“No nos sentamos con fascistas”: los taxistas en huelga se niegan a reunirse con Vox

La marcha lenta de los taxistas en huelga de Cataluña ha colapsado Barcelona la mañana del miércoles.

La huelga estaba convocado por la asociación Élite Taxi, el Sindicat del Taxi de Catalunya y la Agrupació Taxi Companys.

El objetivo dar un aviso al Govern para que cumpla la sentencia del Tribunal Supremo de 2018 que limita la ratio de 1 VTC por cada 30 taxis. Los organizadores denuncian connivencia entre la administración y las VTC para incumplir esta normativa y plantear un escenario como el de Madrid.

Allí Isabel Díaz Ayuso ha limitado ligeramente la actividad de los VTC, pero en la práctica apenas ha reducido su número y prepara una nueva ley para darles más facilidades.

Así, 4000 vehículos protagonizaron una marcha lenta en Barcelona, 900 según la Guardia Urbana, en un paro total de la actividad que ha durado desde las 10 de la mañana a las 14 horas de la tarde y que ha llegado a las puertas del Parlament. En otras ciudades catalanas la estampa ha sido similar.

A su llegada al Parlament los representantes de los taxistas en huelga han sido recibidos por distintas formaciones de izquierdas como ERC, PSC, Junts, CUP y Comuns.

Una de las ausencias más sonadas ha sido la de Vox. Por ello un periodista ha lanzado dos preguntado a los representantes de los taxis, una relacionada con Vox: “¿no os habéis reunido con Vox? ¿ni siquiera los habéis convocado, no conocéis su postura?”

El mediático Tito Álvarez, representante de Élite Taxi ha respondido tajante: “nosotros no nos sentamos con fascistas”.

Más allá de los taxistas en huelga: Vox y su intento de privatizar el sector

Y es que además de esta férrea oposición por el componente ideológico, la formación de extrema derecha está planteando una posición contraria a los intereses del taxi en la mayoría de lugares donde tiene capacidad de influencia.

En Madrid, la formación ha apoyado las medidas para mantener funcionando con la misma intensidad los VTC y el sector del taxi, en un intento de privatizar el sector al que los taxistas se oponen.

Además, como se ha visto en otros países precariza el sector y no tiene porque verse reflejado con una mejora del servicio o bajada de precios, ya que las empresas VTC suelen subir los precios una vez consiguen eliminar a sus competidores del sector del taxi.

De hecho, aunque Vox es ambiguo en sus declaraciones sobre la privatización del sector del taxi, los taxistas quisieron mostrar las intenciones del partido.

Así los taxistas en 2021 enviaron una correo haciéndose pasar por la empresa de VTC Unauto, desde la cuenta paródica Untauto VTC.

Desde la cuenta argumentaban que sentían miedo por el Real Decreto Ley de José Luís Ábalos en 2018 contra los intereses del sector VTC.

Mensaje publicado por la cuenta de Twitter @untautovtc_

Desde la cuenta oficial de Vox España no comprobaron que era una cuenta paródica y respondieron que apostaban por la convivencia entre el sector VTC y el taxi y que irían contra la ley cuando tuvieran la oportunidad. Además, argumentaron que irían contra la ley de manera judicial para intentar acabar con ella.

Mensaje publicado por la cuenta de Twitter @untautovtc_

Este engaño a la formación fue ampliamente compartido por el sector del taxi, que mostró las verdaderas intenciones del partido.

Conflicto, defensa de las élites y voto obrero

Este conflicto del Vox con el taxi es una generalidad en España.

En Castilla y León, Vox y Partido Popular apuestan por una privatización del sector del taxi. Este sector, tradicionalmente considerado de derechas, respondió con que se verían obligados “a votar a la izquierdas”. Además, informaron que replicarían a los taxistas en huelga de otras zonas, haciendo manifestaciones y protestas para intentar impedir cualquier privatización del sector.

En Ceuta, el conflicto también es patente. Allí la Asociación de Trabajadores Asalariados del Taxi de Ceuta (ATAT) protestó contra las declaraciones de Vox en la Asamblea de Ceuta sobre los taxistas: “para hablar de los trabajadores del taxi, previamente se debería de haber reunido con la asociación que los representan, y no actuar por libre” y han añadido «cuando se les pida ayuda, acudan, mientras, se podrían quedar callados, o no les consta que el 90% de trabajadores del taxi es de religión musulmana, un colectivo al cual insultan, y menosprecian.”

El presidente de Vox Ceuta, Juan Sergio Redondo, respondió a las críticas: ”Vox no tiene que contar con una asociación que no representa a la mayoría de los trabajadores del sector del taxi”. Además la tildó de ser una “marioneta” del PSOE.

Y es que aunque Vox intenta lograr el voto obrero con sus discursos, una estrategia conocida como lepenización por el éxito del Frente Nacional (FN, ahora RN) de Marine Le Pen, la diferencia es que la estrategia de Vox es principalmente discursiva.

Si bien Vox habla constantemente de los obreros, la mejora de sus condiciones y el empeoramiento de su vida, además de pretender ser sus garantes, la formación vota constantemente en contra de sus intereses.

De hecho, aun con críticas al “globalismo” un constructo que usa la formación, y a las empresas internacionales, Vox tiende a favorecer y apoyar a las élites económicas con sus actos tanto nacionales como internacionales.

Así suele mostrar su oposición a las medidas que limitan su riqueza, mientras vota en contra de las medidas que favorecen a los trabajadores, como la subida del SMI, la actualización de las pensiones, la modificación de las reforma laboral o las bajas médicas.

No hay que olvidar que uno de los grandes motivos por los que la extrema derecha está presente es para mantener los privilegios de las élites. Y suele ser recompensada por ello.

“No nos sentamos con fascistas”: los taxistas en huelga se niegan a reunirse con Vox

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Estudiante de Ciencias Políticas y máster en Política Mediática. Apasionado del estudio y análisis del hecho político, con especial interés en el fenómeno de la extrema derecha, sobre la que llevo formándome desde 2012. Firme defensor de que en política no todo es opinable y los datos, fuentes y teorías de la ciencia social y política deben acompañar cualquier análisis.

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