Supremacistas blancos y extremistas infiltrados en las Fuerzas Armadas de Canadá, según un informe

Este lunes 25 de abril, The Canadian Press publicó un informe sobre el racismo en las fuerzas armadas de Canadá que ha sido elaborado durante un año por militares retirados y difundido por la Ministra de Defensa nacional, Anita Anand. En él se revelaba que en las filas militares canadienses hay supremacistas blancos y otros extremistas violentos a los que se les vincula con grupos de odio radicales e incluso neonazis y que, al respecto, el ejército no está haciendo lo suficiente para evitar sus infiltraciones en el cuerpo . Además, este documento explica que esta presunta presencia es un «problema moral, social y operativo apremiante», ya que los miembros representan una amenaza tanto a la cohesión del propio ejército, como a la confianza de la ciudadanía en el mismo.

Y es que el texto reivindica que el racismo en las filas está presente desde hace 20 años y que la institución no está actuando al respecto. En este sentido, la ministra hace énfasis en “la necesidad” de formar y capacitar a los líderes de la defensa nacional “a todos los niveles”, pues las labores para detectar la presencia de extremistas y racistas han sido “aisladas e ineficientes” y que a pesar de haber adoptado una estrategia de tolerancia cero frente a la discriminación los propios radicales han sido siempre más hábiles para evitar la detención.

Por el contrario, el general Wayne Eyre, jefe del personal de defensa, sostiene que necesitan alcanzar un equilibrio entre el monitoreo de las redes sociales de los miembros de las Fuerzas Armadas y el respecto a su privacidad. No obstante, en una rueda de prensa virtual con Anand, Eyre dijo que “el verdadero desafío” es que “muchas de estas organizaciones tienden a transformarse una vez que están iluminadas, una vez que se les pone el foco de atención”. A lo que añadió: “Tenemos que estar muy, muy atentos y continuar educándonos sobre cuáles son estos signos y símbolos”.

La ministra, ha subrayado que el Gobierno ya ha destinado 157,1 millones de dólares canadienses para cambiar la cultura militar, pero no se han valorado medidas alternativas teniendo en cuenta que “la financiación, la experiencia y los recursos humanos actualmente no son adecuados para abordar el imperativo de que cada líder se convierta en la primera línea de defensa para garantizar que los miembros de estos grupos permanezcan fuera o abandonen el equipo de defensa”, según matizó la propia Anand.

Un problema de muy atrás en las Fuerzas Armadas de Canadá

Este informe es fruto de una exhaustiva revisión de todo un año años llevada a cabo por militares retirados tras 20 años de racismo en el ejército. Y es que las fuerzas se han visto salpicadas por diversas polémicas e incidentes que conectan a algunos miembros del ejército con grupos de odio y extremismo violento, incluidos supremacistas blancos y neonazis, lo que ha coincidido con la preocupación sobre la desvinculación entre el cuerpo militar y el resto de la población de Canadá, suponiendo, en palabras de la ministra, un “problema”.

Y es que, según el informe, las mujeres, los indígenas y algunas minorías están subrepresentados en el ejército canadiense. El 71% de los militares en el territorio son hombres blancos y solo el 39% es de la fuerza laboral civil del país. “Como ministra de defensa nacional y mujer racializada, estoy firmemente comprometida con la construcción de instituciones donde los canadienses de todos los orígenes sean incluidos, bienvenidos y empoderados”, enfatizó Anand.

La extrema derecha en el ejército Canadiense comenzó a hacerse pública sobre el año 2017, cuando un grupo de marines irrumpió en una ceremonia indígena cometiendo diversas agresiones cuando, días antes, se habían producido la quema de instalaciones pesqueras de esta minoría étnica por parte de cientos de personas reacias a que los indígenas pescaran.

Este acontecimiento fue conocido como el incidente de Halifax, el cual tuvo respuesta social y fue seguido de una marcha de apoyo a los pescadores indígenas de Sipeke’katik en el que los manifestantes llevaban carteles en los que se reivindicaba la discriminación hacia el pueblo indígena: “Estamos viendo tu racismo”, decían las pancartas.

Más tarde, la inteligencia militar reveló que este grupo de marines en concreto con grupos extremistas como los Proud Boys, una milicia de corte neofascista, neonazi, supremacista blanca, que apoya ferréamente a Donald Trump, que se vio implicada en el asalto al Capitolio y cuyos miembros presentan un ideario ultranacionalista, racista y xenófobo. Los Proud Boys se caracterizan, además, por su violencia como arma para luchar contra la llamada “corrección política”, mezclando aspectos discursivos de la alt-right con el anarcocapitalismo. Este grupo comenzó a darse a conocer tras las protestas del Black Lives Matter, donde actuaban bajo el pretexto de “protección de las ciudades” de los antifascistas y activistas de izquierdas.

Asimismo, tras estos acontecimientos se advirtió que estas organizaciones estaban reclutando activamente a jóvenes y que estaban tratando de infiltrarse en las fuerzas armadas para poder entrenarse, ganar experiencia y sobre todo, para obtener equipo militar. Esto último parece una de las obsesiones actuales de los neonazis, intentando provocar un conflicto civil tanto en Europa como en América.

Todo ello sirvió de precedente para que Canadá pusiera en marcha, desde entonces, una serie de mecanismos de seguimiento y publicación de documentos que recogen conexiones entre miembros activos de las filas y organizaciones radicales como la anterior.

Estas herramientas a pesar de haber sido calificadas por la ministra como “ineficientes” logró identificar y meter nueve años en prisión a un miembro de un grupo neonazi (División Atomwaffen) de Manitoba, una provincia ubicada en el centro de Canadá.

Los investigadores  especificaron que se estaba gestando un complot violento con la finalidad de hacer estallar una “guerra racial”. Al igual que en el documento actual publicado por la ministra, también se criticó la falta de acción de las Fuerzas Armadas, puesto que se mantenían pasivos frente a las más de doscientas recomendaciones e informes que se les facilitó para abordar problemas vinculados con el radicalismo y la discriminación en el cuerpo.

La alcaldesa de Manitoba en aquel entonces, Sandra Perron, declaró públicamente que “durante los últimos 20 años, los informes de 41 investigaciones, paneles, juntas, encuestas y revisiones del clima han generado 258 recomendaciones para abordar la diversidad, la inclusión, el respeto y la conducta profesional”. “Cuando este panel asesor trató de identificar el progreso de estas recomendaciones, quedó claro de inmediato que muchas de ellas se implementaron de manera deficiente, se archivaron o incluso se descartaron”, añadió.

Por otro lado, desde Al Descubierto se ha revelado que grupos neofascistas, de extrema derecha y millonarios estadounidenses, han sido los principales financiadores del Freedoom Convoy de Canadá, un movimiento negacionista y antivacunas que desafió la seguridad del país y que contaba además, con el apoyo de múltiples activistas de ultraderecha en contra del Black Lives Matters, de organizaciones paramilitares y radicales norteamericanas como la milicia armada Oath Keepers (actor clave en el asalto al Capitolio) e incluso apoyados económicamente por Elon Musk y Donald Trump. Asimismo, frente a la agridulce victoria en 2021 del Partido Liberal del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se ha esclarecido que la ultraderecha del país multiplicó sus apoyos.

En la misma línea, han habido diferentes organizaciones canadienses que han reivindicado la presencia de neonazis en el ejército canadiense. En 2020, la  directora de la campaña contra el antisemitismo del Centro de Amigos de Simon Wiesenthal se reunió con el entonces minsitro de Defensa de Canadá, Jaime Kirzner-Robert manifestando que las Fuerzas Armadas debían tomar medidas decisivas para poner fin al creciente problema de intolerancia de algunos sectores del ejército. Esta agrupación de derechos humanos pidió que los sospechosos de actos de racismo, los supremacistas blancos y quienes muestren conductas de odio y sean parte del ejército canadiense, debían ser entregados a la policía militar o a la policía federal RPMC para que ser investigados y condenados.

Un informe muy esperado

Las preocupaciones sociales por el racismo sistémico creciente en el ejército desencadenó que en diciembre de 2020 se iniciara la revisión de estos vínculos entre algunos miembros con grupos de odio, de extrema derecha y de supremacía blanca, pues según el organismo de control de las Fuerzas Armadas de Canadá, la presencia de los radicales en las filas representan una “amenaza activa de contrainteligencia”.

Antes de su publicación por The Canadian Press  y su difusión oficial por la Ministra, debido al interés social en torno al tema, el 14 de abril de este mismo año se publicó un resumen en el que se podía leer: “el informe reitera enfáticamente que el Equipo de Defensa debe poner un mayor énfasis en las recomendaciones anteriores que se hicieron, ya que cree que la organización tiene el conocimiento y la experiencia para implementarlas a fin de garantizar un cambio cultural efectivo y significativo”.

En el sumario también se hacía una llamamiento a los militares para enfatizar en la implementación y seguimiento de las más de doscientas recomendaciones para hacer una modificación cultural en el cuerpo, expresando la necesidad de elevar “las voces de aquellos con experiencias vividas”, siendo “una mayor responsabilidad de la unidad y de todos los niveles de la organización la única forma en la que se producirá el cambio”.

Ya en 2018 un informe militar anunció que 30 miembros activos de las filas formaban parte de grupos de odio y que habían hecho declaraciones racistas o discriminatorias. Por ejemplo, un policía militar de Canadá fue acusado de difundir a través de sus redes sociales imágenes xenófobas. También han habido otras polémicas como memes racistas circulando por el propio ejército, motivo por el que se tuvieron que disculpar.

En definitiva, la mayor conclusión del informe es que las Fuerzas Armadas de Canadá no están haciendo lo suficiente para evitar el auge de movimientos de extrema derecha y la infiltración de personas racistas o miembros de grupos radicales en las filas. Desde hace 20 años, se han hecho llegar más de doscientas recomendaciones al ejército con la finalidad de evitar discriminación armada y una cultura militar fundamentada en la supremacía blanca. Sin embargo, las polémicas siguen impregnando las redes sociales y los mayores damnificados continúan siendo las minorías étnicas.

Supremacistas blancos y extremistas infiltrados en las Fuerzas Armadas de Canadá, según un informe

Melisa Higueras

Articulista y editora. Periodista internacional y friki de las redes sociales. Apasionada de la comunicación en todas sus formas y vertientes. Desmontando y criticando injusticias sociales desde que tengo uso de razón.

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