Toda la oposición de Hungría se une para poner fin a la era Orbán

El proceso de elecciones en Hungría lleva tiempo siendo poco interesante ante la apabullante victoria de Viktor Orbán. La unión de toda la oposición de Hungría en una única candidatura podría poner fin a esto.

Esta sorprende noticia no es una ocurrencia de última hora sino la repetición de la estrategia tomada en 2019 en las elecciones locales del país, que consiguió arrebatar la capital del país al Fidesz y varios importantes municipios.

Así, seis de los principales partidos opositores se unirán para derrotar a Orbán: el Partido Socialista (MSZP), los verdes del Párbesz (Diálogo para Hungría), el liberal Momentum, la centroizquierda de la Coalición Democrática, el ecologista LMP y el derechista Jobbik.

Esta unión de la oposición de Hungría a puesto nervioso al Fidesz de Orbán, que no ha dudado de atacar la futura coalición y tacharla de moralmente reprobable, usando todo el aparato del oficialismo para atacar a sus candidatos, en especial a Gergely Karácsony, actual alcalde de Budapest y figura creciente de la política húngara.

Pero este desprestigio y esta consideración de moralmente reprobable no parece coincidir con lo que opinan los electores: las actuales encuestas otorgan a esta coalición un 39% de los votos frente a un 34% a Orbán. Y hasta ahora todas las encuestas habían acertado fielmente la victoria del actual mandatario.

El siguiente reto de la coalición debe ser capaz de movilizar hasta a 500.000 húngaros que están descontentos con Orbán (pero que no suelen acudir a las urnas) para convencerles de que son su opción y de que este posible gobierno será estable.

Un programa común

Para ello, lo primero que han hecho estos partidos es diseñar un sistema que pueda enfrentarse a las trampas legales que Orbán diseño para Hungría.

En su primera gran victoria de 2010, Orbán obtuvo dos tercios de la cámara con lo que puso en marchas unas modificaciones para asentar la democracia iliberal.

Primero creó una carta magna a su imagen y semejanza, cambiando el sistema electoral y habilitando un sistema para que sus allegados coparán los puestos de poder del estado.

Este sistema electoral redujo a la mitad los diputados, dando ventaja a los partidos grandes, y cambió el sistema de circunscripciones para que el ganador de cada circunscripción, aunque fuese por un voto, se llevase el diputado en liza. Esto explica porque el mandatario autoritario consigue gobernar holgadamente el país con menos del 50% de los votos.

Frente a esto, la coalición ha acordado presentar un único candidato elegido entre primarias entre los representantes de cada partido.

Los nombres que más fuerza tienen para esto son los de Gergely Karácsony (Párbeszéd) y Klára Dobrev, de la Coalición Democrática.

Además, en cada una de las 106 circunscripciones del país, solo se presentará el candidato que tenga más posibilidades de ganarla. El resto se retirarán.

Junto a esto, los partidos han acordado un programa único común centrado en luchar contra la corrupción, revertir las reformas autoritarias de Orbán, obtener la libertad de prensa, la inclusión social, luchar contra la desigualdad, mejorar las relaciones con Europa y múltiples reformas en educación, salud o en la propia Constitución

El resto de “desorbanizar” Hungría

Gergely Karácsony, alcalde de Budapest. Autor: Dóra Kapornai, 20/10/2011. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Y pese a las buenas perspectivas de la coalición, incluso su victoria no asegura que consigan sus objetivos.

Las profundas reformas que realizo Orbán se hicieron gracias a una mayoría holgada de dos tercios de los diputados.

Es muy poco probable que si esta coalición consigue ganar obtenga tan holgada mayoría. Eso significa que deberá seguir las reglas del juego que marcó el mandatario.

Así, no podría modificar la católica Constitución húngara que creo que el mandatario, ni reformar los organismos del estado que modifico para poner a sus allegados.

Por ello es más que probable que los organismos del estado húngaro y los tribunales de justicia estuviese llenos de aliados y seguidores de Orbán que complicarán el hacer del futuro gobierno.

Aún así, uno de los retos que se ha planteado la coalición es retomar la confianza con sus socios europeos, mejorando las relaciones internacionales con la Unión Europea, muy deterioradas por la actual gestión autoritaria de Orbán contra los principios de igualdad europeos.

De hecho es muy posible que esta actuación contra la igualdad, que en los últimos meses ha abierto un nuevo frente con la ley antilgtb promulgada por el gobierno, prive a Hungría de los fondos de recuperación Covid por no respetar el Estado de Derecho.

Otra de las propuestas es alejar el país de la esfera de Rusia, a la que Orbán se ha ido acercando gradualmente ante el rechazo que causa en buena parte de las democracias occidentales.

Y también Jobbik, la extrema derecha reconvertida

Uno de las mayores dudas de la unión de la oposición de Hungría ha sido la inclusión del anteriormente ultraderechista y antisemita Jobbik.

Este partido tuvo una dura posición contra la inmigración, los judíos y los homosexuales que incluso impidió que fuera aceptado en los principales grupos de la extrema derecha europea: Identidad y Democracia, y los Conservadores y Reformistas Europeos.

El partido ultraderechista contaba con su propia milicia, que recordaba ampliamente a las milicias fascistas de los años 20, la Guardia Húngara (ya disuelta).

La radicalización del Fidesz de Orbán a la extrema derecha fue reduciendo su espacio al punto que el partido en 2018 anunció que giraría hacia el centro.

Así el Jobbik se ha ido desprendiendo de sus diputados más radicales, que se han marchado a formar un partido similar a Amanecer Dorado en Grecia, mientras ha girado su programa a uno de corte liberal.

Esto se ha visto en Europa donde suele votar contra las propuestas de la extrema derecha y unificar su voto con el de los liberales y los conservadores.

Si bien su inclusión ha causado suspicacias, varios expertos húngaros consideran que el Jobbik esta totalmente asimilado de la vida política húngara y alejado de la formación que fue en 2004.

Además, su inclusión podría traer el necesario voto de la derecha descontenta, muy necesario para derrotar a Orbán. Y no es para menos ya que el Jobbik es la segunda fuerza política del país.

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Estudiante de Ciencias Políticas y máster en Política Mediática. Apasionado del estudio y análisis del hecho político, con especial interés en el fenómeno de la extrema derecha, sobre la que llevo formándome desde 2012. Firme defensor de que en política no todo es opinable y los datos, fuentes y teorías de la ciencia social y política deben acompañar cualquier análisis.

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