Vox y su expansión por América Latina: la búsqueda de una internacional ultraderechista

El partido Vox en España no es una formación más dentro de la ola de la nueva derecha radical. La formación liderada por Santiago Abascal y fundada en 2013 ha destacado, además de por su rápido ascenso como tercera fuerza en el país, por su amplia actividad a nivel internacional incluso más allá de Europa, llegando a las costas del continente americano.

Originalmente, Vox empezó a tejer lazos con los partidos políticos europeos, tomando como referencia por proximidad ideológica y modelo, a la Polonia de Ley y Justicia y a la Hungría del Fidesz. También tejió alianzas con Marine Le Pen en Francia del partido Agrupación Nacional (antes Frente Nacional) y con Mateo Salvini de La Liga (antes La Liga Norte), pero que no llegaron a fortalecerse por diferentes discrepancias. De hecho, el partido ultraderechista se ha aproximado más a Hermanos de Italia, una formación que rivaliza con La Liga en ideas y que los últimos sondeos auguran una espectacular subida.

Sin embargo, a lo largo del año 2020, la dirección del partido fijó su atención más allá de Europa. Los balances de poder y mecanismos de la Unión Europea, la multitud de familias políticas representadas (y enfrentadas) y siendo prácticamente nuevos en esta arena política evidenciaron su amplia desventaja frente a líderes como Viktor Orbán o Marine Le Pen. Sin embargo, esa desventaja podría desbalancearse a su favor en el caso de América.

De hecho, esta estrategia ni siquiera es nueva. José María Aznar, presidente de España entre 1994 y 2001 por el Partido Popular (PP) ya intentó tejer su propia red de formaciones y personalidades conservadoras a través de la Fundación FAES y la figura de Rafael Bardají, tejiendo toda una red que, de hecho, ha conseguido absorber Vox y utilizar para sus propios intereses.

Disenso, la Iberosfera y La Gaceta

El periodista Herman Terstch recibe el Premio HO de manos de Gádor Joya, vocal de la Junta Directiva de HazteOir.org. Autor: Hazte Oír, 02/12/2017. Fuente: Flickr (CC BY-SA 2.0).
El periodista Herman Terstch recibe el Premio HO de manos de Gádor Joya, vocal de la Junta Directiva de HazteOir.org. Autor: Hazte Oír, 02/12/2017. Fuente: Flickr (CC BY-SA 2.0).

Para esta misión de expansión, Vox siguió una estrategia aparentemente bien planificada. La misión de esta expansión internacional cayó en la fundación de Vox, la fundación Disenso, su ariete en la “guerra cultural”, es decir, en la combatir las ideas de la izquierda para influir en los valores y en las creencias de la sociedad.

La fundación Disenso, dirigida por Jorge Martín Frías, ex miembro del think tank Club de los Viernes, con la estrecha colaboración del escritor Fernando Sánchez Dragó y el periodista y polémico eurodiputado Herman Tertsch, ha coordinado las distintas iniciativas con este objetivo.

Uno de los primeros pasos fue crear el concepto de Iberosfera. Este concepto, plagado de tintes imperialistas y nacionalistas, pretende reunir a los países con un pasado cultural en común bajo un mismo paraguas poniendo a España en el centro, una suerte de Commonwealth británica pero desde un punto de vista cultural y social en lugar de político, englobando así a una sexta parte del planeta.

Así, este amplio término reúne (según la propia fundación Disenso) a los siguientes países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Poco después, la fundación Disenso lanzó su primer gran proyecto con el que buscaba reivindicar este nuevo concepto y esta nueva cosmovisión: La Gaceta de la Iberosfera. Se trata un periódico en castellano donde participa lo más granado de la extrema derecha española y de América Latina, fundado en octubre de 2020 tras la compra de Disenso del tradicional diario ultraconservador La Gaceta, de la familia Ariza, una de las grandes valedoras de Vox desde su nacimiento.

Su contenido se compone básicamente de artículos hablando de las bondades de los gobiernos de la extrema derecha, atacando a los miembros de la izquierda, con un tono totalmente tendencioso, tildando a partidos y gobiernos progresistas de narcodictaduras, totalitarismos, etc., así como renegar a cualquier concepto o idea que apoye el internacionalismo. En líneas generales, se difunde el ideario de Vox pero aplicado a un contexto internacional y con énfasis en América Latina.

Así, Vox da uno de los primeros grandes pasos para promocionarse como el interlocutor válido entre la extrema derecha de Europa y de América Latina, y también frente a Estados Unidos, núcleo de importantes redes ultraconservadoras.

La CPAC y El Foro de Madrid

Iván Espinosa de los Monteros, Santiago Abascal y Hermman Terscht en la American Conservative Union de 2020. Autor: Santiago Abascal. Fuente:Cuenta de Twitter @Santi_ABASCAL
Iván Espinosa de los Monteros, Santiago Abascal y Hermman Terscht en la American Conservative Union de 2020. Autor: Santiago Abascal. Fuente: Cuenta de Twitter @Santi_ABASCAL

Existen dos elementos que suelen ser una constante en las teorías de la conspiración sobre la izquierda de América Latina promulgadas por la extrema derecha: el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla.

Ambos son foros de debate donde la izquierda de América Latina, y la española como invitada, se han encontrado. La realidad es que no existen pruebas o datos de que estas reuniones hayan servido para mucho, siendo incapaces de tejer estrategias conjuntas y siendo jubilado el viejo Foro por un nuevo Grupo de Puebla, más reducido, que hasta ahora no ha mostrado más utilidad que el anterior, lo que se refleja en la pérdida de popularidad y poder de grupos de izquierda en América Latina, de la falta de fondos de los mismos y en la disparidad de métodos y estrategias en función del país.

Esto no ha evitado que ambas organizaciones sean “el monstruo del saco” para la extrema derecha de habla española, situándolos en la cúspide de grandes conspiraciones que buscan, supuestamente, instaurar una suerte de comunismo global e implantar una agenda que atente contra la libertad y la justicia.

Contra ellos y en su intención de tejer una gran internacional ultraderechista, Vox creó el Foro de Madrid, lanzando la Carta de Madrid. Este documento fue firmada inicialmente por más de 50 figuras relacionadas con la extrema derecha y la derecha internacional como el polémico Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente Jair Bolsonaro o el ex ministro de Jeanine Añez en Bolivia, Arturo Murillo.

Este espacio nace en teoría para oponerse a los grupos antes nombrados y luchar contra los autoritarismos de izquierda, defender la democracia y la ley, si bien tanto Vox como la extrema derecha internacional han demostrado un constante desprecio a la democracia, apoyando incluso golpes de estado como el sucedido en Bolivia y que apartó a Evo Morales del poder.

Algunos ejemplos de esto se pueden ver también en datos como que los votantes de Vox los que menos valoran la democracia, la formación ha pedido múltiples veces golpes de estado y en la que sus aliados internacionales que gobiernan han involucionado sus democracias a las llamadas democracias iliberales, regímenes semiautoritarios donde la separación de poderes no se cumple y las minorías apenas gozan de protección, como son el caso de Polonia, Hungría e Israel. Es decir, el objetivo de esta actividad internacional de Vox en América Latina es aumentar la influencia de la ultraderecha y conseguir poder para los suyos, no para aumentar las garantías o la calidad democrática de dichos países.

Esta carta fue presentada oficialmente en la gira internacional de Vox por los EEUU de Donald Trump, donde fue invitado a la CPAC, la gran convención de los conservadores americanos. En esa convención, la formación española trató de tener un lugar destacado y aprovechar para asentar sus redes en el país.

La sorpresiva derrota de Donald Trump tras su desastrosa gestión del coronavirus truncó en parte los planes de la formación, lo que les llevó a enfocarse más en América Latina.

El apoyo al conservadurismo de América Latina

Durante los últimos meses, las adhesiones a la Carta de Madrid han ido en aumento, reuniendo a personalidades de la derecha de Argentina, Ecuador o Paraguay, por poner algunos ejemplos. Tras la victoria del conservador Eduardo Lasso en Ecuador, Vox se desplazó al lugar, consiguiendo la firma de varias personalidades de la derecha ecuatoriana.

La estrategia de Vox en América Latina ha sido, de hecho, apoyar a personalidades de la derecha, como así lo han hecho personalidades como Mario Vargas Llosa o las múltiples organizaciones afiliadas a Atlas Network, la red de think tanks de Estados Unidos que se dedica a subvencionar y a apoyar a partidos de derecha y de ultraderecha para impedir la victoria de formaciones progresistas.

Durante este tiempo ha defendido férreamente a todas las formaciones de la derecha de América Latina, poniéndose del lado del gobierno ilegitimo de Jeanine Añez en Bolivia hasta su derrota, de Rafael Piñera durante las protestas que han acabado con la popularidad de la derecha en Chile y la creación de una Nueva Carta Magna a través de un proceso constitucional o del gobierno de Iván Duque y su sangrienta represión.

Por supuesto, en las últimas elecciones en Perú, donde ganó el izquierdista Pedro Castillo, apoyaron a Keiko Fujimori, pese a estar la candidata imputada en varias tramas de corrupción de las que solo podía evitar ser juzgada si ganaba la presidencia y pese a ser la hija del dictador Alberto Fujimori y continuadora, por lo tanto, de la corriente ultraderechista denominada fujimorismo.

De hecho, es en Perú donde ha comenzado la cumbre Eurolat llevada a cabo por el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, el grupo parlamentario europeo del que forma parte Vox, cumbre descrita como «el gran proyecto de resistencia a las dictaduras narco-comunistas» y donde el partido liderado por Abascal ha tenido un fuerte protagonismo.

Los jóvenes líderes y el ISSEP

Marion Maréchal-Le Pen hablando en la CPAC de 2018. Autor: Gage Skidmore, 22/02/2018. Fuente: Flickr (CC BY-SA 2.0).
Marion Maréchal-Le Pen hablando en la CPAC de 2018. Autor: Gage Skidmore, 22/02/2018. Fuente: Flickr (CC BY-SA 2.0).

Durante este tiempo, Vox ha tenido multitud de reuniones con los líderes de la nueva derecha radical del continente americano, pero también se ha interesado especialmente por los jóvenes líderes e influencers.

Con este plan, ha lanzado 10 becas para jóvenes líderes sociales de la derecha política que incluyen a todos los países de la Iberosfera. Lo curioso es que Vox exige formación en ciencias sociales, cuando esta es una de las áreas comúnmente mas atacadas por la derecha, al considerarla “inútil”.

Estas becas constituyen un programa de formación con visitas a varios países en la orbita conservadora como Polonia, Hungría o Italia con el que se busca formar a futuros líderes ultraderechistas y ponerles en contacto con sus homónimos.

Y no solo eso. La fundación Disenso también ha lazando dos becas para el Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP), un centro privado fundado por Marion Marechal Le Pen, sobrina de Marine Le Pen, alejada de su familia ahora por considerar demasiado moderada a su tía. Marione Marechal comparte con Vox su visión por crear una internacional ultraderechista y que abrió en 2020 su sede en España.

Este instituto, que oferta másteres no oficiales, se centra en la creación de nuevos líderes ultraconservadores, con clases sobre política, geografía y comunicación impartidas por personalidades de la derecha y especialmente, de la extrema derecha.

Actualmente el Instituto cuenta con dos sedes, una en Lyon y otra en Madrid.

El objetivo de la expansión internacional de Vox en América Latina

Tertulia HO La crisis de la derecha en España, de izquierda a derecha: Jaime Urcelay, fundador y ex presidente de Profesionales por la Ética; Santiago Abascal, presidente de VOX; Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT; Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOir.org; y Miguel Vidal, portavoz de MasLibres.org y director de campañas de HazteOir.org. Autor: Hazte Oír, 15.01.2015. Fuente: Flickr (CC BY-SA 2.0).
Tertulia HO La crisis de la derecha en España, de izquierda a derecha: Jaime Urcelay, fundador y ex presidente de Profesionales por la Ética; Santiago Abascal, presidente de VOX; Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT; Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOir.org; y Miguel Vidal, portavoz de MasLibres.org y director de campañas de HazteOir.org. Autor: Hazte Oír, 15.01.2015. Fuente: Flickr (CC BY-SA 2.0).

Esta expansión internacional en América Latina del partido ultraderechista persigue varios objetivos.

Por un lado, colaborar en frenar a la izquierda allí donde aparezca y profundizar en la guerra o batalla cultural, un concepto rescatado de Alain de Benoist, un escritor que, durante los años 60, 70 y 80, a través de su think tank GRECE, buscó redefinir la estrategia de la extrema derecha para adaptarla a los nuevos tiempos, y que a su vez se basa en las tesis de Antonio Gramsci.

Pero tiene otro motivo bastante menos generoso con los que son teóricamente sus aliados del mismo eje ideológico.

La realidad es que Vox en Europa tiene un papel reducido y poco protagonista. En el viejo continente existen grandes ultraconservadores como Víctor Orbán o personalidades carismáticas como Marine Le Pen o Giorgia Melorni, con más influencia o perspectivas de futuro más halagüeñas que las de Vox, donde el reparto de la tarta puede llegar a ser demasiado reducido para sus aspiraciones.

Por ello, la formación ultraderechista decidió viajar a América Latina, donde podía usar los lazos culturales para ser un puente entre los conservadores americanos y europeos.

Además, también en un sentido bastante clasista y colonial, la formación podría subrogarse la representación de América Latina ante los conservadores estadounidenses, una misión que quedo en “stand by” tras la derrota de Trump.

En este plan de expansión internacional no puede menos que observarse la mano de El Yunque, la secta de guerreros de Cristo origen mexicano que, a través de una multitud de asociaciones pantalla como Hazte Oír o Citizen Go, dedica ingentes recursos para presentar una auténtica batalla contra la izquierda y cualquier idea mínimamente progresista, siendo rechazada incluso por la propia Iglesia Católica.

Esta organización fue de las primeras en ayudar a Vox en España y ha conseguido presuntamente situar a miembros de referencia de su organización como Gádor Joya o Alicia V. Rubio.

El interés hacia América Latina también se ve reflejado en el campo de la inmigración. En esta área Vox es impasible, y en cambio se muestra favorable a facilitar la inmigración entre España y América Latina, en especial de Cuba y Venezuela. Estas ideas ya se reflejaban en el programa marco de cien puntos que Vox publicó como carta de presentación y se justifican, precisamente, en este objetivo de ser amable para la sociedad latinoamericana y presentarse como la solución a los gobiernos y partidos de izquierdas de allí, a quienes ataca constantemente.

Con esto espera atraer votantes que compartan la religiosidad de la formación, sus valores ideológicos y un fuerte rechazo a la izquierda política.

Desde luego, Vox esta realizando una intensa labor ideológica por extender la lucha contra la izquierda y aunar a los reaccionarios en una internacional ultraderechista, al tiempo que Orbán intenta lo propio a nivel europeo. Sin duda, las redes de la extrema derecha a nivel internacional se fortalecen día a día sin que exista una alternativa contraria que les pueda hacer frente.

Enlaces, fuentes y bibliografía:

– Foto de portada: Fernando Sánchez Dragó. Autor: Mutari, 23/04/2008. Fuente: Wikimedia Commons // Santiago Abascal en el acto de campaña en La Latina. Autor: Vox España, 11/04/2021. Fuente: Flickr (Dominio Público) // Eduardo Bolsonaro. Autor: Abner Rengel, 19/09/2015. Fuente Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Juan Francisco Albert

Director de Al Descubierto. Estudiante de Ciencias Políticas y máster en Política Mediática. Apasionado del estudio y análisis del hecho político, con especial interés en el fenómeno de la extrema derecha, sobre la que llevo formándome desde 2012. Firme defensor de que en política no todo es opinable y los datos, fuentes y teorías de la ciencia social y política deben acompañar cualquier análisis.

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