El Frente Obrero impulsa una campaña homófoba en Valencia en la semana del Orgullo LGTB

El pasado lunes 27 de junio, un día antes del Día Mundial del Orgullo LGTB, y en una semana caracterizada por la defensa de los derechos del colectivo, el Frente Obrero, organización ligada al Partido Marxista-Leninista (Reconstrucción Comunista) y liderada por Roberto Vaquero, cubrió paneles de publicidad con carteles que emulaban la publicidad institucional del Ayuntamiento de Valencia donde se buscaba visibilizar la realidad de las personas LGTB mediante frases reivindicativas, pero por mensajes propios donde se tachaban estas frases y se exponían otras que nada tenían que ver, enfocadas en otros problemas.

Como añadido, a través de sus redes sociales, además de difundir algunos de estos carteles, grabaron también un vídeo donde señalaban que «el gobierno del PSOE, Podemos y Compromís intenta tapar sus miserias con publicidad» y que «pretenden politizar la orientación sexual y hacerlo algo supuestamente revolucionario, mientras implantan medidas reaccionarias como la ideología queer o la ley trans».

Así, uno de estos carteles, a modo de ejemplo, rezaba «Mi pareja es bisexual», pero con la parte de «es bisexual» tachada, para indicar más abajo «está en paro», junto a un dato real sobre el paro juvenil.

Estos carteles han sido colocados principalmente en paradas de metro y de autobús, y han suscitado la crítica de muchas personas por constituir, en esencia, un falso dilema, puesto que la defensa de los derechos LGTB no está reñida con la defensa de los derechos laborales o las condiciones materiales de las personas. Una contraposición que ha sido leída como una campaña LGTBfóbica por parte del Frente Obrero, teniendo en cuenta además que son días centrados en la defensa de los derechos de estas personas.

El Frente Obrero y el rojipardismo

El Frente Obrero se fundó en marzo de 2019 como una organización en la órbita del Partido Marxista-Leninista (Reconstrucción Comunista), caracterizado por sus posturas antirrevisionistas dentro del marxismo-leninismo y por su ataque continuo a lo que consideran que es la «izquierda posmoderna». El pasado 12 de junio de 2022 celebraron su primer Congreso, donde se constituyeron oficialmente como partido político.

A pesar de sus propuestas, ideas y simbología asociada a la extrema izquierda, el Frente Obrero ha sido señalado y criticado por adoptar un discurso similar a la «derecha alternativa» estadounidense en lo que se refiere a la agenda social y cultural, por compartir espacios con figuras de la ultraderecha española y por centrar sus críticas a partidos y personalidades de izquierdas.

Por ejemplo, apoyándose en su lema «los trabajadores primero», han criticado con fuerza al movimiento feminista, señalando que «el feminismo no es revolucionario» en una campaña iniciada en 2021, o diciendo en un debate que «el feminismo no representa a la mujer obrera». También han iniciado campañas contra la «ley trans», realizando campañas también con carteles diciendo que «el sexo biológico existe», afirmación que recuerda al autobús tránsfobo de la asociación ultracatólica Hazte Oír, cercana al partido de extrema derecha Vox.

Pero las críticas del Frente Obrero no se centran únicamente en el feminismo o los derechos LGTB, sino también en la inmigración. Así, hay críticas también a la inmigración. Su líder, Roberto Vaquero, ha señalado la «multiculturalidad» como un problema: «Mientras, la izquierda ha abandonado la lucha de clases para centrase en luchas parciales como el feminismo, el ecologismo o la lucha por la multiculturalidad, realizando seguidismo y fomentando el individualismo.», dijo en un tuit en septiembre de 2021.

Junto a este discurso y este lenguaje, que recuerda a la derecha radical moderna, se ha criticado al Frente Obrero que la mayoría de sus campañas se centran en atacar a personalidades, gobiernos y partidos de izquierdas. Así, en Valencia es muy común sus ataques a Mónica Oltra, pero también han criticado e incluso realizado escraches a Pablo Iglesias, ex líder de Podemos, o a Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y actual vicepresidenta segunda del gobierno.

Además, también se les ha afeado que compartan espacios con personalidades e influencers de la esfera ultraderechista, aunque sea para participar en debates.

Así, desde posturas de la izquierda española han criticado esta adopción de los marcos de la extrema derecha en cuestiones sociales como inmigración, género u orientación sexual y que no solo se observa en el Frente Obrero, sino en otros discursos esgrimidos por personalidades como Hasel Paris, Ana Iris Simón, Diego Fusaro o Juan Soto Ivars, tendencia que se denomina coloquialmente como rojipardismo y que guarda relación con elementos de la ideología nacionalbolchevique o nazbol, una corriente de pensamiento relanzada por autores como Aleksandr Duguin que mezcla elementos de la extrema izquierda y de la extrema derecha.

«Esa izquierda del ‘todo mal’ fascinada con los éxitos de la extrema derecha y de su batalla cultural y culpando de todo a la izquierda (a la que acusa de posmo y de estar a por uvas) obvia muchas cosas en su análisis y demuestra lo poco que conoce a la extrema derecha.«, comienza Miquel Ramos, periodista especializado en extrema derecha, en un tuit intentando explicar esta cuestión. «No es nada casual que hoy exista una corriente de izquierdas abiertamente reaccionaria que ha asumido los marcos de la extrema derecha en temas de género, migraciones, centralismo, islamofobia, etc. Y que cada vez sea más promocionada por medios de comunicación de derechas.», apostilla Ramos, «Creer que la extrema derecha sí que se preocupa por los problemas reales de la gente es un error no solo de primero de antifascismo, sino de primero de marxismo. Si crees que los marcos de la extrema derecha contra minorías o derechos humanos tienen sentido, reflexiona, bro.»

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