Un medio israelí difunde el bulo de que Hamás decapitó a 40 bebés durante su ataque a Israel

El pasado 9 de octubre, Israel declaró la guerra a la Franja de Gaza tras un ataque del grupo yihadista Hamás el día anterior, en lo que se ha descrito como una nueva escalada en el conflicto palestino-israelí. Desde entonces las víctimas ya se cuentan por centenares en ambos bandos, así como miles de personas heridas. No obstante, como suele suceder, la verdad ha sido otra de las víctimas cuando diferentes medios de comunicación informaron de que el grupo fundamentalista islámico había decapitado a 40 bebés en Kfar Aza.

Si bien es habitual que en medio de una guerra circule información confusa difícil de contrastar, como de hecho se vive actualmente en el conflicto entre Ucrania y Rusia, esta noticia llamó la atención por su especial crueldad y por volverse viral en muy poco tiempo, una noticia que Hamás desmintió a través de su canal de Telegram.

Así se creó el bulo de los 40 bebés decapitados

El 8 de octubre, el Movimiento de Resistencia Islámico (Hamás), organización yihadista que controla buena parte de la Franja de Gaza, donde se residen alrededor de dos millones de personas (un 40% menores de edad), realizó el que se ha sido catalogado como el mayor ataque en 50 años a Israel cuando realizaron un ataque coordinado con más de 1.500 milicianos de su brazo armado, la Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam (junto a otros grupos), tomando brevemente el Paso de Erez y asaltando posiciones militares y civiles, incluyendo un festival de música del que se han recuperado alrededor de 260 cuerpos, según autoridades israelíes, y del que tomaron al menos 150 rehenes. El objetivo de la organización, catalogada como terrorista por países como Estados Unidos o Israel, era tomar rehenes como moneda de cambio para poder realizar demandas al Estado de Israel en relación sus crímenes contra el pueblo palestino.

La respuesta del Estado de Israel ha sido declarar la guerra a Hamás. Tras recuperar los enclaves tomados por las milicias yihadistas al sur del país, desde el Ministerio de Defensa se declaró el «asedio total» a la Franja de Gaza, lo que supone una invasión terrestre y el bloqueo de las líneas de suministro de agua, electricidad y combustibles, si bien este bloqueo se lleva dando desde 2007, cuando se estima que Hamás se hizo con el control de la Franja.

Desde entonces, diferentes informaciones aseguran que el ejército israelí ha estado bombardeando a la población civil, alcanzando hospitales, colegios, mezquitas y bloques de viviendas, provocando las denuncias de parte de la comunidad internacional y de diferentes organizaciones en defensa de los derechos humanos, a pesar de que el presidente de la Autoridad Nacional de Palestina ha condenado la violencia por ambas partes y que Hamás parece dispuesto a negociar.

Uno de estos enclaves del sur de Israel ha sido el kibutz de Kfar Aza, un pequeño enclave a solo unos kilómetros de Gaza. La cadena de eventos que llevó a la propagación de esta desinformación comenzó con una transmisión en vivo de la reportera Nicole Zedeck del medio privado israelí i24News.

En su relato inicial, el 10 de octubre, Zedeck afirmó que las fuerzas de Hamás habían perpetrado un ataque inhumano, decapitando a 40 bebés y difundiendo imágenes del suceso, provocando una oleada de indignación y horror en todo el mundo. Incluso el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, mencionó que “nunca hubiera pensado que vería, tendría confirmación, de fotos de terroristas decapitando a niños”. Más tarde diría a través de Twitter que «Los soldados me dijeron que creen que murieron 40 bebés y niños. Aún se desconoce la cifra exacta de muertos, ya que los militares continúan yendo casa por casa y encontrando más víctimas israelíes.» Aquí reconocía que la información no había sido contrastada.

Sin embargo, incluso desde el principio, había una sombra de duda que rodeaba esta afirmación impactante. La falta de pruebas físicas, además de la ausencia de confirmación oficial, planteó preguntas sobre la veracidad de la historia. Así, a medida que la noticia se propagaba como un reguero de pólvora, surgieron discrepancias significativas. Los periodistas presentes en Kfar Aza durante la visita organizada por el Ministerio de Defensa de Israel compartieron sus experiencias, contradiciendo las afirmaciones de Zedeck. Aunque reconocieron la tragedia del ataque, negaron las decapitaciones masivas que Zedeck afirmaba haber presenciado.

Tuit de i24News donde Zedek informa en directo acerca del bulo de los 40 bebés

De esto se hizo eco el medio de noticias turca Anadolu: “No tenemos información que confirme que Hamás haya decapitado bebés”, informó que le decía un portavoz del ejército israelí. También la agencia Sky News al día siguiente publicaba una versión similar. «No podemos confirmar ninguna cifra», publicaron.

Poco después, sin embargo, la tarde del 11 de octubre, la CNN publicó haber recibido confirmación desde la oficina del Primer Ministro Nethanyahu que se habían encontrado bebés y niños pequeños decapitados en el kibutz sin especificar número.

Sin embargo, todos los medios de comunicación que hablan de este hecho, como El Español o Fox News, hacen referencia directa a esta transmisión en vivo de la cadena privada israelí. Una información que ha sido replicada con al menos 44 millones de impresiones, 300.000 Me gusta y más de 100.000 retuits, según un mapeo realizado por Marc Owen Jones en la mañana del 11 de octubre.

Un bulo sin ninguna prueba

Hamás, en su canal de Telegram, emitió un comunicado tildando la acusación de «noticia falsa» e insistiendo en que no se ha aportado ninguna evidencia que la sostenga. El grupo yihadista recalcó que su objetivo son las fuerzas sionistas y que se estaban emitiendo difamaciones.

Mensaje de Hamás a través de su canal de Telegram

El hecho de que el propio ejército israelí pusiera en duda la versión de Zedek, de que no hubiese ningún comunicado oficial por parte del Ministerio de Defensa o del Gobierno del Estado de Israel y de que no trascendiese ninguna imagen del suceso, hizo que poco a poco se fuera poniendo en duda esta información. La Casa Blanca, de hecho, posteriormente desmintió la existencia de las imágenes que supuestamente Biden habría visto. Esta contradicción subrayó aún más la falta de base para la historia inicial.

Como añadido, posteriormente otros reporteros que habían acudido al mismo enclave reforzaron que la cuestión de los 40 bebés decapitados carecía de evidencia.

https://twitter.com/OrenZiv_/status/1712038436910055925

Una de las corresponsales, del medio británico The Independent, tuvo que aclarar que ni había dicho nada de 40 bebés, ni que tampoco había visto cuerpos decapitados, aunque sí había sido informado de crímenes por parte del ejército israelí. De hecho, en la nota de prensa aclara que no ha podido verificar que estos crímenes han tenido lugar al no haber visto los cuerpos.

Es decir, no solo no hay rastro de los supuestos 40 bebés decapitados. Tampoco hay imágenes de mujeres y menores de edad que hayan sido objeto de este tipo de actos, ni el ejército israelí ni el Gobierno del Estado de Israel ha ofrecido pruebas al respecto. De hecho, las informaciones ni siquiera proceden directamente de los soldados israelíes, sino de los medios que fueron allí a cubrir el conflicto.

La desinformación en tiempos de guerra

Este incidente desgarrador pero ficticio es un recordatorio de los peligros de la desinformación cuando se dan conflictos armados. Exige una mayor vigilancia por parte de los medios de comunicación y una audiencia informada y crítica.

La desinformación puede tener consecuencias devastadoras, exacerbando la tensión y avivando las llamas del odio y el miedo. En un mundo donde la información se mueve rápidamente, la responsabilidad recae no solo en los periodistas, sino también en el público, que debe discernir cuidadosamente la verdad de la ficción.

Este incidente también destaca la importancia de la responsabilidad y la integridad en el periodismo. La competencia por primicias y la presión por ser el primero en informar pueden llevar a errores y malentendidos. En momentos de crisis, la necesidad de precisión y veracidad es aún mayor. Los medios de comunicación y los periodistas deben trabajar diligentemente para verificar los hechos antes de informar, y el público debe ser crítico y exigente al evaluar las noticias.

Incidentes similares se han vivido durante la invasión de Rusia a Ucrania, un conflicto que continúa. El verificador de información Newtral en un solo año logró identificar más de 100 bulos y desinformaciones, con un pico en las primeras semanas del conflicto. Por ejemplo, en el programa Espejo Público de Antena 3 en España se llegó a emitir un vídeo de un videojuego como si fuera del escenario de guerra.

En última instancia, el caso de los 40 bebés decapitados en Kfar Aza subraya la necesidad de un periodismo riguroso y una audiencia informada.

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Adrián Juste

Jefe de Redacción de Al Descubierto. Psicólogo especializado en neuropsicología infantil, recursos humanos, educador social y activista, participando en movimientos sociales y abogando por un mundo igualitario, con justicia social y ambiental. Luchando por utopías.

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