‘Cara al Sol’ y ‘viva Santiago Abascal’: se manifiesta en Hungría Solidaridad, el sindicato de Vox

La mañana del 15 de marzo ha despertado con Budapest, la capital de Hungría, a rebosar. Manifestantes ultraconservadores han ido a apoyar a Víktor Orbán, incluso desde el extranjero, como los miembros de Solidaridad, el sindicato de Vox.

La comitiva española se había desplazado al país húngaro para festejar el día nacional de Hungría y arropar al prorruso Víctor Orbán, una de las referencias del partido liderado por Santiago Abascal, con quien se ha reunido en numerosas ocasiones a quien ha incorporado a su plan de crear una «internacional ultraderechista» a través de varias cumbres europeas, la última en enero en Madrid.

Entre los desplazados, destacan el presidente de Solidaridad, Rodrigo Alonso, quién también es diputado en el Parlamento andaluz, o Jorge de la Hera, quien participó en el partido político neofascista Hogar Social Madrid.

Allí, el grupo de Solidaridad se unió a la comitiva de la Unión General del Trabajo (UGL), el sindicato italiano afín a la Liga de Matteo Salvini. Ambos portaban una pancarta trilingüe donde se podía leer “Europa de las patrias por la patria europea”.

En un momento donde la comitiva se había parado, quizás confiando en estar lejos de España y esperando no ser captados por ningún ojo indiscreto, el grupo ha hecho sonar el Cara al Sol por megafonía, el himno de la Falange que luego fue oficializado por la dictadura de Francisco Franco.

El fotoperiodista Jordi Borràs captó varias fotografías y grabaciones, donde junto a la canción se ha visto a sus miembros gritar “Viva Franco” y un sonoro “Viva Abascal” que ha levantado un aplauso de muchos de los presentes, que no sospechaban estar bajo la escucha del periodista.

Más tarde, el reportaje ha sido emitido por la cadena catalana TV3, además de haber sido difundido ampliamente por redes sociales. Desde Solidaridad o desde Vox no se han pronunciado aparentemente por esto.

Así es Solidaridad, el sindicato de Vox

Solidaridad es el sindicato de Vox impulsado por la formación ultraderechista durante 2020.

El sindicato coge su nombre de Solidaridad, el mítico sindicato anticomunista formado en la Polonia soviética que, con mucho tesón, consiguió ser clave en la derrota del régimen comunista en el país en los años 80.

Solidaridad se define como un sindicato “no de clase” que pretende aunar a trabajadores y empresarios, es decir, al estilo de un sindicato vertical, unas estructuras que suelen encontrarse casi exclusivamente en los regímenes de inspiración fascista y uno de los pilares del falangismo.

Como se puede imaginar, Solidaridad comparte la práctica totalidad del ideario de Vox, siendo uno de sus arietes la lucha contra el resto de sindicatos a los que acusa falsamente de corruptos, la lucha contra la inmigración ilegal o contra lo que consideran “imposiciones ideológicas”. Es decir, un sindicato más preocupado en la guerra cultural que en el empleo o en las condiciones laborales.

En lo económico defienden la reindustrialización del país, la subida del SMI o que las empresas internacionales paguen impuestos aquí. Temas en los que Vox ha votado en contra, como todas las subidas del SMI o tasas que pretendían grabar en España a las empresas internacionales.

De hecho, el sindicato, que intentó inútilmente venderse como independiente, es un arma más de Vox para intentar teñir su discurso de ideas y propuestas centradas en las personas trabajadoras al más puro estilo de Marine Le Pen, la líder del partido ultraderechista francés Agrupación Nacional, eso sí, sin demasiado éxito.

Durante 2020, Vox empezó su estrategia de lepenización, intentando captar el voto obrero al igual que muchas formaciones de la extrema derecha europea.

Sus resultados hasta la fecha han sido de los más discretos, obteniendo en general malos resultados en los barrios obreros y buenos resultados en los barrios de rentas altas, con pocas excepciones.

Y es que aunque la formación ha incorporado el lenguaje obrerista, suele destacarse por votar en contra del interés de los trabajadores.

El apoyo a Orbán en un momento decisivo

El viaje de Solidaridad a Hungría y la gran manifestación no es casualidad, ya que Víctor Orbán ha querido sacar músculo.

El próximo 3 de abril son las elecciones generales en Hungría. Por primera vez, las encuestas otorgan la posibilidad de que el mandatario sea derrotado.

Tras 12 años de gobierno, su formación, Fidesz, se enfrenta a una coalición que reúne a toda la oposición de Hungría: el Partido Socialista (MSZP), los verdes del Párbesz (Diálogo para Hungría), el liberal Momentum, la centroizquierda de la Coalición Democrática, el ecologista LMP y el derechista Jobbik.

Esta última formación antes representaba el neofascismo más clásico del país, pero tras la deriva radical de Fidesz declaró optar por la moderación y se ha desplazado a posiciones de centroderecha a través de un largo proceso en el que, paulatinamente, los elementos más extremistas han ido abandonando el partido.

Liderando esta coalición se encuentra el popular Gergely Karacsony, líder también de los verdes y alcalde de Budapest.

Las encuestas están muy empatadas, con Orbán subiendo levemente en las últimas semanas. El líder húngaro también ha sido penalizado electoralmente por la guerra, al ser el mejor aliado de Putin en Europa, además de por un desgaste continuo de su figura a lo largo de los años.

De hecho, Orbán ha movido a su país a la neutralidad bélica, prohibiendo el paso de militares y armas para apoyar a Ucrania.

Junto a las elecciones, Orbán ha convocado para el mismo 3 de abril un referéndum contra las personas LGTB con el que espera movilizar a su electorado y seguir polarizando a la sociedad. De hecho, el gobierno húngaro ha ido convirtiendo al colectivo LGTB en ciudadanos de segunda, restringiendo sus derechos en un país donde no tenían ninguno.

El referéndum del día 3 es el golpe de gracia, prohibiendo cualquier muestra de contenido LGTB en escuelas y espacios públicos si puede haber menores de edad presentes.

Con la excusa de los niños, al igual que la ley rusa contra la propaganda homosexual (en la que se inspira), significaría hacer desaparecer de la sociedad a las personas LGTB y su realidad, que solo podrán mostrarse en espacios privados o exclusivamente para mayores de edad.

Enlaces y bibliografía:

– Foto de portada: 1 de Mayo «Solidaridad con Vox». Autor: Vox España, 1/05/2021. Fuente: Flickr (Domino Público)

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Estudiante de Ciencias Políticas y máster en Política Mediática. Apasionado del estudio y análisis del hecho político, con especial interés en el fenómeno de la extrema derecha, sobre la que llevo formándome desde 2012. Firme defensor de que en política no todo es opinable y los datos, fuentes y teorías de la ciencia social y política deben acompañar cualquier análisis.

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