hormonal para personas trans, son constantes en el ideario de la ultraderecha, lo que sumado a la catalogación y al uso de términos despectivos como “ideología de género” o “lobby LGTB” propicia un ambiente de intolerancia contra las personas pertenecientes a estos colectivos.

Además, estamos observando como poco a poco estos ataques pasan de ser únicamente verbales o ideológicos a tomar materialidad en el día a día, como muestran el aumento de las agresiones, tanto físicas como verbales, hasta la violencia institucional, como esta ocurriendo en comunidades autónomas como Madrid, donde se estudia derogar las leyes de protección LGTBI, o Murcia, donde se ha prohibido por ley el uso del lenguaje inclusivo a funcionarios.

Enlaces y fuentes:

– Foto de portada: Imagen de las heridas del joven agredido. Autor: keevinrj, 04/12/2021. Fuente: Instagram

Valentín Pozo

Articulista. Estudiante de cuarto de Ciencias Políticas y apasionado de la investigación. Experiencia en movimientos estudiantiles y sociales. En mis artículos intento ofrecer un enfoque analítico más orientado a las ideologías y teoría política.

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