Intervienen las propiedades de 8 empresarios multimillonarios brasileños por alentar un golpe de Estado si pierde Bolsonaro

Un juez ha ordenado intervenir las comunicaciones, hogares y redes sociales de 8 grandes empresarios brasileños que hablaban de fomentar un golpe de Estado a favor de Bolsonaro si pierde. Esta orden viene dada por el juez de la Corte Suprema, Alexandre de Moraes, quién también investiga a Bolsonaro por diseminar fake news y atentar con la democracia. Este mismo juez ha sido nombrado titular del Tribunal Superior Electoral (TSE).

Así ha organizado un gran despliegue ante estos indicios golpistas revelados por el medio Brasilia Metropolis.

La policía federal ha entrado en los domicilios de los multimillonarios y ha confiscado sus teléfonos móviles. También ha ordenado el bloqueo de sus cuentas bancarias y redes sociales.

Los 8 investigados son grandes empresarios brasileños ligados al bolsonarismo y que han mostrado sus simpatías por el presidente en múltiples ocasiones.

Los sospechosos son Luciano Hang, dueño de  tiendas Havan; Marco Raymundo, de surf Mormaii, importante multinacional; Afranio Barreira Filho, de la cadena de restaurantes Cocobambú; Meyer Nigri, de constructora Tecnisa; Ivan Wrobel, de la constructora W3 Engenharia; José Peres, de la gran empresa Multiplan así como los magnates de muebles de lujo Luiz Tissot y José Koury, del Grupo Sierra.

El más activo de todos ellos es Luciano Han, un activista de extrema derecha que enfrenta a la oposición bolsonarista con vídeos y campañas. Sus tiendas, Havan, son famosas por tener una estatua de la libertad en su entrada.

Golpismo y compra de votos: el contenido del chat

Los multimillonarios integraban un chat llamado “Empresarios y política” donde daban rienda suelta a sus ideas golpistas y tramaban como deberían desarrollarse estas elecciones. Marco Raymundo, el propietario de la empresa de Surf Momaii y uno de los más radicales del grupo hablaba abiertamente de empezar a dar señales del golpe el día 7 de septiembre: «El 7 de septiembre se está organizando algo para unir al pueblo y al Ejército, y al mismo tiempo dejar en claro de qué lado está el Ejército».

Este día se celebran los 200 años de independencia de Brasil y Bolsonaro va a lanzar una celebración por todo lo alto, con el miedo a la dialéctica golpista.

Otros de los empresarios, José Peres de Multiplan, dijo que «Prefiero un golpe de Estado que el regreso del PT«. El resto de los empresarios le jaleaban.

Un tercero, Tissot, de la empresa especializada en muebles de lujo Grupo Sierra se lamentaba de la actual democracia brasileña y añoraba un golpe: «El golpe tendría que haberse dado en los primeros días de Gobierno. En 2019 hubiéramos ganado otros diez años más».

También se vertían dudas sobre el sistema electoral, comprando el falso relato del fraude electoral, del que Bolsonaro y sus aliados han sido incapaces de mostrar una prueba. “El Supremo Tribunal Federal… será responsable de una guerra civil en Brasil« dijo Meyer Nigri, empresario con gran amistad con el presidente y fundador de la constructora Tenicasa.

Los empresarios también hablaron abiertamente sobre la posibilidad de comprar votos para favorecer a Bolsonaro: “dar un bono en efectivo o un lindo premio a todos los empleados de nuestras empresas», refiriéndose a los que voten a Bolsonaro.

En el mismo chat ponían en duda la legalidad de la acción y los problemas que podrían tener por comprar votos.

Las reacciones y el temor al golpe de Estado.

Está actividad golpista ha sido un auténtico escándalo ante la sociedad brasileña ya que Bolsonaro no rechaza la idea de un golpe de Estado.

Por un lado, miembros del PT denunciaron las declaraciones como un grave problema golpista, como el caso del senador Randolfe Rodrigues.

Por otro lado, el clan Bolsonaro salió en tromba a defender a los empresarios o minusvalorar sus acciones.

Ambos hijos del empresario se escudaron en la libertad de expresión. Su mediático hijo, Eduardo Bolsonaro, dijo esta actuación contra el golpismo era “un ataque contra la democracia en plena campaña electoral. Censura”.

Flávio Bolsonaro dijo que “es una locura ordenar una orden de búsqueda y captura contra empresarios honestos, por decir en una conversación privada de WhatsApp que preferirían cualquier cosa a un exconvicto».

El legislador se refería así al caso de Lawfare contra Lula para expulsarlo mediante investigaciones judiciales ilegales de la carrera electoral y donde todas fueron anuladas por la ley posteriormente. Bolsonaro tildó las noticias de “fake news”. Por su parte, los empresarios se defendieron de distintas maneras, escudándose en su libertad de expresión.

«No somos conspiradores ni partidarios de ningún golpe. Los mensajes obtenidos en un grupo privado de amigos fueron distorsionados en su sentido y contexto», publicó el empresario Koury en un comunicado. Aunque las afirmaciones del chat no dejan la menor duda.

La realidad es que la sombra del golpe sobrevuela Brasil, con un ejército que ha respaldado las tesis de Bolsonaro sobre un posible fraude electoral y donde la pareja electoral de Bolsonaro es el general y ex ministro de defensa Walter Braga Nieto. El mismo Bolsonaro fue entrevistado para la televisión (con un visionado de más del 50% de los brasileños) y se negó a aceptar el resultado electoral indubitablemente.

El presidente intentó rechazar responder, hasta que finalmente dijo que aceptaría el resultado “siempre y cuando las urnas sean limpias y transparentes».

Unas declaraciones que hacen temer que Bolsonaro no reconozca el resultado electoral pese a que sea su gobierno el que organice las elecciones y a diferencia de Trump, tenga el ejército de su lado para dar un golpe de Estado.

Intervienen las propiedades de 8 empresarios multimillonarios brasileños por alentar un golpe de Estado si pierde Bolsonaro

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Estudiante de Ciencias Políticas y máster en Política Mediática. Apasionado del estudio y análisis del hecho político, con especial interés en el fenómeno de la extrema derecha, sobre la que llevo formándome desde 2012. Firme defensor de que en política no todo es opinable y los datos, fuentes y teorías de la ciencia social y política deben acompañar cualquier análisis.

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